jueves, 23 de febrero de 2012

Estoy feliz


Hoy sólo quiero compartir mi alegría. Estoy tan feliz que quiero compartirla con todo el mundo que me rodea, y con el tiempo, este blog, los seguidores fieles e incluso la gente que entra por casualidad, se ha convertido en parte de ese mundo.
Después de compartir la noticia con mi familia, mis amigos y mi círculo directo sólo quedáis vosotros.

Hace poco más de un año, antes de ser escort, me sometí a una operación un tanto complicada. Unas pruebas revelaron la presencia de un “bulto” en una zona bastante escabrosa, en la cabeza. No era un tumor cerebral, pero la zona era complicada por la presencia de nervios importantes.
Recuerdo perfectamente el día que el doctor me lo dijo, me puse a llorar desconsoladamente, no me salían las palabras. El mundo se me vino encima, sentí un miedo terrible, mayor que el qué he sentido jamás. El doctor me aseguraba que aunque la operación saliera bien, las secuelas serían irremediables. (Ahora, mientras escribo, se me caen las lágrimas al recordarlo)

Muerta de miedo entré en quirófano y tras 14 horas de operación salí de él. Me desperté de la anestesia y no sentí nada extraño, era como despertarse una mañana, si no hubiera sido por las vendas que me cubrían, no hubiera pensado que me acababa de someter a una operación.
Los médicos alucinaban, estaba perfecta, no había secuelas, yo me sentía estupenda, ni siquiera me dolió la cabeza, ni un mareo, ni un vómito, nada. Era como si la operación no hubiera sido real. A los 3 días me dieron el alta sin ningún tipo de medicación pero mí doctor y cirujano temía que se volviera a reproducir ya que había sido imposible extirpar la zona afectada y se habían tenido que limitar a limpiarla.

Hoy he tenido la revisión, ayer me acosté muerta miedo. Muerta de miedo de pensar en que se hubiera reproducido, la primera operación salió todo de maravilla pero un éxito tal no era garantía en la segunda. Esta mañana me he levantado con un nudo en el estómago, no quería pensarlo, una parte de mí decía:”toda está bien” pero inevitablemente había otra que me decía:”¿y si no?”. Estaba asustada, nerviosa. A mi familia y amigos que sabían que hoy tenía la revisión les decía que estuvieran tranquilos, que toda estaba bien, que no pasaba nada, sólo era una revisión, pero yo misma no estaba convencida de mis palabras.
Cuando he entrado en la consulta he tenido que contenerme para no romper a llorar. Primero los saludos correspondientes y las preguntas de cortesía. Y después mi médico me ha dicho que las pruebas han salido limpias, que estoy de maravilla.
No podéis imaginar (o quizás sí) el alivio que he sentido al escuchar esas palabras, he tenido que contenerme para no saltar por encima de la mesa y besarle. Un gran peso ha salido de mi cuerpo y he sentido una felicidad enorme que he necesitado compartir.
He salido del hospital, me he sentado, he contemplado todo invadido por el sol y sentido lo maravillosa que es la vida.
 
Confieso que se están cayendo las lágrimas pero son lágrimas de felicidad, creo que es la primera vez que lloro de felicidad.

domingo, 19 de febrero de 2012

Terminando la semana

Un delicioso baño pone la guinda al día de hoy. Esta semana ha tocado domingo tranquilo, disfrutando de mi madre, de la tranquilidad y el aire que se respira en el campo, del descanso. El fantástico día que ha hecho hoy, soleado, brillante, con una temperatura agradable, ha propiciado que la mañana la pasase haciendo labores de jardinería con mi madre, un paseo por el campo y el aperitivo en una terraza antes de comer. En un día como hoy no podía faltar la siesta en el sillón viendo la tele y después una tarde relajada. Un poco de lectura, un poco de hacer el tonto en Internet, un poco de tele…y para concluir, como ya he dicho, un baño relajante con sales, velas y música.

Ya sabéis cuánto me gustan los baños, sentir el agua calentita en mi cuerpo, el olor de las sales, el vapor… Sabéis que es mi momento preferido para masturbarme en la intimidad. Primero dejo la mente en blanco, durante unos minutos procuro no pensar en nada y me centro en sentir el calor de agua y el efecto que causa en mi cuerpo. Después activo de nuevo mi mente, miro mi cuerpo sumergido, acaricio la suavidad de mi piel y con los ojos cerrados siento mis manos en mi cuerpo. Dejo a mi imaginación divagar y disfruto del placer que yo misma me proporciono. ¡Qué gozada! Nada me relaja más que eso, cuando salgo de la bañera salgo con los músculos relajados y con la mente tranquila. Después del baño una cena ligera y al sillón a ver la tele antes de dormir.

