sábado, 30 de enero de 2016

Curiosidades sobre mi


La semana pasada prometí en twitter colgar una entrada sobre una reflexión nocturna que tuve cuando volvía el sábado por la noche a eso de las 12 a casa tras tomarme algo con unas amigas. 
Prometí hacerlo “mañana” os pido disculpas, la entrada llega una semana después. 

Poneros en situación, sábado, las 12 de la noche en Chueca. Yo había quedado con unas amigas para tomar algo y a eso de las 12 dije adiós, salí a la calle y me dirigí a coger el metro para volver a casa. Mientras yo andaba hacia el metro (hacía una noche estupenda por cierto) todo el mundo andaba en dirección contraria a la mía y en ese momento, en ese momento que me sentí a contracorriente pensé: “no soy una mujer normal, ¿y qué? tampoco quiero serlo?” 

Aunque quizás lo correcto sería meternos en un debate más profundo sobre qué es la normalidad, voy a frivolizar un poco el tema. Quizás lo adecuado sería decir que soy una mujer especial, peculiar o interesante, mejor que emplear el término normalidad pero bueno, vamos a ello.

Soy una mujer de 28 años que un sábado por la noche a partir de las 12 piensa que el mejor sitio en el que puede estar es en su casa, no me mal interpretéis, me gusta salir a divertirme pero nunca más tarde de las 2 de la mañana. A partir de esa hora ninguna será mejor que las que ya han pasado, hay que reconocerlo, he salido bastante y a partir de esa hora todo empieza a decaer. Nada mejor que dormir bien por la noche para disfrutar del día.

Me gustan las pelis de Chuck Norris, Steven Seagal y compañía, sí lo sé, esto suele ser un shock para todo el mundo cuando lo descubre. Los que me conocéis en persona sabéis que soy una chica fina, dulce, presumida y un poco pijita como dicen muchos y no me pega en absoluto pensar que una de las mejores series que ha habido nunca, después de los Simpsons claro, es Walker, The Texas Ranger. 

Soy una friky de los misterios históricos, por más que los arqueólogos convencionales se empeñen en defender que las pirámides del valle Giza fueron construidas por el faraón Keops durante la cuarta dinastía, yo no me lo creo. Me gusta más la idea de una antigua civilización perdida o de la visita de los antiguos astronautas. Pienso que el arca de Noe, aunque no tiene porqué ser Noé, nosotros podemos llamarle Pepito, cada civilización le ha puesto un nombre, realmente existió. Todas las civilizaciones en todas las partes del planeta coinciden en la historia de un gran diluvio y de un elegido que salvó la raza humana. En esta parte de los misterios históricos me podría extender bastante así que mejor lo dejamos aquí.

En mi biblioteca se pueden encontrar desde la colección de los libros de Harry Potter hasta libros de poesía erótica, pasando por libros sobre arte, novela histórica, romántica, policiaca, libros de psicología e incluso libros de corte religioso del S. XIX. 

Soy de papel y boli, el mundo actual me empuja a las nuevas tecnologías pero para estudiar, poner ideas en claro o escribir, nada mejor que el papel y el boli. Soy de las que lleva siempre una agenda en el bolso ya que no me gusta usar la agenda del móvil. 

En mi vida personal a penas uso las redes sociales, no entiendo esa necesidad constante de mostrarle al mundo fotos de cada momento del día. Prefiero disfrutar del momento sin tener que compartirlo con toda la red. 

Tengo que dejarlo aquí, tengo un par de cosas que hacer y se me acaba el tiempo, espero que hayáis disfrutado conociendo pequeñas cosas que no sabíais de mí. Como he dicho, habría que discutir el término normalidad así que mejor lo dejamos en que soy una mujer peculiar e interesante. Feliz fin de semana a todos! 

jueves, 21 de enero de 2016

¿Dónde cenamos?



A veces os surge esa pregunta cuando queréis organizar una cita un poco más larga y queréis amenizar la velada con una cena. A mí personalmente me gusta que me descubráis sitios nuevos que pueda incluir a mi Top Ten, es más, a algunos de vosotros os debo que me hayáis descubierto varios de mis restaurantes favoritos y espero que sigáis haciéndolo, que sigáis sorprendiéndome y descubriéndome cosas nuevas. 

