martes, 17 de noviembre de 2015

¿Por qué a una escort?



¿Qué le lleva a un hombre a llamar a una escort? Si no fuera parte de este mundo supongo que contestaría lo mismo que contestará la mayoría de las personas que no están dentro de él y que ven esto desde una perspectiva basada en el desconocimiento. Lo primero que se piensa es: sexo. Y obviamente es la esencia del asunto, aunque he tenido un par de citas con hombres que sólo querían compañía, que les acompañar a una cena o a la ópera, en el 99,9% de los casos el sexo es parte fundamental de la cita. 
Hasta ahí está claro pero se puede conseguir sexo por menos dinero de lo que cobra una escort o cortesana o acompañante. Entonces, ¿qué busca un hombre cuando queda con una escort? 
Tras estos años he llegado a ciertas conclusiones, he tenido muchas charlas en mis citas y creo que puedo acercarme bastante a los motivos, aunque claro, cada persona es un mundo y no puedo hablar por todos. 

Habiendo dejado claro que el sexo es importante, hay que decir que el físico también lo es. Y no es una simple cuestión de ser más guapa o más fea, o de tener un pecho enorme o no tenerlo. Es una cuestión de cuidados, cuerpo cuidado, piel suave y cuidada, uñas cuidadas, pelo cuidado, dentadura cuidada… creo que con esto habéis cogido la esencia de lo quiero decir ;) Una belleza cuidada. Y siguiendo con los atributos más físicos, hay una cuestión de elegancia y discreción en el vestir y en las formas, en la manera de maquillarse… Cuando un hombre tiene una cita con una escort en su hotel, no quiere que llame la atención y desentone, y mucho menos si quiere compartir con ella una cena o una copa antes de pasar a momentos más íntimos.

Dejando a un poco a un lado el plano físico, creo que otra de las cosas que busca un hombre cuando llama a una escort son las formas, las maneras. Estar una mujer educada, fina en formas, elegante, discreta, etc. Y por supuesto, está la cuestión intelectual o cultural. Y vuelvo a hacer una puntualización, no es cuestión de ser premio nobel de literatura, pero sí de tener unos mínimos. De poder mantener una conversación inteligente, intercambiar opiniones, estar informada de la actualidad… Es más obvio que es necesario cuando la cita va a ser largar, hay una cena y demás, pero incluso en citas de una hora es importante romper el hielo y aunque nadie (o casi nadie) se pone a hablar de economía para romper el hielo, es importante poder mantener una conversación inteligente aunque sea de 5 minutos.

Y por último, y creo que esto es importante, un hombre llama a una escort (a ver como digo esto sin que suene mal) por la cantidad de citas que tiene. Me explico, una escort (una buena) no tiene más de una cita diaria, una escort no tiene citas los 30 días del mes, una escort no está en casa o en un piso esperando a que suene el teléfono, si no que tiene una vida, un trabajo o una universidad, o ambas, una vida social, etc. Y se que decir esto puede parecer que no es políticamente correcto pero es la verdad. ¿O no chicos? ¿Qué opináis vosotros? Al fin y al cabo sois los más indicados para exponer los motivos que os llevan a llamar a una escort. 

domingo, 25 de octubre de 2015

Calígula y el sexo

En esta entrada voy a deleitarme con una de mis pasiones, la historia. Estoy segura de que todos habéis oído hablar de Calígula, de su sadismo, gusto por la violencia y sus depravaciones sexuales. He profundizado en sus 1.400 días de reinado para escribir este post y el tío estaba realmente como una cabra. Me voy a centrar en su relación con el sexo y la prostitución pero si queréis profundizar en el tema, en YouTube, hay varias documentales muy buenos sobre él que se alejan un poco de la versión cinematográfica. 

Metámonos en contexto, Imperio Romano, Roma, S.I D.C. Lo primero que tenemos que asumir es que el sexo y la prostitución era algo normal y socialmente aceptado. No solo en lo que respecta a mujeres prostitutas, si no también a hombres que ejercían la prostitución para mujeres y para hombres. La bisexualidad era algo muy común y socialmente aceptado. Estamos situados en una sociedad en la que el Dios de dioses: Júpiter (Zeus en mitología griega) se acuesta con todo lo que pilla, tiene un amante varón (Ganímedes, su copero) y se transforma en animales para acostarse con mujeres. Imaginaros como tendría que ser Cayo César, o Calígula, para que fuera tachado por sus coetáneos de depravado y desviado sexual. 

A los 18 años Caligula es recluido en la isla de Capri en la fortaleza del entonces emperador Tiberio, otro sádico y depravado sexual (no se salva uno) donde está 6 años hasta la muerte de Tiberio al que él mismo asesina. Allí vive en una situación constante de violencia, libertinaje y depravación sexual. Una pequeña anécdota sobre Tiberio para que os hagáis una idea sobre este personaje de la historia. Tiberio contrataba a una serie de jóvenes expertos en sexo anal, o lo que él llamaba “expertos en coito desviado” y les hacía ponerse en fila mientras practicaban sexo anal y él miraba, todo esto claro, a costa de las arcas del imperio. 
La vida de Caligula gira entorno al sexo y a la violencia. El libertinaje y las fiestas le pasarán factura causándole daños mentales que sumados a las cosas que ha vivido le convertirán en el personaje histórico que todos conocemos hoy.

Se han barajado varias teorías sobre la enfermedad mental que sufría Calígula, además de la epilepsia, que parece ser seguro que sufría. Relacionada con su libertinaje sexual tenemos el herpes, enfermedad de transmisión sexual que puede causar encefalitis y que explicaría su conducta. Aunque esta teoría está un poco apartada ya que es probable que en aquella época hubiera muerto a causa de esta enfermedad. Y relacionada con su libertino estilo de vida, tenemos la intoxicación por plomo (por lo que he podido investigar, es la teoría más aceptada hoy) por causa del Defrutum, una brebaje que los romanos mezclaban con el vino para endulzar su sabor y que se preparaba en ollas de plomo. Caligula bebía grandísimas cantidades de vino lo que mezclado con la intoxicación por plomo le podría haber causado un síndrome de personalidad alterada. 

Eran habituales en palacio las fiestas y orgías consentidas y sin consentir. Violador y pedófilo, acostumbraba en las cenas a reclamar a las mujeres de sus invitados, acostarse con ellas y luego volver al banquete para comentar el polvo con los invitados. Las relaciones incestuosas no estaban mal vistas para el emperador Caligula, mantuvo relaciones sexuales con todas sus hermanas, estando especialmente colgado con Drusilda a la que divinizó tras su muerte. A sus otras hermanas las prostituyó con amigos para luego desterrarlas en islotes desiertos. 
Medio calvo, feo y poca cosa era tremendamente vanidoso y envidioso, cuentan que en una ocasión mandó matar a un gladiador por tener los genitales más grandes que él. Se acostaba con todo el que quería, mujer u hombre, pagando o sin pagar, con consentimiento o sin el. Tenía hasta su cortesana favorita, Pizálida, que daba clases de lubricación en Roma. 

Todos sus excesos arruinaron el imperio, y entre las medidas que tomó para recuperar la economía estuvo la de hacer pagar impuestos a las prostitutas. Caligula enseguida se dio de cuenta de que era una idea  muy fructífera ya que la prostitución era un gran negocio, así que viendo el éxito se lo ocurrió una genial idea. Creó un prostíbulo en el palacio imperial obligando a los senadores, a sus esposas y a miembros de la nobleza a prostituirse. 


