lunes, 30 de junio de 2014

El huerto y el sexo

Esa sonrisa en los labios que me delata, miro el correo electrónico una y otra vez, esa sensación que sin entender por qué echaba de menos. Una copa de vino, el sol cayendo tras la ventana, un cigarro consumiéndose entre mis dedos y quiero escribir. Es la mejor manera que tengo de comunicarme, me dejo llevar y mis dedos bailan sobre el teclado como si fueran teclas. A veces lo comparo como un piano, mi música son la letras y cuando estoy inspirada puedo escuchar la melodía… Hoy lo que me inspira es el sexo, pero no cualquier sexo, ese sexo, esa pasión, esas noches casi en vela haciéndolo una y otra vez, una y otra vez. La habitación de un hotel, un huerto en el que las ropa no existe, en el que sólo hay  dos cuerpos que se abrazan, que se pegan, que se tocan, que se besan. Bailo sobre las caderas de mi amante y sé cuánto le gusta que baile para él. Despliego mis alas de mariposa y gozo sólo con hacerle disfrutarla, cada gesto de excitación que pone, cada gemido, me incitan a seguir moviéndome.
Parada para comer, sorbos de vino, y sexo oral. Me la meto en la boca y me derrito entre sus piernas. Le siento tan excitado… sexo, eso sexo, ese huerto, esa pasión.
Me despierto a media noche y busco a mi amante, le siento dormido a mi lado, estoy enredada en sus brazos, no me ha querido soltar. Le toco, se despierta mientras que yo trato de buscarle otra vez, de provocarle.:. y medio dormidos el sexo vuelve a ser protagonista del momento. De nuevo las embestidas, las caricias, los gemidos, esos brazos a mi alrededor y la espiral que me envuelve y me arrastra a la locura.

Sexo, ese sexo, ese huerto y mis letras, la mejor manera de expresarme.

lunes, 23 de junio de 2014

Dejarme hacer

Por fin me siento relajada en el sillón a escribir. Tras un día largo en la oficina (ya sabéis, cosas nuevas, la cabeza saturada y dolor de cabeza a la salida) una sesión de gimnasio para descargar tensión, una ducha que ha dejado mis músculos fuera de juego y una cena ligera. Ahora mismo creo que no podría moverme mas allá de la cocina de mi casa, me he dado una paliza en el gym, después del día de hoy me hacía falta.

Ahora lo que me haría falta sería un poco de sexo, retozar entre las sábanas, dejarme hacer. Hoy me apetece que me lo hagan, tumbarme en la cama y dejarme devorar. Que me besen lentamente el cuello, que bajen por mi pecho… Unos brazos que me hagan el amor, el roce de un cuerpo contra el mío, unos brazos, esos brazos cercándome mientras las embestidas me empujan, me cansan, me agotan en una especial de sensaciones, gemidos y placer. Realmente hoy lo necesitaría, acurrucarme después entre los mismos brazos, hablar de cómo ha ido el día y quedarme dormida sin apenas darme cuenta. A pesar de toda la tranquilidad en la que me encuentro, no puedo evitar echar de menos mi huerto. 
Estoy agotada chicos, este fin de semana ha sido de lo más movido, ayer me acosté tarde y hoy ha sido un día largo. En estos momentos en los que físicamente me siento agotada es cuando más me apetecen que me mimen. Voy a cerrar el ordenador y me voy a meter en la cama a leer un rato hasta que me duerma, no creo que tarde mucho. 

viernes, 13 de junio de 2014

Cambio de horarios

Hay cambio de horarios, y no es por la jornada de verano como todos estaréis pensando. No, cambio de trabajo. Con algunos de vosotros ya había comentado charlando en la cena o tomando una copa de vino tranquilos en  la habitación que estaba buscando una mejora laboral, bien pues, ¡ya lo he conseguido!. Después de unos meses dejando currículums, de entrevistas que no terminaban en nada…por fin una de ellas ha terminado en: “eres la persona que buscamos”. Me mejoran mucho el sueldo, las condiciones y por supuesto, el horario. No puedo negarlo, siempre he preferido trabajar para multinacionales.
Soy una persona afortunada, es cierto que lucho por lo que quiero conseguir pero no puedo negar que la suerte me sonríe. No hace un año que volví de Londres, tuve la suerte de encontrar trabajo a la semana de volver y ahora he encontrado uno mucho mejor. Sé que hay gente que lo está pasando muy mal, que llevan años en paro sin encontrar nada, y yo no sólo tengo trabajo si no que me propuse encontrar uno que me mejorara las condiciones y lo he encontrado. A veces me quejo, imagino que como todos, y en estos momentos me doy cuenta de que no tengo motivos para hacerlo.
Me siento feliz, siento que voy logrando mis objetivos, mi carrera profesional avanza… En fin, ya me estoy liando con reflexiones personales. A lo que iba, con mi nuevo horario creo que a partir de las 17:30 ya podré estar disponible para organizar citas. Los viernes seguiré teniendo toda la libre. Todavía no se nada del tema “jornada de verano” pero os mantendré informados.
                                                                                       