Ha sido una estupenda forma de terminar la semana y de prepararme para la que comienza. Todos necesitamos días así de vez en cuando, por el ritmo de vida que llevo no siempre me lo puedo permitir, pero al menos un domingo al mes no lo perdono.
Un día en el que trato de no preocuparme por nada, un día en el que disfruto de las cosas simples como un paseo, una lectura, un baño, la compañía de mi madre…Alguien una vez me dijo que la felicidad se encontraba en el equilibrio, en disfrutar tanto de un fabuloso viaje, como de una noche de fiesta, como de un paseo, una buena lectura o de una comida en un buen restaurante. La vida está llena de placeres y que bueno es saber disfrutarlos todos.

Termino la semana tranquila y feliz y preparada para las próximas que se avecinan que se plantean bastante moviditas, pero también disfrutaré de ellas.

Mil besos a todos y feliz semana.

miércoles, 15 de febrero de 2012

Carnaval

Lo que me conoceís sabeís que me encanta hacerme fotos y lucir palmito, así que aquí os dejo las fotos de ángel erótico que me he hecho para el concurso de carnaval que organiza el foro de Paula Vip, Guía Geisha.
El disfraz es más bien escaso pero de eso se trata... jaja ¡Espero que os gusten!
Perdonad la calidad de las fotos, es bastante mala pero es lo que tiene las fotos hechas en casa con la cam, jeje






lunes, 13 de febrero de 2012

Sentidos

Aquí dejo el relato erótico que he escrito para presentar a un concurso de relatos. Espero que os guste.


