martes, 28 de enero de 2014

Divagando en la oficina

El día en la oficina pasa aburrido, mi jefe está de viaje y la calma se ha adueñado de la situación. Aunque lo agradezco, me aburro un poco sin tenerle presionándome y cargándome de trabajo. Además, hoy uno de esos días (que todos tenemos) en que no me hubiera dado casi cualquier cosa por quedarme en casa y no venir a trabajar. A pesar de todo aquí estoy, sentada en mi mesa, escribiendo con una pose muy profesional cuando lo que no se imaginan es que en realidad estoy escribiendo una entrada para mi blog, ese blog que forma parte de mi vida secreta como escort.

A veces pienso en cómo reaccionarían si se enteraran en mi oficina. ¿Sería una reacción del tipo “¡no me lo puedo creer, con lo buena chica que parecía!” o quizás sería del tipo “se la veía venir, si ya decía yo que venir con esos tacones a la oficina...” Seguramente la reacción de hombres y mujeres sería diferente, incluso a lo mejor alguno de los hombres se pensaba marcar mi número alguna vez. Quizás a alguno  de esos que me miran las piernas cuando llevo falda y paso por al lado de su mesa.  ¿Alguno tendrá fantasías conmigo?  No sería algo fuera de lo común, yo también he pensado alguna vez lo divertidísimo que sería echar un polvo en la mesa de la sala de reuniones, que me empujaran con pasión contra la puerta de cristal y se marcara mi espalda desnuda en el cristal ahumado una vez que todos ya se han ido de la oficina y yo me he quedado trabajando hasta tarde.  
Yo sé que soy una mujer atractiva, no voy a pecar de falsa modestia, por lo que imagino que al igual que yo las he tenido, algunos de mis compañeros también las habrán tenido conmigo. Lo que me pregunto es, ¿cumplirían esas fantasías si pudieran? Es decir ¿si se enteraran de que soy escort me llamarían para dar rienda suelta a sus deseos o les daría vergüenza hacerlo? Reconozco que yo, en principio, no organizaría una cita con una compañero de trabajo, o excompañero, no me sentiría cómoda. Creo que en las citas es muy importante el anonimato, por ambas partes, creo que es muy importante para que una cita salga bien y ambas partes estén relajadas, cómodas y seguras que ninguno de los implicados sepa quién es la otra parte.  

¿Y vosotros que opináis? Haced la reflexión, ¿lo harías? 

miércoles, 8 de enero de 2014

Ellos prefieren hablar francés

Recuerdo esos años en los que a las chicas nos empieza la curiosidad por el sexo, puede que yo empezara a sentir curiosidad un poco antes que las demás niñas, o puede que no, puede que todas empecemos a sentir curiosidad a la misma edad pero nos da vergüenza reconocerlo. El caso es que recuerdo el impacto que me causaba el sexo oral, y no precisamente en el buen sentido. “¿Eso se mete en la boca? Ni loca” El tiempo fue pasando y llegó esa edad en la que empecé a tener mis primeras tomas de contacto con el sexo. Mi opinión respecto al sexo oral no había cambiado, era algo que no quería probar. “¿Chupar un pene? Ni loca”.
Recuerdo la primera vez que lo hice, por amor, y aún así, no me gustó. Lo hice “obligada”, por complacer al que por aquel entonces era mi pareja. Ni siquiera estoy segura de que a él le gustara, se tuvo que notar que estaba incómoda, que no me sentía a gusto. Después de eso tardé mucho tiempo en volver a practicarlo.
Reconozco, y quizás os sorprenderá (no es el perfil) que cuando empecé a ser escort podía contar las felaciones que había hecho con una mano y me sobraban un par de dedos. Tenía claro que era algo que tendría que practicar si quería ser escort, estaba dispuesta a pagar el precio. Pero mi sorpresa vino cuando poco a poco fui descubriendo que me mi mente estaba cambiando y que no me disgustaba practicarle sexo oral a un hombre, si no todo lo contrario, me gustaba.

Quizás es la sensación de poder, sí, poder. En ese momento, aunque sea yo la que está arrodillada, se que tengo el tengo a un hombre derritiéndose en mis manos.
Es ese primer gemido, ese primer gemido cuando el calor húmedo de mi boca entra en contacto con la parte más íntima de un hombre, ese momento en que sé que se está disfrutando y que casi podría hacer cualquier cosa con tal de que no parara.
Los hombres adoráis el francés, si por vosotros fuera todas las mujeres seríamos filólogas en esa lengua.

A veces leo artículos con títulos del estilo: “cómo hacer una felación” y bueno, no creo que haya un método para ello, creo que el único secreto en el arte del sexo oral está querer hacerlo, en disfrutar haciéndolo. A partir de ahí todo viene solo. Yo no tengo una táctica especial, simplemente me dejo llevar, juego con ella, con mis labios, con mi lengua… Las reacciones de mi amante me indican que le causa más sensación y voy jugando con los ritmos, con los movimientos.


Aún así, nunca le he practicado sexo oral hasta el final a ningún hombre, ni siquiera a mis parejas, me pasa lo mismo que me pasaba hace años con el simple hecho de practicar sexo oral, no me apetece, no creo que me vaya a gustar, me da un poquito de repelús. Y me pregunto si algún día descubriré que me gusta hacerlo, si algún día en que esté practicándole sexo oral a un amante estaré tan excitada y disfrutando tanto dándole placer que no quiera parar de hacérselo y finalmente el llegué al climax sin salir y descubra que me ha gustado hacerlo.