domingo, 25 de octubre de 2015

Calígula y el sexo

En esta entrada voy a deleitarme con una de mis pasiones, la historia. Estoy segura de que todos habéis oído hablar de Calígula, de su sadismo, gusto por la violencia y sus depravaciones sexuales. He profundizado en sus 1.400 días de reinado para escribir este post y el tío estaba realmente como una cabra. Me voy a centrar en su relación con el sexo y la prostitución pero si queréis profundizar en el tema, en YouTube, hay varias documentales muy buenos sobre él que se alejan un poco de la versión cinematográfica. 

Metámonos en contexto, Imperio Romano, Roma, S.I D.C. Lo primero que tenemos que asumir es que el sexo y la prostitución era algo normal y socialmente aceptado. No solo en lo que respecta a mujeres prostitutas, si no también a hombres que ejercían la prostitución para mujeres y para hombres. La bisexualidad era algo muy común y socialmente aceptado. Estamos situados en una sociedad en la que el Dios de dioses: Júpiter (Zeus en mitología griega) se acuesta con todo lo que pilla, tiene un amante varón (Ganímedes, su copero) y se transforma en animales para acostarse con mujeres. Imaginaros como tendría que ser Cayo César, o Calígula, para que fuera tachado por sus coetáneos de depravado y desviado sexual. 

A los 18 años Caligula es recluido en la isla de Capri en la fortaleza del entonces emperador Tiberio, otro sádico y depravado sexual (no se salva uno) donde está 6 años hasta la muerte de Tiberio al que él mismo asesina. Allí vive en una situación constante de violencia, libertinaje y depravación sexual. Una pequeña anécdota sobre Tiberio para que os hagáis una idea sobre este personaje de la historia. Tiberio contrataba a una serie de jóvenes expertos en sexo anal, o lo que él llamaba “expertos en coito desviado” y les hacía ponerse en fila mientras practicaban sexo anal y él miraba, todo esto claro, a costa de las arcas del imperio. 
La vida de Caligula gira entorno al sexo y a la violencia. El libertinaje y las fiestas le pasarán factura causándole daños mentales que sumados a las cosas que ha vivido le convertirán en el personaje histórico que todos conocemos hoy.

Se han barajado varias teorías sobre la enfermedad mental que sufría Calígula, además de la epilepsia, que parece ser seguro que sufría. Relacionada con su libertinaje sexual tenemos el herpes, enfermedad de transmisión sexual que puede causar encefalitis y que explicaría su conducta. Aunque esta teoría está un poco apartada ya que es probable que en aquella época hubiera muerto a causa de esta enfermedad. Y relacionada con su libertino estilo de vida, tenemos la intoxicación por plomo (por lo que he podido investigar, es la teoría más aceptada hoy) por causa del Defrutum, una brebaje que los romanos mezclaban con el vino para endulzar su sabor y que se preparaba en ollas de plomo. Caligula bebía grandísimas cantidades de vino lo que mezclado con la intoxicación por plomo le podría haber causado un síndrome de personalidad alterada. 

Eran habituales en palacio las fiestas y orgías consentidas y sin consentir. Violador y pedófilo, acostumbraba en las cenas a reclamar a las mujeres de sus invitados, acostarse con ellas y luego volver al banquete para comentar el polvo con los invitados. Las relaciones incestuosas no estaban mal vistas para el emperador Caligula, mantuvo relaciones sexuales con todas sus hermanas, estando especialmente colgado con Drusilda a la que divinizó tras su muerte. A sus otras hermanas las prostituyó con amigos para luego desterrarlas en islotes desiertos. 
Medio calvo, feo y poca cosa era tremendamente vanidoso y envidioso, cuentan que en una ocasión mandó matar a un gladiador por tener los genitales más grandes que él. Se acostaba con todo el que quería, mujer u hombre, pagando o sin pagar, con consentimiento o sin el. Tenía hasta su cortesana favorita, Pizálida, que daba clases de lubricación en Roma. 

