miércoles, 28 de diciembre de 2011

La Boutique Erótica


Ya tengo nueva tienda favorita. Iba paseando con un amigo por la calle y de repente algo llamó mi atención. Una ventana alargada en la zona baja del edificio, por ella se veían una serie de maniquíes con arneses y corsés. “¡Espera!” le digo, me asomo por la ventana y me invade la sensualidad y el erotismo.
Desde fuera puedo ver corsés, juguetes, accesorios… La decoración del lugar me absorbe, casi es como trasladarse a un cabaret, todo tan sensual, tan erótico.
Lencería para fantasía, corsés de infarto, cuero para las más atrevidas, juguetes, accesorios, juegos de té sugerentes, bancos para hacerlo, potros, velas, joyería, libros, y una de las cosas que me ha encantado es la colección de libros de fotografía erótica.
 
Las tiendas eróticas que conocía hasta ahora carecían de ese ambiente, de esa sensualidad. En esta podría perderme, encerrarme con un amante y probar todos y cada uno de los juguetes, hacerlo en cada potro, en cada banco. Dejarme atar, vendarme los ojos, atar a mi amante con cada cinta, cada esposa. Desfilar frente a él con cada corsé, con cada conjunto de lencería…Llenar la tienda de velas y hacerlo en cada esquina, detrás de cada cortina, frente a la misma ventana que llamó mi atención…

A parte de los productos hacen talleres eróticos, clases de Burlesuqe, fiestas Tuppersex…
A la próxima clase de Burlesque voy a ir, baile sensual, erótico… Creo que esas son mis dos palabras favoritas.
Y ya tengo la sorpresa que quería darle a una de mis mejores amigas que viene en Enero, una fiesta Tuppersex. Siempre he querido hacer una, muchas son las tiendas que la ofrecen pero la diferencia es que aquí puedes hacerla en la tienda. Un grupo de amigas, champán, un ambiente prometedor y un montón de fantasías a nuestro alrededor. Tengo que organizarla, espero que nada trunque mis planes…

Un buen sitio en el que buscar un regalo diferente, en el que hacer algo diferente, dejarse llevar por la sensualidad, por los juegos, por el sexo.


Eso sí, no apta para los que se asustan fácilmente con los precios.



lunes, 26 de diciembre de 2011

Momentos de placer


Me huele la piel a sales de baño, el pelo mojado cae por mis hombros y un estado de relajación me llena en este momento.
Este es uno de esos momentos que cualquiera puede disfrutar, una copa de vino, un cigarro, tranquilidad en el calor del hogar…
Tras un fin de semana ajetreado por estas fechas tan señaladas, la casa de mi madre ha vuelto a ser el tranquilo espacio en el que relajarse. He pasado la mayor parte de la tarde viendo Sexo en Nueva York tirada en sillón, una vez terminada la primera temporada me he preparado un baño. He llenado la bañera de agua caliente, he teñido el agua de azul con sales, he colocado un montón de velas por el baño y he puesto música suave.
Primero los pies, luego las piernas, me siento en la bañera y me estiro hasta tumbarme.
Reclino la cabeza hacia atrás y gimo al sentir el agua en mi cuerpo, ¡qué gozada!
Me quedo un rato así, con la cabeza reclinada y los ojos cerrados. Juego un poco con el agua, me acaricio las piernas, los brazos, el pecho…Miro cuerpo mojado a la luz de las velas y recuerdo el último baño que me di. Me excito un poco. Bajo mi mano hasta mi sexo y me rozo, cierro los ojos y juego un poco conmigo misma.
De todas las formas de masturbarse mi preferida es en la bañera con el chorro de agua, me encanta sentir el agua alrededor de mi cuerpo y sentir la presión del agua que sale por la alcachofa de la ducha en mi clítoris.
Abro de nuevo el grifo, regulo la temperatura del agua y abro las piernas. Empiezo a sentir el agua en mis partes, la muevo, me muevo. Muevo mi pelvis en busca del placer, de las contracciones, del orgasmo. Con los ojos cerrados me dejo llevar hasta el clímax.
Me quedo un rato más en el agua, relajada, tranquila, a gusto, segura, escuchando la música.
El agua se empieza a enfriar, decido salir. Mi piel está suave, mi cara dibuja una sonrisa y me veo muy sexy así, mojada a la luz de las velas.
Una vez seca y cómoda me sirvo una copa de vino, enciendo el portátil, me siento y enciendo un cigarro. Con la primera calada pienso: “esto es una gozada, voy a compartirlo”.

