miércoles, 30 de noviembre de 2011

Salida a un hotel

Escribo tranquila en el ordenador, suena el móvil B. Me levanto y descuelgo el teléfono. Voz bonita, educado, agradable pero sin pasarse. Hablamos, una salida a un hotel, le pido una hora de plazo, me insiste en que sea discreta con el vestuario, (¡¿Quién se ha creído que soy?!), quedamos en el bar del hotel y una vez más me insiste con la discreción. Hago un repaso mental por mi armario y le digo lo que llevaré puesto: camisa, falda de tubo camel y zapatos de tacón.

Cuelgo el teléfono y me voy a toda prisa a la ducha, me visto, me maquillo un poco y me voy. Salgo a la calle, llamo a un taxi.
Suena mi móvil personal, una amiga, descuelgo con intención que terminar pronto la llamada. Se enrolla y ya estoy en el hotel. Entro en la recepción con mi amiga al teléfono, me encamino directa hacia el bar y alguien por detrás me llama. Corto la conversación con mi amiga, “te tengo que dejar”.
Está a mi lado, vamos hablando mientras caminamos y subimos a la habitación.

Estamos dentro, todo normal. Charlamos, se quiere duchar. Me levanto del sillón y dejo caer mi hombro en el marco de la puerta del baño, le miro mientras se desnuda. Le da un poco de vergüenza así que me doy la vuelta y decido esperarle en la habitación.
Le pido permiso para coger algo de beber, abro el minibar, champán. Sirvo dos copas, sale de la ducha y nos volvemos a sentar, cada uno en un sillón diferente.

Nos tomamos la copa mientras hablamos y poco a poco va surgiendo la chispa, la química. Ninguno de los dos se decide a dar el primer beso, me dice que el no me lo va  a dar. Me levanto y me siento a su lado, yo a él tampoco… Nos besamos y nos apasionamos. Estoy inclinada en el sofá, con una mano me agarra por detrás de la espalda y con la otra toca mi escote. Seguimos besándonos, nos tocamos, nos acariciamos, nos besamos más.
Nos hemos encendido, nos pasamos a la cama. Continuamos en este escenario, seguimos con los besos, las caricias…Fuera ropa, desnudos, cuerpo con cuerpo…

De nuevo hablando tumbados en la cama, me levanto y comienzo a vestirme. Él sigue en la cama, me mira, tengo sed, bebo agua de la botella. Me estoy abrochando la blusa, viene, me agarra por la cintura y me besa. Me dejo besar, me gusta que me bese. Me dejo acariciar, me gusta que me acaricie. Paso mis manos tras su cuello, respondo a su beso con más besos, con más caricias. Otra vez me encuentro en la cama, desnuda, puedo sentir sus besos en mi cuerpo, una mano recorre mi pierna, mis manos trepan en su espalda. Mi cuerpo se empieza a arquear, le busca, busca el contacto, el roce. Le llama, escucha y entra de nuevo. Otra vez el cuerpo con el cuerpo, los gemidos, el deseo de llegar hasta el final…De nuevo un baile, un intercambio de movimientos, un intercambio de placer. De nuevo hasta el final, de nuevo el clímax.

Me levanto por segunda vez de la cama pero esta vez sí me visto. Me pongo mi blusa, mi falda de tubo, cojo el bolso y me despido. Esta vez sí me voy, me encamino hacia la puerta, la abro y salgo por donde entré.

