miércoles, 30 de enero de 2013

Y bajo la falda...


Hoy he hecho algo que hacía mucho tiempo que no hacía, en realidad sólo lo había hecho una vez antes, pero hoy lo he vuelto a hacer.
Ha sido diferente a la otra vez que lo hice, esa vez salí de casa y me monté directamente en un taxi hacía la habitación de un hotel, hoy he ido a la parada del autobús, me he montado, he cogido el metro, he andado por la calle…
Me he puesto guapa, una falda negra, camisa blanca, zapatos de tacón... Hoy me apetecía, hacía mucho que no me ponía esa falda, así que me la he puesto y he salido a la calle. 
Me sentía como una niña mala, lleva una sonrisa picarona en la cara y es que me hacía gracia pensar que bajo mi falda no había ropa interior. Llevaba medias, que no pantis, para los que no sepáis la diferencia medias son aquellas que sólo cubren las piernas. Aunque no ha hecho demasiado frío hoy está siendo un día muy ventoso, cuando venían ráfagas de aire lo sentía entrando bajo de mi falda y acariciándome. Ha sido divertido.
Mientras iba en el metro miraba a los hombres y me preguntaba que cara pondrían si les susurrara al oído que bajo mi falda no había bragas. Cruzaba las piernas, las descruzaba y las volvía a cruzar. No se me ha visto nada, he sido prudente al hacerlo pero me divertía. Hacía mucho que no sentía esas ganas de jugar, de provocar. He vuelto ha hacer eso que tanto me divierte. Es curioso como algo tan tonto como no ponerse ropa interior me ha hecho pasar un buen rato. Sólo yo lo sabía, nadie más en la calle o en el metro se ha percatado, pero me ha causado una extraña sensación. Me sentía súper sexy, poderosa, no se, ya digo que ha sido algo tonto pero me ha hecho sentirme así, incluso me sentía excitada. Quizás por el hecho de sentir el aire, quizás simplemente por el hecho de saberme desnuda en esa zona. Ha sido una buena sensación, quizás debería ir sin bragas y en falda más a menudo jaja. 

sábado, 26 de enero de 2013

El poder del sol


Ha salido el sol, miro por la ventana mientras escribo y lo veo iluminando Londres. Es curioso como el sol afecta a mi estado de ánimo, estoy feliz. Me he levantado hace un rato, he desayunado tranquila leyendo la prensa en Internet, ahora me voy a duchar y me voy a ir a comer a casa de una amiga, hoy tenemos comida de chicas, tres o cuatro amigas, una botella de vino, comida casera, charla, risas… Me alegro de que haya salido el sol, me alegro de que hayan pasado ya ese par de días de bajón. Estoy contenta, creo que poco a poco voy consiguiendo organizarlo todo aquí, aún falta mucho por hacer pero poco voy sintiendo como todo va tomando su sitio. Quizás sea el sol el que hace que hoy tenga esta sensación, no sabéis como echo de menos el sol, el calor no es tan importante pero el sol… Sea como sea voy a hacer caso a un consejo que me dio mi amigo Bernal de Bonaval: “si te sientes feliz disfrútalo, lo que menos importa es por qué sientes esa felicidad, no te pares a pensar si es real, si será duradera o si mañana terminara, simplemente disfrútala”. Esas no fueron las palabras exactas pero el contenido es el mismo. Así que hasta aquí la entrada tonta de hoy, me voy a la ducha que me esperan para comer.

martes, 22 de enero de 2013

Dime algo bonito

Hoy es uno de esos días en los que no estoy precisamente animada. Es normal, creo, la depresión que pasé los dos primeros meses aquí en Londres ha frenado el ritmo de las cosas y ahora es como si sólo llevara aquí tres semanas en lo que se refiere a tener aquí una vida organizada. Se que debo ser paciente y que finalmente las cosas irán saliendo pero la paciencia no es una de mis virtudes y a veces me desespero un poco. Me da miedo que las cosas no salgan bien, me asusta el futuro, aún no termino de hacerme a esta ciudad, a su oscuridad. A mi me da la sensación de que es una ciudad muerta, se que es Londres y que es una gran capital pero me da esa sensación, ¿sabéis a cuantas personas veo si salgo a dar una vuelta por alrededores de mi casa? A ninguna, cero. Si quieres vida tienes que ir al centro. Quizás sea por la zona en la que vivo, no se, aún no conozco la ciudad completa. Cuando vivía en Madrid no tenía que dar más de dos pasos pasos para tener bares, restaurantes, tiendas, vida... En fin, ¡cuántos cambios! a veces me pregunto si tomé la decisión acertada. Hoy no estoy de humor así que no le daré más vueltas al tema porque creo que sólo sacaré conclusiones negativas. Sólo quería escribir un rato, porque estoy baja de moral, costipada y es uno de esos días en los que necesito que me digan cosas bonitas.



