sábado, 31 de marzo de 2012

Guía del ocio


Viernes, seis y media de la tarde, empiezo a sospechar que el plan que me espera para hoy es sillón, Sexo en Nueva York, un paquete de Kleenex y helado de chocolate. Me niego, ya he pasado así un día entero esta semana y me niego a que hoy sea igual.
Necesito salir, recuerdo que un amigo ha abierto hace un par de meses un restaurante en Chueca y aún no he ido a probarlo. Cojo el teléfono y llamo a una amiga. A las siete y media ya estoy arreglada y tomándome una caña en una terraza con mi amiga, le cuento mi vida, me cuenta la suya, y cuando el sol nos abandona decidimos que nos merecemos cerrar una tienda. Nos compramos dos trapos y nos vamos a Chueca al restaurante de este viejo amigo.

El restaurante está muy bien montado, la cena es fabulosa y la atención inmejorable. Cuando el restaurante ya está más tranquilo este amigo se sienta con nosotras, nos cuenta como le va la vida, que el restaurante va de maravilla y le pide al camarero que acerque una revista. Se supone que es la guía del ocio de Chueca en la que han hecho un reportaje sobre su restaurante pero cuál es mi sorpresa al ojear la revista y ver que más que la guía del ocio podría decirse que es la guía del sexo gay.

Casi todo, salvo el reportaje del restaurante y un par de páginas más, son anuncios de masajistas, eróticos o no, saunas, locales...y en cada anuncio una foto de un fantástico tío insinuante con una fantástica tableta de chocolate en los abdominales.

No es que me escandalice por algo así, es más, me parece estupendo, pero lo primero que se viene a la cabeza es pensar que pasaría si eso mismo se hiciera por ejemplo con las chicas de la zona de calle montera y demás. Hablo desde la ignorancia, quizás también exista una guía del ocio de Montera, pero creo que la gente se escandalizaría si se hiciera una guía que se repartiera en los restaurantes de la zona en la que las prostitutas se anunciaran con fotos insinuantes. ¿Acaso el “mundo gay” es mucho más liberar y por eso puede tener este tipo de guía? Quizás sea eso, quizás su libertad sexual es mayor y por ese motivo puedan tener una “guía del sexo”. Quizás los mismos que se escandalizarían la ver una guía del sexo heterosexual sean los mismos que aún se escandalizan con el tema homosexual y por eso, los homosexuales, ya curados de escándalos pueden tener su guía del sexo.

En fin, creo que me estoy empezando ha hacer un lío y no se muy bien lo que escribo. Me da la impresión de que no he mantenido el tono del relato…no se, el sueño que me está entrando, las cañas de la tarde, el vino de la cena, la copa de después…será mejor que me vaya a dormir ya.

jueves, 29 de marzo de 2012

jueves, 15 de marzo de 2012

Erotismo en el arte

Hoy quiero hablar de arte. Después de la entrada anterior, ahora ya no queda ni rastro de enfado, quiero dedicar un pequeño espacio para hablar de tres artistas ligados al erotismo y la sensualidad.

Ya sabéis como me gusta todo lo sensual, todo lo que tenga que ver con el deseo, la pasión, el sexo, y en el arte mucho más. No es lo mismo ver cuadros de reyes, santos, mitología o paisajes, que sentir lo que una obra transmite. De poder imaginar la pasión, la historia o la mujer que ha inspirado un cuadro, realmente me encanta.
 
Los tres artistas que mencionaré son representantes de la “Secesión Vienesa”. Movimiento artístico de finales del S. XIX, principios del XX.. No quiero entrar en materia sobre el movimiento para ir a lo que realmente me interesa en esta entrada que son sus obras.

Empezaré por un artista que ya conocía y que siempre me ha encantado; Gustav Klimt.
Utilizaré el término que otros han utilizado para definir su obra: erotismo romántico, definitivamente me quedo con ese término, creo que describe muy bien lo que siento con las obras de Klimt. A pesar de los desnudos explícitos, de los vellos púbicos y de las caras de lascivia que suele otorgarle a las mujeres en sus cuadros, todos tiene un toque como de ternura, de romanticismo. No se, no soy una gran entendida en arte, solo son impresiones. Puede que sean las posturas, los gestos, o puede que sea el sentimiento con el que él daba la pincelada, quizás ese romanticismo que me transmiten sus obras fuera lo que él sentía mientras las pintaba.  Miradlo vosotros mismos, ¿no estáis de acuerdo conmigo?
 
