miércoles, 30 de marzo de 2011

Remendando los recuerdos


Otra vez esa pregunta, esa maldita pregunta y ese maldito puñal, esa daga de hielo que me hiere y desaparece sin dejar rastro.
No me gusta esa pregunta, me hace pensar, recordar. Recordar las veces que morí, recordar las veces que sentí como mi corazón se hacía jirones que se desgarraban poco a poco. Recordar cuantas veces recosí esos jirones con hilos de ilusión y como a causa de la fragilidad del material de esos hilos los jirones volvían a desprenderse.
Recuerdo ese pozo, ese pozo negro lleno de oscuridad. Ese pozo tan profundo en el caí, tan profundo que ninguna cuerda era capaz de sacarme, ninguna escalera podía ayudarme a subir. Tuve que trepar, trepar con mis manos por las frías paredes, palpando en la oscuridad salientes a los que agarrarme.
Me destroce las manos, sangraron mis heridas, manché de sangre los muros, las ampollas escocían, despellejé mis rodillas. Cuando creía ver luz al mirar hacía arriba volvía a caer y tenía que volver a empezar mi huída. Con cada caída llenaba de sal mis heridas, cubría de sal mis manos para que escocieran en cada nuevo intento. No sé si lo hacía con intención de recordar el dolor o con la intención de evitar mi huída. Una parte de mi deseaba salir pero la otra deseaba quedarse allí para siempre.
Morí en vida, olvidé todo lo demás. Dejé de ver el azul del cielo para solo ver el infinito de sus ojos. Cuántas veces supliqué, deseé, rogué que el tiempo se detuviera en un instante, en un abrazo, en un beso.
Cuántas lágrimas rodaron por mis mejillas y quemaron mi piel. Lágrimas de sangre castigo por mi estupidez, castigo por desear lo que no me correspondía. Castigo por pretender robar lo que no era mío.
¡Oh Cupido! Niño cruel, ¿por qué te ensañaste así conmigo? Yo que sólo deseé ser amada, yo que sólo quise notar el calor en mi piel.
Cubrí mis ojos con una venda de la que no me quise desprender, quise creer que todo era cierto pero me equivoqué.
Respondiendo a su pregunta: no señores, no tengo novio, no estoy enamorada ni volveré a enamorarme jamás.
He amado tanto, tan intensa y profundamente que no pude resistir el dolor. Tuve que deshacerme de mi corazón, sacármelo del pecho y guardarlo en una caja de cristal. Una hermosa caja cristal en la que permanecerá encerrado para siempre. Envuelto en seda, en una seda muy fina y delicada que proteja a mi corazón lleno de remiendos de nuevas agresiones. Después de tanto amor y tanto dolor como sintió quedó tan maltrecho que una nueva decepción lo destrozaría para siempre.
Lo reconozco, soy cobarde, me da miedo el dolor. Me da miedo el amor. Me da miedo volver a sentir ese vacío, ese ahogo, esa muerte.
Todavía hoy duele, incluso en su caja envuelto en seda duele. Ya no duele el amor, pero duelen los recuerdos, duele el pensar en lo que pudo ser y no fue, duelen los recuerdos de las caricias fingidas, las caricias soñadas, las dadas y las que me quedé con ganas de dar.
Soy la eterna enamorada que no fue amada. La eterna ilusa que quiso creer, y esa misma ilusión fue la que se rompió en mil pedazos de cristal que rasgaron cada parte mi ser.
Como dice una de las canciones que encantan: “…se infectó de traición, contagió la ilusión y no hay medicación que deshaga el tumor que nació en mi interior y por mi condición le quedan meses de vida a mi corazón…”

Dejo una canción que me ha puesto los pelos de punta durante una época muy marcada de mi vida, una canción que aún hoy me pone los pelos de punta. Una canción que me acompañó en ese pozo, pozo del que con sudor y lágrimas logré salir y en el que no pienso volver a caer.

http://www.youtube.com/watch?v=4r7SPPG_2oY

sábado, 26 de marzo de 2011

A ti Rocío, Ave Fénix.