domingo, 20 de enero de 2013

Un secreto para mi


Se que algunos estáis esperando a que comente qué tal fue mi cita, lo siento por aquellos que estabais expectantes pero al final no hubo cita.
Por la mañana quedé con unas amigas para ir a un museo y para comer juntas. Lo pasamos muy bien y la cosa se alargó, después de comer dimos un pequeño paseo por la nevada Londres, vimos un bar, entramos, nos pedimos una botella de vino… Resumiendo, que me lo estaba pasando genial con mis amigas y no me apetecía acudir a mi cita. Le escribí, le puse una excusa y supuestamente íbamos a quedar hoy, pero hoy lleva todo el día nevando en la ciudad y no me apetece salir de casa, así que, le he vuelto a escribir y he vuelto a aplazar la cita. Una de mis amigas dice que eso es porque no tengo mucho interés, puede ser cierto.
La entrada de hoy la quiero enfocar hacía un comentario que alguien dejó en mi blog en la entrada anterior. Esta persona me planteaba la pregunta de si le contaría a este chico que había sido escort. La respuesta es no. Ni se lo contaré a este chico, si al final hay cita, ni tengo intención de contárselo a futuras relaciones. Ese es un pequeño secreto que me guardaré para mí y que me puede ahorrar muchos problemas.
Soy conciente de la realidad y de lo que la gente piensa sobre este tema, no quiero sentirme juzgada por nadie y menos por mi pareja. Que yo vea esto desde una perspectiva no significa que todo el mundo lo vea desde la misma, es por el mismo motivo que no se lo cuento a mi familia o a muchas de mis amigas, porque no creo que lo pudieran entender. Y eso no significa que les quiera menos. Hay un refrán que dice: “la curiosidad mató al gato”, y es que hay cosas que la gente realmente no quiere saber o no está preparada para saber, y esta es una de ellas.
Por otro lado ese sería un tema que saldría a relucir en todas y cada una de las discusiones de pareja. Como es lógico, en ese caso, yo me sentiría muy atacada y lo que se podría resolver con un polvo de reconciliación posiblemente terminaría en ruptura.
O en caso de divorcio, imaginaros la situación, después de varios años de relación, un par de niños de por medio y la relación se termina. En estos casos nunca sabes como va a reaccionar la otra persona, y ¿qué pasaría si a mi pareja le diera por contarle a nuestros hijos que mamá ha sido puta? Los niños no son adultos, ¿os imagináis cuanto podrían sufrir? ¿O qué eso fuera utilizado en mi contra en caso de juicio por custodia? Se que pueden parecer ejemplos un poco exagerados pero creo que hay que pensar en todos los posibles antes tomar una decisión importante. 
Definitivamente creo, y se, que no está bien visto ante los ojos de la sociedad y que tardará mucho tiempo en estarlo, si es que alguna vez lo está. Nunca se me ha pasado por la cabeza la idea real de hacerlo público por muy a gusto que yo pudiera estar siendo escort. Te cuelgas un cartel para toda la vida, un cartel que no quiero llevar. Dejas de ser Pepita la vecina del 5º para ser Pepita la exprostituta, o Menganita que es médico para ser Menganita que fue prostituta, Antonia la mamá de Juanito para ser Antonia que fue prostituta. En fin, ya entendéis lo que quiero decir, no importa lo que hagas después porque ya siembre serás “la que fue prostituta”. Pongo un ejemplo real, un día estaba viendo un programa de TV en el que Valerie Tasso era invitada, el presentador la presentó como “Valerie Tasso, exprostituta”, y ella le preguntó: “¿y por qué no Valerie Tasso, escritora?” Valerie Tasso es escritora con varios libros en el mercado, uno de ellos ha sido llevado al cine, conferenciante, creo que tiene dos carreras, hablaba varios idiomas, ha tenido puestos importantes en grandes empresas… y además en una época de su vida fue escort. Pero en lugar de mencionar alguna de las otras cosas lo que se menciona es que fue escort.
Así que, por todas esas razones y más que seguramente me dejo sin explicar, no creo que de momento le cuente a una pareja ni a nadie que conozca fuera del entorno que he sido escort. Como resumen de todo podría decir que no quiero ser juzgada ni que me cuelguen un cartel. Además, en el fondo me encanta ese “aire de mujer misteriosa” y tener un secreto para mí. Porque creo que todos debemos tener “esos pequeños secretos” que no contamos, una pequeña vida oculta al resto de nuestro entorno. Como dice una amiga mía escort: que tu mano derecha no sepa lo que hace la izquierda. ¿Por qué tengo que contarlo si no quiero? ¿Si no creo que me reportara nada positivo? Aunque claro, nunca se sabe, quizás dentro de muchos años, cuando ya sea una mujer con toda una vida hecha, estabilizada, sin miedo a ser juzgada por todo el mundo, sin mucho que perder al contarlo, me siente a escribir mis memorias y diga abiertamente que fui escort y que cambió mi vida. Si lo cuento ahora ¿qué sorpresa habrá en mis memorias?

