jueves, 25 de febrero de 2016

Conexión


Siempre me ha gustado hablar de la conexión, de la manera en que dos personas conectan a pesar de no conocerse de nada y ser la primera vez en toda su vida que se encuentran. Es cierto que no pasa con todo el mundo pero pasa con más personas de las que imaginamos, lo que pasa, es que en el día a día normal uno no tiene la oportunidad de conocer a mucha gente pero yo, afortunadamente, gracias a mi vida como escort tengo la oportunidad de conocer y dejarme sorprender por gente muy interesante.

Anoche fue una de esas ocasiones en las que esa conexión, esa magia , ese encanto (lo podemos llamar como prefiráis) surgió e hizo que viviera una velada estupenda.

De la gran Nueva York al viejo continente, parada en Londres para una reunión y en el mismo día rumbo a Madrid para otra. Con los cambios de planes inesperados y esa vorágine de cambios de horarios, aeropuertos y vuelos, él dudaba de si finalmente nos íbamos a poder conocer. Llegaría bastante más tarde de lo previsto a Madrid, una reunión por el medio a deshoras... Parecía que el destino una vez más se había puesto en nuestra contra, ya en otra ocasión fui yo la que canceló nuestra cita por un tema personal que me surgió de improviso, y parecía que otra vez sería de la misma manera.
Afortunadamente él supo encontrar una solución al problema de los tiempos y el jet lag. Una cena tranquila en el hotel, una copa de vino y buena conversación era lo único que necesitábamos para conocernos y así lo hicimos.

En casa, el armario abierto de par en par, un par de vestidos descartados sobre la cama y la hora cada vez más cerca. Decir que ponerme no fue tarea fácil, tenía que ser algo apropiado pero a la vez quería estar deslumbrante. Me decidí por un vestido azul oscuro sin mangas, con escote de barco, ajustado y el largo justo por encima de las rodillas. Unos bonitos zapatos de tacón y lista. En el taxi de camino miraba lo bonita que es Madrid iluminada mientras sentía esa pequeña sensación de mariposas en el estómago cuando me encamino a una cita.

Me esperaba en hall del hotel, traje oscuro elegante, camisa blanca y con la corbata todavía puesta. Para comenzar una copa de vino que ya me tenía preparada, nos sentamos y la conversación empezó a surgir sola. Trabajo, viajes, hoteles, empresas, ciudades… Íbamos enlazando temas sin darnos cuenta, uno llevaba a otro y poco a poco ambos íbamos perdiendo los nervios iniciales y relajándonos. 



Pasamos a cenar, tanto charlar que no nos cerraron la cocina de milagro, y continuamos conociéndonos alrededor de la mesa. Arte, música, opiniones personales, la vida… hasta filosóficos nos pusimos. Y así, charlando, riéndonos, cargados de complicidad se nos hizo de madrugada y nos despedimos con la firme idea de volver a vernos y esa vez, con más tiempo y sin imprevistos.

domingo, 21 de febrero de 2016

¿Por qué no acepto todas las citas?


Escribo desnuda sentada en el sillón, bueno, miento. En realidad llevo una bata que se transparenta. ¿Habéis visto esa bata granate tan mona de mis fotos nuevas? Pues esa. Acabo de salir de la ducha y me he servido una copa de vino para sentarme a escribir. La persiana abierta del todo y las cortinas corridas de manera que los rayos del sol entran por mi ventana, además, ya os conté en la entrada anterior mi pequeño secreto respecto a ser observada. 

La entrada de hoy surge a raíz de un comentario que una persona ha hecho sobre mí quejándose de que no me había dignado a responder a sus dos correos y que era una mal educada y que si tanto presumo de High Class lo primero que tengo que hacer es responder a los emails, aunque sea para rechazar la propuesta. 

Todo esto me ha hecho pensar y quiero hacer una entrada para aclarar por qué no quedo con todo el mundo, y cuales son las razones por las que no respondo a un email.

Si no respondo a un email puede ser por dos motivos: uno, no ha pasado mi filtro de calidad; o dos, estoy en un momento en el que estoy centrada en otras cosas y no estoy atendiendo citas. 

El filtro de calidad. Si no me gusta la manera en que me escribes, en que te diriges a mi, si está plagado de faltas de ortografía, si no me gusta lo que dices, el tono que se lea entre líneas, etc. no voy a contestar el email. Y no pido que empecéis los email con “Muy estimada señora Alejandra”, no, no es eso ni mucho menos, pero se puede sacar mucha información de un texto escrito, os lo aseguro. Yo que soy de letras puedo decíroslo. Tampoco me gusta, y creo que a ninguna de nosotras, que los email tengan preguntas que están claramente especificadas en mi web. Tengo una estupenda web personal (www.alejandraescort.com) en la que detallo información como tarifas, donde quedar, etc. ¿Por qué preguntarme la tarifa si ya se sabe? Ese tipo de preguntas dan la sensación de que quien escribe no quiere realmente quedar y solo marear. 