Abro los ojos un poco, no puedo ver nada, todo está oscuro. Trato de levantarme pero una fuerza me impide hacerlo, tengo las manos atadas. Colocadas por encima de mi cabeza están atadas a algo, imagino que es un cabecero. Creo que estoy en una cama. Pestañeo un par de veces y me doy cuenta de que es oscuridad lo que me impide ver, tengo los ojos vendados.
Empiezo a tener plena consciencia de la situación, tengo las manos atadas, los ojos vendados y solo llevo puesta la ropa interior. No entiendo nada, no se donde estoy ni que hago aquí. Trato de recordar y agudizo los sentidos intentando captar alguna sensación que me ayude a entender. Huelo, capto un olor familiar, una fragancia masculina, L´Homme de Yves Saint Laurent.
Trato de escuchar, no hay sonido alguno, todo está en silencio.
Escucho el ruido de una puerta al abrirse, alguien se acerca a mí, escucho los pasos.
“¿Hola? ¿Hay alguien ahí?” no recibo respuesta. Callo, no se por qué pero algo en esa situación me excita, estoy atada, semidesnuda en una cama, me siento observada.
Alguien se sienta en la cama, se me acelera la respiración, noto como mi pecho se ensancha a medida que respiro. Noto una caricia suave desde mi hombro hasta mi muñeca. Retiro el brazo, abro la boca para gritar pero antes de cualquier sonido salga de mi boca una mano me la tapa y lo impide. Me susurra al oído, me dice que me tranquilice, que nada malo va a pasarme. “Relájate” La voz es bonita, masculina, suave. Me tranquiliza un poco el que su tono sea tranquilo, no parece alterado.
Quiero relajarme pero no puedo hacerlo del todo, estoy nerviosa, mí respiración y mí pulso están acelerados.
Comienza a besarme el cuello, tuerzo la cabeza tratando de impedírselo. Con delicadeza la mueve al lado contrario dejando mi cuello estirado. Continúa besándome, noto sus besos bajar por mi cuello, sigue por mi escote y continúa el descenso por mi vientre. A la vez que me besa con una mano acaricia mi pierna.
Mi mente empieza a dividirse, una parte quiere resistirse pero la otra empieza a excitarse cada vez más. Los besos, las manos tocándome… No se a cuál de las dos hacer caso, muevo la pierna para apartarla de su mano, le digo que me deje, que me suelte, muevo las manos, quiero soltarme. Coloca un dedo sobre mi boca, “Shiiiiii, tranquila” Pone la mano en mi vientre, lo acaricia, y la introduce bajo mis braguitas. Doy un pequeño respingo al notar su mano en mi sexo, lo acaricia. Toca mi clítoris, estoy húmeda y eso facilita su tarea. Sabe como tocar a una mujer, sus dedos se deslizan por mi vagina, juega con mi clítoris, introduce un poco los dedos, los saca y vuelve a mi clítoris. Estoy muy excitada, mi cabeza ya no piensa en lo que está pasando, ahora solo quiere llegar al clímax.
Me deja a medias, de pronto para. Agudizo el oído, se está desnudando. Noto como vuelve a acomodarse en la cama, se coloca sobre mí, pone una mano en mi cintura y me besa el cuello de nuevo. Sube la mano por mi torso hasta mi pecho, lo acaricia. Estoy excitada, quiero soltarme, quiero tacarle, acariciarle la espalda, quiero participar.
Se da cuenta de mi deseo y suelta mis manos, antes de hacerlo me pone una condición, no puedo quitarme la venda.
Con las manos libres puedo abrazarle, bajo mis manos por su espalda, toco sus brazos. Le noto más excitado, sus besos han ganado pasión y sus manos tocan con más fuerza mi cuerpo. Puedo notar su erección, ahora los dos nos dejamos llevar por la pasión. Nos besamos, nos abrazamos, parece que nuestros cuerpos quieren fundirse en uno.
Liberada de las ataduras puedo dar rienda suelta al deseo que ha despertado en mí. Salgo de debajo de su cuerpo y le digo que se tumbe, ahora soy yo la que besa su cuello y bajo por su pecho. Me detengo a jugar con sus pezones y sigo bajando. Acaricio el interior de sus muslos, se deja hacer y las abre un poco para que pueda tocarle mejor.
Acaricio su miembro mientras que beso el interior de sus piernas, noto como endurece un poco más. Sigo besándole en ascenso hasta que me introduzco su pene el la boca. Se la chupo, gime, se estremece. Juego con su pene, lo chupo, lo beso, lo acaricio con la lengua.
Dejo de chupársela y me pongo sobre él a horcajadas. Quiero sentirla dentro, quiero moverme sobre él y sentirla dentro de mí. Está tan empalmado y yo tan mojada que no es necesario que me ayude con la mano, entra sola, me dejo caer y por fin la noto dentro de mí.
Me muevo, bailo sobre sus caderas, ha dejado de importarme la situación en la que me encuentro y solo disfruto del sexo.
Sus manos se posan sobre mis caderas y me ayudan a moverme, las sube a mi cintura, aprieta, las sube ahora a mi pecho, lo toca, lo aprieta y las vuelve a bajar.
Me anima a cambiar de postura, me coge de las manos y me guía. Está sentado, creo que sobre una silla. Sin soltarme las manos me guía hasta que quedo sentada sobre él, vuelvo a introducirla dentro de mí y vuelvo a bailar sobre él. Me contoneo, me muevo, gimo, no nos hemos soltado las manos. Cada vez me muevo a mayor velocidad, estoy disfrutando, gozando, me muevo, le beso. Por primera vez le beso y sigo moviéndome. Acelero, me muevo a mayor velocidad, estoy a punto de llegar al orgasmo, estoy cansada pero no quiero parar, quiero correrme. Acelero un poco más, un poco más, él levanta un poco su cintura para facilitar mi orgasmo y por fin llego el clímax. Junto con el orgasmo un gemido intenso sale de mi boca, un pequeño espasmo y mis músculos se relajan. A pesar de ello no quiero detenerme ahí, quiero que él llegue al orgasmo también. Me levanto, creo que puedo llegar hasta la cama sin necesidad de ayuda, me coloco a cuatro patas sobre la cama, no hace falta que le diga nada, me penetra en esa posición. Mientras me penetra acaricia mi espalda, su caricia ya no es delicada, ahora en sus manos se nota la pasión y las ganas de correrse. Me sigue penetrando, aumenta la presión, me penetra con fuerza, noto es sus movimientos que está a punto de correrse, se mueve, acelera, ahora soy yo la que mueve la cadera para facilitarle el orgasmo, una embestida profunda y el gemido que emite me confirma que ha llegado al clímax también.
Mis piernas flaquean y se dejan caer, quedo tumbada boca a bajo sobre la cama, el sigue dentro, tumbado sobre mí. Me rodea con sus brazos y besa mi espalda. Noto como sus manos desatan la venda que me ha impedido ver quién ha sido el hombre que me ha hecho gozar de esa manera. Me giro para verle, abro los ojos y me despierto en mi cama. Estoy en mi habitación, sola en la cama, las sábanas están muy desordenas, los cojines por el suelo, pongo una mano en mi pecho, el corazón está un poco acelerado. Miro en la penumbra y me doy cuenta de que todo ha sido un sueño.

