sábado, 30 de junio de 2012

Cocaína

Estoy cansada y no me extenderé demasiado, pero llevo toda la tarde queriendo escribir y no me quiero acostar sin hacerlo.
Hoy escribo para contar una mala experiencia, a veces se me ha criticado el que solo cuento los buenos momentos de ser escort, bien, hoy contaré uno de los malos momentos.
A veces me llaman y me preguntan si consumo cocaína, cuando respondo que no, me preguntan si me importa que ellos la consuman. Siempre les digo que sí, que no me siento cómoda en esa situación y que es preferible que llamen a otra chica.
Recuerdo un par de ocasiones en las que el cliente no me ha preguntado y cuando he llegado al hotel me he encontrado con la sorpresa. Ellos se han puesto un par de rallas y hasta ahí, sin incidentes. Han sido educados, simpáticos, de trato agradable... Hoy sin embargo he dado con una persona que no se si el tío era imbécil siempre o era el efecto de la cocaína lo que hacía serlo.
He llegado al hotel, entro y veo un montoncito de polvo blanco sobre la mesa con una tarjeta de crédito y un billete enrollado. No me hacen falta un análisis de laboratorio para saber lo que es. La cara he debido de cambiarme porque me pregunta si me importa. Miento y le digo que no. Me cuenta que está celebrando un negocio y que también ha pedido una botella de Moët. Me sirve una copa, le noto acelerado, las pupilas como platos. No se cuanta cocaína llevará en el cuerpo. Coge la tarjeta y hace dos rallas, me dice: "tu primero". Rechazo el ofrecimiento, insiste, vuelvo a rechazarlo: " no gracias, yo no me drogo". Se mete él las dos y me suelta el rollo de que él tampoco se droga, que sólo es para celebrar un negocio que ha salido redondo. Me mete mano, para y coge de nuevo la tarjeta y empieza a preparar otras dos rallas. Me vuelve a ofrecer y vuelvo a rechazar su ofrecimiento, esta vez el tío se cabrea. "Vas a joderme la fiesta, te he pagado para divertirme y no me gusta que una puta me mire con cara de superioridad". Se acabó, me quiero ir, no pienso pasar un segundo más en esa habitación, así que le digo que tiene razón, que le estoy jodiendo la celebración y que no quiero hacerlo. Cojo la cartera, saco el dinero, lo dejo sobre la mesa y le digo que me voy. Tira el dinero de la mesa y me dice que eso ya no vale, que quiere divertirse conmigo. Mi instinto me dice que es mejor no encararme con él, está drogado, bebido y se ha alterado. Decido engañarle, me pongo un poco melosa, le digo que se tranquilice, que está bien. "Túmbate en la cama que yo voy al baño a ponerme más cómoda". Se tumba en la cama y yo me encamino hacia el baño pero en lugar de abrir la puerta del baño abro la puerta de la habitación y salgo de allí.
No iba a pasar con ese tío ni un segundo más, no me siento cómoda cuando alguien que está conmigo se está drogando pero si encima resulta ser una persona que se pone agresiva pongo distancia de por medio. No eran las 5 de la tarde e iba colocadísimo, no me extraña ¡a ese ritmo que llevaba!
Lo único que me ha jodido es no haberle visto la cara cuando se ha dado cuenta de que me había ido, seguro que me ha llamado maldita puta mil veces.
Ahora sí, me voy a la cama.