Dice la leyenda que allá en el Edén, debajo del árbol del bien y del mal, floreció un arbusto de rosas. Junto a la primera rosa nación un pájaro de bello plumaje y un canto incomparable. Cuando Adán y Eva fueron expulsados del paraíso, una chispa de la espada del ángel que los expulsó cayó sobre el árbol prendiéndole fuego. Junto al árbol ardió aquella ave, pero en vez de perecer, de las cecinas en las que se había convertido surgió un nuevo ser, un ave más hermoso, más fuerte.

La entrada de hoy está dedicada a una de esas personas que ha entrado en mi vida gracias al escorting, a una persona que sin a penas conocerme me ha ofrecido su apoyo, su cariño, su buen humor, su simpatía, sus consejos…
A ti, fabulosa Rocío, que estas pasando por unos momentos de bajón, quiero dedicarte esta entrada. Tu que eres fuerte, tu, mariposa también capaz de sobre volar los muros más altos. Tu rocío fresco en las mañanas de verano que calmas el sofoco del calor, no dejes que nada detenga tu vuelo. Sea cuál sea la dirección que quieras tomar, no dejes que ningún muro se interponga en tu camino. No pliegues tus alas y vuela siempre tan alto como desees.
Es inevitable que en la vida aparezcan situaciones que nos hagan descender, momentos en que las cosas no marchan bien del todo, momentos en que sentimos que las fuerzas nos abandonan. ¡Ojalá pudiéramos evitar esos momentos! Pero es parte de vivir, es parte de vivir pasarlo mal en ocasiones. Hay personas que no pueden superar esos momentos, pero tú no eres de esas. Tú eres de las que afrontan las situaciones, de las que saca fuerza y valor de donde sea y luchas por superar los malos momentos.
Tú, Ave Fénix como yo, resurges de tus cenizas para volver a la vida más fuerte que nunca. No solo superarás los malos momentos sino que sabrás aprender de ellos. Tienes la fuerza y el valor necesario para hacerlo.
Por más grises que sean las nubes saldrá el sol, siempre sale sol. Él nunca se va, solo se esconde. Se esconde para que lo apreciemos más cuando aparezca de nuevo, sólo debemos tener fuerza y paciencia para esperar.
Desde aquí, desde mi pequeño rincón en la Web, quiero desearte lo mejor, ofrecerte todo el apoyo y parte mi fuerza para que pronto puedas volver a disfrutar de los rayos cegadores del sol. Desde aquí un fuerte, fortísimo abrazo y sabes que para lo que sea, para lo que necesites, en Madrid tienes a alguien.
Dejo un enlace a una canción, a mi la música me anima un montón.
Mil besos Rocío.

