sábado, 27 de junio de 2015

Cita en moto

Salgo ahora de la ducha, he llegado tan acalorada que nada más entrar por la puerta de casa me ido directa al cuarto de baño mientras me quitaba la ropa. 
Hacia ya tiempo que él me venía diciendo que quería compartir conmigo una de sus pasiones, yo he de confesar que me daba un poco de miedo y no le había puesto nunca mucho interés en que eso pasara. 

Hoy, una cita improvisada, un correo electrónico a eso de las 4 para vernos a las 5, sin nada planeado… 
Nos encontramos en la calle, “¿dónde vamos?” Se queda mirando mis pies, llevo una sandalias de cuña de esparto. “¿por qué miras mis pies?” - “Estoy mirando si vas bien para una vuelta en moto”. En ese momento no sé si habla en serio o no, reconozco que me da un poco de miedo, nunca he montado en moto, no estoy segura de si quiero montar o no. “Pero yo no tengo casco…” - “Eso lo vamos a solucionar ahora mismo”. 
Me indica una dirección, “vete en taxi hasta allí y nos vemos en esta tienda”. 
Paro un taxi, mientras voy de camino me doy cuenta de que ya no hay marcha atrás, sé que a él le hace mucha ilusión y quiero complacerle, me digo a mi misma “una experiencia más, ¡no seas cobarde! seguro que te lo pasas bien”. 

En la tienda me pruebo un par de cascos, el segundo que me pruebo es el de mi tamaño, elijo el color que me gusta y ya es mío. En la calle, frente a la moto me ayuda a ponerme el casco y me da unas indicaciones para cuando esté montada. Está muy sexy mientras me da esas pequeñas directrices, se le ve contento y empiezo a sentir ganas de probar. Me entran ganas de besarle pero el casco me lo impide así que llega el momento de montar. 

Empezamos a movernos, bajamos de la acera y acelera. Me agarro fuerte a su cintura y me sorprende que no estoy nerviosa, no tengo nada de miedo. Salimos de la ciudad y cogemos una carretera tranquila, voy muy pegada a él, mi pecho se aprieta contra su espalda, mis brazos le rodean… Aunque hubiera querido separarme (que no quería) no hubiera podido, me resbalaba hacia él y abrazarle me daba seguridad. Seguimos por la carretera, no sé a donde vamos pero tampoco me importa, me siento súper a gusto, me siento bien y el aire, aunque caliente, me da cierta sensación de libertad. Mientras que voy detrás suyo rodeándole pienso en lo íntimo que es. Dos personas solas, pegadas la una a la otra, abrazándole un poco más fuerte si acelera, sintiendo cada movimiento que hacemos a la vez… Nunca lo había visto de esa manera pero la sensación de intimidad y complicidad ha sido enorme. 

Llegamos a una pequeña placita en un pueblo y nos paramos a descansar un poco. No sé cuanto tiempo llevamos en la moto pero mi cuerpo inexperto empieza a querer descansar, me duelen las piernas, me pesa el casco y mi trasero ya no puede más. 

Nos sentamos tranquilos, muy cerca, nos besamos, nos hacemos arrumacos, charlamos… no soy consciente de la hora, el tiempo pasa volando y tenemos que volver. Me pongo el casco de nuevo, me subo en la moto y vuelvo a pegarme a su espalda y abrazarme a él. 

jueves, 25 de junio de 2015

IMPORTANTE: YO NO TENGO WHATSAPP

AVISO IMPORTANTE: YO NO TENGO WHATSAPP. 

Yo no tengo cuenta de whatsapp en mi teléfono pero no sé de qué manera hay una cuenta de WhatsApp con mi mismo número!!! Por favor, voy a ver como puedo solucionar esto pero que nadie envíe mensajes a ese número de teléfono, la persona de la cuenta no tiene por qué recibir mensajes que no son para ella y menos si el tema es organizar una cita.

No sé cómo puede ser, ¿alguien sabe como puede ser eso?

Si llamáis por teléfono creo (no estoy segura) de que será mi terminal la que suene pero no tampoco puedo confirmarlo al 100%.

Voy tratar de solucionar el tema. Os mantendré informados.