Entiendo también que sin conocer a la persona a algunos os cueste decidiros a la hora de hacer la reserva, ¿será más de carne o de pescado? ¿le gustará el sushi? ¿y si no acierto con el sitio?
Por eso he decido escribir esta entrada con algunos de mis restaurante favoritos en Madrid, así también podéis haceros una idea sobre mis gustos en ese aspecto. Aunque he de avisaros que no soy quisquillosa con la comida y que me gusta prácticamente de todo.

SUSHI 99
Con diferencia mi sitio preferido para comer sushi en la capital, me gusta bastante más que Kabuki, sin menospreciar a este último por supuesto. 

IROCCO
Un pequeño clásico de comida mediterránea en la calle Velázquez. Lo realmente especial es la terraza interior perfecta para una noche romántica de verano. 

DE MARÍA
Sé que esto es muy clásico pero es  uno de mis restaurantes favoritos (el original, de la calle Félix Boix), una apuesta segura siempre. El sexo preferiblemente antes de la cena por favor ;) 

VOLVORETA
Es el restaurante que está en el Eurostars Tower en Madrid, las vistas son una pasada y la comida excelente. 

LA BODEGA DE LOS SECRETOS
Esta antigua bodega convertida en restaurante en el castizo barrio de las letras es una de las opciones más íntimas y románticas que se me ocurren ahora. Además de una carta estupenda.

BOSCO DE LOBOS
Restaurante informal en el colegio de arquitectos de Madrid, el diseño súper chulo y la carta de comida italiana muy a la altura. Los postres de morirse. 

OCHENTA GRADOS
Y hablando de postres y de restaurante informales, este es el lugar perfecto para comer los postres más deliciosos que he probado. Eso sí, aquí todo se sirve en pequeñas cantidades, es lo que ellos llaman “gastro XS”.

EL RINCÓN DE GOYA
Otro restaurante “apuesta segura”, la cocina muy buena, el espacio muy acogedor y el servicio siempre estupendo. 

ST JAMES ARROCERÍA
Otro clásico, pero los mejores arroces que me he comido lo he hecho en este restaurante. Tiene además una terraza interior muy agradable. 

Me estoy dando cuenta de que realmente hay muchos restaurantes para esta lista, podría seguir listando restaurantes y duplicar el tamaño de la entrada. Como no os quiero aburrir lo voy a dejar aquí, como veis tengo unos gustos bastante amplios, estoy segura de que no os costará acertar. Dejo pendiente hacer una sobre locales para tomar una copa.

martes, 19 de enero de 2016

En el hotel



Es un poquito más largo que de costumbre pero he recuperado este pequeño fragmento de una novela que empecé a escribir el año pasado y me ha parecido que debería compartirlo con vosotros. Espero que os guste. 