El primer cuadro el “Danae”, elijo este porque es uno de mis favoritos. Esa postura, dormida, desnuda…es como si se hubiera despertado en mitad de la noche y hubiera abocetado un cuadro de su amante dormida tras largas horas de pasión. (En fin, soy una romántica, quizás la historia no sea tan bonita en realidad…)

Y este, es la última parte del “Friso de Beethoven” que decora el “Repollo de oro” (edificio de la secesión donde hacían as exposiciones, ect. Diseñado por Olbrich). Haré un pequeño resumen, la historia que se cuenta en el friso más o menos trata de la búsqueda de a felicidad, de las trabas que nos pone la vida para impedírnoslo. Al comenzar la historia, aparece un caballero vestido con armadura de oro (se supone que lo tiene todo) que parte en busca de la felicidad, y esta, es la imagen final en la que ese caballero, desnudo ahora, abraza a una mujer y encuentra así la felicidad. Bueno, no se si me habré hecho un lío yo al contarlo y os lo habré hecho a vosotros. Moraleja: el amor da la felicidad. Qué bonito…

Al siguiente artista le he conocido hoy, nunca había visto obras suyas y si había oído hablar de él, no lo recordaba pero ya no se me olvidará su nombre: Egon Schiele.
Aquí ya hablamos de palabras mayores, nada erotismo romántico, erotismo puro y duro, casi pornográfico. Sus obras son tan explícitas que llegó a ser encarcelado por ellas.
Por lo que sé, su vida fue bastante desgraciada. Además se sentía muy acomplejado con su físico lo que refleja muy bien en sus autorretratos. Pero volvamos al sexo, os voy a poner algunas obras suyas para que juzguéis de nuevo vosotros mismos. A mi me ha encantado la manera que tiene de pintar, transmite un algo, no se, me recuerda al sexo. Sí, eso es, la manera que tiene de pintar me recuerda al sexo, y no sólo por lo explicito de sus obras, si no por como tira los trazos, como da los colores… De verdad que os recomiendo muchísimo si no conocéis a este artista (como yo hasta hoy) que os deis una vuelta por sus obras.




Reconoceré que el último artista, Oskar Kokoschka, no me gusta tanto como Klimt o como Schiele que me ha fascinado, pero quiero mencionarlo a raíz de una historia en su vida y de un cuadro en concreto.
Oskar Kokoschka se enamora de Alma Malher. Su relación se basaba prácticamente en el sexo, que les obsesionaba. Su pasión era tal que se dieron cuenta de que se amaban y ella huyó de él. Alma huye y abandona a Kokoschka asustada por una pasión tan intensa que llega a rozar la locura. Kokoschka se convirtió en un hombre triste, pintando su estudio de negro y realizando este gran lienzo en homenaje a su ferviente amante.
La obra representa el momento posterior a la relación sexual, cuando ambos amantes se encuentran relajados y abrazados en perfecta intimidad.




miércoles, 14 de marzo de 2012

Agresivos por la calle

Escribo en el metro desde la BlackBerry, me gustaría esperar a llegar a casa después de clase pero si lo dejo pasar esta entrada ya no tendrá sentido, se me habrá pasado el cabreo que tengo en este momento.
Estoy alucinando, qué les pasa a algunas personas?? Son agresivas por naturaleza o el tiempo les ha hecho así?? Y lo que es más importante, por qué siempre me topo con alguno? O es que hay tantos que es inevitable cruzarse a uno de vez en cuando??
Acababa de salir de casa, camisa larga, suelta, a modo de vestido. Medias oscuras y zapatos de tacón.
Iba andando camino del metro, hay gente por la calle: mujeres, niños, abuelos...y lo que aparentemente era un hombre pero que ha resultado ser un orangután.
Por norma general todos caemos en el error de juzgar a las personas por su aspecto, y yo, como humana que soy, de primeras, cometo el mismo error.
Un hombre bien vestido, con traje y corbata, bien parecido, fumándose un cigarro a la salida de un buen restaurante.
Yo sigo caminando, paso por su lado, y el tío va y me dice: "madre mía! Me corro sólo con mirarte" What????!!!! Pero qué clase de piropo es ese??? He estado a punto de responderle: "son 250 amigo" pero en lugar de eso, me he dado la vuelta muy digna y le he dicho: "grosero!" Y el hombre-mono este, no contento con ser un ordinario demuestra que también es un agresivo y con todo el desprecio que puede mostrar va y me suelta: "maldita zorra!" Qué???!!! Pero qué le pasa a este tío?? "Tu madre!" Le respondo. "A ti te tienen que dar lo tuyo..."- Me dice el muy imbécil.
Paso de perder mi tiempo con alguien así, le dedico la mirada de desprecio más fuerte de la que soy capaz y sigo mi camino al metro con un cabreo de la leche.
El problema es que me he quedado con ganas de decirle 4 cosas más al muy... "A ti sí que te tienen que dar lo tuyo, imbécil" eso es lo que debería haberle dicho.
En fin, parece que ya me he desahogado un poco.

viernes, 2 de marzo de 2012

Una noche especial


A veces la vida nos sorprende y lo que esperas como una cita más, termina convirtiéndose en una noche especial. Hoy quiero compartir esta experiencia porque aunque no siempre así, a veces las citas son realmente especiales.