lunes, 19 de diciembre de 2011

Feliz Navidad



Hacía varios días que no escribía, hoy me animo a escribir mientras espero a que el sueño venga a buscarme.
Hace días que vengo queriendo hacer una entrada para felicitar la Navidad. Soy de esas pocas personas adultas a las que les encantan estas fechas, me encanta la Navidad. Me encanta Madrid iluminado, me encanta los árboles de Navidad, los Belenes, Cortilandia… El otro día se me fue una hora sin darme cuenta en el Corte Inglés de Goya viendo a los niños jugar en cortilandia, sus caras de contentos, sus risas, como corrían, a los padres amenazándoles con esa gran amenaza del carbón…
Navidad, a pesar de ese gran empeño de la gente en decir que la Navidad se ha convertido en una fiesta puramente comercial, yo sigo creyendo que es una fiesta familiar. A mi me gusta la Navidad por la cena del 24 en casa de mi madre con mis primos, mis hermano, mi familia. Por las circunstancias de la vida no nos juntamos todo lo que quizás nos gustaría pero sabemos que en Navidad siempre nos vemos. El 24 y el 25 la casa de mi madre se convierte en una especie de albergue en el siempre acabo peleándome con mis primas por las sábanas, en el que hacemos croissant a la plancha para desayunar, en el que se pide la vez para entrar al baño, en el que se juega hasta las tantas a juegos de mesas y se apuestan las cañas que nos tomaremos el día de Navidad antes de comer.
Desde aquí, desde mi rincón en Internet que tantas sorpresas me ha dado, quiero intentar esparcir el espíritu navideño a todos aquellos que lo lean, quiero desearos a todos una feliz Navidad, pero una de verdad, una de esas en las que las risas queden por encima de los llantos, una navidad en la que no importa si se cena marisco o mortadela, una navidad en la que lo que importa es compartir unas horas con la gente que se quiere, una navidad en la que realmente reine la felicidad y el amor.
Puede que me haya quedado una entrada un poco cursi pero como ya he dicho, me encanta la Navidad.

Feliz Navidad a todos, a todos los que me leéis en general, a las compañeras que he conocido en particular, a mis dos grandes amigas que no me leen y a dos hombres en especial.

domingo, 11 de diciembre de 2011

De vuelta en Madrid


De nuevo en Madrid, de vuelta en casa. Roma, maravillosa, quedó atrás.
Traigo conmigo las imágenes de aquellos lugares que tanto me gustaron, que tanto me sorprendieron e incluso de aquellos lugares que me decepcionaron.
Una ciudad con un encanto fascinante que he visto deslumbrante con la iluminación navideña que la cubre durante estos días.
Montones de fotos guardadas para el recuerdo y la esperanza de volver.
Ahora, de vuelta y encantada de poder volver a disfrutar de esta otra ciudad maravillosa, Madrid, mi querida Madrid.

lunes, 5 de diciembre de 2011

En Roma


Por fin aterrizamos, esperamos las maletas y voy directa a la primera puerta que veo que sale a la calle, quiero fumar. Me enciendo un cigarro y disfruto de esa primera calada después de varias horas. Termino el cigarro y me giro, tres hombres charlan en italiano a mi lado, uno de ellos me llama la atención. El traje le queda de maravilla, alto, atlético, con el pelo rapado… Me mira, le miro y le dedico una sonrisa acompañada de una mirada coqueta. Hace amago de querer entablar conversación conmigo pero voy acompañada y no me parece adecuado, paso de largo pero a antes de perderle de vista giro la cabeza, está ahí, parado donde estaba, mirándome, le sonrío de nuevo, le guiño un ojo y le digo adiós con la mano.

En Roma, 5 días por delante me esperan en esta ciudad, 5 días para impregnarme de su arte, de su cultura, de su historia… Una ciudad llena de cosas por conocer que espera a que mañana amanezca.
Por hoy es suficiente, el día ha sido largo, una mañana ajetreada, comida familiar, aeropuerto…Ahora, escribo tranquila en el hotel, una noche de descanso y mañana a hacerme con la ciudad.
Me siento bien, a pesar del cansancio me siento bien. Un pequeño coqueteo inaugura mi estancia en la ciudad eterna y es que, aquí, en Madrid o en donde sea no lo puedo evitar, me encanta jugar.

