sábado, 30 de agosto de 2014

Vuelta y de nuevo Septiembre


Sólo quiero escribir esta pequeña entrada para pediros disculpas. Disculpas a todos aquellos que me habéis estado llamando este último mes y  no os he cogido el teléfono. Sigo viva como podéis comprobar jeje, simplemente he estado en otras cosas. No me he ido de vacaciones, he estado en Madrid todo el verano (es lo que tiene cambiar de trabajo justo al comienzo del verano) pero a pesar de quedarme aquí he estado saliendo, disfrutando de las terrazas madrileñas, del Retiro, centrada en asentarme en mi nuevo trabajo y haciendo cosas en general. Muchos días el teléfono B lo dejaba en casa o si sonaba simplemente no lo podía coger.
Agosto llega a su fin y con la llegada de Septiembre las cosas volverán a la normalidad aunque la nueva dinámica de vida que tengo ahora, nuevos proyectos laborales y personales, etc.  no me dejan tanto tiempo disponible para estar pendiente del teléfono o para organizar citas. Las cosas cambian y ahora estoy centrada en otros aspectos de mi vida. Por lo que ahora mas que nunca deberéis llamare con antelación si queréis organizar una cita conmigo, si no os cojo el teléfono os pido que me mandéis un email que me es más fácil atenderlos y contestarlos con disimulo.
Espero que vosotros también hayáis disfrutado del verano y que volváis a la rutina con las pilas cargadas.

martes, 22 de julio de 2014

Envidia


Las tres de la tarde, ese momento en que después de comer en el sitio de turno vuelves a la oficina y coges un café en la Nespresso de la oficina antes de volver a trabajar. Una de mis compañeras mira por la venta y pregunta: “¿qué estarán haciendo hay?”, las que estamos nos volvemos hacia la ventana y vemos un coche negro, grande, estilo todoterreno en el descampado. Solo, alejado de todo y de la vista, menos de la nuestra que por la altura del edificio creo que no hay nada que quede fuera del alcance de nuestra vista. Empiezan entonces las risitas y los cachondeos, todas pensamos lo mismo, están follando. Un polvo en la parada para comer, un escarceo furtivo de dos compañeros de trabajo que se llevan provocando toda la mañana con emails picantes y no han podido esperar a más tarde. “Me parece una forma estupenda de aprovechar la hora para comer”, digo yo a mis compañeras, y en ese momento me doy cuenta de que tengo envidia.

No una envidia malsana, pero sí esa envidia en la que desearías ser tú la que estuviera en un coche con su amante echando un polvo en un arrebato entre reunión y reunión, entre call y call. Jugar durante la mañana a excitarle, alguna foto picante en el baño, algún email describiendo lo que voy a hacerle cuando tenga un momento de intimidad con él, quedar furtivamente en el parking y acariciarle la entrepierna mientras conduce… No sé, una pequeña aventura, un oasis en medio de la oficina. 

Hay días en la oficina que pueden ser tremendamente estresantes: reuniones a las que asistir, budgets que presentar, deadlines que cumplir, explicaciones que dar… Imaginaros uno de esos días, una reunión interminable y sentís vibrar el móvil, lo miráis disimuladamente por debajo de la mesa y veis una foto de mis braguitas, puestas en mí, tapando mi pubis. Una foto tomada en el baño con la falda levantada y un mensaje que la acompaña: “esto es lo que te espera”. Seguís sentados en la sala de reuniones pero vuestra cabeza ha empezado a divagar y se os ha olvidado donde estáis, la sonrisa en vuestra cara os delata, los demás asistentes a la reunión se han dado cuenta y os toca disimular. Vibra el móvil otra vez y soy yo de nuevo provocando. Aún estáis saliendo por la puerta de la sala de reuniones y ya me estáis escribiendo: “a las dos”. No hace falta más, a las dos menos 5 salimos por la puerta, como si nada, y una vez en el parking nos empezamos a besar, es más grande el deseo que el miedo a ser descubiertos, el morbo, la excitación y el deseo se han apoderado de nuestros cuerpos. El coche sale del parking y a la vuelta al trabajo nadie sabe por qué pero los dos tenemos un brillo especial en la mirada.



martes, 8 de julio de 2014

Coqueta


Desde fuera no lo parece, pero nada está dejado al azar. Mi postura en la silla, un poco recostada, con un pie apoyado en la otra levantando en ángulo mi pierna sin cubrir, una postura relajada pero estudiada. La forma en la que cojo la revista que estoy leyendo, apoyada en mi pierna y en la mesa, sin tapar en exceso ninguna parte de mi cuerpo. La forma en la cojo la copa de vino, esos pequeños sorbos dejando que el vino deje un poco mojados los labios. La forma en me meto las aceitunas en la boca, y la forma en que a veces, en lugar de limpiarme con la pequeña servilleta de papel, me chupo muy ligeramente en dedo, casi sin meterlo en la boca, como si le estuviera dando un pequeño beso. Ni siquiera la forma en que pasa las hojas de la revista está dejada al azar.
Sé que estoy siendo observada, los dos hombres que están en la mesa de al lado no me quitan ojo y a pesar de mi aparente indiferencia me he percatado y sin proponérmelo estoy “coqueteando” sin coquetear. No sé explicarlo de una manera mejor, pero así es. Sin hacer aparentemente nada estoy coqueteando.

No sé si esto lo hago muchas veces, la verdad es que me di cuenta ayer, esta situación que acabo de describir me pasó ayer por la tarde. Salí de trabajar y no me apetecía meterme en casa, quedé con una amiga para tomar algo y decidí adelantarme. Me compré una revista, me pedí una copa de vino y… bueno, el resto ya lo sabéis. No sé, nunca antes me había dado cuenta y puede que sea algo que hago muchas veces, soy una mujer muy coqueta, me encanta coquetear, no lo puedo evitar y a veces lo hago de forma inconsciente. 

lunes, 30 de junio de 2014

El huerto y el sexo

Esa sonrisa en los labios que me delata, miro el correo electrónico una y otra vez, esa sensación que sin entender por qué echaba de menos. Una copa de vino, el sol cayendo tras la ventana, un cigarro consumiéndose entre mis dedos y quiero escribir. Es la mejor manera que tengo de comunicarme, me dejo llevar y mis dedos bailan sobre el teclado como si fueran teclas. A veces lo comparo como un piano, mi música son la letras y cuando estoy inspirada puedo escuchar la melodía… Hoy lo que me inspira es el sexo, pero no cualquier sexo, ese sexo, esa pasión, esas noches casi en vela haciéndolo una y otra vez, una y otra vez. La habitación de un hotel, un huerto en el que las ropa no existe, en el que sólo hay  dos cuerpos que se abrazan, que se pegan, que se tocan, que se besan. Bailo sobre las caderas de mi amante y sé cuánto le gusta que baile para él. Despliego mis alas de mariposa y gozo sólo con hacerle disfrutarla, cada gesto de excitación que pone, cada gemido, me incitan a seguir moviéndome.
Parada para comer, sorbos de vino, y sexo oral. Me la meto en la boca y me derrito entre sus piernas. Le siento tan excitado… sexo, eso sexo, ese huerto, esa pasión.
Me despierto a media noche y busco a mi amante, le siento dormido a mi lado, estoy enredada en sus brazos, no me ha querido soltar. Le toco, se despierta mientras que yo trato de buscarle otra vez, de provocarle.:. y medio dormidos el sexo vuelve a ser protagonista del momento. De nuevo las embestidas, las caricias, los gemidos, esos brazos a mi alrededor y la espiral que me envuelve y me arrastra a la locura.