A veces, estoy centrada en otros aspectos de mi vida y no atendiendo citas. En este caso, creo que debería avisaros de tal cosa y prometo que lo haré, pero no me gustaría que os lo tomarais como algo personal, creo que en parte eso es una de las cosas que os atrae de mí, yo decido mis tiempos. Yo elijo con quien quedar y con quien no, yo decido cuando lo hago. No quiero que parezca que os voy a poner un test de personalidad antes de vernos, no es eso, pero si no me gusta como me hablas no quiero conocerte. Así de sencillo. 

¿Y por qué todo esto? pues simplemente para poder asegurar que una cita con conmigo es una experiencia maravillosa. Para que una cita salga bien los dos tenemos que estar cómodos y relajados. Si no me ha gustado la manera en que alguien me ha escrito ¿cómo voy a estar cómoda en una cita? Si estoy centrada en otros aspectos ¿cómo voy a poder centrarme en disfrutar del tiempo que pase en una cita? Precisamente eso, la selección tanto del quién como del cuánto y el cuándo, es lo que hace que una cita salga bien. Es lo que hace que ambos estemos relajados y nos dejemos llevar y podamos disfrutar de la experiencia de conocernos. 

Estoy segura de que todos lo entendéis y que ahora, precisamente por eso, os gusto un poquito más ;) 

sábado, 20 de febrero de 2016

Voyeurismo


Últimamente le estoy dando vueltas a varios temas sobre mi sexualidad, el otro día fueron las fantasías sexuales, hoy el voyeurismo. Aunque, si soy sincera, no sé si se puede emplear el termino voyeurismo en esta ocasión. 

He descubierto que me provoca que me miren. No de una forma directa (al menos por el momento) pero sí de manera indirecta y sutil, como por accidente. Y digo que lo he descubierto porque pensándolo, veo que es algo que siempre ha estado ahí. No me mal interpretéis, no me gustaría nada que alguien en plan acosador se plantara delante de mi ventana con un teleobjetivo, es algo, como ya he dicho, mucho más sutil.

Todo viene porque el otro día, para darle los buenos días a un amigo, le envié una foto mía muy sexy en ropa interior, con una braguita brasileña de encaje que dejaba al descubierto parte de  mis nalgas y que me hacía un culo impresionante (aunque no es correcto que yo lo diga). Un par de horas después me respondió que había abierto sin querer el email en una reunión y que creía que su cliente había visto la foto. Y en lugar de ponerme a pensar “vaya corte” o algo similar, pensé “vaya morbo”. Me ponía que un completo desconocido por accidente hubiera podido verme en ropa interior, me excitaba pensar que ese desconocido hubiera podido desearme al ver la foto.

Le di vueltas al tema y me di cuenta de que aunque nunca me hubiera detenido a pensarlo, es algo que siempre me había provocado. Nunca bajo las persianas para cambiarme de ropa, ni me oculto en algún punto no visible. Cuando estoy desnuda o en ropa interior en casa, ando sin evitar las ventanas y sin tratar de ocultarme. Se me vienen a la cabeza varias ocasiones en las que estando en la habitación de un hotel no he querido cerrar las cortinas dejando abierta la posibilidad de que alguien desde otra ventana, desde otro edificio, captara por accidente algo del fuego que ardía ahí dentro. 

El punto está en que sea accidental, en no ser consciente de ello. Quizás si supiera a ciencia cierta que alguien está mirando me cortaría, si hubiera sabido que el cliente iba a ver la foto no la hubiera enviado, pero cuando pasa por casualidad, me excita, me provoca, me pone. Creo que es la posibilidad de poder despertar el deseo por accidente lo que me gusta, el que alguien pueda estar en una situación normal sin ningún tipo de connotación sexual y que de repente me vea y se excite me encanta.
Quizás el término voyeurismo no sea el adecuado, ya que no es a mí a la que gusta mirar y no sé si se puede aplicar cuando te gusta que te miren, y sobre todo cuando lo que te provoca no es que te miren directa y deliberadamente si no que es pura casualidad. Si alguien conoce el término adecuado que me lo diga por favor. 