Alejandra Escort no estará disponible esta semana, estará disfrutando de Roma.

jueves, 1 de diciembre de 2011

Por la calle

Qué hacer cuando te cruzas con un cliente por la calle? Nada, esa es siempre la mejor opción.
A veces me lo han preguntado. "Te has encontrado alguna vez con un cliente por la calle?" "Cómo reaccionarías?" Nunca me había pasado pero siempre he tenido claro como reaccionar: como si nada.
He salido de casa para ir a clase un poco antes de lo normal porque tenía que pasar antes por el banco, (ahora mismo voy en el metro camino de clase) salgo del portal y doy un par de pasos. Dos hombres caminan hacia mi, charlan, parece conversación de trabajo. Uno me suena, no le veo muy bien pero me suena de algo. Yo sigo caminando y ellos también hasta que nos cruzamos. Entonces ha sucedido, ha sido cuando ambos nos hemos mirado y nos hemos reconocido.
Ninguno ha dicho nada, ninguno ha hecho gesto delator alguno pero ambos sabemos que nos hemos reconocido.
Ha sido una situación curiosa, no se, nunca me había pasado. Pero claro, al final ellos también viven en Madrid, también salen a la calle, también van a comer... Al igual que yo desarrollan sus vidas en esta ciudad y no es tan descabellado que se de la casualidad de que un cliente pase por el mismo sitio que yo a la misma hora.
Lo importante es saber reaccionar y yo he reaccionado estupendamente. He seguido andando, fumándome mi cigarro y bebiendo café de mi termo de Starbucks que me acompaña muy amenudo.
En fin, situaciones curiosas de una escort.

miércoles, 30 de noviembre de 2011

Salida a un hotel

Escribo tranquila en el ordenador, suena el móvil B. Me levanto y descuelgo el teléfono. Voz bonita, educado, agradable pero sin pasarse. Hablamos, una salida a un hotel, le pido una hora de plazo, me insiste en que sea discreta con el vestuario, (¡¿Quién se ha creído que soy?!), quedamos en el bar del hotel y una vez más me insiste con la discreción. Hago un repaso mental por mi armario y le digo lo que llevaré puesto: camisa, falda de tubo camel y zapatos de tacón.

Cuelgo el teléfono y me voy a toda prisa a la ducha, me visto, me maquillo un poco y me voy. Salgo a la calle, llamo a un taxi.
Suena mi móvil personal, una amiga, descuelgo con intención que terminar pronto la llamada. Se enrolla y ya estoy en el hotel. Entro en la recepción con mi amiga al teléfono, me encamino directa hacia el bar y alguien por detrás me llama. Corto la conversación con mi amiga, “te tengo que dejar”.
Está a mi lado, vamos hablando mientras caminamos y subimos a la habitación.

Estamos dentro, todo normal. Charlamos, se quiere duchar. Me levanto del sillón y dejo caer mi hombro en el marco de la puerta del baño, le miro mientras se desnuda. Le da un poco de vergüenza así que me doy la vuelta y decido esperarle en la habitación.
Le pido permiso para coger algo de beber, abro el minibar, champán. Sirvo dos copas, sale de la ducha y nos volvemos a sentar, cada uno en un sillón diferente.

Nos tomamos la copa mientras hablamos y poco a poco va surgiendo la chispa, la química. Ninguno de los dos se decide a dar el primer beso, me dice que el no me lo va  a dar. Me levanto y me siento a su lado, yo a él tampoco… Nos besamos y nos apasionamos. Estoy inclinada en el sofá, con una mano me agarra por detrás de la espalda y con la otra toca mi escote. Seguimos besándonos, nos tocamos, nos acariciamos, nos besamos más.
Nos hemos encendido, nos pasamos a la cama. Continuamos en este escenario, seguimos con los besos, las caricias…Fuera ropa, desnudos, cuerpo con cuerpo…

De nuevo hablando tumbados en la cama, me levanto y comienzo a vestirme. Él sigue en la cama, me mira, tengo sed, bebo agua de la botella. Me estoy abrochando la blusa, viene, me agarra por la cintura y me besa. Me dejo besar, me gusta que me bese. Me dejo acariciar, me gusta que me acaricie. Paso mis manos tras su cuello, respondo a su beso con más besos, con más caricias. Otra vez me encuentro en la cama, desnuda, puedo sentir sus besos en mi cuerpo, una mano recorre mi pierna, mis manos trepan en su espalda. Mi cuerpo se empieza a arquear, le busca, busca el contacto, el roce. Le llama, escucha y entra de nuevo. Otra vez el cuerpo con el cuerpo, los gemidos, el deseo de llegar hasta el final…De nuevo un baile, un intercambio de movimientos, un intercambio de placer. De nuevo hasta el final, de nuevo el clímax.