Sexo, ese sexo, ese huerto y mis letras, la mejor manera de expresarme.

lunes, 23 de junio de 2014

Dejarme hacer

Por fin me siento relajada en el sillón a escribir. Tras un día largo en la oficina (ya sabéis, cosas nuevas, la cabeza saturada y dolor de cabeza a la salida) una sesión de gimnasio para descargar tensión, una ducha que ha dejado mis músculos fuera de juego y una cena ligera. Ahora mismo creo que no podría moverme mas allá de la cocina de mi casa, me he dado una paliza en el gym, después del día de hoy me hacía falta.

Ahora lo que me haría falta sería un poco de sexo, retozar entre las sábanas, dejarme hacer. Hoy me apetece que me lo hagan, tumbarme en la cama y dejarme devorar. Que me besen lentamente el cuello, que bajen por mi pecho… Unos brazos que me hagan el amor, el roce de un cuerpo contra el mío, unos brazos, esos brazos cercándome mientras las embestidas me empujan, me cansan, me agotan en una especial de sensaciones, gemidos y placer. Realmente hoy lo necesitaría, acurrucarme después entre los mismos brazos, hablar de cómo ha ido el día y quedarme dormida sin apenas darme cuenta. A pesar de toda la tranquilidad en la que me encuentro, no puedo evitar echar de menos mi huerto. 
Estoy agotada chicos, este fin de semana ha sido de lo más movido, ayer me acosté tarde y hoy ha sido un día largo. En estos momentos en los que físicamente me siento agotada es cuando más me apetecen que me mimen. Voy a cerrar el ordenador y me voy a meter en la cama a leer un rato hasta que me duerma, no creo que tarde mucho. 

viernes, 13 de junio de 2014

Cambio de horarios

Hay cambio de horarios, y no es por la jornada de verano como todos estaréis pensando. No, cambio de trabajo. Con algunos de vosotros ya había comentado charlando en la cena o tomando una copa de vino tranquilos en  la habitación que estaba buscando una mejora laboral, bien pues, ¡ya lo he conseguido!. Después de unos meses dejando currículums, de entrevistas que no terminaban en nada…por fin una de ellas ha terminado en: “eres la persona que buscamos”. Me mejoran mucho el sueldo, las condiciones y por supuesto, el horario. No puedo negarlo, siempre he preferido trabajar para multinacionales.
Soy una persona afortunada, es cierto que lucho por lo que quiero conseguir pero no puedo negar que la suerte me sonríe. No hace un año que volví de Londres, tuve la suerte de encontrar trabajo a la semana de volver y ahora he encontrado uno mucho mejor. Sé que hay gente que lo está pasando muy mal, que llevan años en paro sin encontrar nada, y yo no sólo tengo trabajo si no que me propuse encontrar uno que me mejorara las condiciones y lo he encontrado. A veces me quejo, imagino que como todos, y en estos momentos me doy cuenta de que no tengo motivos para hacerlo.
Me siento feliz, siento que voy logrando mis objetivos, mi carrera profesional avanza… En fin, ya me estoy liando con reflexiones personales. A lo que iba, con mi nuevo horario creo que a partir de las 17:30 ya podré estar disponible para organizar citas. Los viernes seguiré teniendo toda la libre. Todavía no se nada del tema “jornada de verano” pero os mantendré informados.
                                                                                       
NUEVO HORARIO: LUNES A JUEVES A PARTIR DE LAS 17:30

                           VIERNES A PARTIR DE LAS 14:30

martes, 10 de junio de 2014

La silla

Todos sabemos cuál es esa postura, o ese movimiento, esa palabra o ese pensamiento que hace que lleguemos al clímax rápidamente. En mi caso es una postura, no se cuál es su nombre “técnico”, yo la llamo “la silla” porque una silla es el  objeto protagonista. Y ahora que lo pienso ni si quiera “la llamo” simplemente digo “vamos a la silla”.
Siento a mi amante en la silla y me siento a horcajadas encima de él, nuestras piernas mirando en direcciones opuestas, cuerpo con cuerpo, “face to face”. No es nada del otro mundo, no es la postura del mono bailando con el elefante ni nada por el estilo, pero esa postura consigue que alcance el orgasmo seguro. Será por la combinación entre penetración y estimulación del clítoris. La penetración es profunda al dejar caer todo mi peso encima del pene y mis movimientos acompasados estimulan mi clítoris al ritmo que yo le marque.


Hacía bastante tiempo que utilizaba la silla en mis ratos de pasión, pero el sábado recordé por qué me gustaba tanto. Mi cita del sábado fue de esas citas en que la química que había entre los dos podía sentirse en el ambiente, una noche en que todo salió rodado, como dos amantes que se encuentran en la habitación de un hotel y la pasión fluye por todos los poros de su cuerpo. Disfrutamos de una cena distendida, de un sexo estupendo en el que se me otorgó la batuta de directora de orquesta y cuando me susurró al oído: “quiero hacerte disfrutar, quiero ver como te corres” le dije con una mirada sensual y una sonrisa traviesa: “vamos a la silla”, y bailando encima suyo, sintiendo el roce de su cuerpo llegué al orgasmo. 

miércoles, 4 de junio de 2014

El teléfono gruñón

Soy  de las que dice que “si sucede una vez pueda que sea culpa de otro pero si se repite lo mismo varias veces seguramente yo también tenga algo de culpa”.
Después de los acontecimientos del día de hoy he llegado a la conclusión de que hoy se ha cumplido esa norma. Creo que hoy he estado un poco… ¿desagradable? ¿antipática? ¿borde? No se, ha sido un día normal, nada del otro mundo, no me ha pasado nada malo, ni me han dado malas noticias… Nada que haya podido causar esa antipatía pero por algún motivo lo he estado. Me voy a quitar un poco de culpa y diré en mi defensa que “ellos” tampoco han estado muy acertados, pero a comentarios que otros días hubiera ignorado, hoy, han causado reacción.
El primero ha sido a eso de la una de la tarde. Me empieza a vibrar el móvil en el trabajo y corto la llamada. Respondo con un sms en el que digo que estoy en la oficina y que no puedo contestar. La persona me responde con sms en el que me dice: “ven a mi casa, tengo 100€ para invertir” ¿Qué? ¿qué clase de mensaje es ese? ¿Quién te crees que soy? Quizás lo estoy exagerando pero me parece un mensaje bastante peyorativo. Sé que forma parte de este mundillo el lidiar con este tipo de cosas, de gente que pretende tratarte como si por dinero fueras ha hacer cualquier cosa. Habitualmente lo hubiera ignorado pero hoy me ha salido una vena “chula” y prepotente (de la que luego reconozco que no me he sentido muy orgullosa) y le he contestado: “por 100€ yo ni me despeino, sólo quedo con caballeros educados en hoteles de 5 estrellas, no voy a domicilios de cualquiera” Lo sé, no me lo digáis, no es mi estilo, sobre todo lo de “por 100€ yo ni me despeino...” pero ya he dicho que no se que es lo que me ha pasado hoy.
Otra  llamada a eso de las 5 y pico de la tarde. Esta vez la oficina estaba tranquila así que he entado en una sala de reuniones alejada y he cogido la llamada. Le comento a la persona que me llama que estoy en la oficina. Es de esos que hace preguntas que cuya respuesta está los anuncios y que, además, estando en la oficina no quiero responder: que si cuanto mides, que si cuantos años tienes, que si la talla de pecho, que si la tarifa… En otras ocasiones respondo con mi mejor sonrisa telefónica pero hoy,  la respuesta ha sido: “toda esa información esta internet, estoy en la oficina y no puedo estar hablando contigo 1 hora” y he colgado. Lo siento, si lees mi blog lo siento he sido un poco desagradable. Aunque como consejo te diré que evites todas esas preguntas la próxima vez que llames a una chica.
La última, ya fuera de la oficina, otra llamada a eso de las 7, un chico agradable, estábamos hablando bien hasta que me pregunta cuando podemos quedar. Le digo que hoy a eso de las 9 o ya mañana. Insiste en que si puede ser “ahora”, le digo que tengo unas cosas que hacer y entonces me responde: “es que yo soy un chico de momentos, ¿sabes? Si no es ahora…” ¿un chico de momentos? Me ha sonado a chantaje, ahora o nada. Una vez más diré que quizás no lo decía con ninguna mala intención pero hoy  mi mente estaba “guerrera” a la defensiva. Mi respuesta ha sido: “si lees mi blog (me dijo que lo leía) sabrás que yo no soy una chica de momentos, que tengo una vida y que si no es con cierta antelación no organizo citas”. Todo con un tono “pinchón”. Por suerte no se lo ha tomado a mal, hemos seguido hablando, hemos quedado en que le avisaba cuando terminara de hacer lo que tenía que hacer, y me ha llamado de nuevo al ver que yo no contactaba con él. Sé que leerás esto, espero que no te moleste, siento si he sido un poco desagradable y gracias por haberme vuelto a llamar. ¡Tenemos una cita pendiente!
En fin, como veis todos tenemos días y si por si acaso otro día se repite, os pido que no me lo tengáis en cuenta.