http://www.youtube.com/watch?v=mqqLoUcLX5I

jueves, 24 de marzo de 2011

Un buen baño

He tenido un par de días agotadores por problemillas familiares, para colmo hoy he tenido que volver a la oficina. Esto ha supuesto que después de dos días en que he dormido más bien poco he tenido que levantarme a las 6:15 de la mañana y estar mis 8 horas trabajando. He llegado a casa muy cansada y aprovechando que no tenía ninguna cita me he decidido a darme un baño de espuma.
Me encantan los baños, llenarme la bañera de agua calentita, hacer un montón de espuma y meterme dentro. Me compro jabones especiales para ello, de chocolate, vainilla, melocotón…hoy ha tocado melocotón. Echo un buen chorro de gel líquido en el agua para la espuma y después de un rato en remojo, con la pastilla de jabón (también de melocotón) me gusta recorrer mi cuerpo. Acariciarme con ella, sentirla suave deslizarse por mis piernas, mis brazos, mi pecho, mi vientre…
Pero sin duda, lo que más me gusta de los baños es masturbarme. Me gusta hacerlo en el agua, no sé por qué, pero me encanta. Ahora escribiendo, se me ha venido algo a la cabeza que puede que tenga que ver.
Recuerdo claramente la primera vez que me masturbé. Debía tener unos 12 años, cuando aún era esa niña gordita insegura y llena de complejos que todavía hoy sale a flote en algunas ocasiones. Ni siquiera sabía que lo que estaba haciendo era masturbarme. Fue un verano, en la piscina. Estaba de vacaciones en la playa y la urbanización de apartamentos, como la mayoría, tenía piscina. Por las noches se quedaba desierta y a mi es cuando más me gusta darme un chapuzón. El calor de nuestro mediterráneo cuece al agua de las piscinas pero en las noches está perfecta para disfrutar de ella. Así que yo me bajaba antes de cenar para refrescarme. A esas horas la depuradora estaba encendida y al pasar por delante de uno de los chorros de la depuradora sentí algo, un cosquilleo, me gustó así que decidí volver a pasar, una vez y otra…hasta que me quedé parada delante. Abrí un poquito las piernas para que el chorro me diera directo en mis partes y ahí me quedé, disfrutando de esa nueva sensación.
Al día siguiente desde la ventana miraba la piscina esperando a que se quedara de nuevo vacía para volver a disfrutar de aquello que no sabía bien lo que era pero que me encantaba. Esas vacaciones no hubo noche que no diera un chapuzón antes de cenar.
Puede que de ahí mi preferencia por el agua y los baños.
Ahora me viene un montón de recuerdos a la cabeza. Yo nunca he negado que me masturbo, los chicos lo gritan a los cuatro vientos pero las niñas…eso es diferente. Las niñas lo niegan hasta la saciedad, menos yo. Yo decía abiertamente que me masturbaba y que me gustaba hacerlo. Las demás chicas me miraban sorprendidas, con cara rara. Se sorprendían de escucharme decir aquello, una vez una se permitió el lujo de llamarme guarra. Si ella supiera…seguro que pensaría: “no me sorprende que sea escort, se masturbaba en la adolescencia”. Reprimida, eso pienso de ella ahora. A pesar de que a ciertas edades los comentarios ajenos influyen más que a otras, yo nunca dejé hacerlo y me alegro.
Ahora, después de mi baño, después de un rato para mi, estoy lista para irme a la cama y disfrutar de una noche de sueño plenamente satisfactoria.