Todos sus excesos arruinaron el imperio, y entre las medidas que tomó para recuperar la economía estuvo la de hacer pagar impuestos a las prostitutas. Caligula enseguida se dio de cuenta de que era una idea  muy fructífera ya que la prostitución era un gran negocio, así que viendo el éxito se lo ocurrió una genial idea. Creó un prostíbulo en el palacio imperial obligando a los senadores, a sus esposas y a miembros de la nobleza a prostituirse. 


El tío estaba como una cabra, quiso nombrar cónsul a su caballo Incitatus al que adoraba (y no me extrañaría nada que también mantuviera relaciones sexuales con él) y serie de extravagancias similares. Finalmente, tras derrochar la fortuna del imperio, tras matar un número desorbitado de personas por puro placer y de meterla en todos los agujeros de Roma, tras 1400 días en el poder, Caligula fue asesinado por sus propios guardias de los que se reía, humillaba, y se acostaba con sus mujeres. Y es que, cuando la demencia llega a esos extremos, te creas muchos enemigos.

sábado, 10 de octubre de 2015

Desnudez

Lo sé, va a hacer casi un  mes desde la última entrada. Pero entre unas cosas y otras voy a tope y cuando tengo momentos libres lo que me apetece es darme un baño caliente, ponerme una copa de vino con
un buen libro, ver una serie… básicamente desconectar y descansar. 

Sé que todavía me quedan pendientes algunas entradas con temas propuestos por vosotros, pero me vais a permitir que la entrada de hoy sea sobre una reflexión que se me pasó a ayer por la cabeza y me gustaría entrar un poco en ella con vosotros. 

No sé lo visteis en twitter pero hace 4 semanas me fui con Marina (ex-escort que estoy segura que muchos conocéis y que sabéis que es una gran amiga mía) de escapada a la playa el fin de semana. Estábamos haciendo el tonto y nos pusimos a jugar a hacernos fotos “jugando” con el pecho al descubierto (o vulgarmente: con las tetas al aire) y dándonos picos. El caso es que ayer lo quise enseñar a una compañera de trabajo una foto (una que no tenía nada que ver con esas) y mientras la buscaba en la galería pasé por las fotos con Marina. Mi compañera, sorprendida, dijo: “¿eso son tetas?” Le expliqué la historia y a su pregunta de que si no me importaba llevar esas fotos en el móvil, yo respondí: “solo son tetas” a lo que ella dijo: “me encantaría ser com tu y tener esa libertad y confianza con mi cuerpo”. 

Es aquí a donde quería llegar, eso es lo que me hizo reflexionar. Sobre la libertad / comodidad  que tengo con mi cuerpo. Veo la desnudez del cuerpo como algo normal, me siento cómoda estando desnuda, es más, me encanta estar desnuda. Y una teta para mi no es más que una teta, no tiene nada de especial. Lo curioso es que no recuerdo si antes del escorting el sentimiento hacia el cuerpo desnudo era el mismo. Pero está claro que ser escort me ha liberado en ese aspecto, imagino que va de la mano con la libertad sexual que me ha dado. El amar mi cuerpo, porque para estar cómoda con la desnudez tienes que amar tu cuerpo, y yo adoro, amo mi cuerpo, y eso es algo que he ido aprendiendo a hacer siendo escort. Quizás porque vosotros sois los primeros que habéis “amado”, “adorado” mi cuerpo y me habéis enseña a mi a hacerlo también. 

No sé, son esas pequeñas-grandes cosas que saltan mi cabeza de vez en cuando y que me hacen pensar en todo lo que el escorting me ha aportado, lo que vosotros aunque no lo sepáis me habéis aportado y pienso si mi visión sobre ciertas cosas sería igual si nunca hubiera sido escort. Quizás no ya que son nuestras vivencias las que nos hacen como somos. 


Mil besos y disfrutad del puente!