Es maravilloso tener este espacio en el que puedo hacer este tipo de reflexiones y confesiones libremente, incluso yo, una mujer liberal y liberada se siente cortada y condicionada ante la sociedad en muchas ocasiones en lo que a destapar temas íntimos se refiere. Aunque bueno, tampoco estas son cosas que se vayan contando por ahí a todo el mundo ¿no? 

viernes, 19 de febrero de 2016

Nuevas Fotos

Pues por fin están aquí las nuevas fotos. La verdad es que no han quedado nada mal, ahora me queda todo el trabajo de cambiar la web, la cabecera del blog, etc. con la nueva imagen pero nada que un fin de semana de trastear no pueda solucionar :) Así que veis durante estos días cambios continuos no os alarméis, soy tocándolo todo!!

Os dejo un par de ellas a ver qué os parecen.



sábado, 13 de febrero de 2016

Estados de ánimo



El ánimo con el que nos levantamos para enfrentar el día es crucial. No sé si las cosas son realmente diferentes o si simplemente es la forma en la que las vemos pero lo que es seguro es que las vivimos de otra manera. 

Hoy me he despertado temprano, he mirado el correo, he desayunado, me he duchado y he ido a la peluquería y a hacerme la manicura para estar estupenda para mi nueva sesión de fotos, pero nada mas levantarme ha habido algo que me ha dicho: "hoy no es el día".
Estaba ilusionada con el tema de las fotos nuevas, preparando la sesión, eligiendo lo que me iba a poner... Pero al levantarme hoy no tenía el humor necesario para pasar la mañana posando en posturas imposibles, para dirigir la sesión (me gusta dirigir a mi las sesiones), y todo lo que conlleva una sesión de fotos profesional. 

El resultado, es que me he quedado con una sensación rara, he salido del estudio un poco cabizbaja y no muy animada que digamos.
No he ido ilusionada a hacerla, ni la he hecho ilusionada, ni la he disfrutado. ¡¡Yo disfruto mucho las sesiones de fotos!! ¡¡¡Me encantan, me lo paso genial!! Pero no sé que narices ha pasado hoy. Menos mal que trabajo con mi fotógrafo que es todo un profesional y ya nos conocemos y ha conseguido que la sesión no haya sido una pérdida de tiempo. Parecía una novata en su primera sesión, no me salían posturas, me ha tenido que guiar él todo el rato, me sentía rígida… He salido de allí dándole vueltas a la cabeza, y me he ido directa a casa de Marina. Charlar con una amiga con un vino y un aperitivo siempre ayuda, al menos a desahogarse. 

Ahora, tras una buena siesta, tras colorear una lámina (sí, ahora me he enganchado a colorear) y leer un poco, vuelvo a ver las fotos de la sesión y las veo diferentes a como las veía esta mañana. Esta mañana las veía decentes y le atribuía el mérito a mi fotógrafo, ahora, las veo bastante bien y pienso que la modelo también ha ayudado un poco. Y es ahora donde vuelvo al principio de la entrada y la manera en que vemos las cosas. Sigo sin estar en el día más animado de mi vida pero estoy más tranquila que esta mañana y eso afecta a mi perspectiva.

Pronto podréis ver las fotos nuevas y juzgar vosotros mismos.

Mil besos
Alejandra ;)

miércoles, 10 de febrero de 2016

Reflexión sobre este mundo



Como ya habréis visto en twitter, este fin de semana me animé a hacer una visita cultural por Madrid. Como aficionada y curiosa de la historia que soy me gusta de vez en cuando hacer algo de ese estilo buscando temas diferentes sobre los que aprender o al menos conocer curiosidades de la ciudad. Me llamó la atención un tema en espacial: “Historia de la diversidad sexual”, con ese nombre estaba claro que no podía perdérmela pero he de decir que me decepcionó un poco, realmente era “historia de la prostitución y del movimiento gay” y la visita consistió en 4 cotilleos sobre Felipe IV (que todos ya sabíamos que era un putero) y en un par de chorradas sobre la homosexualidad.

Puede que de historia de la prostitución no aprendiera mucho pero sí aprendí algo sobre la actualidad de este mundo. Daré un titular: “Prostitución, esa gran desconocida”.

Me di cuenta que lo primero que se le vienen a la cabeza a la gente cuando habla de este mundo es  la pobre inmigrante que ha llegado engañada al país, a la que le han quitado el pasaporte y obligan a prostituirse. Y eso, no es prostitución, eso es esclavitud. Tuve que interrumpir al guía y decirle que no dijera que esas mujeres era prostitutas, esas mujeres son esclavas, no confundamos términos.
Luego, claro, está la segunda posible opción, si no eres esclava entonces es que eres muy desgraciada en la vida, has sufrido abusos en la infancia, no tienes estudios ni formación, eres una pobre ignorante y te acuestas con hombres por dinero por pura necesidad y porque no sabes hacer cosas. Que sufres cada vez que tienes que ver a un cliente y vives un infierno diario.
Y ya está, estas son las dos opciones que la mayoría, o una gran parte de la sociedad concibe. No sé por qué les es tan difícil concebir que una mujer adulta, formada y sin problemas económicos decida de manera libre ser escort y lo que es más, que disfrute con ello.