lunes, 21 de marzo de 2011

Necesito descansar, pero antes...

Hoy necesito desahogarme, acabo de llegar a casa y estoy deseando desnudarme y meterme en mi cama. Sentir el edredón sobre mi cuerpo y como los músculos se van relajando hasta quedarme dormida. Pero antes, necesito desahogarme.
Hoy ha sido el día de los capullos, el día en que los capullos de Madrid han dicho:”¿por qué no llamamos a Alejandra?
El sujeto número uno me ha llamado a eso de las 6 de la tarde, me dice que quiere quedar conmigo esta tarde, que le ponen mucho las botas altas por encima de las rodillas negras y de tacón de aguja altas. Me pregunta si las tengo. “¡Claro!”, contesto, mentira no tengo. Quedamos a las 7y30 y me voy corriendo a la zapatería a por unas botas. A las 7y 15 me manda un sms y diciéndome que siente cancelar así la cita pero que está en una reunión, que me lo compensará. ¡¿Me lo compensará?! ¿Piensa pagarme las botas?
Y ahí me quedo con unas botas chulísimas y más plantada que una mona.
Me decido a irme a casa a ver si al menos puedo estudiar un rato y no perder la tarde, por el camino suena el móvil, llama el sujeto número 2. Me dice que quiere verme esta misma tarde y quedamos media hora después. A la hora acordada aparece el sujeto número dos y me dice que ha tenido un problema con la tarjeta y que no le deja sacar dinero. ¿Qué espera? ¿Un polvo gratis? No dice nada así que me animo a preguntarle: “¿pero tienes lo mío?”, “No”, responde. Alucino en colores, la tarde no podía ir peor. Hay un cajero al lado y le digo que pruebe ahí, me dice que no, que un amigo suyo vive muy cerca y le va a pedir dinero, que le espero 10 minutos. Le digo: “claro, te espero”. Mentira otra vez, no le espero, cojo un taxi y me voy. Directa al McDonald´s, una hamburguesa con patatas es mi premio por la tarde que he pasado. No suelo comer comida basura, cuido bastante mi alimentación, pero hoy me lo he ganado.
Mientras me comía las últimas patatas y escribía en mi diario suena el móvil otra vez, ¡pobre sujeto número 3!, me pide información y quiere quedar. Es tarde, estoy cansada y desanimada. No me apetece quedar, no tengo el chichi para farolillos. Le digo que hoy no puedo, queda en llamarme otro día.
No están las cosas como para rechazar clientes pero lo principal es estar por la labor y en esos momentos no lo estaba. Prefiero decirle que hoy no puedo y que quede la posibilidad de que me llame otro día a echar un mal polvo y que no quede satisfecho.
De todas formas es el segundo cliente que rechazo en dos días. Ayer tuve que rechazar a otro pero en esta ocasión no fue por mí, fue por él. Me llamó ayer Domingo a eso de las 2 de la tarde. Al minuto de estar hablando con él me di cuenta de que estaba borracho, o colocado. No llevo mucho tiempo en esto y se que aún me falta mucha experiencia pero soy lo suficientemente lista como para saber que un cliente borracho es un arma de doble filo, puede que en 5 minutos caiga rendido o que se ponga agresivo. No quiero arriesgarme a pasar un mal rato, o lo que es peor, a que me pase algo malo. Prefiero pasar. Nada de clientes borrachos, ni colocados.
Ahora sí, me voy a la cama. Mí estupenda, enorme, cómoda y cálida cama.

