miércoles, 29 de julio de 2015

Diario del viajero: día 2

Realmente hoy es el día 3, pero ayer no tuve tiempo (o no lo encontré) para escribir la entrada correspondiente. 
Acabo de subir a la habitación, estoy sentada en la terraza con el mar de fondo y el ruido de las olas como banda sonora. He desayunado, he salido a dar un paseo por la orilla del mar y antes de bajar a tumbarme en la piscina quiero escribir esta entrada. Me he propuesto hacer “mi diario del viajero” y voy a tratar de cumplirlo. 

Todavía estoy en proceso “descanso”, ese proceso en el que aún estoy tratando de quitarme el cansancio acumulado y desconectando del día a día. Así que ayer me pasé todo el día tumbada en la hamaca en la piscina, pasando el tiempo leyendo, bañándome, dando cabezadas… Todo muy relajante. Estrés cero. A eso de las 6 subí a la habitación a ducharme, a cambiarme de ropa y salí con una amiga a dar un paseo por el paseo, a comer un helado, a charlar mirando el mar. 

Llegué pronto a la habitación, estaba agotada, así que pedí algo de cena al room service y e tumbé a ver la tele. Y es aquí cuando llega lo interesante. No sé que hora era, cerca de las 12 quizás, estaba haciendo zapping y caí en un canal en el que estaban poniendo Juego de Tronos. Justo llegue en una escena en la que había dos mujeres desnudas, besándose, practicando sexo. 

No sé muy bien de que iba el tema, pero había un hombre dándolas una serie de instrucciones sobre como tenían que hacerlo. Desde mi cama las miraba, las veía tocarse, chuparse los pezones… una masturbaba a la otra, la metía los dedos, la penetraba con sus dedos mientras la otra mujer se retorcía de placer, la puso a 4 patas y seguía masturbándola hasta que llegó al orgasmo. Era muy explícito. Nunca he visto Juego de Tronos, sé que hay mucha gente muy enganchada pero no soy muy de televisión. Me impresionó lo realista y lo explícito de la escena, pero lo que más me impresionó fue lo excitada que quedé yo tras verla. 
No soy bisexual, nunca he tenido sexo con una mujer, y nunca me ha llamado la atención pero ayer la excitación que me causó fue enorme. No sé si es porque últimamente ando siempre excitada con ganas de sexo, pero tras ver a esas dos mujeres tuve que masturbarme. 

Me he dejado en casa mi vibrador (gran fallo) así que tuve que recurrir a mi gran amiga la alcachofa de la ducha. Me quité el ligero camisón de raso blanco, las braguitas y comencé a masturbarme para soltar todo lo que tenía dentro. Y es en esto momento cuando pasa la siguiente cosa curiosa del día, tras el primer orgasmo no me quedo satisfecha, me quedo con la sensación de que aún no he soltado todo lo que quiero soltar. Sigo masturbándome, sigo enfocando el chorro de agua a mi clítoris y llega un segundo orgasmo pero sigo sin quedarme satisfecha. Son como una especie de orgasmos incompletos. Siento el clímax pero no siento la sensación de relajación, de vacío después del clímax. Quiero quedarme tranquila, quiero “vaciarme”, y sigo intentándolo, sigo sentada en el borde de la bañera, apoyada en la pared, con las piernas abiertas. Esta vez pruebo a introducir también un par de dedos en mi vagina a la vez que estimulo mi clítoris con el agua. Estoy como “desesperada” por correrme de verdad, me sigo masturbando hasta que por fin, este vez, tengo una orgasmo completo. Se me escapa hasta un pequeño grito de alivio al sentir los músculos de cuerpo relajarse a la vez que me convulsiono por el placer. 

Me tiemblan las piernas tras la experiencia, tengo que apoyarme para salir de la bañera sin caerme y así, desnuda y mojada, me tiro encima de la cama y me quedo dormida sin darme cuenta. 

lunes, 27 de julio de 2015

Diario del viajero: día 1

Estoy sentada en el bar del hotel, el mar de fondo y el sol cae suavente sobre él bañándolo de luz antes de desaparecer. Acabo de pedirle al camarero una copa de vino blanco y disfruto de unos momentos de calma y brisa marina antes de salir del hotel a encontrarme con una amiga para salir.

La tarde ha sido tranquila, tras salir mi avión con una hora y media de retraso, he llegado a mi destino. Directa al hotel, después del check in directa a la habitación y de ahí a una tumbona de la piscina.
Me ha costado desconectar, parece increíble lo que cuesta a veces ponerse en "modo vacaciones". Ha habido un momento que me he visto dándole vueltas a temas que he dejado pendientes en Madrid: trabajo (incluso he mandado un email a ver como iba el tema), asuntos personales, gestiones... He tenido que obligarme a mi misma a parar y a no pensar en nada. Podría decirse que hoy lo he empleado en iniciar el "modo vacaciones" pero a estas alturas del día creo que puedo decir que lo he conseguido (o casi...).