Pues aquí estoy yo sin ir más lejos: 28 años, española, formación universitaria, idiomas, buen trabajo estable, sin hipoteca, sin deudas, sin hijos, sin nada que me pueda suponer un problema económico, criada en un familia normal, es más, siempre he estado bastante mimada y protegida, y bueno, como veis, completamente fuera  de las características que la gente asociada a las mujeres que nos acostamos con hombres por dinero. Y además de todo esto, no supone para mí ningún tipo de trauma horrible el tener que hacerlo, es más, lo disfruto. El placer sexual que proporciona, los hombres maravillosos que tengo oportunidad de conocer, y toda la gran experiencia que esto supone.

Alguien podría decir, “eres la excepción que confirma la regla” pero no es ese el caso, somos más de las que la gente se cree las que nos encontramos en esta situación. Es cierto que existen casos contrarios, y otros en el medio. Entre el blanco y el negro existe toda una escala de grises, ¿por qué generalizar tanto este tema? ¿Por qué esa visión tan negativa? Quizás sea porque al final, esa, es la cara visible. Los casos que salen en los medios son casos de trata, los documentales que se realizan son sobre casos de miseria, lo que la gente ve al pasear o ir con el coche por ciertas zonas son mujeres prácticamente desnudas en la calle. Y porque la mayoría de las que estamos en mi posición, no queremos ser juzgadas ni queremos complicarnos la vida y estamos muy a gusto viendo los toros desde la barrera. 

En fin, solo quería compartir esta reflexión con vosotros. 

Mil besos
Alejandra ;)

viernes, 5 de febrero de 2016

Fantasías


Escribo desde la cama, es viernes por la noche y estoy bastante cansada. Toda la semana madrugando, primero el trabajo, después los trabajos de final de cuatrimestre, compromisos, y todo lo que surge en el día a día… Al salir hoy de la oficina tenía planes para comer y el vino y una opípara comida me ha dejado el resto de la tarde un poco KO. 

Me había metido en la cama con la intención de ver una peli, pero me he decidido a escribir porque llevo un tiempo dándole vueltas un tema y me gustaría compartirlo con vosotros.

Fantasías, todos las tenemos, todos tenemos al menos una fantasía con la que nos deleitamos cuando estamos a solas y disfrutamos de nuestra sexualidad de forma íntima. Vamos, cuando nos masturbamos. Las fantasías son fantasías porque no las hacemos realidad, esa es su principal característica y es más, la mayoría de las veces ni siquiera las comentamos ni con nuestras parejas ni con nuestros más íntimos amigos.Yo por ejemplo, sabéis que soy bastante abierta y tolerante y cuando se trata de sexo igual pero aún así me da reparo comentar mis fantasías sexuales. Nunca he comentado realmente mis fantasías, ni a parejas ni a mis más íntimas amigas.  ¿Por qué? Me hago esta pregunta y creo haber llegado a una conclusión aceptable. Por vergüenza, por convencionalismos, por presión social y miedo al qué dirán. 

Para explicarlo primero tengo que contar mi fantasía (una de ellas, no os voy a desvelar todos mis secretos) y vais a ser los primeros en saberla, voy a compartir algo que por extraño que parezca no he compartido antes con nadie. Una de las fantasías a la que recurro frecuentemente es la fantasía de la sumisión. No llega a ser una fantasía BDSM, no fantasío con látigos ni fustas, es una fantasía de perdida de control, de sentirme completamente en manos de mi amante. 
Me da miedo que si la cuento puedan pensar quiero que un hombre me domine en sentido estricto, que me maltrate o algo parecido. Y no es para nada eso, soy una mujer muy independiente en todos los sentidos y no quiero para nada un hombre controlador en mi vida pero ma miedo que la gente no lo entienda y me juzgue. Tenemos una gran presión social de empoderamiento de la mujer y si de repente digo que tengo una fantasía sexual de sumisión, de pérdida de control ante un hombre, no quiero sentir la presión de la sociedad a en mi espalda. 