domingo, 20 de marzo de 2011

1ª edición de la cena de las mariposas

Estamos poniendo la mesa, enfriando el vino y preparando el menú. La 1º edición de la cena de las mariposas está lista (o de las princesas como María la llama).
A finales de este mes seguramente tendrá lugar en casa de María en Zaragoza una cena en la que varias escort nos reuniremos para disfrutar de la gastronomía, del vino y de la buena compañía.
Cuando decidí crear un blog nunca pensé que llegaría a crear ciertos lazos con algunas personas. Este blog era en parte una forma de publicitarme, una de forma de mostrar algo más de mí que un cuerpo sin rostro, un rincón para desahogarme, para contar mis andanzas como escort y como persona. Pero resulta, que no solo ha sido eso, si no que ha sido un medio que ha hecho posible que lazos de amistad comiencen a entrelazarse.
María me abre las puertas de su casa  y acepto encantada la invitación. Acepto con mucho gusto pasar a formar parte de los secretos de María, y tú ¿quieres formar parte de los secretos de María?

sábado, 19 de marzo de 2011

El motor del mundo

La entrada de hoy está alejada del sexo y del escorting. Hoy quiero hablar de capitalismo y del dinero en definitiva, que mueven el mundo.
Desde el principio de la historia el mundo se ha movido por le poder, por los intereses, y por le dinero. Los grandes imperios o grandes potencias han conquistado territorios, esclavizado pueblos, colonizado continentes…Todo movido por el afán de poder.
Mucho han cambiado las cosas desde que Alejandro Magno, Napoleón o Carlos I dirigían con su batuta el mundo. O desde que Europa se lanzó a la aventura colonizara de nuevos territorios en busca de materias primas, puestos privilegiados en las rutas marítimas que beneficiaran su comercio, etc. En definitiva, poder y dinero.
Las cosas han cambiado pero el motor del mundo es el mismo, el poder y el dinero.
Estos días estamos viendo como pueblos se levantan contra la opresión de sus gobernantes, como se lanzan a la calle y dicen: “hasta aquí hemos llegado”.
El último en hacerlo ha sido el pueblo libio. En esta ocasión, Gadafi, ha respondido de forma violenta ante su propio pueblo y la ONU se ha preparado para intervenir.
¿Quieren proteger al pueblo libio? ¿Cuántos pueblos son sometidos por sus gobernantes? ¿Cuántos pueblos sufren la opresión de su propio gobierno? ¿En cuántos pueblos los gobiernos han arremetido de forma violenta contra su población? En algunos países africanos estas situaciones son constantes y la ONU no se plantea nunca intervenir. ¿Acaso si Libia no fuera poseedor de petróleo la ONU estaría preparando la intervención?
No soy experta en política, ni en economía, ni en relaciones internacionales. No quiero ir de lista por la vida, pero así veo las cosas. Si Libia no tuviera petróleo la ONU no intervendría en el país.
El petróleo, motor del mundo, del poder y del dinero.
En el fondo todos somos egoístas (hablo de países, no de individuos), en nada nos afecta que en ciertos países africanos vivan una guerra y una opresión continúa, claro, la mayoría no tienen petróleo. Pero en cuanto vemos amenazados nuestros intereses nos echaos a temblar.
Nosotros somos felices mientras que podamos salir a la calle y ver Madrid iluminado, mientras que podamos llenar nuestros depósitos de gasolina a un precio cada vez más elevado. ¿Qué importa si los “negritos” se matan entre ellos? Yo puedo ir al Corte Inglés a comprarme un bolso, llega la Navidad y puedo ver cortilandia y la ciudad iluminada. Si llega la Semana Santa y puedo llenar el depósito de gasolina para ir a la playa.
Pero claro, no interesa que Gadifi se ponga “tonto”. ¡¿Qué va a pasar con el petróleo?!
Estoy de acuerdo en frenar las represiones, el terminar con la tiranía en todo el planeta, pero es algo que no se plantea si no hay un interés (por lo general económico) de por medio.
Una nueva guerra se avecina disfrazada de libertad pero bajo ese disfraz hay un enorme cheque en blanco o un gran barril de petróleo. Una vez más, como en tantas ocasiones a lo largo de la historia, el dinero y el poder se lanzan a la guerra disfrazados de buenas intenciones.
No quiero centrarme en la crítica, sería hipócrita por mi parte porque al final, yo, como la mayoría de la sociedad, soy feliz en mi burbuja capitalista y consumista. Soy feliz mientras que pueda llegar a casa y sentir el calor de la calefacción, soy feliz mientras que pueda encender la tele, mientras que pueda conectar el portátil, mientras que pueda coger un avión y viajar, o ir, como ya he dicho, al Corte Inglés y comprarme un par de zapatos nuevos.
Esta, como he dicho, es mi humilde opinión. Quizás hay quién tenga otra y argumentos para rebatirme, estaré encantada de leerlos.

miércoles, 16 de marzo de 2011

A leer

¡¡Ya lo tengo!! ¡¡Ya ha caído en mis manos!!
Fue ayer, de casualidad. Salí de mi último examen con un hambre que devoraba, de vuelta a casa pasé por un Opencor y entré a comprarme algo que saciara mi apetito.
Ahí estaba, frente al frigorífico de los sándwich. He de reconocer que con todo el jaleo no me había vuelto a acordar de él, pero fue verlo y lanzarme a por uno.
Me había enterado de su publicación pero lo tenía un poco aparcado. Pero la casualidad hizo que ya esté devorando “Diario de una mujer pública” (último libro de Valérie Tasso). Diario de una Ninfómana  me gustó, así que este lo he cogido con ganas.
Cuando lo terminé publicaré un post y daré mi opinión, pero hasta que no lea no puedo decir más.

De momento terminaré el post con las primeras frases de su libro:

“Nunca he vendido mi cuerpo, lo tengo más que claro.
He alquilado mi saber hacer sexual a cambio de una retribución económica más o menos interesante.”

                Valérie Tasso "Diario de una mujer pública"

domingo, 13 de marzo de 2011

Me acuesto con hombres por dinero, soy feliz, ¿y qué?