Besos y gracias

Recuerdos y restaurantes

No soy de salir hasta las tantas de la mañana, no me gusta encerrarme en un local oscuro, con la música a unos niveles en los que es imposible mantener una conversación por mucho que grites y con gente que te empuja para pasar y que pisa mis fabulosos zapatos. No me cierro a nada, y de vez en cuando, si el plan es bueno, lo hago y me lo paso bien, pero no es un plan que en un principio me atraiga en absoluto.

Me considero una mujer que tiene claro lo que le gusta y lo que no, y desde bastante joven elegí que mi concepto de salir era otro. Quizás sea por eso que siempre me ha gustado relacionarme con gente mayor que yo, mis amigas no compartían demasiado mis gustos en ese aspecto ni se lo podían permitir tanto como yo gracias a Alejandra.  Por suerte los años pasan para todos y puedo decir que mis amigas de la infancia también se van haciendo mayores y empezamos a compartir más esa manera de salir.

Un plan perfecto para salir un sábado por la noche para mi es una cena, una buena cena, una buena botella de vino y un GT después en algún local agradable, un sitio animado pero donde se pueda hablar. Nada más, no me gusta trasnochar demasiado, a partir de las 2 de la mañana mi cuerpo me pide cama, de un tipo o de otro…

Conozco muchos restaurantes en Madrid, me gusta probar, conocer sitios nuevos y unos pocos entran en mi lista de favoritos. Esos sitios a los que siempre vuelvo, esos sitios que siempre que alguien me pregunta recomiendo.
Bastantes de esos sitios los he conocido con vosotros, los que me conocéis un poco sabéis que me encanta descubrir restaurantes nuevos y siempre buscáis la manera de sorprenderme. De varios de esos restaurantes que me habéis descubierto conservo algún que otro recuerdo especial, risas cómplices, miradas provocadoras, algún roce por debajo de la mesa… 


Cada vez que voy a la terraza del Urban me viene a la cabeza escenas de una cena en la que la complicidad surgió desde el primer instante, unas copas después riendo bajo el cielo estrellado de Madrid y una guinda final a la noche en una de sus habitaciones.  Comer sushi en 99 Sushi Bar me arranca una sonrisa al recordar aquella primera vez en el restaurante haciendo bromas sobre la capacidad bucal y la relación entre comer sushi y el sexo oral. La preciosa terraza de Irocco me lleva a una romántica noche de verano llena de complicidad.  Aspen me recuerda a un día de juegos en la piscina que concluyó con una agradable cena informal. En Nimu Bistró no puedo evitar recordar una caminata buscando un restaurante en el que tuvieran mesa libre para cenar una noche de improvisto, Boggo, el ya cerrado Teatriz, una copa en el O´clock… Es curioso como los seres humanos asociamos sitios con personas y cada vez que disfruto de una cena en buena compañía, cada vez que vuelvo a esos restaurantes que descubrí con un amante, siempre evoco un recuerdo de la persona que me lo descubrió. 

domingo, 21 de junio de 2015

Bolas Chinas

¿Recordáis que os conté que hace poco había organizado un fiesta tupper sex para unas amigas? Bien, pues yo hice dos adquisiciones: una bala vibradora y unas bolas chicas. La bala la estrené al día siguiente de comprarla pero las bolas chicas aún no las había estrenado. 
Soy una novata en lo que a las bolas chicas se refiera, nunca hasta hoy las había usado. Había escuchado un poco de todo respecto a ellas. Desde que no estimulaban sexualmente hasta que se podían alcanzar orgasmos en el autobús llevándolas puestas. Hoy me he animado a probarlas y voy a contar mi experiencia. ¿Preparados?