El tío estaba como una cabra, quiso nombrar cónsul a su caballo Incitatus al que adoraba (y no me extrañaría nada que también mantuviera relaciones sexuales con él) y serie de extravagancias similares. Finalmente, tras derrochar la fortuna del imperio, tras matar un número desorbitado de personas por puro placer y de meterla en todos los agujeros de Roma, tras 1400 días en el poder, Caligula fue asesinado por sus propios guardias de los que se reía, humillaba, y se acostaba con sus mujeres. Y es que, cuando la demencia llega a esos extremos, te creas muchos enemigos.

sábado, 10 de octubre de 2015

Desnudez

Lo sé, va a hacer casi un  mes desde la última entrada. Pero entre unas cosas y otras voy a tope y cuando tengo momentos libres lo que me apetece es darme un baño caliente, ponerme una copa de vino con
un buen libro, ver una serie… básicamente desconectar y descansar. 

Sé que todavía me quedan pendientes algunas entradas con temas propuestos por vosotros, pero me vais a permitir que la entrada de hoy sea sobre una reflexión que se me pasó a ayer por la cabeza y me gustaría entrar un poco en ella con vosotros. 

No sé lo visteis en twitter pero hace 4 semanas me fui con Marina (ex-escort que estoy segura que muchos conocéis y que sabéis que es una gran amiga mía) de escapada a la playa el fin de semana. Estábamos haciendo el tonto y nos pusimos a jugar a hacernos fotos “jugando” con el pecho al descubierto (o vulgarmente: con las tetas al aire) y dándonos picos. El caso es que ayer lo quise enseñar a una compañera de trabajo una foto (una que no tenía nada que ver con esas) y mientras la buscaba en la galería pasé por las fotos con Marina. Mi compañera, sorprendida, dijo: “¿eso son tetas?” Le expliqué la historia y a su pregunta de que si no me importaba llevar esas fotos en el móvil, yo respondí: “solo son tetas” a lo que ella dijo: “me encantaría ser com tu y tener esa libertad y confianza con mi cuerpo”. 

Es aquí a donde quería llegar, eso es lo que me hizo reflexionar. Sobre la libertad / comodidad  que tengo con mi cuerpo. Veo la desnudez del cuerpo como algo normal, me siento cómoda estando desnuda, es más, me encanta estar desnuda. Y una teta para mi no es más que una teta, no tiene nada de especial. Lo curioso es que no recuerdo si antes del escorting el sentimiento hacia el cuerpo desnudo era el mismo. Pero está claro que ser escort me ha liberado en ese aspecto, imagino que va de la mano con la libertad sexual que me ha dado. El amar mi cuerpo, porque para estar cómoda con la desnudez tienes que amar tu cuerpo, y yo adoro, amo mi cuerpo, y eso es algo que he ido aprendiendo a hacer siendo escort. Quizás porque vosotros sois los primeros que habéis “amado”, “adorado” mi cuerpo y me habéis enseña a mi a hacerlo también. 

No sé, son esas pequeñas-grandes cosas que saltan mi cabeza de vez en cuando y que me hacen pensar en todo lo que el escorting me ha aportado, lo que vosotros aunque no lo sepáis me habéis aportado y pienso si mi visión sobre ciertas cosas sería igual si nunca hubiera sido escort. Quizás no ya que son nuestras vivencias las que nos hacen como somos. 


Mil besos y disfrutad del puente! 

martes, 15 de septiembre de 2015

Pequeña entrada de reflexión

Solo quiero escribir una pequeña entrada de reflexión, uno de esos pequeños momentos que me gusta compartir con vosotros. 
Hoy es un día otoñal en Madrid, el cielo está gris y una especie de lluvia se ha empeñado en acompañarnos esta tarde Martes. Parece el primer día propio de otoño, el primer día en el que solo quieres llegar a casa y pasar una tarde relajada sin hacer nada en particular.

En estos instantes me siento realmente bien, relajada, tranquila, tirada en el sillón con mi Mac y una copa de vino. He salido de la oficina deseando llegar a casa, he cruzado la puerta y el aroma a rosas blancas que los ambientados dejan en casa me hace pensar: “hogar, dulce hogar”. Me quito los tacones en el dormitorio y voy directa al cuarto de baño. Abro el grifo de la bañera, espero a que la temperatura sea la correcta y la dejo que se llene. Me sirvo una copa de vino, me termino de desnudar y enciendo unas velas en el cuarto de baño. Añado sin cortarme sales de rosas al agua me embriaga el olor, el calor que se está concentrando. Me meto y dejo que el agua haga su efecto en mi, me recuesto, doy un sorbo a mi copa y cierro los ojos.  En esos momentos solo puedo pensar en lo afortunada que soy, en cuanto me gusta mi bañera, mi casa, mi trabajo, mi vida… Me he quedado un rato así, con los ojos cerrados, regodeándome en mi satisfacción. 

Me encantan esos momentos, me encanta mimarme, sentir en mi piel el olor a sales de baño, usar espumas de gel de flores especiales que utilizo en estos momentos, exfoliantes que dejan mi piel súper suaves. Me encanta salir de la bañera y dejar que mi cuerpo se seque al aire, ponerme uno de mis camisones de raso y encaje que acarician mi piel y sentirme como me siento en este momento, relajada, sexy, tranquila, cuidada. 

Una vez leí que una de las claves de la felicidad es ser agradecido, soy una persona muy feliz, y quizás sea por eso que soy agradecida y en estos momentos, con la situación mundial como está, cuando más agradecida por todo lo que tengo me siento.


En fin, pensaréis que os acabo de meter un rollo, pero realmente me apetecía comprar esto con vosotros. 

"Para la imagen he elegido un cuadro de Edgar Degas, que tiene toda una serie de cuadros de mujeres en el cuarto de baño" 

sábado, 5 de septiembre de 2015

¿Qué me ha aportado?

Han pasado dos semanas desde la última entrada y es que la vuelta al trabajo, al día a día, ha sido movidita. Ya sabéis que tengo una vida muy activa y entre unas cosas y otras no siempre es fácil encontrar un hueco para escribir. Pero bueno, es la vida que me gusta llevar, no me voy a andar quejando ahora… 

Todavía tenemos pendientes varios temas que me habéis propuesto para que escriba entradas, hay uno en concreto que me ha hecho reflexionar un poco ¿Qué te ha enseñado/aportado Alejandra? 

Lo primero que se me viene a la mente cuando me hago esta reflexión es: confianza en mi misma. Puede parecer contradictorio ya que para lanzarse a esta aventura hay que tener confianza en una misma. Imagino que ya la tenía, y podría decirse que Alejandra la ha aumentado, o puede que solo me dejara llevar por las ganas de sumar esta experiencia a mi lista. Sea como fuere, Alejandra me ha dado mucha confianza en mi misma, ha reforzado mi autoestima, y por qué no decirlo, mi ego. No es una frivolidad, y no quiero que se vea como tal, no es una simple y mera cuestión de un ego superficial por ser sexy y atractiva. 
Yo, como le pasa a muchas mujeres, tenía una serie de complejos estúpidos y sin motivo, cierta falta de confianza en mi misma, no era algo extremo pero estaban ahí y es muy feo vivir con esa sensación. Alejandra hizo que eso desapareciera. Me ha aportado mucha confianza y he aprendido a valorarme. Alejandra me ha hecho mucha más atractiva ya que no hay nada más atractivo que una mujer que pisa fuerte y con confianza en si misma. Sé que soy atractiva, sé que soy sexy y disfruto de ello.

Luego están todas las experiencias que he vivido gracias a Alejandra y que de otra manera no hubiera vivido, las personas que he conocido… Podría hacer una entrada extremadamente larga si tuviera que ir una por una así que no voy a entrar en detalle. Pero si que me gustaría destacar una cosa más que Alejandra me ha aportado, el sexo. 

Gracias a esta aventura de Alejandra viví una liberación sexual que muchas mujeres todavía no han experimentado. Empecé a vivir el sexo de una manera libre y sin complejos, a dejarme llevar por mi cuerpo fuera lo que fuera lo que me apeteciese. Es cierto que yo siempre he sido una persona muy sensual y no me costó mucho liberarme, es más, puede que en parte fuera eso lo que iba buscando, pero Alejandra tiró el muro que me había impedido disfrutar de mi sexualidad como realmente quería. Quizás fuera cierta vergüenza, ya sabéis, eres joven y te da miedo que digan que eres una guarra si te apetece hacer ciertas cosas en la cama, puede que vaya unido al tema de la confianza y que al coger confianza me fuera más fácil liberarme o que al estar en ese ambiente mi cuerpo simplemente se dejó llevar. Seguramente sea una mezcla de todo, es raro que haya solo un motivo para algo pero la conclusión es clara: Alejandra me ha enseñado a vivir y disfrutar del sexo de una forma completamente libre y sin complejos.