jueves, 28 de junio de 2012

Escapada

Hace a penas algo más de una hora que he llegado a casa, la maleta ya está recogida, la lavadora puesta, he comido algo ligero y antes de dormir quiero escribir.
No todo en esto del escorting es un camino de rosas pero es cierto que hay momentos muy buenos y sorpresas muy agradables.
El lunes recibí la llamada de un cliente, bueno, mejor dicho de un amigo especial. Me cuenta que el martes va a estar en Madrid otra vez, que tiene varias reuniones de trabajo aquí y que luego tiene que irse de viaje de nuevo porque al día siguiente tiene más reuniones de trabajo. Me dice: "no creo que pueda verte el martes, a no ser que te quieras venir a Valencia conmigo". A pesar de que nos conocemos desde hace tiempo y que hay confianza de sobra, en un primer momento me quedé un poco cortada, no sabía que responder. Le digo que me llame por la noche, que me deje un poco de tiempo para pensarlo aunque en realidad en el momento de colgar ya lo tenía decidido.
Así que, ayer a las 6 de la tarde ya estábamos los dos montados en el coche camino de Valencia. El camino no se hace pesado, me gustan esos viajes no muy largos en coche. Vamos charlando, parando para tomar algo... Llegamos a Valencia cuando ya casi ha anochecido del todo, el hotel es precioso, entramos a la habitación y salimos a la terraza, ahí estaba, justo en frente, el mar. Debe ser por eso de que no lo tenemos que a los madrileños nos gusta tanto ver el mar, escuchar el mar. Con las luces encendidas todo tiene un encanto especial, las fuentes del jardín del hotel, la fachada, lo que se vislumbra del mar... Cenamos cerca de hotel, frente a la playa. La temperatura es agradable, un paseo y de vuelta al hotel. En el hotel... y después me quedo profundamente dormida.
Me despierto por la mañana, estoy sola en la cama, se ha ido temprano a trabajar, sus reuniones.
Bajo a desayunar y después un paseo por la playa, por la orilla del mar. Recojo conchas como cuando era una niña, juego con las olas. Vuelvo al hotel y me tumbo en una hamaca de la piscina, leo, estoy genial. Después voy al SPA del hotel y mientras que estoy ahí, relajada, sintiendo las burbujas en mi cuerpo me siento como una princesa. "Me mimas demasido..." pienso, se lo tengo dicho, me mimas demasido. Una ducha en la habitación y bajo al jardín, me siento en los sillones del bar, pido un cosmopolitan y leo mientras espero a que llegue. Ahí está, me ha visto, viene sonriendo. Se sienta a mi lado, se toma algo conmigo, nos contamos nuestras respectivas mañanas, nos reímos. Nos vamos a comer y como no, no podía faltar una paella frente al mar. Una comida estupenda, una siesta en el hotel y hay que volver a Madrid. De nuevo el coche, de nuevo la charla, de nuevo las paradas y de nuevo me vuelve a consentir. Abre el maletero y me dice: "que no se te olvide cuando te vayas" ¿el qué? no se a que se refiere. "es un vino estupendo, tómatelo a mi salud". Se lo repito una vez más, me mismas demasiado.
Estamos cansados, sobre todo él, los viajes, el trabajo, las pocas horas de sueño...Llegamos a Madrid, hay que despedirse. Ha sido corta pero estupenda, una escapada, en un lugar, en un momento.