Mil besos a todos!

lunes, 2 de junio de 2014

Call me maybe

Dos entradas en un día, o no escribo en semanas o de repente me apetece escribirlo todo. Bueno, ya sabéis que yo funciono así con esto del blog, escribo cuando me apetece.
Esta vez la causante ha sido una canción, una canción que ha sonado en el hilo musical de la tienda en la que estaba hace apenas 15 minutos. Hace algún tiempo alguien me la envío (además este mismo vídeo) y yo me enfadé mucho. No recuerdo si expresé mi enfado o si me callé consciente de que no tenía motivos para enfadarme. Tampoco me acuerdo por qué me enfadé, recuerdo que me enfadé muchísimo, tanto que me apetecía darle una torta a la persona que me la envió. A veces me enfadaba así, de repente, sin motivo aparente aunque imagino que con motivo presente pero por el cuál no me podía enfadar porque había sido aceptado. En fin, no se, el caso es que he escuchado la canción, he recordado lo enfadada que estaba la primera vez que la escuché y me ha provocado una sonrisa. Me ha hecho gracia y bueno, he querido hacer un guiño al causante de ese enfado.




Impulsos sexuales

A veces los impulsos sexuales me sorprenden. Como pueden llegar a dominar nuestras conductas a veces. Incluso un mismo deseo que eres capaz de controlar en ciertas ocasiones, hay en otras que no lo podrías dominar.

No es un secreto para ninguno de vosotros que mi jefe directo es muy atractivo, creo que lo he comentado en varias ocasiones en el blog, pero a pesar de ello nunca me había planteado de una manera real el tener ningún tipo de contacto sexual con él. Es mi jefe y punto, no soy de las pers
onas a las que les guste hacer ese tipo de mezclas entre placer y jefes, simplemente no me parece correcto. A veces he fantaseado con él, pero siempre como eso mismo, como una fantasía. Pero llevo unos días que me excito en la oficina con un roce, que me quedo mirándole al cuello y pensando en cuánto me gustaría recorrerlo con suaves besos, que le miro las manos y pienso en ellas en mi cuerpo... y lo peor es que en esos momentos no me pensaría ni un segundo el acostarme con él si viera la oportunidad.

Es la falta de sexo, estoy segura. Llevo un par de semanas sin sexo y mi cuerpo empieza a notarlo. Mis impulsos sexuales se desatan, mi piel se pone hipersensible y mis sentidos se “sexoagudizan”.  En estos momentos de muero de ganas de sentir a un hombre contra mi, de sentir unas manos fuertes en mi pecho, una boca en mi cuello. Que me quiten la ropa, que toquen mi sexo, una penetración, las embestidas... ¿Veis? Si es que no puedo evitarlo, ahora mismo sólo al escribir esto me he excitado. Estoy en mi silla sentada con las piernas cruzas y apretadas tratando de controlar las “pulsiones” que tengo en la vagina en este momento.


Será mejor que lo deje aquí, si sigo escribiendo o voy a la baño a “relajarme” o me tiro por encima de la mesa de mi jefe a su brazos. 

lunes, 26 de mayo de 2014

Mujer

He leído este escrito de una poetísa dominica y he querido compartirlo con vosotros. Me ha parecido muy bonito.
Quién me conoce sabe que a veces no encuentro mejor manera e expresarme que a través de las letras, sabe que soy capaz de desbordar sentimientos y ver el castillo donde sólo hay arena. Yo que soy una loca delirante, que presumo de maga, de volar. Que vuelo, que soy capaz e reír y llorar haciendo el amor, que Monet sería el elegido para pintar mi camino y Egon Schiele para retratarme. Que no existen más normas que las que yo me marco y que  me se bella con todas mis imperfecciones. Quién me conoce me verá reflejada en el texto en algunas de las cosas, aunque a pesar de que alguno se ha perdido en el laberinto de mi cuerpo, creo que todos han sabido regresar :) 
"No te enamores de una mujer que lee, de una mujer que siente demasiado, de una mujer que escribe...
No te enamores de una mujer culta, maga, delirante, loca. No te enamores de una mujer que piensa, que sabe lo que sabe y además sabe volar; una mujer segura de sí misma.
No te enamores de una mujer que se ríe o llora haciendo el amor, que sabe convertir en espíritu su carne; y mucho menos de una que ame la poesía (esas son las más peligrosas), o que se quede media hora contemplando una pintura y no sepa vivir sin la música.
No te enamores de una mujer a la que le interese la política y que sea rebelde y sienta un inmenso horror por las injusticias. Una que no le guste para nada ver televisión. Ni de una mujer que es bella sin importar las características de su cara y de su cuerpo.
No te enamores de una mujer intensa, lúdica, lúcida e irreverente. No quieras enamorarte de una mujer así. Porque cuando te enamoras de una mujer como esa, se quede ella contigo o no, te ame ella o no, de ella, de una mujer así, jamás se regresa..."
-Martha Rivera Garrido, poeta dominicana.-


jueves, 22 de mayo de 2014

Esa sensación adictiva

A veces había escuchado eso de que ser escort es adictivo. Nunca había llegado a comprenderlo, quizás porque no había pasado el tiempo suficiente como para darme cuenta.
Hoy, después de un tiempo (a pesar de haber estado un año fuera de juego y de pequeñas temporadas que he pasado con el teléfono desconectado) creo que por fin lo he comprendido.