viernes, 25 de noviembre de 2011

Vértigo


Hoy quiero compartir esta canción con vosotros. Ha sido un día muy largo pero por fin estoy en casa, escucho esta canción mientras se cargan los archivos de un mail que tengo que enviar y de repente parece que se va el agobio, recupero la confianza y me siento optimista.
Ha habido un momento en que quería explotar, llevo dos días que parecía que todo me superaba y hoy he reventado. Toda la mañana ultimando los detalles de un proyecto en el que se me ha echado el tiempo encima, cuando casi está todo listo salgo de casa y me voy al Corte Inglés a revelar una foto, el último detalle.
Voy andando deprisa por la calle, hay mucha gente, me agobian. Llego al Corte Inglés, más gente y yo más agobiada. Padres, madres, niños, parejas, abuelos....todo el mundo gira a mi al rededor y yo tan sola en medio de todos...la cabeza me da vueltas. Atravieso la sección gourmet para ir a revelado y veo a una preciosa niña rubia con un bonito abriguito blanco que juega y llama a su papá. Por algún motivo eso me bloquea y me entran unas ganas tremendas de llorar, de dejarme caer de rodillas en medio de todos y ponerme a llorar. Me contengo, aparto la mirada de la niña y voy a donde iba. La máquina de revelado está rota, hasta mañana no podré tener la foto. Entonces sí, entonces desacelero, ando despacio, vuelvo a ver a la niña y me voy al baño. Me siento en un retrete y con las manos en la cara lloro. Lloro como una desesperada, lo suelto todo, me limpio las lágrimas y me pongo en pie. Salgo, me miro al espejo y me digo: "en Madrid todavía tengo muchos sitios donde revelar una foto".

jueves, 24 de noviembre de 2011

Vivaldi mientras trabajo

Para calmar el estres de la entrada anterior...

Estres


Un momento de calma por favor, escribir, relajarse y dejar que la mente se recupere un poco.
Me he levantado a las 9 de la mañana, un café bien cargado y a las 9 y 10 ya estaba frente al ordenador terminando un trabajo que tengo que entregar mañana. Ni si quiera he puesto la música, mi cabeza centrada en lo que tiene que estar. Ha llegado un momento que demasiado y me he bloqueado. Suena el móvil, no quiero cogerlo, lo corto, vuelve a sonar. ¡Por Dios que se calle! No quiero contestar. De repente empiezo a sentirme muy presionada, ha sido cuando me he dado cuenta de que necesitaba desconectar un momento, relajarme y desconectar.
Estiro la espalda sentada aun en la silla frente al portátil, me levanto y miro por la ventana. Fantástico día en Madrid, soleado, temperatura agradable… Un paseo, eso es lo que necesito.
Solo llevo puesta una camisa que era de un antiguo amor, al principio la conservaba porque me encantaba ponérmela y recordarle, podía sentirle. Ahora solo me resulta muy cómoda, me encanta ponerme camisas de hombre cuando estoy en casa.
Voy al baño, me lavo la cara y me miro al espejo, a pesar de todo no tengo mala cara. Me visto, no me lo pienso, mis vaqueros rotos, ni siquiera me pongo sujetador, un jersey de lana no muy gordo, una cazadora y a la calle a pasear.
A los 5 minutos, cuando llego a una ferretería a la que esta semana he ido unas cuantas veces me doy cuenta del tramo que he recorrido. ¿Estoy paseando o corriendo la maratón? Voy pensando sin parar en todo lo que tengo que hacer y mis piernas van al mismo ritmo. Me siento estresada, por mi cabeza pasan miles de cosas, quiero gritar. Necesito hablar con alguien, me siento sola, quiero gritar muy alto o mantener una conversación que me distraiga un momento de mis pensamientos.
Vuelvo a la ferretería, busco a al dependiente que me ha atendido todos estos días. Es simpático, se le nota que intenta ligar y siempre me da conversación. Hoy no quiero comprar nada, solo necesito hablar y distraerme.
Me saluda con una sonrisa, se la devuelvo, empiezo a marearle. “¿Me enseñas esto? ¿A ver esto de ahí? ¿Y eso de arriba? No, no me convence. Espera, ¿Y esto otro?”
Entre pregunta y pregunta charlamos, “¿Cómo lo llevas? Ya veo que aún no has terminado lo que estabas haciendo, etc.”
Después de unos 10 minutos de búsqueda de algo que no existe y de que me enseñara varias cosas que podrían parecérsele, decido que ya no puedo alargar más esa charla idiota. Me voy. Salgo a la calle, miro a mí alrededor ¿a dónde voy? Miro el reloj, ¡mierda! El tiempo. Me vuelvo a casa y decido escribir, la charla con el dependiente no ha servido de nada y como siempre recurro a mi blog. Mientras se enciende el portátil voy a la cocina, la lavadora aún no ha terminado. “Qué no se me olvide tender” me digo. Al irme veo sobre la encimera una caja de bombones, sonrío, recuerdo y me sonrío. La cojo, me los voy a comer todos, dicen que el chocolate es sustitutivo del sexo. ¡Oh, que bien me vendría un buen polvo ahora!
Empiezo a escribir, recuerdo que no he anulado una cita que tenía que anular. ¡mierda! Otro fallo, mando un sms para anularla. El móvil vuelve a sonar, lo vuelvo a cortar.
El reloj, la una, el tiempo corre. Tengo un compromiso a las 16:30 y las 18:00 tengo que estar en clase. ¡Mierda otra vez! He estado tan centrada en el proyecto de mañana que he olvidado hacer el trabajo que era para hoy. ¿Qué coño me pasa?
Empiezo a pensar que me he cargado con demasiadas cosas, tengo demasiadas cosas en la cabeza, hoy siento que todo me supera. Pero ya no hay vuelta atrás, ahora solo queda ir hacia delante, asumir responsabilidades y tirar del carro que he cargado. Necesito que llegue el fin de semana.

