domingo, 28 de abril de 2013

Recapitulando

No se cuanto llevo sin escribir, creo que la última entrada la escribí hace 10 días, pero realmente es ahora cuando encuentro un hueco para hacerlo. Esta semana pasada ha sido de locura. Por motivos especiales esta semana he tenido que trabajar más horas de las habituales por la mañana y justo esta semana he empezado mi nuevo trabajo de por las tardes. Para colmo también me he juntado con varios compromisos, cenas con amigas, etc. así que me iba de casa a las 7 de la mañana y llegaba como pronto a las 10 de la noche cansadísima sólo con ganas de meterme en la cama.
Ayer, primer día libre después de una dura semana de trabajo, lo que me apetecía era dormir y salir por ahí a comer y a tomarme algo con una amiga. Eso hice, me levanté tarde, me duché, me puse guapa y me fui de vinos y a comer. Casi más de vinos que a comer, nos bebimos entre mi amiga y yo una botella de vino en el aperitivo, otra en la comida y terminamos con unos Gin Tonics en el W de Leicester Square. Os podéis imaginar que cuando llegué a casa a eso de las 8 sólo me apetecía tumbarme, ver una peli y dormir.
Otra de las cosas que he hecho esta semana es ir a ver el musical del Fantasma de la Ópera. Tenía muchas ganas de ver un musical en Londres y cuando compré las entradas no sabía que justo esa semana iba a ser tan movidita, así que el miércoles cuando salí de trabajar tuve que ir corriendo a Picadilly Circus para no llegar tarde. Por suerte la amiga con la que fui se encargó de recoger las entradas y pudimos entrar justo a tiempo.
Salí encantada del teatro, mereció muchísimo la pena todas las prisas y el cansancio con el que me metí en la cama ese día. Me encantó la obra, la puesta en escena es impresionante, sobre todo los decorados del escondite subterráneo de Erik (el fantasma), increíble. Y por supuesto las voces de los artistas ponían los pelos de punta, geniales.
Recomiendo a todos muchísimo que si tenéis la oportunidad de venir a Londres compréis entradas y veáis la obra. Yo ya estoy pensando en cuál va a ser el siguiente musical que veré.
Hoy para contrastar con el resto de la semana he pasado un día muy tranquilo en casa descansando, me he levantado tarde, he pasado la mañana poniendo al día algunas cosas y buscando una nueva academia que encaje con mis nuevos horarios de trabajo. Después de comer una pequeña siesta y un poco de lectura. Y cuando estaba ahí, tumbada en la cama, tranquila, relajada, sola, he cerrado los ojos y ha venido a mi cabeza una imagen, una imagen mía, con mis piernas rodeando la cintura de un hombre, mis brazos enredados en su cuello, mi boca besando sus labios y casi he podido sentir su erección como si fuera real. Me he excitado y sentido ganas de masturbarme, así que me he dejado llevar por mi imaginación una vez más y he llegado al clímax con ayuda de mi vibrador. Después de unos minutos tumbada en la cama, con los ojos cerrados, recuperando el ritmo normal de mi cuerpo, me he levantado, he encendido el ordenador y me he dicho: “es hora de escribir a mis chicos y contarles como ha ido esta semana”.
Esta ha sido una semana de los más completita y esta es una de las mejores formas de terminarla. 

(No sabía que imagen poner en esta entrada porque es un mix de mi semana, así que he elegido esta del fantasma de la ópera que me he parecido muy erótica)