No sé lo que será, no sé si será ese morbo que siento cuando salgo del ascensor en un hotel y me encamino por el pasillo con mis zapatos de tacón, una falda de tubo quizás, un bolso de mano y un caminar acompasado. No sé si será por la sensación de descubrir a una persona, tomarnos una copa recostados en la cama, charlar y dejar que los cuerpos hablen. Por esos viajes en taxi de camino a algún hotel, viendo Madrid iluminado por las luces que la inundan por la noche y sintiendo esa sensación que no sé bien como describir antes de una cita. Quizás un poco de nerviosismo, un poco de excitación. Ver el sobre encima del escritorio del hotel, saber que es para mí, que me lo han dejado preparado para no romper la magia, para que me sienta cómoda, esa sobre que me recuerda que un hombre está dispuesto a pagar con disfrutar de mi compañía, de mis “encantos”. Verles disfrutar conmigo, sentirme “poderosamente sexy” mientras que sé que estoy haciendo gozar a un hombre…

Lo más probable es que sea todo eso junto, todo eso junto genera una sensación que casi adictiva. A veces he pensado en el momento en que decida dejar que Alejandra se pierda en el olvido, cerrar el blog y eliminar esta parte de mi vida., y lo curioso es que siempre pienso que eso será el día que el amor entre en vida. Una razón mucho más poderosa que todo lo anterior, pero no me imagino otra razón. No sé, es raro, tengo trabajo fijo, no tengo ningún tipo de deudas, económicamente no es una necesidad, Alejandra, para mí, no es un trabajo, es una parte de mi yo social que me aporta cosas que ni siquiera tengo identificadas claramente pero que ahí están.


No entendía eso de la “adicción “ que algunas comentaban, hoy, definitivamente me he dado cuenta de que lo entiendo a la perfección. 

La voz

El sol se está poniendo, dejo el libro a un lado y todavía medio recostada en la cama miro por la ventana. Los días de lluvia me gustan, no me gustan muchos días seguidos de lluvia pero los días aislados de lluvia, sobre todo en esta época el año, me encantan. Llegar de la oficina, ponerme cómoda y relajarme con la lectura.
Huele a húmedo, de esa manera tan especial que sólo huele en primavera, el edifico de enfrente se ve mojado y varias gotas de lluvia juegan en mis cristales. El sonido del teléfono me saca de mi ensimismamiento, contesto, preguntan por Alejandra. Saludo y me pongo a charlar. Me siento parlanchina, los que me conocéis sabéis que lo soy pero tengo mis días, hoy me apetece charlar con un desconocido. Coquetear a través del teléfono, dejar que nuestras imaginaciones vuelen un  poco y así, si finalmente nos conocemos en persona, sentir en cierto modo que ya nos conocemos de antes. Que ha habido un coqueteo previo, una pequeña chispa que ha precedido a la hoguera.
No con todo el mundo se puede entablar un coqueteo mutuo así, en el teléfono, siendo dos completos desconocidos, pero si a veces pasa, que la chispa surge ya a través de la voz.
Ni siquiera sé si algún día nos conoceremos en persona, en principio sí, por algo me ha llamado, pero en esta ocasión eso no me importa demasiado. ¿Sabéis esos momentos que son perfectos tal y como son, esos en los que un segunda de más podrían estropearlo? Pues algo así ha sido esa llamada, perfecta. Tanto, que ha conseguido que me quede dándole vueltas y haya decidido ponerme a escribir una entrada a las 12 de la noche. Una voz masculina pero suave, una risa encantadora, una conversación agradable, sentido del humor, que ha sabido encajar mis “dobles sentidos”, mis indirectas… Ha despertado mi curiosidad. Sí, quizás sea esa la clave, lo mismo que os pasa a muchos de vosotros conmigo, que despierto vuestra curiosidad a través de mis letras y no podéis evitar caer en la tentación y conocerme. Caer en la tentación…que bonito suena, ¿no os parece? Dicho en la entonación correcta podría derretirme ahora mismo si alguien me susurra esas palabras al oído.

En fin, creo que el sueño empieza a hacer que me vaya por las ramas y el reloj del portátil me recuerda que cada minuto que pasa  son minutos menos de sueño que tengo. Creo que es hora de dormir, quizás en mis sueños le ponga cuerpo a esa voz y deje llevar por la fantasía.

lunes, 5 de mayo de 2014

De vuelta en Madrid

Acabo de llegar de correr después del primer día de vuelta al trabajo tras los días en la playa, una carrerita por la Castellana (cortita si soy sincera, estoy bastante baja de forma jeje), una ducha y ahora tranquila en el sillón encuentro un rato para relajarme y para escribir
Muy a mi pesar, las vacaciones han terminado. Lejos quedó la playa, la piscina, el hotel, las palmeras, el olvidarse del despertador, el vivir sin horarios estrictos… La cruda realidad me esperaba en Madrid, los madrugones, la oficina, los jaleos del día a día…
Pero seamos positivos, lo bueno, es que estoy de vuelta en Madrid, que vengo con las pilas recargadas, con una ligera pero sexy marca de bikini y lista para dar el último empujón hasta las vacaciones de verano.

De vuelta en Madrid, de vuelta en casa y planes para un viaje a Barcelona, probablemente este mismo mes, ya os iré contando con más detalle.


Mil besos a todos.  

miércoles, 30 de abril de 2014

Desde la playa

Las vacaciones me están sentando de maravilla, sol, relax, descanso... Estoy aprovechando para ponerme al día con lecturas que tenía pendientes, para ponerme al día con el sueño atrasado, con el sol que me tenía olvidada...
Las vacaciones son el mejor invento del mundo, y después de los mesecitos que llevo las estoy disfrutando mucho más. Es cierto eso de que las vacaciones se disfrutan mucho más cuando trabajas mucho. Miedo me da el final de la semana cuando tanga que coger el avión de vuelta! 
Encima soy la "reina" del hotel, soy (o eso creo) la única mujer alojada sola en el hotel y claro, después de 3 días los camareros y socorristas se han dado cuenta y no dejan que me falte de nada. Los socorristas me dan crema en la espalda, charlan conmigo mientras tomo el sol...los camareros me traen zumos a la piscina sin que se los pida para que no me deshidrate... Creo que me voy a quedar a vivir aquí!! Jeje
Aunque reconozco que a veces echo de menos a un hombre con quién disfrutarlo, alguien con quién hacer el amor en la playa, alguien con quién jugar en la piscina, excitarle y que tenga que disimular su erección al salir, retozar en la cama... Por suerte, nunca he tenido problemas para calmar mis deseos sexuales en solitario. Ayer bajé al spa, elegí la hora en que sabía que la mayoría de los huéspedes estarían cenando, estaba sola y no puede evitar masturbarme en el jacuzzi. Estaba tan relajada, tan agusto, que lo único que me faltaba era un orgasmo. Quizás por eso el recepcionista del spa me invitó a salir y a ver el juntos el partido del Real Madrid. Rechacé la proposición elegantemente. 
Ahora estoy en el restaurante, con vistas al mar, esperando mi comida, una copa de vino, un cigarro y me ha apetecido escribir, sé que algunos de vosotros estáis esperando a que vuelva a ver que tal me sienta el morenito y ver la marca del bikini en mi cuerpo, lo estoy intentando con todas mis fuerzas pero por el momento solo he conseguido un ligero "aire" de color y quemarme la espalda ;) 
Mil besos a todos y portaros bien durante mi ausencia! ;) 

Por cierto, escribo esta entrada desde el móvil, así que pido que seáis comprensivos con las erratas que pueda haber, ya sabéis que odio los teclados táctiles!! 

domingo, 13 de abril de 2014

Semana Santa en Madrid

¡¡Ya tengo mis vacaciones reservadas!! No sabéis las ganas que tengo de unas buenas vacaciones, de tumbarme en la playa, vuelta y vuelta, tomar mojitos a la orilla del mar al anochecer, no madrugar, disfrutar de un buen libro…  Pero no será como todos seguramente estéis pensando en Semana Santa, en Semana Santa me quedaré en Madrid tratando de disfrutar de la ciudad semivacía, así que, si alguno de vosotros se queda esta semana también en Madrid podemos tratar de entretenernos juntos J

Mis vacaciones serán un par de semanas después (no veo el momento de que lleguen) en las Islas Canarias, ya tengo el hotel reservado, un fantástico Resort&SPA a la orilla del mar del que estoy segura no voy a querer marcharme cuando llegue el momento, tengo el billete de avión, tengo planes, tengo ganas… ¿Qué más necesito para unas buenas vacaciones?  Las Islas Canarias me esperan pero hasta entonces, seguiré disfrutando de Madrid y Madrid de mí.