miércoles, 8 de febrero de 2012

Buscando local de striptease

No se como me siento, estoy nerviosa todavía. Hoy me ha pasado algo y tengo que contarle esto a alguien pero no se me ocurre a quién, así que una vez más mi blog es guardián de mis confidencias.
El corazón me late a un poco acelerado. Ya no tengo miedo, en ese sentido estoy tranquila pero mi pulso aún no se ha normalizado.
Tengo la sensación de que he cometido una locura, al menos ahora lo veo así aunque no se por qué no lo veía de esa misma manera cuando se me ha ocurrido hacerlo. Quizás fuera el efecto de los dos mojitos, no se.

Hoy he pasado toda la mañana un poco de bajón, un poco melancólica, dándole vueltas a la cabeza. Me ha animado un poco el que hoy tenía clase con el profesor que me gusta, así que me he puesto guapa y he ido a clase. A la última clase no me apetecía ir y me he ido con una compañera al café de los 40 principales en Gran Vía a tomarnos algo.
Un par de mojitos entres risas y pasan unas de horas. Su novio viene a recogerla, nos vamos. Se ofrecen a llevarme al metro, rechazo el ofrecimiento, es un pequeño paseo y no me vendrá mal caminar. Cuando salgo a la calle me doy cuenta de que los dos mojitos han hecho algo de efecto, camino por la Gran Vía. Definitivamente los mojitos me han afectado, me he puesto un poco tonta, pienso en lo que no debería y me muero de ganas de hacer lo que no debo. No me quiero ir a casa, soy consciente de que si me voy a casa empezaré a darle vueltas a la cabeza. Una luminosa mujer desnuda llama mi atención, se me pasa un pensamiento por la cabeza, es algo que he pensado otras veces pero que finalmente nunca he llegado a hacer. Sigo andando, entro en el metro y me doy media vuelta. Salgo de nuevo a la calle y me encamino hacia el local de striptease. No se en que pienso, en realidad creo que no pensaba, sólo me apetecía hacer algo diferente, no pensar.
Hay portero, muy decidida voy a entrar. Un gran brazo me corta el paso, me mira de arriba abajo. No puedo pasar. Le explico que solo quiero tomarme una copa. Me vuelve a hacer un repaso, vaqueros, botines de tacón y la carpeta en la mano. Esta vez ni mis miradas ni mi mejor sonrisa me sirven para conseguir lo que quiero, “este no sitio para ti, guapa” me dice el portero.

No hay nada que hacer, me siento como una niña caprichosa que no quiere irse a casa sin conseguir lo que quiere. “Aquí sobran estos locales” pienso, y me pongo a callejear por la zona, estoy decidida a tomarme aunque sea un vaso de agua viendo como una mujer se desnuda. Alejada del ajetreo de la Gran Vía creo que alguien me sigue, empiezo a ponerme nerviosa, me doy cuenta de que no se muy bien donde estoy y no veo taxis pasar. Definitivamente alguien viene detrás mio, me habla. “guapa”- me dice- “¿no querías tomarte una copa? Puedes bailar para mí” o algo por el estilo. No contesto, sigo caminado y él sigue hablando. De repente siento que me agarra y me empuja contra una pared, ahora sí estoy muerta de miedo. Me dice cosas que no escucho porque mi cabeza piensa aceleradamente, me dice algo así como que debería contestar cuando me hablan y que una chica como yo no debería ir a locales de striptease, no se. Mi cabeza no está en eso, su cara está muy cerca de la mía y tengo miedo. No se de donde salen pero de repente hay dos hombres detrás de él, uno le pregunta cuál es su problema o algo parecido y se separa de mi. Me despego de la pared, me pongo tras los dos hombres, me preguntan si estoy bien, si me ha pegado. Les digo que estoy bien y me acompañan a coger un taxi. No me preguntan y yo no cuento, creo que pensaban que era una pelea de pareja o algo por el estilo.
Ahora en casa estoy tranquila, me ha venido bien escribir, ya no tengo el corazón acelerado. Ha sido un simple susto, no se que intenciones tenía pero necesitaba contarlo antes de acostarme. En parte siento como que he propiciado la situación al estar donde no debía, el tío estaba en la puerta del local y…no se, joder no se.
Bueno,  creo que será mejor que me vaya a dormir, ahora no quiero darle vueltas a la cabeza sobre si ha sido una estupidez ir a un local de striptease o no.