Me levanto por segunda vez de la cama pero esta vez sí me visto. Me pongo mi blusa, mi falda de tubo, cojo el bolso y me despido. Esta vez sí me voy, me encamino hacia la puerta, la abro y salgo por donde entré.

viernes, 25 de noviembre de 2011

Vértigo


Hoy quiero compartir esta canción con vosotros. Ha sido un día muy largo pero por fin estoy en casa, escucho esta canción mientras se cargan los archivos de un mail que tengo que enviar y de repente parece que se va el agobio, recupero la confianza y me siento optimista.
Ha habido un momento en que quería explotar, llevo dos días que parecía que todo me superaba y hoy he reventado. Toda la mañana ultimando los detalles de un proyecto en el que se me ha echado el tiempo encima, cuando casi está todo listo salgo de casa y me voy al Corte Inglés a revelar una foto, el último detalle.
Voy andando deprisa por la calle, hay mucha gente, me agobian. Llego al Corte Inglés, más gente y yo más agobiada. Padres, madres, niños, parejas, abuelos....todo el mundo gira a mi al rededor y yo tan sola en medio de todos...la cabeza me da vueltas. Atravieso la sección gourmet para ir a revelado y veo a una preciosa niña rubia con un bonito abriguito blanco que juega y llama a su papá. Por algún motivo eso me bloquea y me entran unas ganas tremendas de llorar, de dejarme caer de rodillas en medio de todos y ponerme a llorar. Me contengo, aparto la mirada de la niña y voy a donde iba. La máquina de revelado está rota, hasta mañana no podré tener la foto. Entonces sí, entonces desacelero, ando despacio, vuelvo a ver a la niña y me voy al baño. Me siento en un retrete y con las manos en la cara lloro. Lloro como una desesperada, lo suelto todo, me limpio las lágrimas y me pongo en pie. Salgo, me miro al espejo y me digo: "en Madrid todavía tengo muchos sitios donde revelar una foto".

jueves, 24 de noviembre de 2011

Vivaldi mientras trabajo

Para calmar el estres de la entrada anterior...

Estres


Un momento de calma por favor, escribir, relajarse y dejar que la mente se recupere un poco.
Me he levantado a las 9 de la mañana, un café bien cargado y a las 9 y 10 ya estaba frente al ordenador terminando un trabajo que tengo que entregar mañana. Ni si quiera he puesto la música, mi cabeza centrada en lo que tiene que estar. Ha llegado un momento que demasiado y me he bloqueado. Suena el móvil, no quiero cogerlo, lo corto, vuelve a sonar. ¡Por Dios que se calle! No quiero contestar. De repente empiezo a sentirme muy presionada, ha sido cuando me he dado cuenta de que necesitaba desconectar un momento, relajarme y desconectar.
Estiro la espalda sentada aun en la silla frente al portátil, me levanto y miro por la ventana. Fantástico día en Madrid, soleado, temperatura agradable… Un paseo, eso es lo que necesito.
Solo llevo puesta una camisa que era de un antiguo amor, al principio la conservaba porque me encantaba ponérmela y recordarle, podía sentirle. Ahora solo me resulta muy cómoda, me encanta ponerme camisas de hombre cuando estoy en casa.
Voy al baño, me lavo la cara y me miro al espejo, a pesar de todo no tengo mala cara. Me visto, no me lo pienso, mis vaqueros rotos, ni siquiera me pongo sujetador, un jersey de lana no muy gordo, una cazadora y a la calle a pasear.
A los 5 minutos, cuando llego a una ferretería a la que esta semana he ido unas cuantas veces me doy cuenta del tramo que he recorrido. ¿Estoy paseando o corriendo la maratón? Voy pensando sin parar en todo lo que tengo que hacer y mis piernas van al mismo ritmo. Me siento estresada, por mi cabeza pasan miles de cosas, quiero gritar. Necesito hablar con alguien, me siento sola, quiero gritar muy alto o mantener una conversación que me distraiga un momento de mis pensamientos.
Vuelvo a la ferretería, busco a al dependiente que me ha atendido todos estos días. Es simpático, se le nota que intenta ligar y siempre me da conversación. Hoy no quiero comprar nada, solo necesito hablar y distraerme.
Me saluda con una sonrisa, se la devuelvo, empiezo a marearle. “¿Me enseñas esto? ¿A ver esto de ahí? ¿Y eso de arriba? No, no me convence. Espera, ¿Y esto otro?”
Entre pregunta y pregunta charlamos, “¿Cómo lo llevas? Ya veo que aún no has terminado lo que estabas haciendo, etc.”
Después de unos 10 minutos de búsqueda de algo que no existe y de que me enseñara varias cosas que podrían parecérsele, decido que ya no puedo alargar más esa charla idiota. Me voy. Salgo a la calle, miro a mí alrededor ¿a dónde voy? Miro el reloj, ¡mierda! El tiempo. Me vuelvo a casa y decido escribir, la charla con el dependiente no ha servido de nada y como siempre recurro a mi blog. Mientras se enciende el portátil voy a la cocina, la lavadora aún no ha terminado. “Qué no se me olvide tender” me digo. Al irme veo sobre la encimera una caja de bombones, sonrío, recuerdo y me sonrío. La cojo, me los voy a comer todos, dicen que el chocolate es sustitutivo del sexo. ¡Oh, que bien me vendría un buen polvo ahora!
Empiezo a escribir, recuerdo que no he anulado una cita que tenía que anular. ¡mierda! Otro fallo, mando un sms para anularla. El móvil vuelve a sonar, lo vuelvo a cortar.
El reloj, la una, el tiempo corre. Tengo un compromiso a las 16:30 y las 18:00 tengo que estar en clase. ¡Mierda otra vez! He estado tan centrada en el proyecto de mañana que he olvidado hacer el trabajo que era para hoy. ¿Qué coño me pasa?
Empiezo a pensar que me he cargado con demasiadas cosas, tengo demasiadas cosas en la cabeza, hoy siento que todo me supera. Pero ya no hay vuelta atrás, ahora solo queda ir hacia delante, asumir responsabilidades y tirar del carro que he cargado. Necesito que llegue el fin de semana.