Mi besos a todos y disfrutar mucho de vuestras vacaciones aquellos que os vayáis ya. 

viernes, 4 de abril de 2014

Frases desafortunadas

Es increíble lo que a veces llegamos a escuchar cuando nos llaman por teléfono. La llamada es el primer contacto en una cita y ya sabéis que las primeras impresiones son importantes, tanto, que en la llamada, en ese primer contacto, decido si voy a quedar con alguien o si voy a rechazar la proposición. Muchos piensan que por ser escort quedamos con todo el que llame y esté dispuesto a cumplir con nuestras condiciones, en mi caso no es así, si algo no me gusta no quedo.
Tras este tiempo recibiendo llamadas he creado una lista de algunas desafortunadas frases que me han dicho, ahí van.

  • “…yo es que tengo el miembro muy grandes, ¿sabes? 25 cm…” - (habría que ver ese miembro, ya conocemos el dicho: dime de lo que presumes…)
  • “¿y jugarías con el semen?” – (sí, claro, como un flubber, ¡no te jode!)
  •  “y si te portas bien…” – (perdona, ¿si me porto bien? ¿con quién te crees que estás hablando?)
  • “hombre, por 300€ la hora…” – (si crees que por pagarme puedes hablarme o tratarme como te de la gana estás muy equivocado)
  • “yo tengo una fantasía con gases, con erectos y pedos” – (perdona pero, definitivamente yo no soy tu chica, los gases los expulso en solitario y en la intimidad)
  • “yo soy guapo y tengo buen cuerpo, voy al gimnasio y estoy cachas” (bien por ti) “¿cuánto me cobrarías?” – (pues mira por ser tan guapo y cachas un suplemento de 100€)
  • “hombre mujer, véndete, excítame un poco” – (grave error, uno: yo no me tengo que vender, esto no es la pescadería, y dos: tampoco es una línea erótica”

En fin, seguro que si me pongo a darle vueltas me salen más frases, quizás las vaya a puntando según las vaya recordando o surgiendo y escriba una segunda parte de esta entrada.


domingo, 30 de marzo de 2014

Mujer atractiva


Sé lo que todos estáis esperando, siento haberos tenido en ascuas durante todos estos días, y siento también la decepción que os vais a llevar. Finalmente no hubo trío. ¿Creíais si no que os iba  a tener tanto tiempo sin contároslo? ¡Creo que ya me conocéis un poco como para saber que hay cosas que no me puedo resistir a contar!
A veces las cosas no salen como se planean y esa fue una de ellas.

Hoy escribo en relación a un video que me han pasado y que está circulando por internet, quizás algunos ya lo hayáis visto.
No se si alguna vez he tocado este tema en el blog, en mi vida personal lo sí lo he tocado en varias ocasiones, con amigas, en mis citas, etc.
¿Lo tienen más fácil las personas atractivas? Y voy a ser un poquito más concreta, ¿lo tienen más fácil las mujeres atractivas?
Al ver este video, no he podido evitar darle vueltas al tema. Una chica hace un pequeño experimento para comprobarlo. Con dos looks diferentes, uno sexy y otro… bueno, poco atractivo, se lanza a la calle e intenta conseguir una serie de cosas gratis. Echadle un vistazo al video, pero os adelanto el resultado: la atractiva finalmente ha conseguido todo lo que se ha propuesto, una carrera de taxi, una copa, un bollo, un viaje en autobús… Mientras que la no atractiva sólo ha conseguido una pinta de cerveza. ¡Si hubiera sabido que esas cosas pasaban en Londres me hubiera ahorrado un dinerillo cuando vivía allí! Jeje

Siempre que sale este tema mi opinión es la misma, sí, las mujeres atractivas tenemos las cosas más fáciles. (Y no quiero malas interpretaciones de la entrada, que ya se que hay a quién le encanta sacarle punta a todo lo que escribo). Injusto o no, así es. Yo misma tengo varias anécdotas que lo corroboran. Recuerdo una vez en un bar, estaba a rebosar y el hombre que me acompañaba llevaba un buen rato en la barra tratando de conseguir una copa sin mucho resultado. Entonces yo me acerqué a la barra y sólo necesité 30 segundos para que el camarero me atendiera.
Otra vez en un taxi, no era una carrera larga y el taxista no me quiso cobrar, le bastó en pago la agradable charla mantenida y darme su número de teléfono. Otra vez estaba esperando a una amiga en un bar, tardaba bastante en venir y me dio tiempo a tomarme dos copas de vino y pedir una ración (estaba muerta de hambre), lo mejor fue cuando el amable camarero que me estaba atendiendo me trajo la cuenta, 1 €, fue lo que me cobró por todo. Eso sí, le dejé una buena propina.
Ahora que estoy haciendo memoria recuerdo un par de casos también en Londres. Fui a hacer la compra a un supermercado al que no había ido nunca, llevaba unas 35 libras en comprar, di mi tarjeta española para pagar y el cajero me dijo que no aceptaban tarjetas no nacionales. Sólo tenía unas 20 libras sueltas así que le dije al cajero que tenía que dejar algunas cosas, pero el caballero que estaba detrás de mi en la cola se ofreció a pagar lo que faltaba.
Otra vez en el metro, tuve un problema con mi Oyster, el abono transporte, y pagué dos veces. Mi sorpresa fue cuando el operario que me había ayudado a pagar salió a la calle a buscarme para decirme que había pagado dos veces y que entrara para que me devolviera el dinero.


No todas esas “ventajas” (no se como llamarlas exactamente) están relacionadas con el dinero, puede ser que el caballero que está delante de ti en el banco te deje pasar, que el conductor del autobús pare en la puerta de tu casa el día que llueve para que no te mojes, que te suban las bolsas de la compra a casa o que el técnico que ha venido a arreglar la lavadora le eche un vistazo también al lavavajillas. Lo que es una tontería negar es que el físico no influye en las reacciones de la gente. No es que a las chicas atractivas nos lo den todo hecho, no es eso, pero sí que reconozco que es una buena tarjeta de presentación. 


martes, 18 de marzo de 2014

Una proposición indecente

Me despierto y me hago un poco la remolona en la cama. Ya en la ducha, mientras me termino de despertar, recuerdo qué día es hoy, martes,  me siento un poco nerviosa de repente. Me imagino lo que puede pasar esta tarde y siento unas mariposas en forma de nervios y excitación por mi estómago.

Un whatsapp de Marina el domingo por la tarde: “llámame cuando puedas, tengo que comentarte algo”. Me pica la curiosidad y mientras disfruto de la fantástica tarde de domingo de terrazas con una amiga pienso en por qué tanta urgencia.

La llamo cuando me despido de mi amiga, y esperando en la estación del metro me comienzo a reír mientras Marina está al otro lado del teléfono. Me hace gracia y me  parece un poco subrealista que le haya salido tan natural como si de quedar a tomarnos una copa de vino se tratara.

He dicho que sí, acepté la proposición. Me lo habían propuesto en varias ocasiones pero siempre había rechazado la oferta. No se que es lo que ha sido diferente esta vez. Imagino que simplemente era el momento adecuado, uno de esos momentos en los que me apetece probar algo diferente, hacer algo nuevo.

