jueves, 30 de junio de 2011

Sobrevolando aguas internacionales

Hace unos 15 minutos que he regresado a la habitación del hotel. Ahora, degustando una deliciosa ensalada de fruta y de un fantástico batido de chocolate que he pedido a romm service, aprovecho para escribir algo en lo que he estado pensado mientras paseaba por la orilla del mar. Sentada como estoy, en la terraza de mi habitación, en la fantástica terraza de mi habitación con vistas al mar, es el momento ideal para escribir. El cielo estrellado, la brisa del mar, el susurro de las olas…
Ese mismo mar que escucho ahora, ha sido el mar que me ha hecho pensar, pensar en mí, en mí blog, en lo que una espera…Cuando comencé el blog ni si quiera sabía como iba a orientarlo, no sabía que iba a escribir en él. ¿A alguien le interesarían las cosas que pensara, que viviera o que sintiera yo? ¿A alguien que no fuera yo podrían interesarle las cosas que pasan por mi cabeza? Hoy, después de unos meses como bloguera y como escort, me siento orgullosa de mi blog. Lo he creado yo, ha salido de mi cabeza, le he dado forma, mimos, cuidados, y hoy puedo decir a ciencia cierta que las alas de esta mariposa sobrevuelan aguas internacionales. Ya sabía que tenía algún que otro lector al otro lado del charco, pero ayer tuve un encuentro especial.
Recibí una llamada en mi móvil B mientras estaba de compras preparando mi pequeña escapada. Nada fuera de lo normal, un hombre, quiere verme, acordamos hora y lugar. Ya en la habitación, con una copa de cava en la mano nos acomodamos en la cama a charlar. Me cuenta que es marino, capitán de un barco y que estando navegando por aguas internacionales un día descubrió mi blog. Me comenta lo eternas que se hacen las largas travesías de vuelta a casa, los meses en alta mar… y como mi blog ayuda a superarlo. ¡¡¡Mi blog leído en aguas internacionales!!! Imagino un gran barco, la tripulación haciendo sus cosas, y en el camarote al capitán leyendo mis entradas, mirando mis fotos, fantaseando conmigo… Puede que sea una tontería pero realmente me hizo ilusión. Quizás sea porque el mar le da a todo un toque de romanticismo especial o porque nunca imaginé que esta mariposa se adentraría en la inmensidad del océano y se colaría por la ventana de un camarote de un barco entre las aguas.
Aunque bueno, si lo pienso bien…estoy hablando de Internet, Internet que no tiene barreras (siempre y cuando tengas conexión…). Pero en fin, con lo grande que es Internet que sea mi blog el que se haga un hueco en el los ordenadores de todo el mundo, para mí, es algo genial. Como creadora y redactora de mi blog me siento orgullosa. ¿A quién no le gusta escuchar que le digan que llevan tiempo leyendo tus entradas, aquello que sale de tu cabeza, y que en cuanto ha tenido una oportunidad de escapar a Madrid ha querido conocerte? Personalmente me encanta que aquello que sale de mi cabeza atraiga tanto o más que mis fotos.
Y ya termino por hoy, una enorme y fabulosa cama con dosel me llama y mañana no me quiero levantar muy tarde pues quiero bajar temprano a pasear de nuevo por la orilla del mar.
Gracias a todos los que me leéis y ayudáis a que me sienta orgullosa de mi blog.

viernes, 24 de junio de 2011

Cara dura

Este es uno de los mail que me he encontrado hoy en mi bandeja de entrada:

Hola, soy David, administrador de la Web para adultos xxxxxxxx una web con más de 500.000 visitas de usuarios de España, donde se publican artículos de sexo y se anuncian chicas que trabajan en la webcam o como escort para publicitarse de forma independiente.

Me gustaría ayudarte a conseguir más clientes publicitándote en la web xxxxxxxx con tus fotos, tu número de teléfono para que te contacten con tus tarifas y el link de tu blog. 

Este servicio de publicidad tiene un coste de 200 € por artículo publicado en la web y si hay que hacer alguna modificación (actualizar fotos, nº teléfono, texto, etc) son 50 € por modificación. Como no se cual es tu situación económica actual te quiero proponer un intercambio de servicios muy rentable para ti, te publicito en la web describiendo una experiencia positiva para que ganes recomendaciones y consigas mas trabajos como escort entre tanta competencia que existe actualmente debido al gran numero de chicas que están ofreciendo sus servicios. 