viernes, 18 de enero de 2013

Una cita normal


 Estoy un poco nerviosa, mañana voy a tener una cita, la primera en Londres y la primera en mucho tiempo.
Fue curioso, la verdad que me subió bastante la moral. Ha sido esta semana, uno de esos días en los que me levanté con la hora demasiado justa para ir a clase y salí de casa sin maquillar, con unos vaqueros, un jersey y unas botas planas. Uno de esos días en lo que si alguien me hubiera preguntado hubiera dicho que no destacaba. Pero al parecer alguien no pensó lo mismo. Después de clase tenía que ir a una tienda de telefonía ha hacer unas cosas, así que fui con mi inglés de andar por casa a ver si me hacia entender con el dependiente. No se si me haría entender o no pero antes de solucionarme el problema ya me había pedido el teléfono. La verdad es que en los 20 minutos que estuve en la tienda pasamos la gran mayoría de esos minutos riendo, me costaba un montón entenderle cuando me hablaba, me tenía que repetir las cosas mil veces pero no dejamos de reír. Reconozco que cuando me pidió el teléfono no sabía si dárselo o no, le dije que iba a ser difícil entendernos y entonces él dijo algo que me convenció, dijo: “no importa hablar, sólo quiero ver más tu sonrisa”. Finalmente le di el teléfono, por su respuesta y porque aunque no salga nada de ahí al menos practicaré mi inglés con un inglés.
No se qué me voy a poner, no se qué de que vamos a hablar, no se a donde vamos a ir… Durante todo el tiempo que he estado trabajando como escort no he tenido citas, miento, tuve un par con un chico que conocí en Gavana pero salvo eso nada más, y me da la sensación de que se ha olvidado eso de ligar en una cita. Pienso que los encuentros con mis clientes eran más o menos citas, más o menos las mismas conversaciones para conocer un poco a la otra persona, un poco de coqueteo, pasa un rato distendido…
Es curioso como todo mi contacto con el mundo masculino era a través de mi trabajo, es como si me hubiera olvidado por un tiempo que existen otras formas de tener contacto con hombres. Se me hace extraño tener una cita con chico, ir a tomar una copa, charlar, conocernos… lo que a mi edad debería ser lo más normal del mundo a mi se hace extraño. En realidad si me paro a pensarlo nada en mi vida es “normal” en una chica de mi edad, ni mi forma de pensar, ni de comportarme, ni mis gustos, ni el estilo de vida… Será porque yo no soy una chica normal ¿no? ¿Seré capaz de tener una cita normal sin aburrirme? Bueno, imagino que eso dependerá del chico, ¿no? No se, le estaba dando vueltas esto de la normalidad, al tipo de relaciones que he tenido con los hombres últimamente, a las citas… Sólo quería escribir un rato aunque no llegue a ningún punto, a ninguna conclusión. Hoy sólo era escribir por escribir, quizás mañana pueda decir si puedo tener una cita normal y disfrutarla, y encima en inglés. ¡A ver que sale de ahí! 