Hoy, si todo sale según lo previsto, en una habitación del Hotel Ritz junto con Marina y un desconocido, haré mi primer trío. Por primera vez probaré la experiencia de de jugar con una mujer también en la cama, de experimentar el roce sensual de las manos de una mujer, de acariciar un pecho, de besarlo...


Prometo contaros la experiencia. 

domingo, 16 de marzo de 2014

Otra vez

¿Y esta? Me parece una canción súper bonita con un toque erótico genial. Una más sacada del baúl de los recuerdos de la música.


Noche en Vela

Añadiendo música a mi nuevo Iphone he rescatado esta canción de la biblioteca de música de mi portátil. Hacía muchísimo tiempo que no la escuchaba, ni si quiera recordaba que canción era cuando he leído el título pero nada más escuchar las primeras palmas la he reconocido y recordado cuanto me gusta.
Aquí os la dejo, un poquito de romanticismo para empezar este domingo soleado y maravilloso (al menos en Madrid). Feliz Domingo!!!


miércoles, 12 de marzo de 2014

Paranoia

Una de las cosas que la doble vida lleva incluida es la paranoia. La paranoia de que todo lo “raro” que sucede es porque alguien me ha descubierto.

Mi jefe me pregunta por qué tengo dos móviles, y yo pienso que me ha descubierto. Una amiga hace un comentario sobre el sexo de pago y yo pienso que me ha descubierto.

Hoy, mi vecina me cuenta una cosa (que estaba explicando pero que lo he borrado porque me he dado cuenta que de ser ciertas mis sospechas sería descubrirme yo solita) y pienso que alguien me ha averiguado quién se esconde detrás de Alejandra.

Lo más probable es que no tenga nada que ver, que ninguna de las cosas por las que pienso: “¿me habrá descubierto?”, tenga nada que ver con Alejandra y mi doble vida, pero inevitablemente es siempre lo primero que pienso.
El “miedo” a ser descubierta por mi entorno es importante pero hasta hoy nunca me había planteado el ser descubierta por un desconocido. Que alguien de mi entorno descubra mi doble vida supondría dar muchas explicaciones que quizás muchos no entenderían pero ¿un desconocido? ¿Qué pasaría si un desconocido me investiga / sigue de alguna manera y descubre dónde vivo? Eso me acojona (hablando en plata)
Ahora he abandonado la paranoia, no antes de hacer un interrogatorio a mi vecina, pero el pensamiento sigue rondando en mi cabeza de alguna manera.


Quizás esta (la paranoia) junto con lo mal que llevo lo de mentir a la gente que me importa, sea lo que peor llevo de la doble vida. Los otros aspectos me gustan, los disfruto. El tener un secreto, algo que no cuento, un toque de misterio que siempre va conmigo… Eso le da un punto misterioso a mi vida (sí, ya se que me repito pero son casi las doce de la noche y he tenido un día largo). Supongo que así es la vida, todo tiene un “precio” y no se puede tener una doble vida sin esos inconvenientes.  

lunes, 3 de marzo de 2014

Un poquito más que sólo sexo

Creo que en un par de ocasiones he hablado de los perfiles y de que hay gustos para todos. Bien, pues hoy tengo una anécdota que contar que lo confirma.
Yo me jacto de tener un perfil bien definido y de que los hombres que vienen a mi lo hacen porque buscan exactamente lo que soy, pues bien, parece que aún así todavía hay quién se equivoca.
Hoy tenía una cita, después de la oficina me voy a casa, me doy una ducha y elijo mi vestuario. Falda negra ajustada por encima de las rodillas, blusa negra, un cinturón ancho beige en la cintura y zapatos de tacón de aguja clásicos beige. Llego a la habitación, me gusta romper el hielo, soy incapaz de ir “al lío” de primeras así que me pongo a charlar, me doy cuenta de que él o no me quiere seguir los temas o es muy cortado. Yo noto que la cosa no va bien, no hay feeling, pero aún así sigo tratando de encontrar un tema con el que podamos conversar. De repente me dice: “tengo algunas dudas” ingenua de mí pensaba que se refería al tema de conversación y yo me lanzo a darle mis argumentos favor. Pero me dice: “no, no, dudas respecto a la cita. Eres muy guapa y eso pero no eres lo que yo buscaba, buscaba un servicio más tradicional”. En ese instante no sabía a que sé refería hasta que me he dado cuenta de que se refería exactamente a eso, buscaba un servicio más tradicional. Buscaba el típico servicio de: “date una ducha, yo me desnudo, me abro de patas y ala, cada uno a su casa”. Definitivamente, no era su tipo de chica. Yo soy incapaz de organizar una cita de esa manera, así se lo he dicho y con una sonrisa en la cara me he despedido. Yo misma me estaba planteando el decirle que era mejor dejarlo, no sentía feeling y sin feeling una cita no puede salir todo lo bien que se espera de ella.

En todo en esta vida hay gustos como colores y en cuanto a esto pasa exactamente lo mismo. No todos buscan una cita con una acompañante hay quines simplemente buscan sexo sin más, sin ningún tipo de feeling añadido. Yo, desde luego, no son el tipo de citas que busco, yo necesito algo más en una cita, sentir cierta conexión. No hablo de nada místico, simplemente de poder charlar un rato de forma distendida con el hombre que me acompaña y poder compartir un poquito más que sexo en el rato que pasemos juntos.                                     

jueves, 20 de febrero de 2014

Comunicándome

Hoy ha sido un día de esos en los que no me hubiera levantado de la cama. Las copas que me tomé ayer después de la oficina con una amiga no me sentaron muy bien y me acosté con un poco de dolor de cabeza. No se si eso tendrá algo que ver o simplemente hoy es “uno de esos días”.
La mañana en la oficia ha sido larga y pesada, no podía concentrarme en nada, el dolor de cabeza no me ha abandonado ni un solo momento y yo solo podía pensar en salir de allí. Sólo pensaba en que quería irme a mi casa, en meterme en la cama y dormir.
Lentamente la mañana ha pasado, y la tarde no ha sido mucho mejor que digamos. El reloj no corría, mi dolor de cabeza persistía y a veces sentía como mis ojos querían cerrarse por el sueño.
He mirado el email como 100 veces en todo el día y cada vez que lo miraba pensaba: “¿pero qué esperas encontrar? No lo mires más” pero a los 5 minutos volvía a mirarlo. Nada, finalmente no he encontrado nada.
Por fin en casa, hogar dulce hogar, cuánto he deseado que llegara ese momento durante todo el día. Me quito los tacones y dejo que mis pies descanse tocando el duro suelo, me acerco al tocador y examinando mi rostro en el espejo, me quito los anillos, el reloj, el collar, la pulsera... Acaricio sus amatistas antes de quitármela, me la quito con cariño y le doy un dulce beso antes de meterla en su caja.
Le llega el turno a mi pelo, deshago la coleta que recoge mi pelo y dejo que  mi pelo caiga sobre los hombros. Poco a poco voy liberando mi cuerpo de todas sus ataduras. Bajo la cremallera del vestido y lo dejo caer a mis pies. Lo aparto ligeramente con el pie, apoyo el derecho sobre la cama y lentamente me quito una media, me quito la otra y es el turno ahora de mi pecho. Siento que el sujetador me aprieta, mi pecho pide a gritos ser liberado así que me llevo las manos a la espalda para desabrochar los corchetes, deslizo los tirantes por mis brazos y lo tiro encima de la cama.
Sólo con la braguita como única vestimenta me voy al baño, abro el grifo y dejo el agua correr mientras va cogiendo temperatura. Voy probando el agua con la mano y regulando la temperatura, cuando está perfecta me deshago de la braguita y entro en la ducha, bajo el chorro. Siento el agua caer por mi cabeza, resbalar por mi pelo, deslizarse por mi espalda. Me voy sintiendo cada vez mejor, voy dejando que el agua relaje mi cuerpo, que el vapor se lleve mis pensamientos y deje mi mente en blanco.
Una vez mi cuerpo ha cogido temperatura y mis músculos están sueltos, cojo la alcachofa de la ducha y dirijo el agua a mi vagina, empiezo a sentir como el agua va haciendo otro tipo de efecto. Me apoyo en la pared cuando mi cuerpo me pide recostarme, abro un poco más las piernas para sentir más placer. Sigo masturbándome con el agua, me toco el pecho. Siento los pezones endurecidos y juego un poco con ellos. Bajo la mano acariciando mi estómago, mi ombligo y abro un poco los labios de mi vagina para sentir aún más placer. Con este último movimiento mi cuerpo tiene una ligera convulsión y sé que va a llegar, sé que voy a llegar al orgasmo.