jueves, 18 de abril de 2013

El vicio de escribir


Llego a casa después de un día largo, llego decepcionada, cansada, con la sensación de no haberlo hecho todo lo mejor que podía. Dos entrevistas de trabajo, una bien, pero en la mejor de las dos ofertas no se que me ha pasado, no he estado bien, podía haber dado mucha mejor imagen de mi misma, lo se.
Llego a casa con sólo una idea en la cabeza, meterme en la ducha, desconectar. No pensar en nada, no quiero seguir repasando cada frase que he dicho o las que ha dicho ella, no quiero seguir pensando en la entrevista. Aunque no se que prefiero, si pensar en la entrevista o en la otra cosa ha ocupado mi mente sin descanso desde el viernes de madrugada. Definitivamente no quiero pensar en nada.
Me quito los zapatos, ¡por fin!, me desnudo, sólo me dejo puesta la ropa interior. Me miro en el espejo, mi cara refleja un poco de cansancio así que decido entretenerme en mis curvas. Mi pecho, mi cintura, mi cadera… Me quito la ropa interior y me meto en la ducha, el agua caliente cae por mi cabeza, bajando por mi espalada, deslizándose por mis glúteos. ¡Qué bien sienta! Me quedó así unos minutos, sólo sintiendo el agua en mi cuerpo. Me enjabono, siento mi piel suave, bajo la mano hacía mi entrepierna y me enjabono también pero esta vez no paro de acariciarme aunque ya estoy enjabonada en esa parte. Me acaricio, reclino la cabeza hacia atrás y me relajo, me dejo llevar por los sentidos. El agua caliente, el olor del jabón, el tacto de mi cuerpo, el placer que siento al acariciarme… Tengo la mente en blanco, no pienso en nada, sólo siento, sólo siento placer. Me sigo acariciando, introduzco un dedo en mí y lo muevo en círculos en mi interior mientras que la palma de mi mano sigue frotando mi clítoris. Acelero el ritmo, el placer es cada vez más intenso, arqueo un poco la espalda, me gustaría tumbarme pero es una ducha. Muevo un poco mis caderas in respuesta al placer, es algo incontrolado, me sale sólo. Acelero el ritmo un poco más y por fin llego al clímax, expulsando todo el estrés acumulado, el trabajo, las entrevistas, los fantasma de mi cabeza, los problemas cotidianos… Me quedo un rato con los ojos cerrados bajo el agua, sin moverme, relajada, disfrutando.
Una vez fuera de la ducha me en vuelvo en la toalla, está suave y huele genial. Disfruto también de ese momento, salgo del baño. Me siento mejor, más tranquila, más relajada,, es lo que quería, pero aún siento que queda algo más para desconectar completamente.
Cojo una botella de vino, me sirvo una copa me enciendo un cigarro y  me siento frente al ordenador. “Ahora sí”, pienso cuando le doy un trago a la copa y calada al cigarro.
Sexo, vino, nicotina y el vicio de escribir. 

jueves, 11 de abril de 2013

El sexo


Una de las cosas que más echo de menos de ser escort (habitualmente) es el sexo, la extensa vida sexual que tenía. Me encanta disfrutar con mis clientes, tener orgasmos con ellos. Raro es el cliente con el que no llego al clímax.
Una de las cosas que más me sorprendió cuando empecé a trabajar como escort es que la mayoría de vosotros se preocupa más por hacerme disfrutar a mí que por vuestro propio disfrute. Eso me encanta, y cuando eso pasa la relación sexual es increíble. No hay compromiso, sólo es sexo, sólo dos cuerpos gozando.
Cuando me hacéis disfrutar me entrego más, quiero daros vuestra recompensa, quiero que gocéis al máximo, que os acordéis de mí, de cómo me muevo, de cómo os acaricio, de lo que sentías cuando la tenía en mi boca, de mis gemidos, de mi espalda arqueada, de mis susurros pidiendo más…
Durante ese momento no existe nada más, nada más allá de un hombre y una mujer en la habitación de un hotel, nada más que dos cuerpos desnudos, nada más que el placer.
El placer, qué intenso placer es el sexo, qué desahogo, qué relajante, qué bueno cuando los dos hemos llegado al clímax y nos quedamos tumbados en la cama, unos minutos en silencio, sólo recuperando el aliento y saboreando el placer, la relajación del cuerpo.
El cuerpo, qué curioso mecanismo, cómo se enciende, cómo se activa y cómo se relaja después.
El sexo, qué bueno es el sexo, qué bueno es el placer.

martes, 9 de abril de 2013

Alicia en el país de las maravillas


A mi sombrerero loco


Siempre seremos Alicia y el sombrerero loco. Aunque a veces tengamos que irnos y abandonar el país de las maravillas, aunque yo esté aquí y tu allí se que no nos olvidaremos al despertar.