Si sigo pensando seguro que podría seguir con la lista pero es sábado, casi las 12 de la mañana y tengo un montón de planes y cosas que hacer. Disfrutad del fin de semana!!! Mil besos

domingo, 23 de agosto de 2015

La mejor y la peor cita

El siguiente tema me ha hecho darle vueltas a la cabeza y hacer repaso mental. “La mejor y la peor cita que he tenido”. Respecto a la mejor, no he tenido que pensar nada, tengo muy claro cuál ha sido. 

Una noche de mediados de Septiembre, en un hotel del Paseo de la Castellana. Recuerdo perfectamente que estaba en casa, escribiendo una entrada para el blog cuando sonó el teléfono. Una voz educada, un tanto desconfiando, insistiendo en que fuera “discreta” en la manera de vestir. Estaba claro que no me conocía, yo siempre soy discreta, es mi estilo tanto en mi día a día como en estas ocasiones. Recuerdo entrar al hotel hablando por teléfono, habíamos quedado en el bar del hotel, pero no me dio tiempo a llegar. No sé muy bien cómo, él me reconoció en la entrada, colgué el teléfono y fuimos directos a los ascensores. La habitación era grande, a dos alturas con zona de estar con sillones. Nos sentamos y empezamos a charlar. Todo fluía, la conversación (de la cuál ya no me acuerdo), las risas, el feeling, la química… Nos costó dar el primer paso hacía el primer beso, ¡qué tontería! pero una vez que empezamos ya no pudimos parar. Comenzamos a besarnos y a acariciarnos en el sillón, mi ropa tirada y arrugada en el suelo de la zona de estar, súper excitados nos fuimos a la cama. La química era brutal, es increíble como entre dos personas que no se conocen de nada puede surgir esa química, esa magia.
Ya en la cama terminamos de dar rienda suelta al deseo, a la pasión, como si en lugar de habernos conocido hacía menos de una hora fuera un reencuentro.
La cita se terminó y salí de la cama en busca de mi arrugada ropa repartida por el suelo. Comencé a vestirme mientras él me miraba desde la cama, me puse las braguitas, el sujetador, la falda… pero no me dio tiempo a terminar de vestirme. Él también salió de la cama, bajó de la altura de la zona del dormitorio y con un brazo me agarró de la cintura para volverme a besar. Volvimos a encendernos con esa beso y la cita se alargó, mi ropa volvió a quedar de nuevo tirada por el suelo y mientras nuestros cuerpos desnudos una vez más trataban de fundirse. 

No hace falta decir, que esa no fue la última vez que volví a verle, a la semana siguiente, otra llamada y volvimos a encendernos…

En cuanto a la peor, le he dado vueltas a la cabeza pero no soy capaz de identificarla. Imagino que eso es bueno, quiere decir que no he tenido una realmente mala. Me quedaría con dos, miento, tres. Sobre una ya he hablado aquí, soy 100% antidrogas, y cuando alguien me ha propuesto una cita y me ha mencionado el tema siempre he dicho que no rotundamente. Ni me drogo ni quiero estar con gente que se droga. Antes de nada, aclarar, que aquellos que me llaman y mencionan el tema drogas es una parte muy, muy, muy pequeña. Pero hubo un “personaje”, que no mencionó el tema y cuando llegué a la habitación tenía una montaña de coca encima de la mesa. Yo me quería ir de la habitación y este “personaje” se puso en plan agresivo. En lugar de ponerme nerviosa, me relajé y le calmé a él. Le dije que se pusiera cómodo en la cama mientras que yo iba al baño un segundo pero en lugar de abrir la puerta del baño abrí la de la habitación y salí de allí. No puede decirse que fuera una cita, pero podríamos incluirla en la sección de “peores”.

Otra, fue con un chico muy raro. Tendría entre 30 y 35 años y su actitud me hizo sentir muy incómoda. No es que me tratara mal, pero tenía una actitud muy extraña. Tanto que ni siquiera sé como definirla.  No dejaba de hablar de dinero y de presumir de lo que tenía, pero la sensación que me daba era de que había estado ahorrando para poder tener una cita de dos horas conmigo. Trataba de presumir y de fingir tener algo que no tenía. Eso se nota y me hizo sentir muy incómoda. Estoy acostumbrada a moverme en ciertos círculos y a tratar con personas que tienen buenas posiciones sociales y económicas y nunca jamás ninguna de ellas a presumido de dinero. Tenía una amiga que decía: “hablar de dinero es de pobres”. En fin, a este chico se le notaba que estaba tratando de presumir de dinero delante de mi y trataba de hacerme quedar por debajo de él. La cita era de dos horas pero no llegó ni a una, en una de las veces que me dijo algo como insinuando que yo nunca iba a tener tanto dinero como él, me levanté, le devolví el dinero de una hora y le dije que era un fanfarrón, que solo mi bolso y mis zapatos valían más que todo su sueldo de un mes y me fui de allí. Quizás esa última frase sobró pero me puso de tan mal humor…

Y la tercera cita que incluiría en esta sección de peores, fue con un hombre que estaba obsesionado con mi blog. No se portó mal conmigo, ni nada por el estilo, pero su obsesión me hizo sentir muy incómoda. Mi blog a veces puede ser un arma de doble filo, la mayoría de aquellos que se deciden a conocerme es por mi blog. Les gusta lo que ven pero les gusta más lo que leen y les entre curiosidad por conocer a la mujer que escribe estas letras, pero también se corre el riesgo de crearse unas expectativas equivocadas o un personaje mental. La idea del blog es que me conozcáis mejor, dejar ver a la mujer que hay detrás de las fotos con la cara borrosa y eso nunca ha supuesto un problema. Es divertido como muchas veces hablamos de cosas que me han pasado porque las habéis leído en el blog y os hace coger más confianza pero esta persona tenía una cierta obsesión y se había creado un personaje mental que no cuadraba con la realidad. Se había creado en su mente a su Alejandra particular y me hablaba como si fuéramos amantes de largo tiempo. Tenía una actitud extraña hacia mi en ese aspecto y me hizo sentir muy incómoda, cada dos por tres me decía cosas que había escrito en el blog, y susurraba cosas del estilo: “mi pequeña Alejandra otra vez estamos juntos” y cosas por el estilo. Después de aquello pasé una temporada sin escribir en el blog. 


Como veis no hay experiencias realmente malas, pero sí buenas. Esta entrada se ha alargado más de lo habitual por lo que terminaré diciendo que podéis seguir enviando vuestros temas para que escriba sobre ellos, como veis no hay temas tabú. 

martes, 18 de agosto de 2015

CLIENTES: ESPORÁDICOS Vs RECURRENTES. PROS Y CONTRAS

Vamos a continuar con la serie de entradas con temas propuestos por vosotros. El de esta entrada es: Clientes: esporádicos versus recurrentes. 

Antes de nada me gustaría hacer un apunte sobre la palabra “recurrentes”. Me parece de lo más acertada, ni yo misma lo habría dicho mejor. Una vez conocí a una escort que me dijo: “los clientes fijos no existen, tarde o temprano dejan de verte”. Estoy completamente de acuerdo con esa afirmación, puedes estar un año, un par, teniendo citas con la misma chica pero es normal que al final eso deje de pasar. Ya puede ser por el transcurso de la vida en general, porque los sentimientos entran en juego o porque simplemente ya no te apetece quedar con ella. Así que, la palabra “recurrentes” es la acertada.