Esta soy yo, y esta es mi vida.
Este fin de semana le he dado vueltas a la cabeza. He reflexionado sobre mí, sobre mí vida, etc. He tratado de hacer un balance general de que como me siento y la conclusión ha sido que soy feliz. Me siento bien y soy feliz.
El miedo que se siente al tomar decisiones, es el miedo a equivocarse. Y si esa decisión va a traer repercusiones fuertes en nuestra vida, más grande es.
Yo también tenía miedo de tomar la decisión equivocada, cuando decidí ser escort tenía cierto miedo a que saliera mal. Y no me refiero a que algo malo pudiera pasarme, si no que no me hiciera feliz.
Desde que tengo cierta edad, siempre he vivido mi vida con una filosofía. La filosofía de la felicidad, he vivido mi vida siguiendo siempre la felicidad. Si vivir de una manera me hacía feliz así vivía, y cuando esa forma de vida dejaba de hacerme feliz, de llenarme, buscaba la manera de reencontrar el camino que de nuevo me llevara a la felicidad.
Cuando me planteé ser escort lo hice muy decidida y con las ideas muy claras, pero era algo que no conocía y claro, ese miedo, esa duda estaba presente. ¿Y si no me hace feliz? ¿Y si me reporta un claro beneficio económico pero me quita lo más importante que persigo,  si me quita la felicidad? Si no soy feliz no merece la pena.
Este fin de semana, conociendo ya lo que siento al ser escort, siendo escort, he podido realmente analizar mi vida y el resultado ha sido muy positivo.
Me acuesto con hombres por dinero, soy feliz, ¿y qué?
No me avergüenzo de decirlo, me gusta mi vida. Me gusta levantarme por las mañanas (aunque me gustaría más si fuera un poco más tarde…) ducharme, arreglarme e ir a la oficina. Me gusta escaparme en la hora de comer y quedar un rato con algún cliente. La vuelta al trabajo de la oficina es mucho más agradable después de un polvo. Me gusta ir a clase y salir pitando para tener una cita. Me gusta el cosquilleo que siento antes de un encuentro, arreglarme, ponerme guapa…
Soy una persona adulta, he tomado una decisión en mi vida y soy feliz. ¿Por qué debería sentirme mal por ser feliz? ¿Por qué debería sentirme mal por disfrutar con lo que hago en mi vida?
Creo que a mis 23 años tengo las cosas muy claras y mi vida muy organizada. Tengo un trabajo fijo como administrativa, que es algo que no me planteo dejar. Es mi seguridad, mi tranquilidad, es lo que me asegura que el día que ser escort no me haga feliz pueda dejarlo sin problema. Continúo estudiando para crecer tanto profesionalmente como personalmente. Mantengo mi casa, pago mis facturas, soy responsable, madura y adulta. Tomé la decisión de ser escort para obtener ingresos extras, necesitaba y necesito dinero suficiente para pagar mis estudios (mi sueldo se va en las necesidades primarias, y es más, a veces ni llega…) y si me puedo dar algún capricho que otro ¿por qué no dármelo?
Empecé a ser escort pensado en el beneficio económico, ahora me doy cuenta de que me está aportando mucho más.
Es cierto que yo, chica de la generación princesas Disney, no me había planteado dedicarme al sexo de pago (aunque una de mis películas favoritas siempre ha sido Pretty Woman). Pensaba que a mis 23 años la felicidad me la daría mi príncipe azul montado en su caballo blanco y rescatándome de la torre, pero la vida nos da sorpresas. No podemos ni sospechar los caminos por los que andaremos y a mis 23 años, puedo decir que la felicidad me la he dado yo misma, con mis decisiones. Con todas ellas, no solo ser escort es mi vida, mi vida son muchas cosas, pero se escort es parte de ella y me siento afortunada de poder decir que SOY FELIZ.
Le pese a quién le pese, me acuesto con hombres por dinero, soy feliz, ¿y qué?

viernes, 11 de marzo de 2011

Mariposa


No tenía pensado publicar nada hoy. He llegado hace un rato de mi examen, hoy ha sido un día muy largo...así que estoy "rota". "Trasteando" un poco y buscando imágenes de mariposa he encontrado esto.
Es una entrada de un blog que he encontrado por casualidad,
mariposamariposayo.blogspot.com/, pero me ha gustado tanto que se la he tomado prestada, jeje