domingo, 20 de noviembre de 2011

Continuando el camino


Me despierto de la siesta, otra pesadilla, miro a mí alrededor. La televisión, la mesa del centro, el sillón de al lado… Estoy en casa de mi madre, me empiezo a despertar realmente y voy recordando. Después de comer y de ayudar a mí madre a recoger me he tirado en el sillón, en mí sillón, a ver la tele. He debido quedarme dormida sin darme cuenta. Ayer salí a cenar, demasiado vino, y esta mañana me ha tocado madrugar, el sueño ha debido vencerme cuando ha notado el estómago lleno y mí culo se ha posado en mí sillón.
Ahora escribo en la cocina, en la misma cocina en la que cobró vida este blog. Un café, un cigarro y me animo a escribir.

Echo la vista hacia atrás, el camino sigue hacia delante. Los que me lleváis siguiendo un tiempo sabéis cuanto me gusta la metáfora del camino. Yo continúo con mi camino, paseando, esquivando piedras, deteniéndome a observar las flores…

Los que me leéis habitualmente habréis notado que el número de entradas en el blog ha descendido, lo se, pero las clases, los estudios, los nuevos proyectos, una nueva situación personal…todo cambia, evoluciona, se modifica. ¡Qué aburrido, si no! Si la vida no se modificara sería aburridísima. Quedarse estancado es no andar, si no se anda no se avanza en el camino.

Pronto será mi cumpleaños, el mes que viene los 24 años me esperan. 24 años de vida, de camino recorrido. 24 años de experiencias, de aprendizaje, de modificaciones.
Y lo mejor de todo es el deseo de seguir acumulándolas, el deseo de seguir aprendiendo, acumulando experiencias, vivencias. De seguir superando retos, de sacar hacia adelante proyectos, sueños, ilusiones. De seguir andando por el camino, disfrutando de él, aprendiendo, viviendo, soñando, luchando, saltando muros, derribando barreras, oliendo flores, conociendo otros peregrinos, dibujando en la arena.

Miro por la ventana y el cielo gris me saluda, le regalo mi mejor sonrisa y le saludo también. La lluvia hace crecer las flores y a esta mariposa le encanta posarse en las flores. Esta mariposa no deja de volar. 