Dicho esto, voy a daros mi opinión, mis pros y mis contras, sobre el tema.

Empezaré por los esporádicos. Lo mejor de tener una cita con una persona nueva, alguien que no conoces, son los nervios de lo desconocido, la emoción de la “aventura”, del descubrimiento. No sabes nada de la otra persona y yo voy siempre dispuesta a dejarme sorprender. 
Las primeras citas siempre suelen salir bien, la conversación es fluida ya que hay mil temas de los que tratar pues nunca antes habéis hablado y es imposible repetirse. Todo es nuevo, y las cosas nuevas son emocionantes.
En contra, está el desconocimiento, que no es lo mismo que lo desconocido. Ninguna de las partes nos conocemos, no sabemos lo que nos gusta y lo que no (aunque yo con el blog y el twitter doy bastantes pistas), no se sabe si algo puede ofender a la otra persona o si te va a caer bien o no. Ese desconocimiento que forma parte de lo que le da emoción, puede jugar en contra. 
Y otro contra, es que hay primeras citas maravillosas que te encantaría repetir pero que no se repiten. 

Los recurrentes. Aquí los pros son lo contrario que los contras de los esporádicos. Conoces a la persona, sabes que encajáis, ambos sabéis lo que os gusta, se descubren incluso aficiones comunes que compartir, se llegan a tener incluso bromas propias y pequeñas anécdotas que recordar. Lo bueno de conocer a una persona es que tienes ganas de volver a verle y que te cuente como ha ido ese proyecto en el que estaba trabajando, por ejemplo. Se crea cierto vínculo.
En contra, está el peligro del aburrimiento. Al igual que en una primera cita todo es nuevo y emocionante, después de varias, si no hay verdadera química, se corre el peligro de aburrirse de la otra persona. Por ambas partes, tanto de una como de otra. Mantener la capacidad de sorprender y emocionar tras una serie de citas no siempre se consigue y puede ser que tras 6 o 7 citas el aburrimiento aparezca.

Como siempre digo, cada persona es un mundo, y lo que para mi es un pro para otra persona puede ser un contra y viceversa. No todos somos iguales y no todos vemos las cosas de la misma manera. Gracias a la persona que me propuso este tema, me ha gustado hacer la entrada, y os animo a que sigáis mandándome temas sobre los que queráis que escriba en el blog.


Mil besos 

jueves, 13 de agosto de 2015

Tema: " Mi Primera Cita"

En la última entrada dejamos pendiente de contar cómo fue mi primera cita. 

Tras hacerme el book de fotos, empezar el blog y comprarme un teléfono B, puse mi primer anuncio como escort. Rápidamente el teléfono comenzó a sonar, pero desafortunadamente hay una serie de “personajes” que tienen vidas muy aburridas y que están muy insatisfechos que encuentran no sé qué placer en llamar a las chicas tratando de fingir que buscan una cita que en realidad no pueden permitirse o no son capaces de llevar a cabo por impotencia u otros motivos. En fin, que me ensaño jeje. 
El teléfono comenzó a sonar pero todas la llamadas eran de esta clase de personajes. Hoy en día en el primer minuto de conversación diferencio de una llamada de alguien interesado de verdad en tener una cita y de alguien que sólo quiere hacerme perder el tiempo. Pero al principio, me las tragaba todas. Cuando comienzas no sabes como responder una llamada. ¿Qué me van a preguntar? ¿Qué voy a decir? No tenía ni idea de como gestionarlas, tampoco tenía un referente de como eran una llamada “normal” así que al principio me tragaba unos rollos tremendos.

Recuerdo una llamada en concreto. Era por la tarde, serían eso de las 7 más o menos cuando me sonó el teléfono. Me dice que quiere quedar, pero que tiene unas preferencias diferentes en cuanto al sexo. Me cuenta que le gusta que le humillen, que le insulten y que le peguen. Hoy en día cuando me lo han propuesto siempre lo he rechazo, no me siento cómoda con ese tipo de prácticas. Pero por aquel entonces no lo tenía muy claro. Yo dudaba pero el insistió, le dije que nunca había hecho algo parecido y que no estaba segura de que pudiera hacerlo pero él seguía insistiendo así que terminé por aceptar. 

Recuerdo que estaba muy nerviosa mientras me vestía, iba a ser mi primera cita y no me esperaba que fuera de ese estilo. Cogí un taxi y fui a los apartamentos por horas hecha un manojo de nervios. Llegué allí y él no estaba, esperé 5 minutos, 10, 15… y nada. Finalmente me di cuenta de que me habían dejado plantada. Mi primer plantón. Recuerdo que me sentí decepcionada, enfadada. ¿Cómo había caído en algo así?  Me sentí un poco tonta. Me disponía a coger un taxi para volver a casa cuando el teléfono sonó de nuevo. Aunque estaba un poco desanimada, ya estaba arreglada y cerca de los apartamentos, además, la llamada fue normal y correcta, así que dije que sí. 

Media hora después llegó mi primera cita. Lo recuerdo perfectamente, unos 35 años, bastante aparente, ojos y pelo claro. Muy agradable. Yo estaba nerviosa, charlamos un rato, le conté sobre el plantón que me acababan de dar y nos reímos imaginándome en plan Domina. Recuerdo que me sentí muy cómoda y que todo surgió con naturalidad. La hora pasó volando, recuerdo que en el taxi de vuelta a casa pensaba en lo natural que me había resultado todo y una sonrisa se reflejaba en el cristal de la ventanilla mientras pensaba que me iba a gustar eso de ser Alejandra.

No dejéis de proponerme temas sobre los que queráis que escriba. Poco a poco iré haciendo entradas sobre todos ellos.

martes, 11 de agosto de 2015

Tema: "Por qué te hiciste escort"

Esta será la primera entrada de la serie que voy a hacer con los temas que vosotros me vayáis proponiendo. Un “Anónimo”, dejó el primer comentario en el blog proponiéndome varios temas, todos me parecen interesante y de todos ellos haré entradas pero vamos a empezar por el primer tema que me propone: “Por qué te hiciste escort y como fue tu primera cita”.

Tras pasar una etapa complicada, de esas que todos los seres humanos pasamos, podría llamarla crisis existencial, se me quedó algo gravado en la cabeza: disfrutar de la vida. Pasé una pequeña depresión, me obsesioné con la muerte. No le encontraba sentido a la vida ya que todos íbamos a morir y miraba a mi alrededor con pena pensando en lo desgraciados que éramos todos. Gracias a Dios no me duró más que un par de meses y conseguí salir de esa espiral oscura. Acepté que todos íbamos a morir y que por ese mismo motivo es importante disfrutar, vivir como queremos vivir, llevar el tipo de vida y hacer las cosas que queremos hacer. 
A partir de ese momento mi vida cambió y empecé a vivir mi vida de una manera completamente diferente a como lo había estado haciendo hasta el momento. 

Un par de años después (o quizá un poco más, no estoy segura) pasé otra pequeña crisis. Esta vez no fue depresión, simplemente una pequeña crisis de aburrimiento. Tenía un buen trabajo en un banco, trabajo que me aburría sobre manera, me aburría salir con mis amistades a hacer lo mismo cada vez en los mismo sitios… Tenía la sensación de que yo iba varios pasos por delante en lo que a madurez se refiere y aunque las quería (y quiero) mucho en ese momentos nuestras inquietudes eran completamente diferentes. 
En ese momento me dije a mi misma que eso no era lo que yo quería en la vida, que quería emociones, aventuras, cosas diferentes y que iba a encontrar la mera de conseguirlas. 

En ese momento no sabía como conseguirlo, nunca antes me había planteado ser escort. Es cierto que a veces había fantaseado sobre ello pero nunca lo miré más allá. Pero, no recuerdo como, llegué un día navegando por Internet a un blog, era el blog de una escort, Paula Vip, y a través de él llegué a otros dos (en aquella época no había más 3 o 4 blogs de escort) y me enganché a ellos, empecé a sentir una gran curiosidad por este mundo y poco a poco me fueron entrando ganas de probarlo. De saciar mi curiosidad, de conocer gente, de vivir aventuras, de cumplir fantasías sexuales, de exprimir al máximo el momento. 