Tras la tarde en la piscina he subido a la habitación, he llenado la bañera, he hecho espuma y he sumergido mi cuerpo dejándolo en completa relajación. Cuando mi cuerpo estaba relajado, me ha empezado a pedir "otro tipo" de relajación así que he cogido la alcachofa de la ducha y la he enfocado a mi sexo (es lo que tiene viajar sola, que los deseos sexuales tengo que satisfacérmelos yo...). Me he masturbado y tras el clímax me he quedado varios minutos con los ojos cerrados, el cuerpo sumergido en la espuma y la mente en blanco. Después de un rato así me he deleitado acariciando mi cuerpo dándome crema, disfrutando del suave tacto de mi piel. Me he vestido y aquí estoy, con mi copa de vino, escribiendo esta entrada en el móvil para vosotros mis lectores, este pequeño diario del viajero para que estéis a mi lado en estas vacaciones y no os olvidéis de mi.

P.D. Perdonad si hay alguna errata, ya sabéis que escribir cosas largas en el iphone com el teclado táctil no es lo mío ;)

Sent from my iPhone

miércoles, 22 de julio de 2015

Pasar por aquí

Acabo de salir de la ducha. Tras un día de piscina y de arreglar temas personales estoy agotada. El sol y el agua me cansan muchísimo. Me meto en la ducha y dejo que el agua caiga sobre mi, me relajo, la disfruto. Ahora estoy sentada en el sillón completamente desnuda con el pelo mojado cayendo sobre mis hombros. Una copa de Albariño fresquito y me siento como nueva. 

Estoy teniendo unos días muy liados con asuntos personales, y no he podido escribir ni atender el blog todo lo que me hubiera gustado. Incluso he tenido que cambiar algunos planes de las vacaciones… La playa sigue en pie, ¡no me la pierdo por nada! Pero Londres tendré que dejarlo para otra ocasión así que estaré en Madrid en el mes de Agosto más de lo que tenía pensado. 
Al principio una ola de decepción me llenó, “¿no hay Londres?” tenía unas vacaciones perfectas planeadas y unos planes muy chulos para disfrutar de la capital inglesa pero he conseguido despojarme de lo negativo y centrarme en lo positivo. Tengo mis vacaciones, mis días en la playa en un resort en el paraíso y yo sé disfrutar de Madrid al máximo, y ¡más en verano!

Cenas en restaurantes que tengo ganas de conocer, Gin Tonics en mis terrazas favoritas en los cielos de la capital, piscina, compras, buena lectura… Y ¿quién sabe? quizás alguna buena compañía surja para amenizar mis días en la ciudad ;)

En fin, estoy empezando a sentirme agotada, no veo el momento de que esta semana termine… Siento que esta entrada sea tan corta y tan tonta pero más que nada quería escribir para “pasar por aquí” y que no os olvidarais de mi. 


Mil besos a todos 

domingo, 12 de julio de 2015

Planeando mis vacaciones

Lo mejor de trabajar son las vacaciones. Cuando no tienes un trabajo al que ir todos os días de lunes a viernes y un horario que cumplir no se aprecian tanto. Lo sé porque he estado en las dos situaciones y os puedo asegurar que la felicidad que producen no es ni parecida. Esto no quiere decir que vivir sin trabajar y estar siempre de “vacaciones” y poder viajar cuando plazca no es una maravilla, que lo es, pero no se aprecia igual. Siempre apreciamos más aquello no podemos tener siempre, aquello que nos cuesta más conseguir, en este caso todo un año de madrugones y oficina. 

Yo no veo el momento de que lleguen las mías. El año pasado no tuve vacaciones en verano, ya sabéis que me cambié de trabajo por estas fechas y eso me obligó a quedarme en Madrid “disfrutando” del asfalto mientras que el resto del mundo disfrutaba de días en la playa, viajes, siestas y todas esas maravillosas cosas que traen las vacaciones. 
Por eso quizás este año me he planeado unas vacaciones bien completas, no quiero que falte de nada. 

Primera parada: La Playa, no hay vacaciones de verano sin disfrutar del mar. Quizás sea por eso de ser Madrid y de que aquí no tenemos playa y de todos los madrileños estamos deseando poner nuestros pies descalzos en la arena y dejar que  las olas nos mojen los pies, sea como sea, no concibo unas vacaciones de verano sin playa. Así que mi primera semana de vacaciones me la pasaré en un resort a pie de playa, me dedicaré a tomar el sol, a leer, a dormir la siesta, a sumergirme en el agua, a tomar mojitos al anochecer mirando al mar… Primera semana de completo relax para desintoxicarme y poder seguir con el resto de mis vacaciones. 