miércoles, 16 de noviembre de 2011

A ti, por estar ahí


Una vez más hago una entrada de agradecimiento, una vez más quiero agradecerle a esa persona el estar conmigo, apoyándome, el no me dejarme sola, el no dejarme caer.
Sabes que el lunes el día me preparó una experiencia muy desagradable, muy dura de pasar. Sabes que estaba en casa nerviosa, temerosa de que llegara. Pero lo que no sabes es que hubo un rato en el que dejé de pensar en ello, cuando el telefonillo de casa sonó y me dijeron que era de la floristería dejé de pensar en ello, cuando vi aparecer en la puerta ese enorme y precioso ramo de flores dejé de pensar en ello, cuando las cogí y las olí dejé de pensar en ello y pensé en cuanto te aprecio, en cuanto me aprecias, en cuanto me cuidas.
Tú mejor que nadie sabes que hay cosas que es más difícil expresar con palabras habladas, cara a cara, y aunque creo que ya estarás cansado de escucharlo, he querido dedicarte esta entrada. Una vez más te dedico una entrada en mi blog, lo hago porque se que te hace ilusión, lo hago porque aquí me conociste.
Gracias una vez más, y no por el ramo de flores, si no porque elegiste las flores de mis colores favoritos, porque escuchas cada palabra que digo, porque me aguantas cuando estoy cabreada y tengo ganas de discutir, porque me aguantas cuando estoy eufórica y hablo y hablo sin parar, porque me aguantas cuando tengo ganas de llorar. Gracias porque no me has dejado sola un momento, gracias porque el lunes estuviste ahí cuando pasé por uno de los peores momentos que he pasado, gracias porque me comprendiste, me apoyaste y aunque ni tú mismo creías tus palabras, trataste de animarme.
Gracias porque es fácil estar conmigo cuando todo son risas pero no lo es tanto cuando son lloros.
Gracias por los paseos, por los desayunos los días que no trabajas, por los detalles, por las llamadas para saber como estoy. Gracias por quedarte esperando a que me quedara dormida y salir de casa sin hacer ruido, gracias por cuidarme, por preocuparte de mi.
Creo que ya te he dicho alguna vez que en medio de toda esta soledad que conlleva mi vida, has llegado tú y no me siento tan sola. Gracias por ello, gracias por darme todo y no esperar nada a cambio, por tu desinterés (aunque tú digas que en el fondo es interesado).
Sabes de sobra cuanto te aprecio, sabes que lo que viví el lunes fue horrible para mí pero lo que no sabes es que si tú no hubieras estado ahí, apoyándome, tal vez hoy no me sentiría como me siento, hoy me siento bien y en una gran parte es gracias a ti.
Gracias porque de la forma en la que nunca hubiera imaginado he conocido a un gran amigo, a una gran persona.

viernes, 11 de noviembre de 2011

Deseo


Desnuda, vestida por una mirada, por unas manos ansiosas de recorrerme. Desnuda, deseada, excitada y la noche alrededor.
La noche, la noche y un balie, un baile de caderas, de roces, de besos, de caricias.
Caricias, caricias que terminan, que comienzan, que se repiten, que se entremezclan con gemidos.
Gemidos, el sonido de los sentidos, gemidos leves, ansiosos, muestra del placer.
Placer, placer de girar, de elevarme, de entrar, de salir.
Una espiral de deseo que atrapa los cuerpos, que envuelve los sentidos. Irracional, tan real, tan corto, tan intenso. Tan fugaz, tan constante, tan presente.
Hacerlo una vez más, otra vez y nunca terminar. Llegar y querer volver a empezar, no descansar. Volver a baliar, volver a moverme, volver a sentir, volver a girar, a perderse en esa espiral.
Susurros en la noche, en el momento, tan directos, tan confusos, tan reales, tan escondidos.
Tan sencillo, tan complejo. Cuerpo contra cuerpo, piel que se funde con la piel, se confunden las caricias, las manos, las piernas.
Una pared, un deseo más, motivo de placer. Una cama, una silla, la ventana ¿qué más da?
Abierta, abierta y dispuesta. Abierta hacia el interior, hacia los adentros, hacia el placer, hasta la locura.
Deseo, pasión, sentidos. Sexo, cuerpo, mente.