Un día me animé y escribí a una de aquellas escort. Rocío. Fantástica Rocío. Casualmente ella venía a Madrid (Rocío vive en Bcn) y me propuso quedar. Quedamos y me orientó sobre qué tenía que hacer, dónde tenía que anunciarme… Hoy parece una tontería pero por aquel entonces yo no tenía ni idea de este mundo. ¿Book profesional? ¿Cómo una modelo? ¿Webs exclusivas de anuncios de escorts? Ni siquiera yo había pensado en el tema del teléfono B, todo era muy nuevo y excitante. 

Busqué un fotógrafo e hice mi primer book de fotos profesional, me compré un teléfono B y cree mi propio Blog, cuando lo tuve todo puse mi primer anuncio.

Tenía intención de escribir en una misma entrada el Por qué me hice escort y Cómo fue mi primera cita, pero si lo hago va a ser una entrada demasiado larga. Mejor mi primera cita, lo cuento en otra. Ya sabéis que me pongo a escribir y me extiendo. 


Muchas gracias por la ideas, seguiré haciendo entradas con ellas. Todos los demás podéis enviarme más temas tanto por mail, dejando comentarios en el blog o vía Twitter. ¡Las espero!

lunes, 10 de agosto de 2015

Escribe conmigo

Ya he puesto algo en twitter y como prometí, aquí va la entrada en la que lo explico.

Voy a iniciar una serie de entradas en el blog en las que vosotros mis queridos lectores seréis los que me propongáis el tema. Podéis enviarme tanto por mail, como dejando comentarios en el blog (¡¡¡ya me han dejado las primeras!!! ¡¡¡qué ilusión!!) o por twitter, los temas sobre los que queréis que escriba y yo iré escribiendo entradas sobre ellos. 

¿Tenéis curiosidad sobre este mundo? ¿Queréis saber más de mi? ¿Una fantasía que queréis ver reflejada en mi blog? ¿o tal vez queréis una lista de hoteles que recomiendo? Vale cualquier cosa (o casi), tened en cuenta que tiene que ser algo sobre lo que pueda escribir una entrada, no es una ronda de preguntas y respuestas.

La idea no es mía, en realidad se la he “copiado” a una compañera británica pero me ha parecido una idea genial para haceros partícipes de este espacio. 

Así que ya sabéis, todos los temas son bien recibidos, espero vuestras ideas. Eso sí, dadme por favor un poco de tiempo para ir escribiendo las entradas… Si queréis podéis dejar un nombre o un apodo para nombraros en la entrada y agradeceros vuestra participación. Las primeras ideas ya me las han dejado en un comentario en la entrada anterior a esta, ¡qué rápido! Me pondré a ello y esta semana prometo la primera entrada. 


¡¡Un beso enorme!!

viernes, 7 de agosto de 2015

En Madrid

No cumplí mi propósito de escribir una entrada cada día durante mis vacaciones en la playa. Lo siento, lo intenté pero al final ya sabéis como es esto, entre unas cosas y otras no encontré el momento. Ya estoy de regreso en Madrid, en realidad llegué hace unos días pero hasta ayer he estado sin conexión wi fi en casa. 

Si os quedasteis con curiosidad de saber como continuaron mi días en la playa, os haré un resumen: sol, tumbona, playa, piscina, libro, descanso y salidas tranquilas con amigas. Ya está, eso es todo, nada mucho más interesante. Aunque yo sé que a vosotros os interesan más mis hábitos de masturbación en vacaciones… La respuesta es sí, me masturbé a diario, incluso un par de veces algún día. Los orgasmos entran dentro de mis vacaciones perfectas y a falta de un hombre que me los provoque, no tengo ningún problema en provocármelos yo. 


Mis vacaciones continúan en Madrid, todavía me quedan unos cuantos días libres antes de volver a la oficina y trataré de disfrutarlos al máximo. Aunque Madrid se queda vacío en Agosto espero que quede alguien por aquí que me ayude a pasármelo bien… ;) 

miércoles, 29 de julio de 2015

Diario del viajero: día 2

Realmente hoy es el día 3, pero ayer no tuve tiempo (o no lo encontré) para escribir la entrada correspondiente. 
Acabo de subir a la habitación, estoy sentada en la terraza con el mar de fondo y el ruido de las olas como banda sonora. He desayunado, he salido a dar un paseo por la orilla del mar y antes de bajar a tumbarme en la piscina quiero escribir esta entrada. Me he propuesto hacer “mi diario del viajero” y voy a tratar de cumplirlo. 

Todavía estoy en proceso “descanso”, ese proceso en el que aún estoy tratando de quitarme el cansancio acumulado y desconectando del día a día. Así que ayer me pasé todo el día tumbada en la hamaca en la piscina, pasando el tiempo leyendo, bañándome, dando cabezadas… Todo muy relajante. Estrés cero. A eso de las 6 subí a la habitación a ducharme, a cambiarme de ropa y salí con una amiga a dar un paseo por el paseo, a comer un helado, a charlar mirando el mar. 

Llegué pronto a la habitación, estaba agotada, así que pedí algo de cena al room service y e tumbé a ver la tele. Y es aquí cuando llega lo interesante. No sé que hora era, cerca de las 12 quizás, estaba haciendo zapping y caí en un canal en el que estaban poniendo Juego de Tronos. Justo llegue en una escena en la que había dos mujeres desnudas, besándose, practicando sexo. 

No sé muy bien de que iba el tema, pero había un hombre dándolas una serie de instrucciones sobre como tenían que hacerlo. Desde mi cama las miraba, las veía tocarse, chuparse los pezones… una masturbaba a la otra, la metía los dedos, la penetraba con sus dedos mientras la otra mujer se retorcía de placer, la puso a 4 patas y seguía masturbándola hasta que llegó al orgasmo. Era muy explícito. Nunca he visto Juego de Tronos, sé que hay mucha gente muy enganchada pero no soy muy de televisión. Me impresionó lo realista y lo explícito de la escena, pero lo que más me impresionó fue lo excitada que quedé yo tras verla. 
No soy bisexual, nunca he tenido sexo con una mujer, y nunca me ha llamado la atención pero ayer la excitación que me causó fue enorme. No sé si es porque últimamente ando siempre excitada con ganas de sexo, pero tras ver a esas dos mujeres tuve que masturbarme. 

Me he dejado en casa mi vibrador (gran fallo) así que tuve que recurrir a mi gran amiga la alcachofa de la ducha. Me quité el ligero camisón de raso blanco, las braguitas y comencé a masturbarme para soltar todo lo que tenía dentro. Y es en esto momento cuando pasa la siguiente cosa curiosa del día, tras el primer orgasmo no me quedo satisfecha, me quedo con la sensación de que aún no he soltado todo lo que quiero soltar. Sigo masturbándome, sigo enfocando el chorro de agua a mi clítoris y llega un segundo orgasmo pero sigo sin quedarme satisfecha. Son como una especie de orgasmos incompletos. Siento el clímax pero no siento la sensación de relajación, de vacío después del clímax. Quiero quedarme tranquila, quiero “vaciarme”, y sigo intentándolo, sigo sentada en el borde de la bañera, apoyada en la pared, con las piernas abiertas. Esta vez pruebo a introducir también un par de dedos en mi vagina a la vez que estimulo mi clítoris con el agua. Estoy como “desesperada” por correrme de verdad, me sigo masturbando hasta que por fin, este vez, tengo una orgasmo completo. Se me escapa hasta un pequeño grito de alivio al sentir los músculos de cuerpo relajarse a la vez que me convulsiono por el placer. 