No sé, parece contradictorio que una mujer como yo, independiente, formada, madura y segura de sí misma se sienta cohibida en este aspecto. Quizás el planteármelo sea el primer paso para romper esa barrera, hoy tengo 28 años, puede que a los 30 haya alcanzando el punto en el que pueda expresar mis fantasías sexuales sin complejos. Aunque por otro lado, eso son las fantasías ¿no? Tampoco hay por qué compartirlas, a no ser que quieras llevarlas a cabo, en ese caso sí. 

Empiezo a divagar, el sueño hace su efecto, mejor lo dejo aquí antes de meterme en un mar de preguntas retóricas y respuestas que no son necesarias. Ahora que ya he contado mi fantasía prometo escribir un relato erótico con mi fantasía. 

miércoles, 3 de febrero de 2016

Escorts o lesbianas?



Es curioso como las personas nos formamos ideas en la cabeza, solo por impresiones o suposiciones y que muchas veces están bastante lejos de la realidad. Algunos de vosotros sabéis que María Alba (escort afincada en Londres) y yo tenemos una amistad más allá del mundo de escorting. Nos conocimos cuando estuve viviendo en Londres.



Cuando me fui a Londres me fui sin conocer a nadie allí. No estaba pasando por mi mejor etapa y quería desconectar de todo, incluso de Alejandra. Me propuse hacer amistades en la academia a la que me había apuntado y llevar una vida normal de estudiante en Londres (por aquel entonces todavía me empeñaba en eso de la normalidad). El problema fue que mis compañeros de academia me parecieron infantiles y poco interesantes (a pesar de rondar todos la misma edad) yo venía de Madrid acostumbrada a otro tipo de vida más maduro, a otro tipo de ocio, simplemente, a otro estilo de vida, y sinceramente, ir en el metro bebiendo alcohol de una botella que se iban pasando de camino a una fiesta, no me pareció para nada divertido. Esa fue la primera y la última vez que quedé con gente de la academia. Así que me vi sola el Londres, con solo 5 horas ocupadas al día (las de clase) y el resto libres y solitarias. Al principio me dediqué a hacer turismo sola, nunca me ha supuesto un problema hacer cosas sola, pero tras dos semanas necesitaba, me urgía salir con alguien. Así que recurrí a Alejandra y sus contactos para tener un poco de contacto humano. 



Por un foro en el que ambas solíamos participar, sabía que Alba era una escort española que vivía en Londres, así que me puse en contacto con ella y le dije la verdad: “estoy sola en Londres, muerta del asco, y necesito quedar con alguien”. Quedamos una tarde y hasta hoy. Me supo a gloria volver a ir a locales elegantes a tomarme una copa de buen vino, salir a cenar, tener a alguien con quien hablar, con quien desahogarme, alguien que me enchufara una dosis de realidad cuando la necesitaba… El caso, es que forjamos una amistad que todavía se mantiene, una amistad que salió de los márgenes del mundo escort y Alba me presentó a algunas amistades suyas que nada tenían que ver con este mundo. 



Cuando la amistad entre dos escorts traspasa las barreras de este mundillo, hay siempre algunas mentirijillas que hay que tener preparadas, la principal es acordar que se va a responder cuando la gente pregunte: ¿cómo os conocisteis?”. La amistad en escorts es además una amistad muy íntima porque compartes con ellas una parte de tu vida que no compartes con los demás, y eso señores, une muchísimo. Tanto que incluso la gente puede llegar a pensar que lo que realmente une a dos escorts es el lesbianismo, como nos ha pasado a Alba y a mí recientemente. 



Una de nuestras amistades en común fuera del mundo escort estaba  un poco extrañada de que mantuviéramos una relación tan estrecha, y, sabiendo que Alba es bisexual y no es la primera vez que mantiene un affaire con una mujer, se pensaba que habíamos vivido una aventura amorosa en Londres y que la manteníamos cada vez  que ella venía a Madrid o yo iba a Londres. ¡Me hubiera encantado ver la cara de Alba cuando se lo dijo! Jajaja Es increíble, esto demuestra mi teoría, esa de que lo último que piensa el entorno de una escort es que es escort, la gente piensa antes cualquier otra cosa. Comentando el tema con Alba no dejábamos de hacernos la misma pregunta: “¿y si supiera la verdad?” Y las dos finalmente hemos llegado a la misma conclusión: “mejor que piense que somos lesbianas”. Por suerte, la sociedad de hoy está preparada para asumir la homosexualidad sin problema pero por desgracia, no lo está para asumir que tu amiga, esa con la que quedas a tomarme una caña, la noche anterior ha estado en un hotel disfrutando al máximo de su sexualidad con un desconocido que le ha dejado un sobre en la mesa con 400€ en pago por sus servicios. 
Mil besos
Alejandra;)