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Se manifiestan y reflexiono


Este día 6 Domingo, día 6 de noviembre, las prostitutas madrileñas se manifestaron en la mítica calle Montera, calle, zona en la que es habitual la prostitución callejera.
Se manifestaron por el acuerdo de espacios adecuados en los que ejercer su actividad, contra la persecución policial que sufren ellas y sus clientes, en contra de las normativas y los planes municipales, como forma de desmentir esa idea que se tiene de que todas las mujeres que se dedican a la prostitución son víctimas de la trata. Si a alguien le interesa obtener más información acerca de las reivindicaciones puede informarse en la red, en el Blog de Paula Vip o en el blog: Prostitución, una visión (sub)-objetiva compleja y global de Montse Puig. En estos blog encontraréis la información que necesitéis de una forma más acertada que en el mío. Ellas tocan el tema desde un punto de vista más “profesional” e informativo, yo quiero tocar el tema y centrar la entrada desde un punto de vista más personal, desde la reflexión.

Me enteré de que esta manifestación iba a tener lugar, yo también soy trabajadora sexual y he de reconocer que en ningún momento me he planteado en serio acudir.
Esto me ha hecho darle vueltas de nuevo, no es la primera vez que lo hago, a la valentía y a la hipocresía.
Sabéis que siempre trato de ser lo más sincera posible, uno de los motivos de la existencia de este blog es mostrar que se pasa por la cabeza de una escort, cómo una escort vive su vida, cómo ve la prostitución y el mundo que la rodea. Quiero que sea una visión lo más real posible y para ello trato de expresar siempre mi sincera opinión.
Los que leéis habitualmente mi blog sabéis que en múltiples ocasiones he escrito sobre mi trabajo como escort, he escrito que no me siento mal por ser escort, que estoy contenta trabajando en lo que trabajo, que me ha abierto puertas, que no me avergüenzo de ser escort. Ahora bien, ahí viene la pregunta, ¿por qué entonces no me he unido a la manifestación? Lo primero que pensé cuando en un primer momento se me pasó por la cabeza la idea de ir fue: “¿y si salgo en la tele? ¿si alguien me ve?” . Inmediatamente mi cabeza se hizo la pregunta: “si no te avergüenzas de ser escort, ¿por qué no vas a la manifestación?” La respuesta es obvia, los prejuicios de la sociedad. Mi familia, mis amigos, mis compañeros, mis profesores, mi entorno, un gran miedo a su reacción. Pero si tan convencida estoy de que no hago mal alguno, ¿por qué entonces ese miedo?
Viendo las imágenes de la manifestación vi que varias de las personas que acudieron a la manifestación lo hicieron con máscaras, ocultando su rostro. ¿No lanza eso una idea contraria a lo que se trata de expresar? Si se lucha por que la prostitución deje de verse como una lacra social, ¿no deberíamos ser nosotras las primeras en dar la cara y decir: no somos una lacra y no nos avergonzamos de ser prostitutas? No quiero que esto se entienda como un reproche, no lo es, comprendo a aquellas que ocultaron su rostro, solo reflexiono.

Creo, no lo se, que la mayoría de l@s trabajador@s que acudieron son aquell@s que trabajan en la calle. ¿Qué pasa por ejemplo con nosotras, las escorts? Reconozco, y espero que nadie se sienta ofendido ni que se malinterpreten mis palabras, que no me siento identificada con esa parte del colectivo. La esencia es la misma, sexo por dinero, pero todo lo demás es muy diferente. Los espacios, la forma, etc. ¿No deberíamos sentirnos tod@s parte de un mismo colectivo? ¿Acaso la sociedad es tan clasista (puede que yo sea tan clasista) que puede llegar a ver de manera diferente una actividad que en esencia es igual por el hecho de cobrar más o menos dinero?

Todo esto son reflexiones que me hago a raíz de mis propios pensamientos, de mis propias contradicciones. ¿Soy trabajadora sexual o soy una niña tonta que está jugando a ser escort?  