domingo, 5 de febrero de 2012

Escribiendo


Hoy sólo quiero decir que recuerdo, que extraño, que no olvido. Que quiero, que deseo, que pienso. Hoy me gustaría sentir que soy extrañada, recordada, no olvidada.
Hoy sólo quiero decir que una parte de mí se muere por comunicarse, por escribir, pero la otra la amarra con cadenas y no deja que lo haga.
Hoy sólo quiero decir que en esta noche volvería a encerrarme en un huerto de por vida aunque mañana con la luz del sol desee volver a salir.

jueves, 2 de febrero de 2012

Seduciendo


Llego tarde a clase, necesitaba un café y me he pasado por Starbucks a por uno antes de entrar. Así, con mi café en la mano y mi look de universitaria he entrado en clase. La carpeta en la mano, el pelo suelto, liso, medio despeinado simulando descuido pero en realidad muy cuidado con el bolso grande de clase colgando del brazo.
Mis compañeros están sentados, en la mesa en la que debería estar mi profesora hay un hombre inclinado, moreno, entre 30 y 35, vestido un poco informal pero se nota que ha elegido bien la ropa antes de ponérsela, barba de un par de días, sexy.
Levanta la cabeza, me mira. “Llegas tarde”, me dice. “Lo se, lo siento”, respondo, no doy más explicaciones y me siento.
Comienza a hablar, ha habido un cambio, él será mi nuevo profesor en la asignatura.
Comienza a explicar, a medida que habla me voy fijando más en él, llama mi atención. Camina mientras habla, gesticula. Me sonrío mentalmente al observar que tiene la misma manía que yo y que de vez en cuando levanta la mano y se echa el pelo hacia atrás. Me parece mono, me gusta su forma de hablar, de sonreírse. A veces se la traban las palabras, quiere explicar demasiadas cosas, cambia de tema de repente una y otra vez al darse cuenta que se ha dejado algo por contar. Se nota que le gusta lo que enseña, habla con entusiasmo.
Tiene algo que me gusta, cuando me quiero dar cuenta estoy coqueteando con él. De repente me veo preguntando cosas que he entendido, hago como que no entiendo lo que está explicando hasta que se acerca a mi sitio y se pone en cuclillas delante de mí para explicármelo. Aprovecho el momento, me acerco un poco, muy poco, por encima de la mesa, miro al papel como si estuviera tratando de entender cuando en realidad estoy pendiente de sus ojos. Cuando noto que él levanta la mirada la levanto yo también para que se crucen, la sostengo y me sonrío tímidamente bajando la mirada. Tocado, se sonríe él también. Me hace una pequeña broma, me río un poco mirándole de nuevo a los ojos. Tocado otra vez.
Vuelve a la explicación y la clase continúa, tomo apuntes, le miro y de vez encunado nuestras miradas se cruzan. Vuelve sobre lo que supuestamente yo no entendía, me está preguntando como me llamaba, me pilla desprevenida, estaba escribiendo un email en la BlackBerry en lugar de atender. Mi compañera de al lado me da un codazo. Me ha pillado, solo me queda mirarle de nuevo a los ojos y sonreír. “………. Me llamo ………..” sonríe, tocado otra vez.
Apaga las luces y enciende el proyector, así, a la luz del proyector está más sexy aún.
La clase termina, he quedado después de clase y soy a primera en levantarse y recoger.
Al verme tan dispuesta a irme se acerca, pide que nos esperemos un momento, que quiere mandarnos un trabajo para el próximo día. Soy yo la que habla ahora y hace una broma, me mira de nuevo y se ríe.
A la que voy a salir por la puerta me pregunta si he entendido lo que ha explicado. Pienso: “pobre, claro que lo he entendido, solo quería llamar tu atención”. Le digo:”Sí, sí, me lo has explicado muy bien” sonrío de nuevo, sonríe, y me dirijo a la puerta. Antes de salir me giro, me está mirando, le miro de nuevo a los ojos, sonrío de nuevo y le digo: “hasta el próximo día”. Me mira, sonríe y yo bajo la mirada tímida.
Tocado de nuevo, ese giro ha sido genial. No quiero ser presumida, ni presuntuosa, pero dos clase más y estará tocado y hundido. Es cierto eso que dicen que la seducción es un arte y por alguna razón yo la domino muy bien.