A cambio tendría una sesión de una hora contigo en compensación a la promoción y la publicidad realizada por mi. No te preocupes por mi físico, soy un chico joven de 26 años, deportista, guapo, aseado y con buena educación, espero tu respuesta. Un saludo.”

Es la primera vez que recibo un correo de estas características. Había leído en foros y en otros blog los chantajes y extorsiones que las escort tenemos que soportar a veces, pero nunca había sido objeto de una.
En este correo no se identifica ningún chantaje o extorsión abiertamente, si simplemente se lee, es únicamente un correo de alguien que trata de llegar a un acuerdo comercial. Pero a mi me ha parecido leer entre líneas que puede llevar implícita la posibilidad de que una mala experiencia conmigo empiece a circular por la web en caso de no alcanzar ningún acuerdo. Quizás me equivoque y sean paranoias mías, quizás mi sentido arácnido haya saltado sin que sea necesario y ningún chantaje se esconda tras estas letras. Puede que simplemente sea un listillo que busca un polvo gratuito y que no trascenderá más de este correo. Aún siendo así, ¡vaya cara que tienen algunos!

Le he echado un vistazo a la Web (que en el correo he sustituido por xxxxx ya que no pienso hacerle publicidad) y no pagaría ni 2€ por publicitarme en ella. ¡¡Y dice que cuesta 200€!! Además, y puede que esto haya sido torpeza mía, no he visto ni un solo anuncio de escorts, ni siquiera una pestaña que indicara que en esa Web se publicitaran escorts. Vaya morro que se gasta el señorito deportista, guapo y aseado. ¿Si eres tan guapo y tan deportista por qué no te vas a ligar como hace todo el mundo que quiere un polvo sin pagar?

Si ha mencionado mi blog imagino que lo habrá visto y aunque no lo haya leído, al menos, le habrá echado un vistazo. Me pregunto cómo después de haber visto mi blog ha pensado que iba a entrar en ese juego…
Las escorts no podemos aceptar estas “buenas ofertas”, hoy es un polvo gratis, mañana dos, pasado mañana es un “si no me lo haces gratis te publico una mala experiencia”, y ¿luego qué?
Todavía no he contestado a su correo, reconozco que el primer impulso después de leerlo ha sido pinchar en “responder” y decirle por donde podía meterse su generosa oferta, pero no se si merecerá la pena. Como dice el refrán: no hay mayor desprecio que no hacer aprecio.

Imagino que es un gaje más del oficio y que quizás no sea la última oferta de este estilo que recibiré. Al menos espero que todas las chicas se nieguen este tipo de tratos y que al menos así, con el paso del tiempo quizás, dejen de tan siquiera plantearlo.

lunes, 20 de junio de 2011

¿Por qué soy como soy?

Un hilo abierto en uno de los foros que últimamente frecuento cuando tengo 5 minutos libres, me ha dado la idea para este post. Llevaba uno días sin escribir rompiendo mi media de entradas semanales, pero entre que llega el calorcito que anima a salir y a no pasar por casa, entre la oficina y unas cosas y otras no he tenido un minuto.

Una forera ha planteado una pregunta interesante: ¿por qué somos como somos? ¿Qué nos hace ser de una manera o de otra? ¿Qué nos ha llevado a ser escorts o clientes o sadomasoquistas, etc.? Y esta pregunta, obviamente, se puede aplicar a todos los niveles de la vida, pero como este es el blog de una escort, abordaremos los temas (siempre que se pueda) desde esta perspectiva.

Si me paro a pensarlo podría dar una relación bastante coherente de acontecimientos que al final han llevado a que hoy sea escort. 
Un cliente ayer me hizo esa pregunta (pregunta muy frecuente, por cierto). Le hice un pequeño y breve resumen remontándome hasta un hecho concreto de mi vida, pero ahora que lo pienso me he quedado corta, muy corta. Creo que para hacer una correcta correlación de hechos que me han llevado a ser escort tendría que remontarme hasta la infancia.
Soy de las personas que piensan que todo, absolutamente todo lo que vivimos en nuestra vida hace de nosotros lo que somos. Todo lo que hemos vivido y todo lo que vivimos en el presente va forjando nuestra persona, que crece, se transforma, aprende, comprende, evoluciona.  
No soy la misma que ayer, tampoco igual que mañana.