"El taxi paró en la puerta del hotel, alzó la mirada hacia la cima del impresionante edifico de cristal. Una de las torres más altas de la ciudad de reciente construcción. Hacía un par de meses que había estado cenando en el restaurante ubicado en la planta más alta del edificio pero esta sería la primera vez que entraría en una de sus habitaciones. Al bajar del taxi el vestido se subió más de la cuenta y el liguero quedó al descubierto provocando en el taxista que miraba por el retrovisor una mirada lasciva. 
Atravesó el vestíbulo y se dirigió a los ascensores de manera natural, como si estuviera allí alojada. Miró su reflejo en el espejo del ascensor, estaba impresionante. El ceñido vestido acentuaba sus curvas, dejaba sus hombros al descubierto creando una curva armoniosa con su cuello. Su pelo de tono cobrizo caía ondulado y un leve olor a perfume le llegaba al moverlo.
El ascensor se paró, planta 30, se encaminó por el pasillo enmoquetado mirando en las puertas los número de las habitaciones. Habitación 3069, “que oportuno” pensó “¿será casualidad?”
Se detuvo frente a la puerta, respiró profundamente y llamó suavemente.
Un hombre la recibió, era alto con el pelo castaño con algunas canas en las sienes que ya empezaban a asomar. Ojos miel y una mirada penetrante. Llevaba puesto un traje azul oscuro, sin chaqueta y se había quitado la corbata. Un par de botones de la camisa abiertos y las mangas un poco remangadas.
De frente, en la habitación, en lugar de pared, un inmenso ventanal dejaba al descubierto toda la ciudad iluminada. Era impresionante, sin pensarlo se dirigió hacia la ventana y se quedó contemplando las espectaculares vistas.
  • Precioso ¿verdad? - él miraba su figura de espaldas, un preciso vestido negro ajustado que marca una cintura fina y la forma redondeada de sus glúteos. Siguió recorriendo sus piernas con la mirada y volvió a la forma de guitarra que de su cintura y su cadera. Se fijó en sus hombros y en el pelo rojizo que caía por su espalda. Había sido un día duro y desfogarse con ella le ayudaría a dormir bien.
  • Sí, impresionante - casi había olvidado para qué estaba allí mientras miraba la ciudad.
Él le ofreció una copa de vino y se sentaron a charlar. Él la miraba y escuchaba, y a medida que hablada más le gustaba. No sólo era preciosa si no que era inteligente, lista, divertida y tenía algo que le encandilaba. La escuchaba encantado hablar y le encantaba esa sonrisa tímida que se le escapaba de vez en cuando. Miraba sus piernas cruzadas, el final de su vestido que se había subido provocativamente por sus muslos y dejaba asomar un liguero negro. Miraba su escote, sus hombros, su pelo… Quería hacerla suya, hacía mucho tiempo que no encontraba con una mujer que despertara esa pasión en él y quería que fuera suya.
Se levantó y se sentó a su lado en el sillón, se acercó y pudo notar en ella su expectación. Apartó un mechón de su pelo de su hombro dejando al descubierto su cuello. Un cuello fino y suave que no pudo resistir la tentación de besar. Se inclinó sobre ella y besó su cuello, bajó un poco con otro beso hacía su hombro y sintió como ella de estremecía.
De pronto ella notó unas manos en su cintura, unas manos poderosas que la agarraron y la atrajeron hacía él. Notó su cuerpo contra el suyo y su respiración en el cuello. Él agarró sus muñecas y se las colocó por encima de la cabeza sujetándolas con una mano para que no pudiera apartarle. Con la que le quedaba libre acarició con los nudillos su cuello y pudo sentir nuevamente un estremecimiento de su cuerpo. “Eres preciosa” le dijo, y acercó sus labios a su hombro y empezó a besarlo suavemente. Siguió subiendo por su cuello, el lóbulo de su oreja y sintió de nuevo un estremecimiento de su cuerpo mientras él se endurecía ante la anticipación de lo que le esperaba.
Y antes de que ella pudiera decir algo la besó, primero suavemente y luego con más pasión. Seguía sujetando sus manos y con la que tenía libre acarició su muslo, primero la parte exterior y luego la interior. Otros estremeciendo de su cuerpo que lo incitó a continuar, subió un poco más y pudo notar lo mojada que estaba. La acarició, lo que provocó en ella un tímido gemido de placer.
Con la otra mano acarició su pecho. Lo acarició mientras seguía acariciando su sexo, provocando que se humedeciera aún más y lo deseara. La giró y la puso de cara a la pared, apretó su cuerpo contra el de ella para que no pudiera moverse. Estaba seguro de que notaría en sus glúteos la fuerte erección que tenía, tampoco quería ocultársela. Quería que la notara, que sintiera lo que le estaba provocando. Pasó las manos hacia delante rodeando su cuerpo y de nuevo toco su pecho, esta vez más apasionante, y de de nuevo la metió bajo el vestido. Ahora estaba un poco más descontrolado, puede que ella hubiera notado su erección pero él, al notar la presión de sus glúteos contra su pene erecto había empezado a perder el control y a  desearla más.
Bajó la cremallera del vestido que le había estado volviendo loco  y se lo quitó para dejar al descubierto unas curvas preciosa con un conjunto de lencería negro que estaba deseando quitarle. La cogió en brazos y la llevó a la cama. La tumbó mientras que él se quitaba la camisa, se inclinó sobre ella y de nuevo volvió a besarla pero esta vez no se limitó a su boca o a su cuello. Besó su escote, su pecho, bajó por su vientre hasta su ombligo y no se detuvo al encontrar las finas bragas de encaje. Las apartó y besó su sexo, el gemido de placer de ella fue como música para sus oídos. La sentía entregada,  quería hacerla disfrutar y entrar en ella para saciarse. 
Cuando la notó preparada le quitó del todo las braguitas de encaje, se quitó el pantalón y todo lo necesario hasta quedarse completamente desnudo. Se inclinó sobre ella y con una mano abrió sus piernas para colocarse en medio, para prepararse, le besó nuevamente en cuello y cuando la oyó gemir se dispuso a embestirla y al hacerlo sintió como ella se arqueaba a la vez que gemía de placer."