NUEVO HORARIO: LUNES A JUEVES A PARTIR DE LAS 17:30

                           VIERNES A PARTIR DE LAS 14:30

martes, 10 de junio de 2014

La silla

Todos sabemos cuál es esa postura, o ese movimiento, esa palabra o ese pensamiento que hace que lleguemos al clímax rápidamente. En mi caso es una postura, no se cuál es su nombre “técnico”, yo la llamo “la silla” porque una silla es el  objeto protagonista. Y ahora que lo pienso ni si quiera “la llamo” simplemente digo “vamos a la silla”.
Siento a mi amante en la silla y me siento a horcajadas encima de él, nuestras piernas mirando en direcciones opuestas, cuerpo con cuerpo, “face to face”. No es nada del otro mundo, no es la postura del mono bailando con el elefante ni nada por el estilo, pero esa postura consigue que alcance el orgasmo seguro. Será por la combinación entre penetración y estimulación del clítoris. La penetración es profunda al dejar caer todo mi peso encima del pene y mis movimientos acompasados estimulan mi clítoris al ritmo que yo le marque.


Hacía bastante tiempo que utilizaba la silla en mis ratos de pasión, pero el sábado recordé por qué me gustaba tanto. Mi cita del sábado fue de esas citas en que la química que había entre los dos podía sentirse en el ambiente, una noche en que todo salió rodado, como dos amantes que se encuentran en la habitación de un hotel y la pasión fluye por todos los poros de su cuerpo. Disfrutamos de una cena distendida, de un sexo estupendo en el que se me otorgó la batuta de directora de orquesta y cuando me susurró al oído: “quiero hacerte disfrutar, quiero ver como te corres” le dije con una mirada sensual y una sonrisa traviesa: “vamos a la silla”, y bailando encima suyo, sintiendo el roce de su cuerpo llegué al orgasmo. 

miércoles, 4 de junio de 2014

El teléfono gruñón

Soy  de las que dice que “si sucede una vez pueda que sea culpa de otro pero si se repite lo mismo varias veces seguramente yo también tenga algo de culpa”.
Después de los acontecimientos del día de hoy he llegado a la conclusión de que hoy se ha cumplido esa norma. Creo que hoy he estado un poco… ¿desagradable? ¿antipática? ¿borde? No se, ha sido un día normal, nada del otro mundo, no me ha pasado nada malo, ni me han dado malas noticias… Nada que haya podido causar esa antipatía pero por algún motivo lo he estado. Me voy a quitar un poco de culpa y diré en mi defensa que “ellos” tampoco han estado muy acertados, pero a comentarios que otros días hubiera ignorado, hoy, han causado reacción.
El primero ha sido a eso de la una de la tarde. Me empieza a vibrar el móvil en el trabajo y corto la llamada. Respondo con un sms en el que digo que estoy en la oficina y que no puedo contestar. La persona me responde con sms en el que me dice: “ven a mi casa, tengo 100€ para invertir” ¿Qué? ¿qué clase de mensaje es ese? ¿Quién te crees que soy? Quizás lo estoy exagerando pero me parece un mensaje bastante peyorativo. Sé que forma parte de este mundillo el lidiar con este tipo de cosas, de gente que pretende tratarte como si por dinero fueras ha hacer cualquier cosa. Habitualmente lo hubiera ignorado pero hoy me ha salido una vena “chula” y prepotente (de la que luego reconozco que no me he sentido muy orgullosa) y le he contestado: “por 100€ yo ni me despeino, sólo quedo con caballeros educados en hoteles de 5 estrellas, no voy a domicilios de cualquiera” Lo sé, no me lo digáis, no es mi estilo, sobre todo lo de “por 100€ yo ni me despeino...” pero ya he dicho que no se que es lo que me ha pasado hoy.
Otra  llamada a eso de las 5 y pico de la tarde. Esta vez la oficina estaba tranquila así que he entado en una sala de reuniones alejada y he cogido la llamada. Le comento a la persona que me llama que estoy en la oficina. Es de esos que hace preguntas que cuya respuesta está los anuncios y que, además, estando en la oficina no quiero responder: que si cuanto mides, que si cuantos años tienes, que si la talla de pecho, que si la tarifa… En otras ocasiones respondo con mi mejor sonrisa telefónica pero hoy,  la respuesta ha sido: “toda esa información esta internet, estoy en la oficina y no puedo estar hablando contigo 1 hora” y he colgado. Lo siento, si lees mi blog lo siento he sido un poco desagradable. Aunque como consejo te diré que evites todas esas preguntas la próxima vez que llames a una chica.
La última, ya fuera de la oficina, otra llamada a eso de las 7, un chico agradable, estábamos hablando bien hasta que me pregunta cuando podemos quedar. Le digo que hoy a eso de las 9 o ya mañana. Insiste en que si puede ser “ahora”, le digo que tengo unas cosas que hacer y entonces me responde: “es que yo soy un chico de momentos, ¿sabes? Si no es ahora…” ¿un chico de momentos? Me ha sonado a chantaje, ahora o nada. Una vez más diré que quizás no lo decía con ninguna mala intención pero hoy  mi mente estaba “guerrera” a la defensiva. Mi respuesta ha sido: “si lees mi blog (me dijo que lo leía) sabrás que yo no soy una chica de momentos, que tengo una vida y que si no es con cierta antelación no organizo citas”. Todo con un tono “pinchón”. Por suerte no se lo ha tomado a mal, hemos seguido hablando, hemos quedado en que le avisaba cuando terminara de hacer lo que tenía que hacer, y me ha llamado de nuevo al ver que yo no contactaba con él. Sé que leerás esto, espero que no te moleste, siento si he sido un poco desagradable y gracias por haberme vuelto a llamar. ¡Tenemos una cita pendiente!
En fin, como veis todos tenemos días y si por si acaso otro día se repite, os pido que no me lo tengáis en cuenta.