La siguiente parada tras la playa: ¡Londres! Y es que por mucho que me guste estar una semana tirada en una tumbona leyendo, no puedo evitar ser urbanita y me encanta disfrutar de las grandes ciudades. Londres además ocupa un pequeño hueco en mi corazón, haber vivido allí un año y haber pasado una serie de aventuras juntos nos ha unido para siempre. Así que la siguiente semana de mis vacaciones está reservada para Londres: ver mi querida amiga María Alba, disfrutar de la compañía un amante, salir a cenar, ir de compras, montar en bici por Hyde Park (me encantaba montar en bici por Hyde Park), ir a ver algún espectáculo, tomarme un fabuloso batido de chocolate bien frío en la tienda Godiva de Regent Steet… y en general disfrutar de esa maravillosa ciudad. 

Y la última parada antes de volver a la cruda realidad: Madrid. Mi Madrid, mi ciudad. No pueden faltar en unas vacaciones uno días libres para disfrutar de mi ciudad. Hacer todas esas cosas que nunca tengo tiempo para hacer, descansar, disfrutar de las terrazas y de Madrid medio vacío en Agosto, hacerme algún tratamiento de belleza, algún masaje, y recuperarme completamente para volver de nuevo a la carga y al ritmo de vida normal. 


Vaya, hablar así de mis vacaciones me ha producido muchas más ganas de que lleguen… Espero que vosotros también tengáis ya todo planeado y estéis ansiosos por disfrutarlas. A los que os quedéis en Madrid por temas laborales, tranquilos, no es tan malo pasar un verano aquí, hay muchos planes que hacer, mirad las ventajas: restaurantes vacíos (o más de lo habitual), tiendas con poca gente, sin tráfico en las calles, podéis disfrutar de las terrazas madrileñas y de todo lo que esta ciudad ofrece. Y para soportar el calor siempre a los madrileños siempre nos quedarán las piscinas ;)

lunes, 6 de julio de 2015

Alejandra

Ayer me pasó algo muy curioso, una chica contactó conmigo a través de twitter y de este blog. Una chica mejicana que decía haber encontrado en mi su alter ego, ese ”doble”  (y no me refiero a físicamente) que dicen que todos tenemos por ahí perdido en alguna parte del mundo. 

Me sorprende la manera en que Internet y las nuevas formas de comunicación nos han abierto al mundo. No sé si realmente seré el alter ego de esta chica pero de lo que estoy segura, es de que si lo soy, si no fuera gracias a mi blog, nunca lo hubiéramos sabido.

Ella vive en Méjico y está empezando a trabajar como escort, al leer mis primeros post dice sentirse reflejada en mis palabras. Seguramente sea más una cuestión de eso, de sentimiento de identificación, que de que “dobles” perdidos por el mundo pero aún así no deja de sorprenderme. 

He leído también debido a esto alguno de mis post más antiguos, ¡cómo pasa el tiempo! La cantidad de cosas que han pasado desde que Alejandra inició su camino… En años no han pasado tantos, pero en “cosas” han pasado siglos. 

Recuerdo el inicio, el desconocimiento, el saber con qué me iba a encontrar. Recuerdo mi testarudez y mis ganas de probarlo, mis ganas de vivir esta aventura. No me imaginaba la manera en que me cambiaría la vida. ¿Podría decir que sería quién soy si la aventura de Alejandra no hubiera existido en mi vida? Por supuesto que no. No digo que sea mejor ni peor pero tengo muy claro que sería diferente. Inevitablemente Alejandra forma parte de lo que soy, de como soy, porque eso es lo que somos, lo que vivimos, nuestras experiencias y puedo decir estando al 100% segura que las experiencias en mi vida no serían las mismas sin Alejandra. 
La vida es curiosa y la mayoría de las veces no somos conscientes de en qué manera cambiará nuestras vidas los caminos que tomamos, ahora, después de unos años de idas y venidas puedo decir estando completamente segura que Alejandra ha cambiado mi vida para siempre. En el momento que tomé la decisión de embarcarme en esta aventura, estaba cambiando mi vida. No puedo saber como hubiera sido mi vida sin Alejandra, pero lo que sí puedo decir bien alto es que estoy muy orgullosa de la mujer que soy, no me cambiaría por nadie y me siento una privilegiada al poder decirlo bien alto.


Siento este momento reflexivo, pero me he puesto a escribir y me ha salido solo, y con quién mejor que con vosotros para compartirlo ;)