domingo, 20 de noviembre de 2011

Continuando el camino


Me despierto de la siesta, otra pesadilla, miro a mí alrededor. La televisión, la mesa del centro, el sillón de al lado… Estoy en casa de mi madre, me empiezo a despertar realmente y voy recordando. Después de comer y de ayudar a mí madre a recoger me he tirado en el sillón, en mí sillón, a ver la tele. He debido quedarme dormida sin darme cuenta. Ayer salí a cenar, demasiado vino, y esta mañana me ha tocado madrugar, el sueño ha debido vencerme cuando ha notado el estómago lleno y mí culo se ha posado en mí sillón.
Ahora escribo en la cocina, en la misma cocina en la que cobró vida este blog. Un café, un cigarro y me animo a escribir.

Echo la vista hacia atrás, el camino sigue hacia delante. Los que me lleváis siguiendo un tiempo sabéis cuanto me gusta la metáfora del camino. Yo continúo con mi camino, paseando, esquivando piedras, deteniéndome a observar las flores…

Los que me leéis habitualmente habréis notado que el número de entradas en el blog ha descendido, lo se, pero las clases, los estudios, los nuevos proyectos, una nueva situación personal…todo cambia, evoluciona, se modifica. ¡Qué aburrido, si no! Si la vida no se modificara sería aburridísima. Quedarse estancado es no andar, si no se anda no se avanza en el camino.

Pronto será mi cumpleaños, el mes que viene los 24 años me esperan. 24 años de vida, de camino recorrido. 24 años de experiencias, de aprendizaje, de modificaciones.
Y lo mejor de todo es el deseo de seguir acumulándolas, el deseo de seguir aprendiendo, acumulando experiencias, vivencias. De seguir superando retos, de sacar hacia adelante proyectos, sueños, ilusiones. De seguir andando por el camino, disfrutando de él, aprendiendo, viviendo, soñando, luchando, saltando muros, derribando barreras, oliendo flores, conociendo otros peregrinos, dibujando en la arena.