lunes, 25 de junio de 2012

Una mala mujer

El viernes suena mi teléfono, respondo y habla una mujer. "¿Alejandra?" En un primer momento me quedo un poco sorprendida, no es habitual que una mujer llame a mi móvil B. Respondo un tímido sí, "soy Montese Neira", me relajo al escuchar su nombre. Para los que no sepáis quién es, copiaré parte de la mini biografía que aparece en su libro recientemente publicado, "Una mala mujer".
"Montse Neira, licenciada en Ciencias Políticas y de la Administración en la UAB de Barcelona. Desde 1989 ha ejercido la prostitución, en la actualidad sigue ofreciendo sus servicios a una clientela reducida e imparte conferencias además de participar en debates y talleres de diversas disciplinas como la antropología, el trabajo social, la educación social y la sociología."
Sabía de Montse gracias a su blog (http://prostitución-visionobjetiva.blogspot.com) nos habíamos cruzado algún que otro comentario en nuestros blogs y un par de correos. Personalmente no nos conocíamos pero creo que era deseo de ambas hacerlo.
Hoy, ella estaba en Madrid, tenía una entrevista en telemadrid por la mañana y otra por la noche así que la hora de comer era estupenda para las dos. Deja a mi elección el restaurante, elijo un italiano (los italianos nunca suelen fallar). A las dos y media ya estoy sentada en la terraza esperándola, a penas me he sentado y la veo aparecer. Una mujer alta, rubia, elegante pero sencilla con un vestido largo marrón. A pesar de que ella nunca había visto mi cara me ha dado la impresión de que me ha reconocido sin problema. Nos damos dos besos y comenzamos a charlar. En estas situaciones nunca sabes muy bien como van a salir las cosas, a penas conoces a la otra persona, es algo parecido a una cita a ciegas. En este caso la cita a ciegas a salido bien. Mas o menos sabíamos algunas cosas una de la otra y yo a penas he parado de hablar, aunque los que me conozcáis sabréis que eso no es algo raro en mí.
Hemos compartido experiencias, ella ha compartido su experiencia conmigo, hemos intercambiado opiniones, nos hemos contado un poco más sobre nosotras... Dos mujeres de generaciones diferentes, con historias diferentes y muy parecidas.
Solo puedo decir que ha sido un gran placer conocer a esa "mala mujer", he podido corroborar lo que ya sospechaba sobre ella a raíz de lo que había leído en su blog, que es una mujer inteligente, culta, preparada, valiente, luchadora... pero además he conocido aspectos que no podía percibir de su blog, aspectos como su simpatía, su trato agradable...
Estas son esas cosas que me llevaré cuando mi etapa como escort haya finalizado. La gente que he conocido y las experiencias que he vivido.




sábado, 23 de junio de 2012

Cumpliendo estereotipos

Tanto a los hombres como a las mujeres se nos cuelgan una serie de estereotipos de los cuales no todas las mujeres o todos los hombres respondemos a ellos, en mi caso, respondo a bastantes de los que se nos achacan a nosotras. Sin ir más lejos, ayer cumplí con un topicazo femenino.
Ayer fue un día de esos en los que parece que estás al borde del precipicio y sientes que si te descuidas un segundo vas a caer al vacío. Un día de esos en lo que lo peor que puedes hacer es pensar a solas pues como te pares a pensar en casa sientes que no vas a salir de ella en todo el fin de semana. Así que, después de pasarme gran parte de la mañana durmiendo, me dije: "de eso nada nena". Me metí en la ducha, me puse una minifalda, una camisa, unos tacones, cogí el bolso, cargué la cartera y me fui de compras. Después de una fabulosa y renovadora sesión de compras quedé con una amiga, a las 8y30 mas o menos estábamos ya acomodadas en dos estupendos sillones en la terraza del Urban esperando los dos primeros cosmopolitan de la noche. Y allí estaba yo, rodeada de bolsas en una terraza cosmopolita bebiendo cosmopolitan criticando a los hombres, hablando de sexo y planeando las vacaciones con mi amiga. A la una de la mañana después de varios cosmopolitan decidimos que era la hora de irnos a comer un estupendo helado de chocolate para rematar el día. Por suerte, a la una de la mañana en el centro de Madrid todavía quedan bastantes sitios abiertos donde puedes comprarte un helado.
Esta mañana abro los ojos, enfoco la vista y veo varias bolsas, Bimba y Lola, Adolfo Dominguez, Uterque... recuerdo el día de ayer y me doy cuenta de soy como Carrie Bradshaw en Sexo en Nueva York!!! Pienso: "me falta los Manolos..." y de repente recuerdo, Jimmy Choo. Me levanto de la cama y voy al montón de bolsas, ahí está, la bolsa del señor Choo, abro la caja y veo la maravilla de zapatos que lleva dentro. Miro todas las bolsas y me doy cuenta de que tengo que tomar una terrible decisión, o devuelvo todo y me quedo los zapatos o devuelvo los zapatos y me quedo todo lo demás. No quiero hacer cálculos pero no me hace falta hacerlo para saber que no me puedo permitir ese gasto de golpe, no si quiero irme de vacaciones, ahorrar un poco de dinero... ¿En qué estaba pensando?  Todo esto me hace plantearme una pregunta ¿es biología o sociedad? ¿Es la naturaleza de algunas mujeres irse de compras compulsivas en momentos de bajón o es la sociedad, la tv, Sexo en Nueva York, la que nos mete esa idea en la cabeza?