Mil besos a todos!

lunes, 2 de junio de 2014

Call me maybe

Dos entradas en un día, o no escribo en semanas o de repente me apetece escribirlo todo. Bueno, ya sabéis que yo funciono así con esto del blog, escribo cuando me apetece.
Esta vez la causante ha sido una canción, una canción que ha sonado en el hilo musical de la tienda en la que estaba hace apenas 15 minutos. Hace algún tiempo alguien me la envío (además este mismo vídeo) y yo me enfadé mucho. No recuerdo si expresé mi enfado o si me callé consciente de que no tenía motivos para enfadarme. Tampoco me acuerdo por qué me enfadé, recuerdo que me enfadé muchísimo, tanto que me apetecía darle una torta a la persona que me la envió. A veces me enfadaba así, de repente, sin motivo aparente aunque imagino que con motivo presente pero por el cuál no me podía enfadar porque había sido aceptado. En fin, no se, el caso es que he escuchado la canción, he recordado lo enfadada que estaba la primera vez que la escuché y me ha provocado una sonrisa. Me ha hecho gracia y bueno, he querido hacer un guiño al causante de ese enfado.




Impulsos sexuales

A veces los impulsos sexuales me sorprenden. Como pueden llegar a dominar nuestras conductas a veces. Incluso un mismo deseo que eres capaz de controlar en ciertas ocasiones, hay en otras que no lo podrías dominar.

No es un secreto para ninguno de vosotros que mi jefe directo es muy atractivo, creo que lo he comentado en varias ocasiones en el blog, pero a pesar de ello nunca me había planteado de una manera real el tener ningún tipo de contacto sexual con él. Es mi jefe y punto, no soy de las pers
onas a las que les guste hacer ese tipo de mezclas entre placer y jefes, simplemente no me parece correcto. A veces he fantaseado con él, pero siempre como eso mismo, como una fantasía. Pero llevo unos días que me excito en la oficina con un roce, que me quedo mirándole al cuello y pensando en cuánto me gustaría recorrerlo con suaves besos, que le miro las manos y pienso en ellas en mi cuerpo... y lo peor es que en esos momentos no me pensaría ni un segundo el acostarme con él si viera la oportunidad.

Es la falta de sexo, estoy segura. Llevo un par de semanas sin sexo y mi cuerpo empieza a notarlo. Mis impulsos sexuales se desatan, mi piel se pone hipersensible y mis sentidos se “sexoagudizan”.  En estos momentos de muero de ganas de sentir a un hombre contra mi, de sentir unas manos fuertes en mi pecho, una boca en mi cuello. Que me quiten la ropa, que toquen mi sexo, una penetración, las embestidas... ¿Veis? Si es que no puedo evitarlo, ahora mismo sólo al escribir esto me he excitado. Estoy en mi silla sentada con las piernas cruzas y apretadas tratando de controlar las “pulsiones” que tengo en la vagina en este momento.


Será mejor que lo deje aquí, si sigo escribiendo o voy a la baño a “relajarme” o me tiro por encima de la mesa de mi jefe a su brazos.