Me tiemblan las piernas tras la experiencia, tengo que apoyarme para salir de la bañera sin caerme y así, desnuda y mojada, me tiro encima de la cama y me quedo dormida sin darme cuenta. 

lunes, 27 de julio de 2015

Diario del viajero: día 1

Estoy sentada en el bar del hotel, el mar de fondo y el sol cae suavente sobre él bañándolo de luz antes de desaparecer. Acabo de pedirle al camarero una copa de vino blanco y disfruto de unos momentos de calma y brisa marina antes de salir del hotel a encontrarme con una amiga para salir.

La tarde ha sido tranquila, tras salir mi avión con una hora y media de retraso, he llegado a mi destino. Directa al hotel, después del check in directa a la habitación y de ahí a una tumbona de la piscina.
Me ha costado desconectar, parece increíble lo que cuesta a veces ponerse en "modo vacaciones". Ha habido un momento que me he visto dándole vueltas a temas que he dejado pendientes en Madrid: trabajo (incluso he mandado un email a ver como iba el tema), asuntos personales, gestiones... He tenido que obligarme a mi misma a parar y a no pensar en nada. Podría decirse que hoy lo he empleado en iniciar el "modo vacaciones" pero a estas alturas del día creo que puedo decir que lo he conseguido (o casi...).

Tras la tarde en la piscina he subido a la habitación, he llenado la bañera, he hecho espuma y he sumergido mi cuerpo dejándolo en completa relajación. Cuando mi cuerpo estaba relajado, me ha empezado a pedir "otro tipo" de relajación así que he cogido la alcachofa de la ducha y la he enfocado a mi sexo (es lo que tiene viajar sola, que los deseos sexuales tengo que satisfacérmelos yo...). Me he masturbado y tras el clímax me he quedado varios minutos con los ojos cerrados, el cuerpo sumergido en la espuma y la mente en blanco. Después de un rato así me he deleitado acariciando mi cuerpo dándome crema, disfrutando del suave tacto de mi piel. Me he vestido y aquí estoy, con mi copa de vino, escribiendo esta entrada en el móvil para vosotros mis lectores, este pequeño diario del viajero para que estéis a mi lado en estas vacaciones y no os olvidéis de mi.

P.D. Perdonad si hay alguna errata, ya sabéis que escribir cosas largas en el iphone com el teclado táctil no es lo mío ;)

Sent from my iPhone

miércoles, 22 de julio de 2015

Pasar por aquí

Acabo de salir de la ducha. Tras un día de piscina y de arreglar temas personales estoy agotada. El sol y el agua me cansan muchísimo. Me meto en la ducha y dejo que el agua caiga sobre mi, me relajo, la disfruto. Ahora estoy sentada en el sillón completamente desnuda con el pelo mojado cayendo sobre mis hombros. Una copa de Albariño fresquito y me siento como nueva. 

Estoy teniendo unos días muy liados con asuntos personales, y no he podido escribir ni atender el blog todo lo que me hubiera gustado. Incluso he tenido que cambiar algunos planes de las vacaciones… La playa sigue en pie, ¡no me la pierdo por nada! Pero Londres tendré que dejarlo para otra ocasión así que estaré en Madrid en el mes de Agosto más de lo que tenía pensado. 
Al principio una ola de decepción me llenó, “¿no hay Londres?” tenía unas vacaciones perfectas planeadas y unos planes muy chulos para disfrutar de la capital inglesa pero he conseguido despojarme de lo negativo y centrarme en lo positivo. Tengo mis vacaciones, mis días en la playa en un resort en el paraíso y yo sé disfrutar de Madrid al máximo, y ¡más en verano!

Cenas en restaurantes que tengo ganas de conocer, Gin Tonics en mis terrazas favoritas en los cielos de la capital, piscina, compras, buena lectura… Y ¿quién sabe? quizás alguna buena compañía surja para amenizar mis días en la ciudad ;)

En fin, estoy empezando a sentirme agotada, no veo el momento de que esta semana termine… Siento que esta entrada sea tan corta y tan tonta pero más que nada quería escribir para “pasar por aquí” y que no os olvidarais de mi. 


Mil besos a todos 

domingo, 12 de julio de 2015

Planeando mis vacaciones

Lo mejor de trabajar son las vacaciones. Cuando no tienes un trabajo al que ir todos os días de lunes a viernes y un horario que cumplir no se aprecian tanto. Lo sé porque he estado en las dos situaciones y os puedo asegurar que la felicidad que producen no es ni parecida. Esto no quiere decir que vivir sin trabajar y estar siempre de “vacaciones” y poder viajar cuando plazca no es una maravilla, que lo es, pero no se aprecia igual. Siempre apreciamos más aquello no podemos tener siempre, aquello que nos cuesta más conseguir, en este caso todo un año de madrugones y oficina. 

Yo no veo el momento de que lleguen las mías. El año pasado no tuve vacaciones en verano, ya sabéis que me cambié de trabajo por estas fechas y eso me obligó a quedarme en Madrid “disfrutando” del asfalto mientras que el resto del mundo disfrutaba de días en la playa, viajes, siestas y todas esas maravillosas cosas que traen las vacaciones. 
Por eso quizás este año me he planeado unas vacaciones bien completas, no quiero que falte de nada. 

Primera parada: La Playa, no hay vacaciones de verano sin disfrutar del mar. Quizás sea por eso de ser Madrid y de que aquí no tenemos playa y de todos los madrileños estamos deseando poner nuestros pies descalzos en la arena y dejar que  las olas nos mojen los pies, sea como sea, no concibo unas vacaciones de verano sin playa. Así que mi primera semana de vacaciones me la pasaré en un resort a pie de playa, me dedicaré a tomar el sol, a leer, a dormir la siesta, a sumergirme en el agua, a tomar mojitos al anochecer mirando al mar… Primera semana de completo relax para desintoxicarme y poder seguir con el resto de mis vacaciones. 

La siguiente parada tras la playa: ¡Londres! Y es que por mucho que me guste estar una semana tirada en una tumbona leyendo, no puedo evitar ser urbanita y me encanta disfrutar de las grandes ciudades. Londres además ocupa un pequeño hueco en mi corazón, haber vivido allí un año y haber pasado una serie de aventuras juntos nos ha unido para siempre. Así que la siguiente semana de mis vacaciones está reservada para Londres: ver mi querida amiga María Alba, disfrutar de la compañía un amante, salir a cenar, ir de compras, montar en bici por Hyde Park (me encantaba montar en bici por Hyde Park), ir a ver algún espectáculo, tomarme un fabuloso batido de chocolate bien frío en la tienda Godiva de Regent Steet… y en general disfrutar de esa maravillosa ciudad. 

Y la última parada antes de volver a la cruda realidad: Madrid. Mi Madrid, mi ciudad. No pueden faltar en unas vacaciones uno días libres para disfrutar de mi ciudad. Hacer todas esas cosas que nunca tengo tiempo para hacer, descansar, disfrutar de las terrazas y de Madrid medio vacío en Agosto, hacerme algún tratamiento de belleza, algún masaje, y recuperarme completamente para volver de nuevo a la carga y al ritmo de vida normal. 


Vaya, hablar así de mis vacaciones me ha producido muchas más ganas de que lleguen… Espero que vosotros también tengáis ya todo planeado y estéis ansiosos por disfrutarlas. A los que os quedéis en Madrid por temas laborales, tranquilos, no es tan malo pasar un verano aquí, hay muchos planes que hacer, mirad las ventajas: restaurantes vacíos (o más de lo habitual), tiendas con poca gente, sin tráfico en las calles, podéis disfrutar de las terrazas madrileñas y de todo lo que esta ciudad ofrece. Y para soportar el calor siempre a los madrileños siempre nos quedarán las piscinas ;)

lunes, 6 de julio de 2015

Alejandra

Ayer me pasó algo muy curioso, una chica contactó conmigo a través de twitter y de este blog. Una chica mejicana que decía haber encontrado en mi su alter ego, ese ”doble”  (y no me refiero a físicamente) que dicen que todos tenemos por ahí perdido en alguna parte del mundo. 