viernes, 15 de junio de 2012

Mentirosa

Una de las cosas que más odio de todo esto del escorting es la red de mentiras en la que terminas cayendo. Una lleva a otra y a otra...
Primera mentira, vives del paro. Llegan las mentiras encadenadas, para que nadie eche cuentas y vean que no cuadran, sigues mintiendo. Mientes en el precio que pagas por el alquiler, mientes en el precio que te cuestan las cosas, en la cantidad que cobras de paro, mientes en la forma en que has conseguido el dinero para la universidad... Una vez se termina el paro sigues mintiendo pues tú sigues diciendo que todavía cobras el paro. Cuando te das cuenta de que ya no puedes "alargar" más el paro mientes otra vez y ahora eres azafata de congresos.
Llega la hora de hacer la declaración de la renta como todo hijo de vecino, el familiar que siempre te la ha hecho este año no te la puede hacer pues has mentido y te da miedo que te descubran así que mientes de nuevo y dices que te la ha hecho un amigo. Y aquí viene otra buena oportunidad de mentir y el x que te van a devolver lo multiplicas por dos para así poder justificar como se puede vivir sin trabajo, al menos un mes más está justificado.
Más mentiras, tus compañeras de piso, de clase, etc. se creen que eres una niña pija a la que su madre se lo paga todo, ni confirmas ni desmientes porque te interesa que crean eso aunque en realidad hasta el último de los euros que tienes lo has ganado tú.
A las contadas personas que saben que eres escort (y que no son compañeras) también les mientas pues siempre dices que estás bien por miedo a que achaquen tu ánimo bajo a la forma en que consigues el dinero.
Y sigues mintiendo, como todo el mundo sales una noche, vas a una discoteca y conoces a un chico. Te invita a cenar y como es lógico surgen las preguntas y mientes otra vez.
¿Dónde has estado? Mientes. ¿Qué has hecho? Mientes. ¿Y ese móvil? Mientes. ¿Y ese moratón? Un golpe, mientes de nuevo. Mientes y vuelves a mentir.
Después de un año y pico te das cuenta de que no hay una sola persona de tu entorno a la que no le hayas mentido, familia, amigos, amantes, conocidos, no conocidos...Y cuanto más quieres a una persona más le mientes, pues estas son mentiras piadosas cuya finalidad es no hacer daño a esas personas queridas.