Una mariposa es un símbolo de una transformación y de libertad en la vida, una mariposa pasa de arrastrarse en la tierra a tocar el celeste azul del firmamento con una sensación de ligereza, en pocas palabras podría tratarse del mismo significado de la vida humana, al final todos luchamos por ser mariposas.
A su vez las mariposas simbolizan el alma, el renacimiento, el despojo de lo terrenal hacia lo espiritual. . Las mariposas a lo largo de los tiempos han sido algo más que simplemente un símbolo de cambio y belleza, también han sido consideradas como un ente entre el mundo de los mortales y el mundo sobrenatural, una mariposa es un ser que vuela tan ligero y tan libre que difícilmente se nota con facilidad, también se decía que los espíritus tomaban forma de mariposas o se apoderaban del cuerpo de una mariposa para volver y ser libres por este mundo, cuidar de quienes amaban y en dados casos se necesite, advertirles sobre acontecimientos futuros. Las mariposas seres juguetones aletean en los bosques y por sobre los lagos anunciando nuevos cambios o simplemente disfrutando de la libertad con la que el viento las hace danzar tan libremente.
Se dice que cuando el ser humano muere su alma pasa por un proceso de metamorfosis que se vuelve mariposa, y que regresa a la tierra a cuidar a sus seres queridos, representa también la fragilidad de la belleza, es el vuelo de un alma libre que se eleva en el aire... las mariposas son seres mitificados, místicos, y mágicos. Debemos siempre esperar que nuestra alma sea como una mariposa que vuela libre e ilumina y colorea los campos y que llena de alegría la primavera. Es también conocida como la mensajera de Dios, la que lleva buenas noticias y protección.

lunes, 7 de marzo de 2011

Póntelo, pónselo

A pesar de que tenía pensado estar unos días un poco "ausente" del blog para dedicarme por completo a estudiar para los cada vez más inminentes exámenes, a raíz de un par de correos que he recibido me he animado a publicar esta entrada

Nunca pensé que fuera necesario hacer esta aclaración, pero ya veo que me equivocaba (una vez más).

No es negociable, bajo ningún precio, el uso del preservativo.

Agradezco las ofertas tan generosas pero a mi salud no le pongo precio. No estoy dispuesta a contraer una de las muchas ETS ni a arriesgarme a un embarazo no deseado. Hay cosas que el dinero no puede comprar.

Si algún lector se da por aludido no quiero que piense que me ha ofendido con su propuesta, es más, agradezco la confianza y la seguridad que demuestra hacia mi al hacerme ese tipo de proposición. Simplemente quiero que esto quede claro y que esa confianza en mi salud pueda seguir presente en todo momento.

sábado, 5 de marzo de 2011

Entrar con mal pie



Me gustan los Sábados, no solo por el hecho de ser fin de semana si no también porque es el único día que puedo hacer esto. Levantarme sin despertador, sentarme tranquilamente a desayunar, fumarme tranquila un cigarro con el café y escribir sin prisas.
Después de mi último post, quiero que este refleje que he vuelto a mi estado de ánimo habitual. Ha desaparecido el nudo en la garganta, ha desaparecido el miedo y se esfumado la tristeza. Lo único que falta para que hoy fuera un día de lo más “in” es que el sol brille en el cielo. Madrid hoy ha amanecido con un cielo gris blanquecino en recuerdo de la nevada con la que nos dio los buenos días ayer.
Estoy deseando que pase el invierno, soy como una flor, no ver el sol me pone un poco pocha, pero aún así me siento bien.
Hoy no tengo nada en concreto pensado para esta entrada, simplemente quiero escribir un poco lo que pase por mi cabeza.
Mientras preparaba mi desayuno he dado un pequeño traspiés y me he acordado de algo que me ha hecho sonreír. No sé si a todo el mundo le pasará, imagino que sí, pero a veces me pasan cosas que parecen sacadas de una comedia, esas cosas que hacen que te rías de ti misma y de la situación.
El otro día quedé con un cliente para pasar la noche juntos en su hotel. Ya de por si me gusta ir siempre monísima, una que es coqueta, pero si encima he quedado me gusta estar ideal. Total, que me preparo, me arreglo y llamo a un taxi. Llego al hotel y me bajo del taxi, yo tan divina, con mis tacones altísimos de aguja, un vaquero ajustadito, con mi pelo suelto, pintadita y estupenda. Era tarde ya y la puerta del hotel estaba cerrada, llamo al timbre. Dicen que Madrid nunca duerme, y parece ser verdad, a pesar de ser un día entre semana, por esas calles del centro de la ciudad había bastante gente. Y entre toda esa gente estaba yo, acaparando las miradas de un grupo de chicos que estaban fumando en la puerta de un local. Y a mi, imagino que a muchas también, esas cosas me suben el ego. Percibo sus ojos clavados en mi y a pesar de que estoy un poco sorda, algún piropo que otro llega a mis oídos. Escucho ese ruidito tan característico que hacen las puertas con portero automático al abrirse y empujo la puerta del hotel, la gran y pesada puerta de madera del hotel. La empujo y ZACAZÁS, tropiezo con el escalón de piedra. Entrada triunfal en el hotel, entré con las manos por delante y casi caigo de morros en le suelo. Es la mejor manera de comprobar la calidad de un 5 estrellas, pude comprobar desde cerca que el suelo estaba tan limpio y brillante que mi cara se reflejaba a la perfección en las baldosas del suelo. Menos mal que le hall estaba vacío y que desde la recepción no se alcanzaba a ver la puerta. Los que sí vieron mi entrada fueron los chicos de los piropos y esta vez sí escuché claramente sus risas. Eso me pasa por presumida.
En fin, hay que saber reírse de uno mismo y es que no hay nada mejor que la risa para superar situaciones embarazosas.
A pesar de que entré con mal pié (o buena mano, jeje), la noche no salió nada mal, si no, él, no me hubiera llamado para repetir hoy. Me ha propuesto algo muy interesante, no tenía claro si lo aceptaría o no, pero creo que ya lo he decido.