El sol brilla potente en el cielo, la calle está tranquila, es domingo y la gente deja el coche en casa para ir andando a desayunar o a pasear. Tras el desayuno y tras ponerme al día de la actualidad mirando el periódico, me asomo a la ventana mientras me fumo un cigarro. Hace un día espectacular, veo a varias personas haciendo running por la calle y me dan un poco de envidia. Me apetece salir a la calle, a correr o a pasear un rato, a tomarme un café en un terraza, a disfrutar del aire libre. Frente al espejo en la habitación me quito el fino camisón de raso blanco con el que he dormido, abro el armario y veo la pequeña caja granate. La cojo, la miro y pienso: “ya es hora de estrenarlas”. Cojo el lubricante para ayudarme a introducirlas y comienzo a meterlas con mimo en mi vagina. Me cuesta un poco, son gorditas y mi nivel de excitación en ese momento es cero por lo que meter las dos bolas por completo en mi vagina estrecha me lleva un poco de trabajo. Cuando por fin las tengo dentro, la sensación es extraña para mi. Siento como si me estuvieran penetrando pero sin penetración, es algo raro. Mientras me visto me voy acostumbrando a tenerlas dentro, me cuesta un poco aguantarlas y tengo que contraer la vagina de vez en cuando para que no se caigan. Hasta el momento no hay ningún tipo de placer sexual. Salgo a la calle y comienzo a trotar, empiezo a notar entonces como las pequeñas pesas que hay dentro de las bolas se mueven y golpean las paredes de mi vagina. Sigo trotando y las bolas siguen golpeando, marcando un ritmo constante mientras mis piernas trotan a ese mismo ritmo. Empiezo a sentir placer sexual, no es intenso pero es constante. Siento en mi interior una presión intermitente y constante que provocan las pesas de las bolas al golpear con mi vagina. Acelero el ritmo, quiero que las bolas golpeen más rápido en mi interior pero me canso enseguida. Tengo que parar. Ando para recuperarme y las bolas siguen golpeando, más despacio, pero siguen haciendo su trabajo. Me siento en una terraza a tomar algo fresquito, me muero de calor. Me siento al borde de la silla con las piernas cruzadas y las aprieto, hago movimientos raros con la cadera para que las pesas se sigan moviendo. Me doy cuenta de que necesito terminar. Antes de que el camarero tenga tiempo de atenderme me levanto. Ando deprisa hacia casa, las bolas siguen moviéndose y yo quiero llegar ya a la intimidad de mi hogar para quitarme la ropa y terminar. Subo por las escaleras deprisa, las pesas golpean mi interior, abro la puerta, la cierro y me dirijo a mi dormitorio. Me desnudo, abro el armario y saco otra pequeña caja gris. Me tumbo en la cama y con las bolas todavía dentro y la bala vibradora termina lo que las bolas han empezado. 


Conclusión: no creo que hubiera sido capaz de tener un orgasmo solo con las bolas, pero sí que provocan placer sexual. 
¿Me animaré a llevarlas a trabajar? 

sábado, 13 de junio de 2015

Crazy...


Lo bueno que tiene no poder dormir una noche es que termino haciendo cosas como esta para entretenerme... La pena es que he tenido que sacrificar la calidad para que el archivo no fuera demasiado pesado para subirlo al blog.

Lo he hecho con todo mi cariño así que espero que lo disfrutéis.... ;)

martes, 9 de junio de 2015

Dos Mundos

Parece mentira que durante 4 días este sea el primer momento en que me siento tranquila en el sillón de mi casa. Parece mentira que durante 4 días lo único descansado que he hecho ha sido dormir. Acabo de llegar a mi casa y tras una ducha mientras que la cena se prepara, puedo por fin sentarme tranquila a descansar, y en esta ocasión, a escribir.

Estaba pensando en lo intensos que han sido estos 4 últimos días, intensos en dos sentidos. Por un lado, intensos en el ajetreo que he tenido que no me ha dejado parar 5 minutos, y por otro lado, intensos en “personalidades”. Me explico. Por norma general compagino ambos mundos día a día, ambos tiene su espacio en el día, unos días un mundo tiene más espacio y otros día menos, pero no es habitual (a no ser que sea mi vida personal) que uno de los dos ocupe el 100% del tiempo. 