martes, 12 de enero de 2016

Mensaje de año nuevo


No recuerdo cuanto tiempo hace que no hacía esto, llegar a casa prácticamente huyendo de la oficina, quitarme los zapatos, el sujetador (son las dos prendas femeninas que más nos incomodan), ponerme cómoda y sentir la necesidad de tirarme en sillón a escribir. Es bueno mantener las buenas costumbres así que a un lado tengo una copa de vino y al otro un cigarro en el cenicero esperándome mientras tecleo. 

Este último tiempo he estado bastante in and out, apareciendo por aquí y desapareciendo, y estos dos últimos meses desaparecida por completo tanto del blog como twitter donde si he solido estar más presente. A veces las personas necesitamos un poco de calma para centrarnos, aclarar ideas, empezar nuevas etapas… He tenido mil cosas en la cabeza y, todo sea dicho aunque suene fatal, más importantes para mi que esto. Pero bueno, sé que lo que os gusta de mi es que soy una mujer interesante y todas esas cosas que me mantienen alejada del blog son las que hacen que os guste tanto, mi vida es la que hace de mi una mujer interesante. 

He empezado el año no solo con un nuevo look, me he cortado el pelo (me he hecho un corte súper femenino, una media melena que me queda genial y que me da un toque de sofisticación y elegancia que me sienta de maravilla), si no que he empezado este 2016 con las ideas más claras, aceptando las cosas que no puedo cambiar y cargada de proyectos. Los que me conocéis sabéis que no sé vivir sin proyectos, sin objetivos planteados, aunque a veces sean una locura o una tontería, tengo que tener un plan, un camino guía para ir andando. Aunque si sabéis eso, también sabréis que esos mismo proyectos pueden ir variando en forma o cambiando por completo según voy caminado. Lo importante es empezar cada año, cada día con ilusión, sintiéndonos vivos, absorbiendo el máximo de lo que se nos ofrece y buscando las sensaciones que nos hacen palpitar, que nos hacen disfrutar. Como yo suelo decir, que ponen ese punto de sal que hace la vida más sabrosa. 

La mayoría de nosotros pasamos 8 horas diarias, cuando no son más, trabajando, haciendo un trabajo que nos guste más o nos guste menos, es eso, trabajo. En los que los más afortunados tenemos momentos en los que realmente disfrutamos haciendo nuestro trabajo pero en los que otros muchos momentos pensamos en que la mayor parte de nuestra vida, la mejor parte del día, estamos obligados a estar un sitio en el que si fuéramos 100% libres de elegir no estaríamos. Estaríamos corriendo, leyendo, viajando, visitando museos, durmiendo, escalando o lo que sea, pero haciendo otra cosa. Por eso, es importante buscar ese punto de sal a la vida, esa pequeña aventura que nos hace sentir vivos, esos proyectos personales que son para nosotros, solo para nosotros, porque nos gustan, porque nos completan, porque nos hacen felices. 

Con esto quiero empezar el nuevo año, este es el mensaje de año nuevo que os quiero trasmitir, ponerle ese punto de sal a la vida, buscar vuestra pequeña (o gran) aventura personal y disfrutemos de este 2016 que se presenta interesante.