No sería correcto dar un único hecho como causa de mi decisión de ser escort. Podría dar un hecho como el que me empujó a tomar la decisión pero ¿por qué escort?
En otros post ya ha habido un pequeño debate sobre el tema dinero. Está claro que todas (o la mayoría, no me gusta meter a todo el mundo en el mismo saco) empezamos por dinero, pero ¿por qué escort y no camello, por ejemplo? Conozco mujeres que antes que acostarse con un hombre por dinero preferirían vender droga. Es más, conozco chicas que han estado o están en la cárcel por hacer de mulas. Algunas de estas chicas mueren en el camino, dejan hijos, familias… A ellas también las ha empujado el dinero a tomar la decisión pero han tomado una decisión diferente.
Hay mujeres que no están dispuestas a pasar ni por una cosa ni por la otra por más dinero que pueda darles.
¿Qué es lo que nos hace tomar una decisión u otra? ¿Qué es lo que me empuja a perseguir mis metas? ¿Qué es lo que me empuja a no resignarme, a no conformarme? ¿Qué es lo que me hace ambiciosa? ¿Por qué soy como soy? ¿Por qué soy quién soy?
Es hay donde juegan un papel fundamental nuestras vivencias, todo lo que hemos vivido y aprendido desde que nacemos nos hace hoy como somos, todo lo que vivimos y aprendemos en el presente nos hará ser como seremos en el futuro.

No puedo achacar a un solo motivo mis actuaciones, considero que el ser humano es demasiado complejo como para algo así. Puede que una acción desencadene una reacción pero ¿por qué esa reacción y no otra? Es posible que ni siquiera haciendo un análisis exhaustivo de mi vida consiga poner en orden todos los sucesos que al final han desencadenado en mi yo escort, es posible que mi subconsciente guarde más de un secretillo por ahí, pero lo que tengo muy claro, es que soy como soy y soy quién soy porque mi vida me ha hecho así, porque todo lo que he vivido me ha hecho ver la vida de la forma en que la veo, y por supuesto, vivirla de la forma en que la vivo.