Ahora, sentada en el sillón, con el pelo mojado y con ropa cómoda, me siento a escribir. Me apetece compartir que hoy a sido un día largo, me apetece compartir mi orgasmo y sobre todo me apetece comunicarme, me apetece que mi mensaje llegue a donde quiero, que sea entendido  y que aunque quizás no llegue a saberlo, cause alguna reacción.  


viernes, 14 de febrero de 2014

Web

Bueno, pues después de varios meses de vuelta en España por fin he rediseñado y actualizado la web. Parece mentira pero hasta ahora no me había parado a hacerlo. El diseño es nuevo, la he actualizado con las fotos nuevas y  le he dado otra imagen. La información es la misma, pero os invito a que le echéis un vistazo.
Ya me diréis que os parece. Besitos!!!

                                                   http://alejandraescort.com/

martes, 11 de febrero de 2014

Shoeplay

Este mundo nunca dejará de sorprenderme y de enseñarme cosas nuevas. 
Una llamada, una petición, un deseo y yo descubro un fetichismo.
Me encantan los zapatos, no es nada extraño en una mujer, tacones altos, finos y diversidad en modelos, marcas, formas y colores.
Mi cita me envía un vídeo, "eso es lo que me provoca" me dice, sólo es una mujer, sólo unos pies femeninos jugando con sus zapatos. En ese momento no entiendo muy bien qué es lo que quiere.
Yo me arreglo para mi cita, un vestido negro, ceñido pero muy discreto. Y siguiendo sus deseos unos zapatos clásicos, salones que se llaman, tacón alto de aguja muy elegantes.
Una cena tranquila en el hotel, risas, charla distendida y en la habitación me esperaba el fetichismo para descubrirme que la excitación no es igual para todo el mundo.

He acertado con los zapatos, le gustan, los toca, me acaricia la pierna, el pie, el zapato, mientras mi pierna se apoya en su rodilla.
Quiere que juegue con ellos, que me los quite, me los ponga, que los introduzca suavemente...
Yo complazco sus deseos, juego con ellos, me pongo de pie, me apoyo en la pared y juego sensualmente con mis zapatos.
De repente estoy desnuda, sólo en ropa interior. Un precioso conjunto negro, un liguero con medias y mis zapatos de tacón.
Sigo apoyada en la pared jugando con mis zapatos, entran salen, subo las pierna, acaricio mi pierna con el tacón... Miro a mi acompañante y veo como su pantalón está tremendamente abultado, me mira, se toca, me vuelve a mirar y sigue tocándose.

Se está masturbando, cada vez que dejo caer suavemente el zapato y el tacón choca contra el suelo suelta un gemido que me indica que le encanta. Yo sigo jugando, un poco más rápido, cada vez dejo caer más veces el zapato contra el suelo y él ya no puede más. Acelera el ritmo de su masturbación y llega al clímax .
Yo me siento bien, nunca había visto como un hombre llegaba a tal punto de excitación sólo con un juego de zapatos. Erotismo, tacones altos, sensualidad...
De vuelta a casa en el taxi, voy mirando por la ventanilla Madrid iluminada, y mis mente divaga por lo que acaba de experimentar. Nunca conocemos los límites del deseo y la sensualidad y nunca se cuando descubriré uno nuevo.

viernes, 7 de febrero de 2014

¿Estás poniendo ojitos?

Todos tenemos de esos momentos en los que nosotros mismos pensamos: “¿pero qué estás haciendo?” Hoy me ha pasado, de repente me he dicho a mi misma: “¿qué estás haciendo? ¿te has vuelto loca?” y he salido del despacho de mi jefe descolocada conmigo misma. Me he sentado de nuevo delante de mi ordenador y me he quedado alucinando conmigo misma durante un buen rato.
No sé qué me ha pasado, ha sido inconsciente, no lo estaba pensando, me ha salido solo, tanto, que sólo me he dado cuenta cuando ya lo había hecho.
La nueva situación en la empresa ha hecho que últimamente trabaje más codo con codo con mi jefe y he descubierto que me llevo mejor con él y que trabajamos juntos mejor de lo que pensaba. Y hoy, estaba en su despacho comentando unas cosas cuando de repente me he dado cuenta de que nos estábamos lanzando sonrisitas y de que yo ¡¡¡le estaba poniendo ojitos!!! ¡¡¡No me lo podía creer!!! ¿Poniéndole ojitos mi jefe? ¿Por qué? Prometo que no albergo ningún tipo de intención oculta. No hablo de mi jefe directo, que sí es bastante atractivo, hablo del jefe de mi jefe que es un hombre al que deben de quedarle máximo unos 4 o 5 años para jubilarse. Se conserva bastante bien pero de ahí a algo más… ¿Será un “tic” profesional y voy a coquetear inconscientemente con todos los hombres que se crucen en mi camino? Aún alucino conmigo misma, tengo que controlarme, no quiero malosentendidos y menos en el trabajo.
Soy una mujer coqueta, pero también soy una profesional que sabe cuando coquetear y cuando no. O al menos creía saberlo… Lo peor es que nunca he coqueteado con mi jefe directo, ni con mis compañeros de trabajo más jóvenes y voy y me descubro lanzándome sonrisitas y poniéndole ojitos a mi jefe. Y él me las devolvía encantado, todo hay que decirlo… ¿Será por eso de la erótica del poder? Puede que mi subconsciente se haya dejado llevar por eso, o puede que mi subconsciente lo haya visto como un cliente potencial y se haya lanzado al coqueteo, o… No me lo explico, de verdad que no sé por qué lo he hecho.

Quizás no deba darle más importancia de la que tiene, simplemente estábamos los dos de buen humor por eso de ser viernes, yo que soy una mujer coqueta le he puesto ojitos sin darme cuenta y ya está. 

sábado, 1 de febrero de 2014

Escribiendo tirada en el sillón

Llego a casa después de pasar el día esquiando, o mejor dicho, ¡intentándolo! Por suerte tengo un profesor maravilloso que ha conseguido que hoy no me caiga ni una sola vez.
Cuando las pistas han cerrado ha sido la hora de unas cañas y ahora, en casa, después de una ducha caliente me siento en el sillón con el pelo aún mojado (no me apetece ni siquiera secármelo con el secador) y siento todo el cansancio del día adueñándose de mi cuerpo. Me metería en la cama ahora mismo, pero desde que tenía unos 6 años no me he ido a la cama a las 9 y me sentiría un poco rara haciéndolo.