Espero que contar esta pequeña "metedura de pata" no dañe mi imagen...jejeje. Pero esta soy yo, una persona real, a la que le pasan cosas reales y ¿quién no ha tropezado alguna vez?

martes, 1 de marzo de 2011

Miedo a no poder volar

Hoy no está siendo un buen día. Hoy es uno de esos días en los que no hubiera salido de la cama. En este momento me encantaría estar envuelta en mi edredón, viendo alguna película que me impidiera pensar.
Quizás no debería desahogarme aquí, en mi rincón de mariposa. Quizás lo ideal sería desahogarme con alguien de confianza pero en esta situación, en esta “doble vida”, poco más que mi humilde blog para poder expresarme.
Hoy lo necesito, necesito deshacerme de este nudo en la garganta que se está negando a abandonarme.
En realidad no sé que me pasa, solo se que no me apetece llorar, llorar sin motivo aparente y quedarme tranquila. Ni eso puedo hacer, ¿qué pensarían mis compañeras de la oficina si de repente rompo a llorar? Tan rodeada y a la vez tan sola…
A veces siento el impulso de dejarme llevar y mandarlo todo a la mierda, la oficina, las clases, todo. Coger una maleta y poner rumbo a ninguna parte.
En realidad este sentimiento empezó ayer, creí que el baño de sales y una buena noche de descanso harían su efecto renovante y hoy estaría como nueva. No ha sido así.
Quiero buscar una solución pero no la encuentro porque no se qué me pasa, solo se que hoy me da miedo equivocarme, me da miedo tomar decisiones equivocadas. Tengo claro lo que quiero, eso no lo dudo, pero me da miedo que las cosas no salgan bien. Me da miedo que las cosas no salgan como quiero y darme cuenta que he dejado otras cosas de lado en el intento de que las que no han salido salieran.
Me da miedo haber buscado una puerta de salida por la que no voy a salir al sitio deseado y arrepentirme de no haber dejado a mano las llaves de otra por la que escapar.
¡Cuánta retórica que en realidad trata de esconder lo quiero decir en realidad!
Hoy estoy desanimada, completamente chof. Hoy no siento la fuerza que siempre me acompaña, hoy no siento el positivismo del que hago gala, hoy esta mariposa siente que no va a poder volar tan alto como desea.
Me gustaría poder decir claramente lo que realmente pasa por mi cabeza pero me da miedo, no quiero escribirlo. Si lo escribo se hará más real de lo que es, si escribo lo que realmente pasa por mi cabeza me da miedo no poder esconderlo.