(Lo siento por la calidad del vídeo pero no te imaginas lo que me ha costado encontrar este)

viernes, 5 de abril de 2013

Arte



He descubierto a una nueva artista que quiero compartir con vosotros. Después de Egon Schiele no había descubierto un artista que me llamara tanto la atención.
Quizás sea por los desnudos, me encantan los desnudos, por la suavidad de las pinturas, los tonos pastel… No es una obra “limpia” (como yo llamo a las obras con líneas perfectamente definidas, con cada color en su sitio, como en el clasicismo por ejemplo), y eso me encanta, me canta que los colores se confundan con las líneas, que algunas zonas queden borrosas, difuminadas. Me encanta el movimiento que le da a los cuerpos, lo expresan, me parecen sensuales, sugerentes.
Curiosamente me parecen más sensuales y sugerentes las obras que no están clasificadas en su web como eróticas que las que sí lo están.  Pero claro, para mi la sensualidad es sugerir, las eróticas quizás sean demasiado explicitas para mi gusto.  Aún así, tiene algunas que me han encantado también.
En resumen, ya tengo nueva artista en mi lista de favoritos. Es curioso como los seres humanos vamos forjando con los años nuestros gustos respecto a todo, en cuanto a la pintura creo que ya tengo el mío más o menos definido. Aunque espero que nunca deje de haber artistas que me sorprenda, ni nuevos estilos que me encandilen.

Cuelgo algunas de sus obras en el blog pero os recomiendo a todos que os paséis por la web de esta artita española llamada Emilia Castañeda.










martes, 2 de abril de 2013

Reflexiones


A veces, de la manera más tonta, sin pensarlo ni proponértelo, fumándote un cigarro descubres cosas, o mejor dicho, te das cuenta de cosas que hasta el momento no habías notado.
Mi último cigarro del día, en soledad, sin pensar en nada en concreto. Mirando por la ventana, soltando el humo y de repente me doy cuenta de que todo va a ir bien. Que las cosas empiezan a ir bien. No se si es porque por fin he conseguido relajarme un poco y por eso ahora siento que las cosas empiezan a ir a bien. Realmente pienso si antes iban tan mal o si era yo quién era incapaz de verlas de otra manera. A veces las cosas sólo necesitan tiempo, un tiempo para que empiecen a rodar, para empezar a ver resultados.
A veces peco de impaciente, quiero algo y lo quiero ya. Me doy cuenta de que no he sabido relajarme, de que no he sabido disfrutar de la nueva situación, no he sabido vivir la experiencia y hacer eso que tan bien se me da, extraer lo bueno de cada momento.
Y hoy, a la vez que el humo salía por mi boca, un pensamiento ha llegado a mi cabeza. Simplemente me he dado cuenta de que todo va a salir como quiero que salga, que sólo tenía que haber hecho esto desde el principio: relajarme y disfrutar. Seguir intentando conseguir lo que quiero y el tiempo me lo dará.
Creo que había perdido ese positivismo característico en mi, esa manera de mirar la vida  como un cúmulo de experiencias dignas todas de ser vividas y disfrutadas.
Alguien me dijo una vez (aunque él no lo recordará) que soy capaz de verle el lado romántico a un sacacorchos, y tiene razón, no sólo en el ámbito amoroso sino en la vida en general. Soy capaz de coger un día corriente y convertirlo en un capítulo de una novela, de encontrarle la emoción, la esencia.
Es curioso como a veces, sólo necesitamos perdernos para volvernos a encontrar.