domingo, 10 de junio de 2012

Plan del viernes noche

Me gusta leer, soy una gran lectora, termino un libro y compro otro. A veces tardo más en leerlos, a veces menos...depende de lo que me enganche el libro en cuestión. Me quedan a penas unas páginas para terminar el que me compré el jueves. No me gustan las novelas románticas, no tengo nada en su contra, simplemente es una temática sobre la que no me gusta leer, prefiero otras. Demasiado romántica soy ya como para meterme más historias de amor en la cabeza. Sin embargo, el jueves un libro me llamó la atención, confieso que pequé y que me lo compré pero puedo decir en mi defensa que no era sólo un libro de amor, era un libro erótico-romántico y todo lo que lleve la palabra "erótico" capta mi atención. Lo compré, empecé a leerlo y estoy enganchadísima. Tanto que el viernes me llamó una amiga para salir por la noche y pasé de salir, preferí quedarme en casa leyendo con mi nuevo vibrador. Sí, sí, lo que leéis. Preferí quedarme en casa leyendo mi libro y masturbándome con mi estupendo vibrador a salir a tomarme unas copas. Me dijo (mi amiga): "venga nena, vamos a salir a ligar". Me dio pereza, acababa de llegar del gimnasio, estaba recién duchada, tirada en el sillón en braguitas y camiseta, leyendo mi estupendo libro... ¿Salir a ligar? Quizás si el plan hubiera sido salir a cenar y tomarnos una copa entre amigas me hubiera animado pero ¿a ligar? ¿Quién quiere salir a ligar teniendo un libro erótico, un vibrador fabuloso y amigas con las que has quedado el sábado para ir al spa? Tengo una amiga que siempre dice: "¿para qué quiero un hombre si tengo dinero, amigas y un vibrador?" Pues algo parecido, jeje. Así que así pasé la noche del viernes, leyendo y masturbándome, dormí de maravilla y el sábado una sesión de spa con una amiga y una comida en un italiano.
Me sentó de maravilla, creo que todas las mujeres deberíamos hacer estas cosas de vez en cuando. Sabéis, los que me leéis, que siempre recomiendo a las mujeres que se masturben, que disfruten de su sexualidad ellas solas, y hoy lo hago una vez más. Compraros un libro erótico, un vibrador, quedaros una noche solas en casa y disfrutad. Dormid tranquilas sin poneros el despertador y al día siguiente iros al spa y a comer con una amiga o vosotras solas. Disfrutad de la soledad, de la intimidad, de la amistad, de la sexualidad, poneros guapas, dedicaros tiempo y ser felices.

miércoles, 6 de junio de 2012

De nuevo sorprendida...

A pesar de que ya llevo un tiempo siendo escort todavía no dejo de sorprenderme. Después de unas semanas un poco desconectada estos días he vuelto ha sorprenderme como lo hacía cuando empecé con esto del escorting.
El otro día recibí una llamada, en un principio todo normal, nada que me hiciera sospechar nada raro. Quedamos a una hora en la entrada de los apartamentos por horas en los que suelo reservar, le doy la dirección y me pide que vaya vestida de cierta manera: falda, etc. cuelgo el teléfono y me preparo para cita. Me pongo una falda, una camisa y unos preciosos zapatos de tacón. Cinco minutos antes de la hora estoy en lugar, me suena el móvil B, es él. Me pregunta si estoy allí, le digo que sí y me dice que ya llega. Espero, espero, espero y me hubiera podido quedar esperando hasta ahora. ¡Me dio plantón! Así, sin más, y yo me quedé pensando ¿para qué me llama y me pregunta si estoy allí? ¿para qué me dice que ya llega? No se si era un mirón o un idiota que quería hacerme perder el tiempo. El caso es que vi un par de veces al mismo coche pasar por delante, el conductor me hizo un buen repaso pero no me pareció raro en ese momento, no es por ser engreída pero los hombres suelen mirarme. Finalmente me fui a casa cuando 15 minutos después me di cuenta de que no iba a venir.
Ahora acabo de recibir una llamada que es la que me ha impulsado a escribir. Me llama un hombre, al principio todo normal, que le encanta mi blog, que le encantan mis fotos, etc. Y yo con mi sonrisa telefónica muy agradable, después empieza ha hacerme preguntas a las que no estoy dispuesta a responder pero aún así se lo digo todavía con mi sonrisa. Me pregunta que qué es lo que me gusta leer, si tengo algún escritor favorito, etc. Hasta ahí bueno, lo he pasado. Pero después...yo iba en el metro, los que hayáis cogido el metro de Madrid sabréis que se anuncian por megafonía las paradas, el caso es que creo que él lo ha escuchado por el teléfono, me ha preguntado en que parada me bajaba, que el me esperaba a la salida y así me veía antes de quedar. ¡¡¿¿Qué??!! Obviamente le he dicho que no, ¿pero que se creen? Me dice: "quiero conocerte pero quiero verte antes" "¿Te importa si antes de nada te veo?" ¡¡¡Pues claro que me importa!!! En fin, parece mentira cómo se me habían olvidado estas cosas, como se suele decir gajes del oficio, menos mal que siempre tengo mi blog para desahogarme.