viernes, 4 de noviembre de 2011

La ventana indiscreta

Por fin todo está colocado, hasta el último papel está fuera de las cajas, las maletas por fin vacías. Dejo para el final la ropa interior y lo último en guardar es una pequeña cajita negra que contiene unas preciosas y especiales cintas rojas.
Estoy agotada, no sabía que tenía tantas cosas. Prometo no volver a decir que no se que ponerme...
Quedan un par de horas para ir a clase, una ducha larga de agua bien caliente es lo que necesito.
Me quito la ropa, abro el grifo y espero a que esté a la temperatura ideal. Me sumerjo bajo el chorro de agua, el agua cae por mi cabeza, baja por mi espalda, se desliza por mi pecho y baja por mis piernas.
Disfruto un rato de la ducha pero tengo que salir, el tiempo. Me envuelvo en la toalla y me dirijo a la habitación, mi nuevo dormitorio con su gran armario y su ventana exterior.
Miro la ventana, las cortinas están a medio correr, me acerco para correrlas del todo. Me paro un momento y un pensamiento muy mio me sorprende, tengo ganas de jugar. De nuevo vuelvo a tener ganas de jugar.
En lugar de cerrarlas las abro por completo y me aseguro de que la persiana está bien subida. Aún con la toalla miro por la ventana, veo perfectamente las ventanas del edificio del otro lado de la calle, en las que tienen las cortinas corridas puedo ver el interior. Me sonrío y me quito la toalla. Así, frente a la ventana, desnuda, vulnerable a las miradas de los vecinos, me dispongo a arreglarme. Cojo la crema, primero una pierna, luego otra. Para darme la crema coloca la pierna encima de la silla y no tengo prisa en extenderla, me acaricio son suavidad recorriéndolas con mis manos.
Lo mismo con el resto del cuerpo, los brazos, el pecho, la espalda... Siempre enfrente de la ventana.
Abro el último cajón colocado y elijo la ropa interior, me la pongo y sigo frente a la ventana. Con la ropa interior ya puesta me pieno, siempre visible desde el exterior.
Me visto, me maquillo un poco y salgo por la puerta.
Me voy pensando, pensando en mi, en como me he sentido estas semanas y me doy cuenta de que las cosas vuelven a su cauce. He recuperado las ganas de escribir, las ganas de jugar... Ayer por la noche mis risas resonaron por el metro, por el Geography Club... Todavía a las 3 de la mañana se podían escuchar mis risas en la intimidad de mi cocina.
Alejandra escribe, juega, se ríe.

jueves, 3 de noviembre de 2011

Gracias y volando

Tirada en la cama, rodeada aún de cajas sin abrir, de maletas por deshacer, mi cuerpo se dispone por fin a descansar después del largo día de hoy. La tele está colocada en su sitio y la cama hecha, por hoy eso es más que suficiente, mañana me preocuparé del resto.
Escribo esta pequeña entrada a modo de respuesta y de agradecimiento a todos aquell@s que os habéis preocupado por mi. No voy a mentir diciendo que he estado maravillosamente bien, aquellos que me seguís y más aún los que me conocéis, sabéis o habéis notado que he pasado unos días...bajos.
Hasta yo he de aprender a aceptar que no soy de hielo. No puedo evitar que ciertas cosas me afecten.
Encima se han ido juntando unas cosas, otras, algo de aquí, ahora sorpresa por allá, ahora cambio de casa... Todo junto ha hecho que por un lado no tuviera el ánimo muy dispuesto a escribir en el blog, y por otro, la falta de tiempo ha sido también importante en la ausencia bloggera. Motivo por el que esta entrada la escribo desde la cama y en la BlackBerry. (Perdón si aparecen faltas o fallos)
A pesar de todo esta mariposa sigue volando, continuando su camino.
Por más fuerte que sople el viento esta mariposa ya sabe volar a contracorriente.
Una vez más gracias a aquellos lectores que me han escrito correos, gracias a las compañeras que se han preocupado por mi, que me han llamado, me han escrito. Y una vez mas, desde mi pequeño espacio, gracias a mi trovador, a ese amigo que está ahí, el que aguanta mis llamadas eternas, mis historias, mis contradicciones, el que comparte mis risas, mis tonterías...
Gracias también a aquellos que comentaron la entrada anterior, la he borrado, no quería que formara parte de mi espacio.
Gracias a todos y bueno, al menos esto me ha servido para saber que si algún día dejo de escribir definitivamente me echaréis de menos. Por el momento no os preocupéis, eso no pasará, todavía tengo mucho que contar.