lunes, 14 de enero de 2013

Sueño o realidad


Retomando viejas costumbres, ¿echabais de menos mis entradas de los domingos por la tarde? Esas después del baño, antes de acostarme, cerrando una semana para empezar otra después de un rato de relax. Yo sí, y no es sólo que echara de menos escribir las entradas, sino que no recuerdo en qué momento ni por qué dejé de disfrutar de mi pequeño ritual de los domingos. Un baño tranquilo en el que prepararme para la semana, ritual de belleza: manicura, pedicura, mascarilla en la cara, depilación… esas cosas que hacemos las chicas para estar estupendas, y por supuesto, ese momento más íntimo, ese momento en el que me dejo llevar por los sentidos, cierro los ojos, desconecto de todo y sólo me dedico a sentir.
Hoy llevo todo el día dándole vueltas al sueño que he tenido esta noche pasada, ha sido uno de esos sueños en los que una vez despierta me he dado la vuelta y me he puesto a recordarlo hasta que me he quedado dormida de nuevo. Ha sido extraño pero ha sido genial, recuerdo que ha empezado como una pesadilla. Un hombre me perseguía, yo estaba en un portal muy asustada, me había encontrado y me tenía acorralada en una esquina. Recuerdo el miedo que sentía, ha sido un sueño tan real… Estaba muy asustada, le tenía pegado a mi pero entonces apareció otro hombre, muy guapo, atlético, fuerte, valiente, que me rescató. Lo siguiente que recuerdo a este otro hombre haciéndome el amor. Como me besaba, como sus manos me recorrían entera. Yo me dejaba hacer, le respondía a sus caricias, a sus besos pero era él que guiaba el momento. Podía sentir sus labios besando mi cuello, bajando por mi pecho, siguiendo por mi vientre, continuando por mis piernas… Parece que fue real, sentí la primera embestida acompañada de mi gemido, sentía el peso de su cuerpo sobre el mío. Mientras me penetraba me besaba, me besaba los labios, me besaba el cuello, y yo respondía. Levantaba mis caderas queriendo tenerle más dentro de mí, queriendo sentirle más intenso. Estaba tan excitada… mis manos recorrían su espalda, sus brazos que me cercaban. Incluso me puso en una de mis posiciones favoritas para hacer el amor, me dio la vuelta, yo estaba tumbada boca abajo, cogió mis manos, las agarró y me penetró de nuevo. Sentía cada embestida como si fueran de verdad, sentía sus labios besando la parte posterior de mi cuello, besando mi espalda… Me encanta esa postura, me encanta que me besen la espalda. Recuerdo sentir el orgasmo, como si fuera real. Me pregunto si habrá sido real o sido parte del sueño, ¿puede una mujer llegar al orgasmo sólo con la mente? Quizás yo misma me tocaba inconscientemente mientras dormía, no se, sólo se que ha sido tan real...
Así que, hoy, en mi momento más íntimo de mi ritual de los domingos, he cerrado los ojos, he recordado cada momento del sueño y he vuelto a sentir ese orgasmo, esta vez, estoy segura de que ha sido real. Esta noche, ahora cuando me acueste, cerraré los ojos y recordaré el sueño una vez más con la esperanza de tener otro encuentro con él. Realmente creo que ha sido el mejor sueño que he tenido hasta el momento en mi vida, había tenido más sueños eróticos por supuesto pero nunca uno como este, nunca había sentido un sueño así, nunca había hecho el amor de una manera tan perfecta en un sueño. Dicen que en los sueños no inventamos caras, que todas las personas que aparecen en nuestros sueños las hemos visto al menos una vez en nuestra vida, aunque sólo sea un segundo, aunque no las recordemos, aunque ni quiera conscientemente nos hayamos fijado en ellas. A partir de este momento prometo prestar más atención cuando vaya por la calle, ¿en que momento me habré cruzado con él? Tengo su cara grabada, sus ojos azules grabados. ¿Habrá sido en Londres? Recuerdo que tenía el pelo claro, tirando a rubio y los ojos azules, esos son rasgos muy ingleses. En fin, si él supiera esté donde esté o sea quién sea la noche que hemos pasado…