viernes, 10 de junio de 2011

Escort forera



Hace unas semanas descubrí un submundo dentro del mundo del escorting. El submundo de los foros.
Una vez más me volví al sorprender, a veces me sorprendo a mi misma de lo “pava” que puedo llegar a ser. No conocía la existencia de foros de escorts, es algo que nunca me había planteado hasta que un día vi en las estadísticas de mi blog una visita desde uno de ellos. Yo, curiosa que soy, no pude más que pinchar el link y ver a donde me llevaba.
Desemboqué en un foro de escorts, alguien había preguntado por mí y puesto un enlace a mi blog. He de confesar que me gustó verlo, no se por qué estúpida razón me hizo un poco de ilusión….Puede que sea por eso de haber empezado en esto yo sola y desde abajo. Sin conocer este “mundo”, sin nadie que me “introdujera” en él.  Recuerdo cuando empecé a hacer mis labores de investigación, a visitar webs, a informarme…Veía tal cantidad de chicas anunciadas que había veces que me planteé el ni siquiera intentarlo. ¿Habéis visto ese capítulo de los Simpson en que Marge empieza a vender galletitas saladas? (seguro que sí, los han repetido tantas veces…) ¿Y recordáis una frase que le dice Homer a Marge cuando descubre su trato con los mafiosos? “Te veía intentar introducir una galletita salada en el gaznate ya atiborrado de América” (más o menos decía esto) Pues eso, creo que me he explicado.
Retomo el tema que me lío con una facilidad…
Me puse a curiosear por el foro y me pareció divertido. Pensé que sería divertido “charlar” con otras escorts, y con los foreros… Así que me di de alta, me cree un perfil y me dispuse a interactuar en la red.
Creo que en mis primeros 20 minutos en el foro me editaron todas las respuestas a temas que había hecho y me mandaron un par de mensajes privados desde la administración del foro avisándome de que había infringido las normas.
Había algo que yo no sabía, las escorts no podemos responder a todos los temas. ¡¡Vaya chasco!! Yo quería poder comentarlo todo. En fin, no me quedó mas remedio que acatar las normas y seguir posteando. En cierto modo, tiene su lógica.
He de reconocer que me he convertido en asidua a ese foro, o en todo lo asidua que el tiempo me permite, claro. Me divierte, lo paso bien un rato y hay foreros que realmente debe merecer mucho la pena conocer (a algunos ya los he conocido en persona…). Pero también he de confesar que me salen heridas en la lengua de mordérmela.
A veces leo cosas que no me gustan, cosas con las que no estoy de acuerdo y a las que me gustaría responder. Pero he de callarme, no sólo por el hecho de no poder responder en ciertos temas si no más aún por mi propio interés. No puedo olvidarme de donde estoy y de por qué estoy ahí. No me conviene crear conflicto y mucho menos decir lo que pienso en algunos casos o mandar a la mierda a quién crea oportuno. Y me podéis creer si os digo que es algo que me cuesta bastante, no estoy acostumbrada a callarme lo que pienso. A veces he llegado a cabrearme conmigo misma por esto, ¿puede más mi interés que mi personalidad?
A veces empiezo a escribir una respuesta y una vez terminada la leo y pienso: “¿merece la pena?” “¿Te vas a enfadar por un comentario que no se refiere a ti directamente y que lo ha escrito alguien que ni conoces y que probablemente nunca conocerás?”
A veces leo comentarios que me hacen pensar si esa persona que lo ha escrito alguna vez en su vida a estado con una escort. Tengo una teoría, una buena parte de los foreros no han estado con una escort en su vida y simplemente son cibernautas que pasan su rato por ahí.
Algo que no me parecía del todo bien era el poner puntuación a las escorts en las experiencias, ¿una puntuación del uno al diez? Estamos hablando de sexo, no de un examen de matemáticas. No se puede puntuar a una sola parte en una relación sexual, es algo que hacen dos y por lo tanto ambas partes influyen en el resultado final.
Sin embargo hay veces que no me entiendo del todo, me han publicado dos experiencias en el foro y me han dado un 9 en las dos. Me puse contenta cuando lo vi y pensé: “¿En qué quedamos? ¿Está bien puntuar o no?”  Esto es como todo, mientras que el agua venga a favor…

Las personas somos así, miramos por nuestros intereses y aprendemos a callarnos cuando lo creemos oportuno, a todos nos gusta que nos halaguen aunque no estemos de acuerdo con el método, la intención o la finalidad. Soy un ser humano y en concreto uno con una cabeza que a veces me sorprende, una cabeza que puede llegar a contradecirse en algunas ocasiones.
Han vuelto a preguntar por mí en otro foro, he leído los comentarios y una sonrisa se ha dibujado en mi cara inconscientemente. Era mi ego alimentado por desconocidos.

Al menos hay otra cosa más que sumar a lista de cosas aprendidas en mi andanza como escort: he aprendido a pensar antes de hablar mirando por mi propio beneficio, y lo más importante, estoy aprendiendo a seleccionar los comentarios que deben afectarme y los que no, y eso es algo importante para mi en todos los aspectos de mi vida ya que soy de esas personas a las que todo les afecta (y no digo afectar refiriéndome a que afecte negativamente, digo afectar como algo que causa una reacción sea la que sea)  y a todo le dan vueltas.

domingo, 5 de junio de 2011

Una esencia, varias caras

Esta semana ha sido de locura, a penas he parado por casa y por consiguiente no he tenido un momento para dedicarle a mi blog.
Tengo una agenda que llevo conmigo allí donde voy y en ella apunto todo lo que podéis imaginar y lo que no, entre esas cosas están las entradas que tengo pendientes. Cada vez que pienso: “tengo que hacer una entrada sobre esto”, lo apunto. La pena es que al final, por falta de tiempo, sólo queda en eso, en apuntes rápidos en mi agenda.

Una de esas cosas son “las caras de la prostitución”. No se si visteis el reportaje de Callejeros de la semana pasada sobre la prostitución, yo sí y francamente me quedé con mal sabor de boca. Le estuve dando vueltas a la cabeza (ya sabéis que mi cabeza es como un tiovivo que le da vueltas a todo) y no hice más que ratificarme en algo que ya sabía: la prostitución tiene varias caras.