Me sorprende la manera en que Internet y las nuevas formas de comunicación nos han abierto al mundo. No sé si realmente seré el alter ego de esta chica pero de lo que estoy segura, es de que si lo soy, si no fuera gracias a mi blog, nunca lo hubiéramos sabido.

Ella vive en Méjico y está empezando a trabajar como escort, al leer mis primeros post dice sentirse reflejada en mis palabras. Seguramente sea más una cuestión de eso, de sentimiento de identificación, que de que “dobles” perdidos por el mundo pero aún así no deja de sorprenderme. 

He leído también debido a esto alguno de mis post más antiguos, ¡cómo pasa el tiempo! La cantidad de cosas que han pasado desde que Alejandra inició su camino… En años no han pasado tantos, pero en “cosas” han pasado siglos. 

Recuerdo el inicio, el desconocimiento, el saber con qué me iba a encontrar. Recuerdo mi testarudez y mis ganas de probarlo, mis ganas de vivir esta aventura. No me imaginaba la manera en que me cambiaría la vida. ¿Podría decir que sería quién soy si la aventura de Alejandra no hubiera existido en mi vida? Por supuesto que no. No digo que sea mejor ni peor pero tengo muy claro que sería diferente. Inevitablemente Alejandra forma parte de lo que soy, de como soy, porque eso es lo que somos, lo que vivimos, nuestras experiencias y puedo decir estando al 100% segura que las experiencias en mi vida no serían las mismas sin Alejandra. 
La vida es curiosa y la mayoría de las veces no somos conscientes de en qué manera cambiará nuestras vidas los caminos que tomamos, ahora, después de unos años de idas y venidas puedo decir estando completamente segura que Alejandra ha cambiado mi vida para siempre. En el momento que tomé la decisión de embarcarme en esta aventura, estaba cambiando mi vida. No puedo saber como hubiera sido mi vida sin Alejandra, pero lo que sí puedo decir bien alto es que estoy muy orgullosa de la mujer que soy, no me cambiaría por nadie y me siento una privilegiada al poder decirlo bien alto.


Siento este momento reflexivo, pero me he puesto a escribir y me ha salido solo, y con quién mejor que con vosotros para compartirlo ;) 

sábado, 27 de junio de 2015

Cita en moto

Salgo ahora de la ducha, he llegado tan acalorada que nada más entrar por la puerta de casa me ido directa al cuarto de baño mientras me quitaba la ropa. 
Hacia ya tiempo que él me venía diciendo que quería compartir conmigo una de sus pasiones, yo he de confesar que me daba un poco de miedo y no le había puesto nunca mucho interés en que eso pasara. 

Hoy, una cita improvisada, un correo electrónico a eso de las 4 para vernos a las 5, sin nada planeado… 
Nos encontramos en la calle, “¿dónde vamos?” Se queda mirando mis pies, llevo una sandalias de cuña de esparto. “¿por qué miras mis pies?” - “Estoy mirando si vas bien para una vuelta en moto”. En ese momento no sé si habla en serio o no, reconozco que me da un poco de miedo, nunca he montado en moto, no estoy segura de si quiero montar o no. “Pero yo no tengo casco…” - “Eso lo vamos a solucionar ahora mismo”. 
Me indica una dirección, “vete en taxi hasta allí y nos vemos en esta tienda”. 
Paro un taxi, mientras voy de camino me doy cuenta de que ya no hay marcha atrás, sé que a él le hace mucha ilusión y quiero complacerle, me digo a mi misma “una experiencia más, ¡no seas cobarde! seguro que te lo pasas bien”. 

En la tienda me pruebo un par de cascos, el segundo que me pruebo es el de mi tamaño, elijo el color que me gusta y ya es mío. En la calle, frente a la moto me ayuda a ponerme el casco y me da unas indicaciones para cuando esté montada. Está muy sexy mientras me da esas pequeñas directrices, se le ve contento y empiezo a sentir ganas de probar. Me entran ganas de besarle pero el casco me lo impide así que llega el momento de montar. 

Empezamos a movernos, bajamos de la acera y acelera. Me agarro fuerte a su cintura y me sorprende que no estoy nerviosa, no tengo nada de miedo. Salimos de la ciudad y cogemos una carretera tranquila, voy muy pegada a él, mi pecho se aprieta contra su espalda, mis brazos le rodean… Aunque hubiera querido separarme (que no quería) no hubiera podido, me resbalaba hacia él y abrazarle me daba seguridad. Seguimos por la carretera, no sé a donde vamos pero tampoco me importa, me siento súper a gusto, me siento bien y el aire, aunque caliente, me da cierta sensación de libertad. Mientras que voy detrás suyo rodeándole pienso en lo íntimo que es. Dos personas solas, pegadas la una a la otra, abrazándole un poco más fuerte si acelera, sintiendo cada movimiento que hacemos a la vez… Nunca lo había visto de esa manera pero la sensación de intimidad y complicidad ha sido enorme. 

Llegamos a una pequeña placita en un pueblo y nos paramos a descansar un poco. No sé cuanto tiempo llevamos en la moto pero mi cuerpo inexperto empieza a querer descansar, me duelen las piernas, me pesa el casco y mi trasero ya no puede más. 

Nos sentamos tranquilos, muy cerca, nos besamos, nos hacemos arrumacos, charlamos… no soy consciente de la hora, el tiempo pasa volando y tenemos que volver. Me pongo el casco de nuevo, me subo en la moto y vuelvo a pegarme a su espalda y abrazarme a él. 

jueves, 25 de junio de 2015

IMPORTANTE: YO NO TENGO WHATSAPP

AVISO IMPORTANTE: YO NO TENGO WHATSAPP. 

Yo no tengo cuenta de whatsapp en mi teléfono pero no sé de qué manera hay una cuenta de WhatsApp con mi mismo número!!! Por favor, voy a ver como puedo solucionar esto pero que nadie envíe mensajes a ese número de teléfono, la persona de la cuenta no tiene por qué recibir mensajes que no son para ella y menos si el tema es organizar una cita.

No sé cómo puede ser, ¿alguien sabe como puede ser eso?

Si llamáis por teléfono creo (no estoy segura) de que será mi terminal la que suene pero no tampoco puedo confirmarlo al 100%.

Voy tratar de solucionar el tema. Os mantendré informados.

Besos y gracias

Recuerdos y restaurantes

No soy de salir hasta las tantas de la mañana, no me gusta encerrarme en un local oscuro, con la música a unos niveles en los que es imposible mantener una conversación por mucho que grites y con gente que te empuja para pasar y que pisa mis fabulosos zapatos. No me cierro a nada, y de vez en cuando, si el plan es bueno, lo hago y me lo paso bien, pero no es un plan que en un principio me atraiga en absoluto.

Me considero una mujer que tiene claro lo que le gusta y lo que no, y desde bastante joven elegí que mi concepto de salir era otro. Quizás sea por eso que siempre me ha gustado relacionarme con gente mayor que yo, mis amigas no compartían demasiado mis gustos en ese aspecto ni se lo podían permitir tanto como yo gracias a Alejandra.  Por suerte los años pasan para todos y puedo decir que mis amigas de la infancia también se van haciendo mayores y empezamos a compartir más esa manera de salir.