sábado, 12 de enero de 2013

De nuevo Las alas de la mariposa


Como recordaréis, hace un tiempo que dije que iba a dejar de escribir al menos durante una temporada hasta que consiguiera volver a la calma. No es que haya dejado de escribir, hasta el momento he seguido escribiendo de vez en cuando, pero como habréis notado el estilo del blog había cambiado. Dejé de escribir el tipo de entradas tan personales que solía escribir para dar paso a un modo de escritura más novelística. Ese proyecto sigue en marcha, seguiré colgando “capítulos” de esa novela pero he decidido que ya es hora de devolverle de nuevo su esencia a este blog. Eso es lo que más me gustaba de mi blog, era un espacio en el que desahogarme, en el que contar cosas, en el comunicarme, en el que mostrar como soy, como pienso… Y eso era lo que más gustaba de mi blog, su esencia.
Debido al momento personal porque estaba pasando, me pareció que era lo mejor dejar un poco de lado el blog, dejar de mostrar mis sentimientos a través de él, dejar de mostrarme al mundo a través de él, al menos hasta que consiguiera sentirme mejor.
En las últimas entradas eliminadas del blog, cometí el error de utilizar mi blog como si fuera un email, eran gritos de socorro que esperaba que fueran atendidos, era una manera de decir “me hundo, te necesito apoyándome” pero sin tener que decirlo directamente. Si pides algo directamente te expones a que te lo nieguen directamente, en cambio, si no lo pides directamente y no recibes respuesta puedes engañarte pensando que a lo mejor tu mensaje no ha sido recibido, en ese caso, el dolor que se siente al no recibir el apoyo que necesitas es menor.  Placebo, una mentira piadosa a una misma, en fin, las personas solemos hacer ese tipo de cosas para evitarnos sufrimientos.
Pero bueno, ya no necesito lanzar gritos de socorro, cuando el agua empieza a rozarte la nariz y tu llamada de socorro sigue sin ser atendida, al final, empiezas a nadar. Así que ahora, desde tierra firme (y creedme que acabo de llegar, me he pasado un par de meses nadando y luchando para no hundirme) he decidido retomar mi blog a mi manera, como siempre ha sido. Mío. ¿Sobre qué voy a escribir? Pues como siempre, sobre lo que me de la gana, que para eso es mi blog.
¿Cómo me va la vida? Pues os haré un pequeño resumen para que os situéis. Sigo en Londres, confieso que los dos, tres últimos meses del 2012 no han sido los mejores de mi vida. He estado deprimida, perdida, sola. Sentía que me ahogaba y que nadie estaba conmigo para ayudarme a nadar, el salvavidas al que me quería agarrar era sólo humo y eso me hacía más daño porque cada vez que ponía una mano encima se desvanecía y me ahogaba más todavía. Finalmente terminé aceptándolo, acepté que ese salvavidas era humo y deje de tratar de agarrarme a él, empecé a nadar para llegar a tierra y por el camino me fui encontrando con salvavidas reales, a los que me podía agarrar, y poco a poco fui llegando a la orilla. Ahora, por suerte, después de mucho esfuerzo ya estoy en tierra.
Con toda esta metáfora quiero decir que he tenido mucho miedo, que he estado perdida sin saber que hacer, ni como hacerlo, he estado sola, he cambiado de vida completamente, me he sentido débil. Y quiero aclarar que esto no se ha debido sólo al hecho de estar en Londres, esto ha sido debido a un cúmulo de cosas que han pasado en mi vida. Yo, que siempre he sido una persona fuerte, valiente, he llegado a Londres y me asustado de todo, no me sentía capaz de hacer nada, me sentía muy pequeñita. En esos momentos yo necesitaba que me recordaran que yo podía hacerlo, que me animaran, que me apoyaran, que me dieran fuerzas, que me dijeran: “vamos nena, tu puedes superar esto”. De algunas personas muy importantes para mi solo recibí vacíos, silencios, pero por suerte he tenido a muchas otras recordándome que podía hacerlo, y claro está, yo también me he trabajado psicológicamente para recordármelo. No me voy a quitar el mérito que tengo, jeje. 
En fin, volviendo a donde estaba que ya sabéis que yo me pongo a escribir y me desvío, ahora ya estoy fuerte psicológicamente otra vez, aún me queda mucho por hacer porque con la depresión que he pasado no he sido capaz de organizar mi vida en Londres todavía pero lo más importante para conseguirlo ya está hecho, desde este punto sólo tengo que seguir hacía delante y ser fuerte. Aún hay ciertas cosas que no tengo muy claras, dudas, aún tengo un poco de miedo, pero me siento fuerte para enfrentarme a ello. Así que bueno, aquí estoy, de nuevo mariposa, de nuevo escribiendo y esta vez como siempre, como soy yo, como escribo yo. Las alas de la mariposa.