Una hora y un hotel, nada fuera de lo normal. Salgo de clase y voy a casa corriendo, me ducho rápido, elijo la lencería y la ropa. Me maquillo un poco y me visto. Falda negra, camisa y zapatos de tacón. Corriendo a la calle en busca de un taxi y de camino al hotel.
El hotel es de esos en los que es necesaria la tarjeta de la habitación para poder subir, he quedado con mi cita en el bar así que me encamino hacia allí, sólo hay dos hombres con un portátil que tienen toda la pinta de estar trabajando. Me siento y pido una copa de vino mientras espero. Ya han pasado 10 minutos de la hora y sigo en el bar, empiezo a temerme el plantón, le mando un sms: “estoy en el bar del hotel”. A los 5 minutos suena mi móvil, es él. Me dice que está metiendo el coche en el parking que le perdone por el retraso. Tiene la voz bonita, eso me gusta. Acepto sus disculpas y sigo esperando. Pasan otros 5 minutos y vuelve a sonar el móvil, me dice que está en recepción, que deja la maleta en la habitación y baja.

Unos 5 minutos más tarde está sentado frente a mí. Alto, atractivo, moreno, bonita sonrisa… Va de sport pero elegante. Me acompaña con una copa de vino y charlamos un poco, pequeña charla de “reconocimiento” y subimos al restaurante del hotel a cenar. Más vino, más charla y risas. Hablamos de todo un poco, de él, de mí, del mundo en general.

Hay química, hay personas con las que simplemente ¡zas! Conectas, y las cosas salen solas.

Terminamos la cena, lo estamos pasando de maravilla y queremos alargarlo más. Subimos a la terraza, al bar de copas, dos GTs Hendricks con pepino y seguimos a lo nuestro. Parece que nos conocemos de hace tiempo, nadie de los que están en la terraza sospecharía que nos acabamos de conocer. Entre el vino, los GTs y la química que hay, cada vez estamos más relajados, más sueltos. Una mano en la pierna, una caricia aquí, un roce allá y un primer beso. Seguimos charlando, riéndonos y de vez en cuando otro beso. Definitivamente hemos conectado. Son las 2:30 de la madrugada y me propone ir a bailar, “¿a estás horas?” “Sí” me dice “me lo estoy pasando genial, me apetece alargarlo y bailar contigo”. Acepto la oferta, bajamos y cogemos un taxi. Vamos a un local que él conoce, para ser un miércoles a casi las 3 de la mañana hay buen ambiente. Otro GT y seguimos, hablamos, bailamos, roce de cadera aquí, una mano por allá, besos, me coge en brazos, risas. Lo estamos pasando genial. Realmente estoy encantada, hay química, acción y reacción.

Después de un rato le digo que nos vayamos al hotel, volvemos a coger un taxi. Por el camino vamos haciéndonos carantoñas, jugando, el taxista de vez en cuando mira de reojo por el espejo retrovisor.
Llegamos al hotel y subimos a la habitación, bueno, creo que esa parte os la podéis imaginar. Genial, sencillamente genial. Yo estoy bastante cansada y después de la pasión me quedo profundamente dormida a penas sin darme cuenta.

Abro los ojos, todavía no ha salido el sol completamente, estoy sola en la cama. Escucho el ruido del agua en la ducha, e imagino que se está preparando para ir a trabajar. Hago pereza en la cama, sale del baño, “buenos días”. Beso de buenos día y me voy a levantar de la cama para arreglarme para irme yo también. Me dice que no me levante, que me quede todo lo que quiera, que aproveche y duerma yo que puedo. Estoy muerta así que acepto sin poner resistencia. Mientras él se viste yo hago pereza el cama, llaman a la puerta de la habitación. Un camarero llega con una bandeja con un estupendo desayuno. ¡Qué mono! Ha pedido el desayuno para mí para cuando decida levantarme.
Llega el momento y se tiene que ir a la oficina. Besos de despedida y la promesa de volvernos a ver. Me quedo en la cama, a gusto, tranquila, pensando en como al final la noche tomó un rumbo inesperado, en lo bien que lo he pasado, reflexionando sobre a química y sobre como a veces pasan cosas así en el momento en que menos lo esperamos. Con todos esos y más pensamientos me quedo dormida de nuevo.