Un plan perfecto para salir un sábado por la noche para mi es una cena, una buena cena, una buena botella de vino y un GT después en algún local agradable, un sitio animado pero donde se pueda hablar. Nada más, no me gusta trasnochar demasiado, a partir de las 2 de la mañana mi cuerpo me pide cama, de un tipo o de otro…

Conozco muchos restaurantes en Madrid, me gusta probar, conocer sitios nuevos y unos pocos entran en mi lista de favoritos. Esos sitios a los que siempre vuelvo, esos sitios que siempre que alguien me pregunta recomiendo.
Bastantes de esos sitios los he conocido con vosotros, los que me conocéis un poco sabéis que me encanta descubrir restaurantes nuevos y siempre buscáis la manera de sorprenderme. De varios de esos restaurantes que me habéis descubierto conservo algún que otro recuerdo especial, risas cómplices, miradas provocadoras, algún roce por debajo de la mesa… 


Cada vez que voy a la terraza del Urban me viene a la cabeza escenas de una cena en la que la complicidad surgió desde el primer instante, unas copas después riendo bajo el cielo estrellado de Madrid y una guinda final a la noche en una de sus habitaciones.  Comer sushi en 99 Sushi Bar me arranca una sonrisa al recordar aquella primera vez en el restaurante haciendo bromas sobre la capacidad bucal y la relación entre comer sushi y el sexo oral. La preciosa terraza de Irocco me lleva a una romántica noche de verano llena de complicidad.  Aspen me recuerda a un día de juegos en la piscina que concluyó con una agradable cena informal. En Nimu Bistró no puedo evitar recordar una caminata buscando un restaurante en el que tuvieran mesa libre para cenar una noche de improvisto, Boggo, el ya cerrado Teatriz, una copa en el O´clock… Es curioso como los seres humanos asociamos sitios con personas y cada vez que disfruto de una cena en buena compañía, cada vez que vuelvo a esos restaurantes que descubrí con un amante, siempre evoco un recuerdo de la persona que me lo descubrió. 

domingo, 21 de junio de 2015

Bolas Chinas

¿Recordáis que os conté que hace poco había organizado un fiesta tupper sex para unas amigas? Bien, pues yo hice dos adquisiciones: una bala vibradora y unas bolas chicas. La bala la estrené al día siguiente de comprarla pero las bolas chicas aún no las había estrenado. 
Soy una novata en lo que a las bolas chicas se refiera, nunca hasta hoy las había usado. Había escuchado un poco de todo respecto a ellas. Desde que no estimulaban sexualmente hasta que se podían alcanzar orgasmos en el autobús llevándolas puestas. Hoy me he animado a probarlas y voy a contar mi experiencia. ¿Preparados?

El sol brilla potente en el cielo, la calle está tranquila, es domingo y la gente deja el coche en casa para ir andando a desayunar o a pasear. Tras el desayuno y tras ponerme al día de la actualidad mirando el periódico, me asomo a la ventana mientras me fumo un cigarro. Hace un día espectacular, veo a varias personas haciendo running por la calle y me dan un poco de envidia. Me apetece salir a la calle, a correr o a pasear un rato, a tomarme un café en un terraza, a disfrutar del aire libre. Frente al espejo en la habitación me quito el fino camisón de raso blanco con el que he dormido, abro el armario y veo la pequeña caja granate. La cojo, la miro y pienso: “ya es hora de estrenarlas”. Cojo el lubricante para ayudarme a introducirlas y comienzo a meterlas con mimo en mi vagina. Me cuesta un poco, son gorditas y mi nivel de excitación en ese momento es cero por lo que meter las dos bolas por completo en mi vagina estrecha me lleva un poco de trabajo. Cuando por fin las tengo dentro, la sensación es extraña para mi. Siento como si me estuvieran penetrando pero sin penetración, es algo raro. Mientras me visto me voy acostumbrando a tenerlas dentro, me cuesta un poco aguantarlas y tengo que contraer la vagina de vez en cuando para que no se caigan. Hasta el momento no hay ningún tipo de placer sexual. Salgo a la calle y comienzo a trotar, empiezo a notar entonces como las pequeñas pesas que hay dentro de las bolas se mueven y golpean las paredes de mi vagina. Sigo trotando y las bolas siguen golpeando, marcando un ritmo constante mientras mis piernas trotan a ese mismo ritmo. Empiezo a sentir placer sexual, no es intenso pero es constante. Siento en mi interior una presión intermitente y constante que provocan las pesas de las bolas al golpear con mi vagina. Acelero el ritmo, quiero que las bolas golpeen más rápido en mi interior pero me canso enseguida. Tengo que parar. Ando para recuperarme y las bolas siguen golpeando, más despacio, pero siguen haciendo su trabajo. Me siento en una terraza a tomar algo fresquito, me muero de calor. Me siento al borde de la silla con las piernas cruzadas y las aprieto, hago movimientos raros con la cadera para que las pesas se sigan moviendo. Me doy cuenta de que necesito terminar. Antes de que el camarero tenga tiempo de atenderme me levanto. Ando deprisa hacia casa, las bolas siguen moviéndose y yo quiero llegar ya a la intimidad de mi hogar para quitarme la ropa y terminar. Subo por las escaleras deprisa, las pesas golpean mi interior, abro la puerta, la cierro y me dirijo a mi dormitorio. Me desnudo, abro el armario y saco otra pequeña caja gris. Me tumbo en la cama y con las bolas todavía dentro y la bala vibradora termina lo que las bolas han empezado. 


Conclusión: no creo que hubiera sido capaz de tener un orgasmo solo con las bolas, pero sí que provocan placer sexual. 
¿Me animaré a llevarlas a trabajar? 

sábado, 13 de junio de 2015

Crazy...


Lo bueno que tiene no poder dormir una noche es que termino haciendo cosas como esta para entretenerme... La pena es que he tenido que sacrificar la calidad para que el archivo no fuera demasiado pesado para subirlo al blog.

Lo he hecho con todo mi cariño así que espero que lo disfrutéis.... ;)

martes, 9 de junio de 2015

Dos Mundos

Parece mentira que durante 4 días este sea el primer momento en que me siento tranquila en el sillón de mi casa. Parece mentira que durante 4 días lo único descansado que he hecho ha sido dormir. Acabo de llegar a mi casa y tras una ducha mientras que la cena se prepara, puedo por fin sentarme tranquila a descansar, y en esta ocasión, a escribir.

Estaba pensando en lo intensos que han sido estos 4 últimos días, intensos en dos sentidos. Por un lado, intensos en el ajetreo que he tenido que no me ha dejado parar 5 minutos, y por otro lado, intensos en “personalidades”. Me explico. Por norma general compagino ambos mundos día a día, ambos tiene su espacio en el día, unos días un mundo tiene más espacio y otros día menos, pero no es habitual (a no ser que sea mi vida personal) que uno de los dos ocupe el 100% del tiempo. 

Durante el fin de semana, el tiempo que he estado en Barcelona, he sido el 100% Alejandra. Mis amistades de Barcelona están todas relacionadas con el mundo de Alejandra, y durante los dos días he estado rodeada de ellas. Ha sido un fin de semana genial, me he divertido, me he puesto al día con amigas, he conocido gente nueva… Pero han sido dos días muy intensos en los que el mundo de Alejandra ha sido el único. 
Por el contrario, durante el lunes y el día de hoy he estado sumergida en mi otro mundo. Unos temas de trabajo muy importante me han tenido sumergida en mi trabajo y por lo tanto en “mi otro mundo”. Otros dos días muy intensos 100% centrada en mi trabajo y en lo que le rodea.

Me doy cuenta en estos momentos de lo importante que es tener esas “dos vidas”. De lo importante que es compaginarlas, cada una me aporta algo que ninguna de las dos puede sustituir. El mundo de Alejandra me aporta ese toque de aventura, me aporta esa “doble vida”, ese secreto que me encanta ocultar. Le da un “punto de sal” al día a día muy interesante. Por el contrario, mi otro mundo, mi vida personal y profesional, me aporta una estabilidad, unas ambiciones, unas metas y retos que considero imprescindibles. Sin contar obviamente el cariño y amor de mi familia y mis amistades.


Me doy cuenta en estas ocasiones de lo importante que es eso, de lo importante que es mantener los dos mundos, de lo importante que es compaginarlos. Poder ser durante un día Alejandra y disfrutar de su mundo, y al día siguiente sumergirme en mi carrera profesional completamente. Poder ser “una perfecta mujer de 27 años” con un pícaro secreto que se oculta detrás de su pícara sonrisa.