lunes, 26 de mayo de 2014

Mujer

He leído este escrito de una poetísa dominica y he querido compartirlo con vosotros. Me ha parecido muy bonito.
Quién me conoce sabe que a veces no encuentro mejor manera e expresarme que a través de las letras, sabe que soy capaz de desbordar sentimientos y ver el castillo donde sólo hay arena. Yo que soy una loca delirante, que presumo de maga, de volar. Que vuelo, que soy capaz e reír y llorar haciendo el amor, que Monet sería el elegido para pintar mi camino y Egon Schiele para retratarme. Que no existen más normas que las que yo me marco y que  me se bella con todas mis imperfecciones. Quién me conoce me verá reflejada en el texto en algunas de las cosas, aunque a pesar de que alguno se ha perdido en el laberinto de mi cuerpo, creo que todos han sabido regresar :) 
"No te enamores de una mujer que lee, de una mujer que siente demasiado, de una mujer que escribe...
No te enamores de una mujer culta, maga, delirante, loca. No te enamores de una mujer que piensa, que sabe lo que sabe y además sabe volar; una mujer segura de sí misma.
No te enamores de una mujer que se ríe o llora haciendo el amor, que sabe convertir en espíritu su carne; y mucho menos de una que ame la poesía (esas son las más peligrosas), o que se quede media hora contemplando una pintura y no sepa vivir sin la música.
No te enamores de una mujer a la que le interese la política y que sea rebelde y sienta un inmenso horror por las injusticias. Una que no le guste para nada ver televisión. Ni de una mujer que es bella sin importar las características de su cara y de su cuerpo.
No te enamores de una mujer intensa, lúdica, lúcida e irreverente. No quieras enamorarte de una mujer así. Porque cuando te enamoras de una mujer como esa, se quede ella contigo o no, te ame ella o no, de ella, de una mujer así, jamás se regresa..."
-Martha Rivera Garrido, poeta dominicana.-


jueves, 22 de mayo de 2014

Esa sensación adictiva

A veces había escuchado eso de que ser escort es adictivo. Nunca había llegado a comprenderlo, quizás porque no había pasado el tiempo suficiente como para darme cuenta.
Hoy, después de un tiempo (a pesar de haber estado un año fuera de juego y de pequeñas temporadas que he pasado con el teléfono desconectado) creo que por fin lo he comprendido.

No sé lo que será, no sé si será ese morbo que siento cuando salgo del ascensor en un hotel y me encamino por el pasillo con mis zapatos de tacón, una falda de tubo quizás, un bolso de mano y un caminar acompasado. No sé si será por la sensación de descubrir a una persona, tomarnos una copa recostados en la cama, charlar y dejar que los cuerpos hablen. Por esos viajes en taxi de camino a algún hotel, viendo Madrid iluminado por las luces que la inundan por la noche y sintiendo esa sensación que no sé bien como describir antes de una cita. Quizás un poco de nerviosismo, un poco de excitación. Ver el sobre encima del escritorio del hotel, saber que es para mí, que me lo han dejado preparado para no romper la magia, para que me sienta cómoda, esa sobre que me recuerda que un hombre está dispuesto a pagar con disfrutar de mi compañía, de mis “encantos”. Verles disfrutar conmigo, sentirme “poderosamente sexy” mientras que sé que estoy haciendo gozar a un hombre…

Lo más probable es que sea todo eso junto, todo eso junto genera una sensación que casi adictiva. A veces he pensado en el momento en que decida dejar que Alejandra se pierda en el olvido, cerrar el blog y eliminar esta parte de mi vida., y lo curioso es que siempre pienso que eso será el día que el amor entre en vida. Una razón mucho más poderosa que todo lo anterior, pero no me imagino otra razón. No sé, es raro, tengo trabajo fijo, no tengo ningún tipo de deudas, económicamente no es una necesidad, Alejandra, para mí, no es un trabajo, es una parte de mi yo social que me aporta cosas que ni siquiera tengo identificadas claramente pero que ahí están.


No entendía eso de la “adicción “ que algunas comentaban, hoy, definitivamente me he dado cuenta de que lo entiendo a la perfección. 

La voz

El sol se está poniendo, dejo el libro a un lado y todavía medio recostada en la cama miro por la ventana. Los días de lluvia me gustan, no me gustan muchos días seguidos de lluvia pero los días aislados de lluvia, sobre todo en esta época el año, me encantan. Llegar de la oficina, ponerme cómoda y relajarme con la lectura.
Huele a húmedo, de esa manera tan especial que sólo huele en primavera, el edifico de enfrente se ve mojado y varias gotas de lluvia juegan en mis cristales. El sonido del teléfono me saca de mi ensimismamiento, contesto, preguntan por Alejandra. Saludo y me pongo a charlar. Me siento parlanchina, los que me conocéis sabéis que lo soy pero tengo mis días, hoy me apetece charlar con un desconocido. Coquetear a través del teléfono, dejar que nuestras imaginaciones vuelen un  poco y así, si finalmente nos conocemos en persona, sentir en cierto modo que ya nos conocemos de antes. Que ha habido un coqueteo previo, una pequeña chispa que ha precedido a la hoguera.
No con todo el mundo se puede entablar un coqueteo mutuo así, en el teléfono, siendo dos completos desconocidos, pero si a veces pasa, que la chispa surge ya a través de la voz.
Ni siquiera sé si algún día nos conoceremos en persona, en principio sí, por algo me ha llamado, pero en esta ocasión eso no me importa demasiado. ¿Sabéis esos momentos que son perfectos tal y como son, esos en los que un segunda de más podrían estropearlo? Pues algo así ha sido esa llamada, perfecta. Tanto, que ha conseguido que me quede dándole vueltas y haya decidido ponerme a escribir una entrada a las 12 de la noche. Una voz masculina pero suave, una risa encantadora, una conversación agradable, sentido del humor, que ha sabido encajar mis “dobles sentidos”, mis indirectas… Ha despertado mi curiosidad. Sí, quizás sea esa la clave, lo mismo que os pasa a muchos de vosotros conmigo, que despierto vuestra curiosidad a través de mis letras y no podéis evitar caer en la tentación y conocerme. Caer en la tentación…que bonito suena, ¿no os parece? Dicho en la entonación correcta podría derretirme ahora mismo si alguien me susurra esas palabras al oído.

En fin, creo que el sueño empieza a hacer que me vaya por las ramas y el reloj del portátil me recuerda que cada minuto que pasa  son minutos menos de sueño que tengo. Creo que es hora de dormir, quizás en mis sueños le ponga cuerpo a esa voz y deje llevar por la fantasía.

lunes, 5 de mayo de 2014

De vuelta en Madrid

Acabo de llegar de correr después del primer día de vuelta al trabajo tras los días en la playa, una carrerita por la Castellana (cortita si soy sincera, estoy bastante baja de forma jeje), una ducha y ahora tranquila en el sillón encuentro un rato para relajarme y para escribir
Muy a mi pesar, las vacaciones han terminado. Lejos quedó la playa, la piscina, el hotel, las palmeras, el olvidarse del despertador, el vivir sin horarios estrictos… La cruda realidad me esperaba en Madrid, los madrugones, la oficina, los jaleos del día a día…
Pero seamos positivos, lo bueno, es que estoy de vuelta en Madrid, que vengo con las pilas recargadas, con una ligera pero sexy marca de bikini y lista para dar el último empujón hasta las vacaciones de verano.

De vuelta en Madrid, de vuelta en casa y planes para un viaje a Barcelona, probablemente este mismo mes, ya os iré contando con más detalle.


Mil besos a todos.