Enciendo el portátil y ojeo las redes sociales, blogs que leo de vez en cuando y me encuentro con que aún el polémico artículo del abc sobre la masturbación sigue generando temas de conversación en Internet.
Todos sabéis que soy una gran defensora y practicante de la masturbación así que cuando  leí el artículo en el que se decía que la masturbación era mala para la salud pedí cita corriendo con mi médico. Jajaja, es broma, realmente me quedé con la boca abierta, literalmente. Me impactó bastante semejante artículo, un artículo en el que no sólo se decía que la masturbación es mala para la salud si no que se dan consejos sobre como evitarla. El que más me gustó fue el que recomienda, en lugar de masturbarse, buscar respuestas a los problemas bioéticos que se plantean hoy en día. Así que cuando tenga ganas de masturbarme debería llamar a alguna amiga y discutir sobre los problemas ético-morales que plantea la clonación humana. En fin, no creo que deba dar mi opinión sobre el artículo, todos la sabéis. Pero lo que no entiendo es algunas de las reacciones que ha causado. Somos un país libre ¿no? Con libertad de expresión, y al igual que yo aconsejo a todo el mundo que se masturbe y disfrute de su sexualidad también en solitario, otros pueden decir que es malo para la salud y dar consejos sobre como evitarla. Es un artículo un poco impactante pero no entiendo tanto barullo, ni mucho menos compartos algunos comentarios que he escuchado. ¿Por qué a veces parece que los que van de más tolerantes y progres por la vida son los que menos lo son y si una opinión no encaja con la de ellos dicen barbaridades? Creo que debemos empezar por respetarnos, el artículo del abc, (aunque no encaja con mi forma de pensar ni con mi ritmo de vida) no ofende a nadie, ni hace comentarios ofensivos respecto a nadie, y aunque podemos estar más o menos de acuerdo y todos estamos en derecho de expresar nuestra opinión en contra (como yo he hecho), no deberíamos perder el respeto por nadie. Los argumentos, cuando falta al respeto, pierden todo su peso.


En fin, esta ha sido mi reflexión de sábado por la tarde agotada tirada en el sillón. Ahora ya puedo cenar algo ligerito e irme a la cama pronto a descansar.  

martes, 28 de enero de 2014

Divagando en la oficina

El día en la oficina pasa aburrido, mi jefe está de viaje y la calma se ha adueñado de la situación. Aunque lo agradezco, me aburro un poco sin tenerle presionándome y cargándome de trabajo. Además, hoy uno de esos días (que todos tenemos) en que no me hubiera dado casi cualquier cosa por quedarme en casa y no venir a trabajar. A pesar de todo aquí estoy, sentada en mi mesa, escribiendo con una pose muy profesional cuando lo que no se imaginan es que en realidad estoy escribiendo una entrada para mi blog, ese blog que forma parte de mi vida secreta como escort.

A veces pienso en cómo reaccionarían si se enteraran en mi oficina. ¿Sería una reacción del tipo “¡no me lo puedo creer, con lo buena chica que parecía!” o quizás sería del tipo “se la veía venir, si ya decía yo que venir con esos tacones a la oficina...” Seguramente la reacción de hombres y mujeres sería diferente, incluso a lo mejor alguno de los hombres se pensaba marcar mi número alguna vez. Quizás a alguno  de esos que me miran las piernas cuando llevo falda y paso por al lado de su mesa.  ¿Alguno tendrá fantasías conmigo?  No sería algo fuera de lo común, yo también he pensado alguna vez lo divertidísimo que sería echar un polvo en la mesa de la sala de reuniones, que me empujaran con pasión contra la puerta de cristal y se marcara mi espalda desnuda en el cristal ahumado una vez que todos ya se han ido de la oficina y yo me he quedado trabajando hasta tarde.  
Yo sé que soy una mujer atractiva, no voy a pecar de falsa modestia, por lo que imagino que al igual que yo las he tenido, algunos de mis compañeros también las habrán tenido conmigo. Lo que me pregunto es, ¿cumplirían esas fantasías si pudieran? Es decir ¿si se enteraran de que soy escort me llamarían para dar rienda suelta a sus deseos o les daría vergüenza hacerlo? Reconozco que yo, en principio, no organizaría una cita con una compañero de trabajo, o excompañero, no me sentiría cómoda. Creo que en las citas es muy importante el anonimato, por ambas partes, creo que es muy importante para que una cita salga bien y ambas partes estén relajadas, cómodas y seguras que ninguno de los implicados sepa quién es la otra parte.  

¿Y vosotros que opináis? Haced la reflexión, ¿lo harías? 

miércoles, 8 de enero de 2014

Ellos prefieren hablar francés

Recuerdo esos años en los que a las chicas nos empieza la curiosidad por el sexo, puede que yo empezara a sentir curiosidad un poco antes que las demás niñas, o puede que no, puede que todas empecemos a sentir curiosidad a la misma edad pero nos da vergüenza reconocerlo. El caso es que recuerdo el impacto que me causaba el sexo oral, y no precisamente en el buen sentido. “¿Eso se mete en la boca? Ni loca” El tiempo fue pasando y llegó esa edad en la que empecé a tener mis primeras tomas de contacto con el sexo. Mi opinión respecto al sexo oral no había cambiado, era algo que no quería probar. “¿Chupar un pene? Ni loca”.
Recuerdo la primera vez que lo hice, por amor, y aún así, no me gustó. Lo hice “obligada”, por complacer al que por aquel entonces era mi pareja. Ni siquiera estoy segura de que a él le gustara, se tuvo que notar que estaba incómoda, que no me sentía a gusto. Después de eso tardé mucho tiempo en volver a practicarlo.
Reconozco, y quizás os sorprenderá (no es el perfil) que cuando empecé a ser escort podía contar las felaciones que había hecho con una mano y me sobraban un par de dedos. Tenía claro que era algo que tendría que practicar si quería ser escort, estaba dispuesta a pagar el precio. Pero mi sorpresa vino cuando poco a poco fui descubriendo que me mi mente estaba cambiando y que no me disgustaba practicarle sexo oral a un hombre, si no todo lo contrario, me gustaba.

Quizás es la sensación de poder, sí, poder. En ese momento, aunque sea yo la que está arrodillada, se que tengo el tengo a un hombre derritiéndose en mis manos.
Es ese primer gemido, ese primer gemido cuando el calor húmedo de mi boca entra en contacto con la parte más íntima de un hombre, ese momento en que sé que se está disfrutando y que casi podría hacer cualquier cosa con tal de que no parara.
Los hombres adoráis el francés, si por vosotros fuera todas las mujeres seríamos filólogas en esa lengua.

A veces leo artículos con títulos del estilo: “cómo hacer una felación” y bueno, no creo que haya un método para ello, creo que el único secreto en el arte del sexo oral está querer hacerlo, en disfrutar haciéndolo. A partir de ahí todo viene solo. Yo no tengo una táctica especial, simplemente me dejo llevar, juego con ella, con mis labios, con mi lengua… Las reacciones de mi amante me indican que le causa más sensación y voy jugando con los ritmos, con los movimientos.


Aún así, nunca le he practicado sexo oral hasta el final a ningún hombre, ni siquiera a mis parejas, me pasa lo mismo que me pasaba hace años con el simple hecho de practicar sexo oral, no me apetece, no creo que me vaya a gustar, me da un poquito de repelús. Y me pregunto si algún día descubriré que me gusta hacerlo, si algún día en que esté practicándole sexo oral a un amante estaré tan excitada y disfrutando tanto dándole placer que no quiera parar de hacérselo y finalmente el llegué al climax sin salir y descubra que me ha gustado hacerlo.