Hace un tiempo, no se exactamente si un mes, mes y medio o cuanto, quedé con alguien que me llevó de “paseo” por una de las “zonas putas” más conocidas de Madrid. Me sumergió en un mundo muy diferente al mío y a pesar de haber sido siempre consciente de ello, realmente fue ahí cuando comprendí que hay mundos completamente diferentes en el que los que la esencia es la misma: el sexo de pago.

Charlamos, comentamos visiones, me contó como se vivía la prostitución en la calle, intercambiamos opiniones y me llevo a conocer varios de los sitios en los que las chicas trabajan. Fue lo que más me impactó, quedé muy impresionada al ver las habitaciones (y en algunos casos calificarlas de habitación es hacerles un gran favor) donde las chicas ejercían su labor. Me sentí un poco periodista infiltrada, entrábamos con la excusa de estar buscando un sitio para pasar un rato, echábamos un vistazo y nos íbamos. Creo que no colaba mucho, me miraban, no encajaba allí. Yo trataba de ser lo más natural posible pero me daba la impresión de que pensaban: “¿qué hace esta pija aquí?”
Miraba el interior de esas cuatro paredes y realmente admiraba a aquellas mujeres, pensaba en lo valientes y en lo fuertes que eran. Yo, que en varias ocasiones he sido calificada de valiente y fuerte, no soy nada comparada con ellas. Miraba la habitación y pensaba: “yo no podría trabajar aquí”.
Acostumbrada a los hoteles de 4 y 5 estrellas, a los apartamentos por horas en los que suelo trabajar, a los pasillos enmoquetados, a la botella de vino o de cava esperándome al lado de la cama, no era capaz de imaginarme trabajando allí. Por un momento llegué a sentirme una niña caprichosa que estaba jugando a ser prostituta.

Me pasó algo parecido al ver el reportaje de Callejeros, por un momento volví a sentirme una niña caprichosa jugando, escuchaba las declaraciones de las chicas contando como lloraban, como se sintieron la primera vez que se acostaron con un cliente, lo mal que lo pasaban cada vez que tenían que estar con un hombre. Yo no lloré, ni lo pase mal. No me sentí sucia, ni necesité ducharme con un estropajo después. No paso un mal rato cada vez que tengo una cita, disfruto de la compañía de los hombres que están conmigo, me siento a gusto. Es cierto que ha habido algún cliente con el que no me he sentido tan cómoda pero nunca hasta llegar al punto de sentirme mal.

Hay una gran diferencia en las mujeres que se dedican a sexo de pago, una diferencia principal y la más importante. Una diferencia que está por encima de si trabajas en un cuartucho con un colchón en el suelo o si trabajas en hoteles de 5 estrellas, una diferencia que lo marca todo. Por un lado están las mujeres que deciden dedicarse al sexo de pago por pura y dura necesidad de subsistencia, y por otro lado están las mujeres que piensan: “¿y por qué no?” y deciden dedicarse al sexo de pago.
Después de esa división vendrían las diferencias entre la prostitución callejera, la de clubs, la de alto nivel, la de lujo…Distinciones entre lugares de trabajo, tipos de clientes, etc.
Por este motivo creo que no se puede hacer un análisis general de las mujeres que trabajan en la prostitución, habría que dividirlo en sectores para hacer un análisis medianamente decente, y para hacer uno completamente fiable, habría que analizar una a una a las trabajadores del sexo de pago, ya que cada mujer y cada situación es diferente.

Y ya para terminar, decir, que la prostitución es un tema muy complejo que la sociedad está acostumbrada a tratar desde un único punto de mira. Hay tantas situaciones como mujeres que se dedican al sexo de pago, no todas somos unas desgraciadas, no todas lo pasamos mal, no todas estamos deseando salir de esto a la mínima oportunidad, no todas hemos empezado por un motivo puramente económico.
A veces pienso: “¿es tan difícil aceptar que una mujer sea feliz acostándose con hombres por dinero?”. Parece que sí, al menos por el momento.

En una de esas vueltas que le doy a la cabeza decidí que nunca más me sentiría “mal” por no sentirme mal haciendo lo que hago. No todas las mujeres somos iguales, no todas nos encontramos en la misma situación y yo no tengo por qué sentirme igual que mi vecina de al lado. Me alegro de poder decir una vez más que estoy contenta y soy feliz.