Durante el fin de semana, el tiempo que he estado en Barcelona, he sido el 100% Alejandra. Mis amistades de Barcelona están todas relacionadas con el mundo de Alejandra, y durante los dos días he estado rodeada de ellas. Ha sido un fin de semana genial, me he divertido, me he puesto al día con amigas, he conocido gente nueva… Pero han sido dos días muy intensos en los que el mundo de Alejandra ha sido el único. 
Por el contrario, durante el lunes y el día de hoy he estado sumergida en mi otro mundo. Unos temas de trabajo muy importante me han tenido sumergida en mi trabajo y por lo tanto en “mi otro mundo”. Otros dos días muy intensos 100% centrada en mi trabajo y en lo que le rodea.

Me doy cuenta en estos momentos de lo importante que es tener esas “dos vidas”. De lo importante que es compaginarlas, cada una me aporta algo que ninguna de las dos puede sustituir. El mundo de Alejandra me aporta ese toque de aventura, me aporta esa “doble vida”, ese secreto que me encanta ocultar. Le da un “punto de sal” al día a día muy interesante. Por el contrario, mi otro mundo, mi vida personal y profesional, me aporta una estabilidad, unas ambiciones, unas metas y retos que considero imprescindibles. Sin contar obviamente el cariño y amor de mi familia y mis amistades.


Me doy cuenta en estas ocasiones de lo importante que es eso, de lo importante que es mantener los dos mundos, de lo importante que es compaginarlos. Poder ser durante un día Alejandra y disfrutar de su mundo, y al día siguiente sumergirme en mi carrera profesional completamente. Poder ser “una perfecta mujer de 27 años” con un pícaro secreto que se oculta detrás de su pícara sonrisa. 

jueves, 4 de junio de 2015

En Barcelona

Como muchas veces me pasa, he tomado la decisión casi a última hora y sin tiempo para planear nada muy a fondo. Es cierto que la semana pasada empecé a darle vueltas y a plantearme el hacer una escapada express a Barcelona pero no he terminado de decidirlo hasta ayer. Me levanté, me metí en la ducha y me dije: "me voy a ir a Bcn". Así que este fin de semana no estaré en Madrid sino que me acogerá la ciudad condal por un par de días.

Ya sabéis que Barcelona es una ciudad que me encanta y donde además tengo personas a las que aprecio y de vez en cuando me gusta ir a visitar. Cambiar de aires, dejar atrás el estrés de la oficina, pasarlo bien, reunirme con amistades... Se plantea un fin de semana genial!! Barcelona, allá voy!! 

martes, 2 de junio de 2015

De mal humor

Y de repente te das cuenta de que estás de mal humor, de que hoy, no es tu día. Yo me he dado cuenta nada más levantarme. El despertador ha sonado, lo he apagado, ha vuelto a sonar, y así un par de veces más hasta que he tenido que levantarme por fin porque si no lo hacía de ninguna manera podía llegar a tiempo a la oficina. Entonces lo he sabido, en ese mismo momento en que mis ojos se han abierto conscientes de que había que empezar el día he sabido que estaba de mal humor. 

No hay ningún motivo en concreto, simplemente es uno de esos días, todos lo tenemos. Y luego han ido surgiendo una serie de pequeñas cosas que han hecho que mi mal humor se acrecentara. Y ha pasado lo que suele pasar en estos días, que por más que lo intentes no consigues hacer un plan. Piensas: “tengo que buscar plan para esta tarde”, pero justo estos días de mal humor el cosmos se pone en tu contra y nadie está disponible. Y como estás de mal humor no te apetece hacer ninguna de las 200 cosas que podrías hacer, y así he llegado a este punto, al punto de sentarme delante del portátil a desahogarme con vosotros. 

Parecerá una tontería pero ahora me siento mucho mejor, con unas pocas líneas y tras haber pulsado con un ímpetu que no era necesario las teclas del teclado, me siento bastante mejor. A veces solo necesitamos desahogarnos y pegar un grito para poder dejar el tema y centrarnos en en otras cosas. Todo son estados mentales, y cuantas más vueltas le des a las cosas más grandes se harán. Así que, tras este pequeño arrebato y tras darle al botón de publicar (si no lee nadie no vale) voy a dejar de darle vueltas a mi mal humor y aprovechar lo que queda de tarde. 


Un beso muy fuerte!!!! 

P.D. Buscando una imagen para la entrada he encontrado esta que he colgado ¿será eso lo que me pasa?? Habrá que ponerle remedio... ;)