Miro por la ventana y el cielo gris me saluda, le regalo mi mejor sonrisa y le saludo también. La lluvia hace crecer las flores y a esta mariposa le encanta posarse en las flores. Esta mariposa no deja de volar. 

miércoles, 16 de noviembre de 2011

A ti, por estar ahí


Una vez más hago una entrada de agradecimiento, una vez más quiero agradecerle a esa persona el estar conmigo, apoyándome, el no me dejarme sola, el no dejarme caer.
Sabes que el lunes el día me preparó una experiencia muy desagradable, muy dura de pasar. Sabes que estaba en casa nerviosa, temerosa de que llegara. Pero lo que no sabes es que hubo un rato en el que dejé de pensar en ello, cuando el telefonillo de casa sonó y me dijeron que era de la floristería dejé de pensar en ello, cuando vi aparecer en la puerta ese enorme y precioso ramo de flores dejé de pensar en ello, cuando las cogí y las olí dejé de pensar en ello y pensé en cuanto te aprecio, en cuanto me aprecias, en cuanto me cuidas.
Tú mejor que nadie sabes que hay cosas que es más difícil expresar con palabras habladas, cara a cara, y aunque creo que ya estarás cansado de escucharlo, he querido dedicarte esta entrada. Una vez más te dedico una entrada en mi blog, lo hago porque se que te hace ilusión, lo hago porque aquí me conociste.
Gracias una vez más, y no por el ramo de flores, si no porque elegiste las flores de mis colores favoritos, porque escuchas cada palabra que digo, porque me aguantas cuando estoy cabreada y tengo ganas de discutir, porque me aguantas cuando estoy eufórica y hablo y hablo sin parar, porque me aguantas cuando tengo ganas de llorar. Gracias porque no me has dejado sola un momento, gracias porque el lunes estuviste ahí cuando pasé por uno de los peores momentos que he pasado, gracias porque me comprendiste, me apoyaste y aunque ni tú mismo creías tus palabras, trataste de animarme.
Gracias porque es fácil estar conmigo cuando todo son risas pero no lo es tanto cuando son lloros.
Gracias por los paseos, por los desayunos los días que no trabajas, por los detalles, por las llamadas para saber como estoy. Gracias por quedarte esperando a que me quedara dormida y salir de casa sin hacer ruido, gracias por cuidarme, por preocuparte de mi.
Creo que ya te he dicho alguna vez que en medio de toda esta soledad que conlleva mi vida, has llegado tú y no me siento tan sola. Gracias por ello, gracias por darme todo y no esperar nada a cambio, por tu desinterés (aunque tú digas que en el fondo es interesado).
Sabes de sobra cuanto te aprecio, sabes que lo que viví el lunes fue horrible para mí pero lo que no sabes es que si tú no hubieras estado ahí, apoyándome, tal vez hoy no me sentiría como me siento, hoy me siento bien y en una gran parte es gracias a ti.
Gracias porque de la forma en la que nunca hubiera imaginado he conocido a un gran amigo, a una gran persona.

viernes, 11 de noviembre de 2011

Deseo


Desnuda, vestida por una mirada, por unas manos ansiosas de recorrerme. Desnuda, deseada, excitada y la noche alrededor.
La noche, la noche y un balie, un baile de caderas, de roces, de besos, de caricias.
Caricias, caricias que terminan, que comienzan, que se repiten, que se entremezclan con gemidos.
Gemidos, el sonido de los sentidos, gemidos leves, ansiosos, muestra del placer.
Placer, placer de girar, de elevarme, de entrar, de salir.
Una espiral de deseo que atrapa los cuerpos, que envuelve los sentidos. Irracional, tan real, tan corto, tan intenso. Tan fugaz, tan constante, tan presente.
Hacerlo una vez más, otra vez y nunca terminar. Llegar y querer volver a empezar, no descansar. Volver a baliar, volver a moverme, volver a sentir, volver a girar, a perderse en esa espiral.
Susurros en la noche, en el momento, tan directos, tan confusos, tan reales, tan escondidos.
Tan sencillo, tan complejo. Cuerpo contra cuerpo, piel que se funde con la piel, se confunden las caricias, las manos, las piernas.
Una pared, un deseo más, motivo de placer. Una cama, una silla, la ventana ¿qué más da?
Abierta, abierta y dispuesta. Abierta hacia el interior, hacia los adentros, hacia el placer, hasta la locura.
Deseo, pasión, sentidos. Sexo, cuerpo, mente.

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Se manifiestan y reflexiono


Este día 6 Domingo, día 6 de noviembre, las prostitutas madrileñas se manifestaron en la mítica calle Montera, calle, zona en la que es habitual la prostitución callejera.
Se manifestaron por el acuerdo de espacios adecuados en los que ejercer su actividad, contra la persecución policial que sufren ellas y sus clientes, en contra de las normativas y los planes municipales, como forma de desmentir esa idea que se tiene de que todas las mujeres que se dedican a la prostitución son víctimas de la trata. Si a alguien le interesa obtener más información acerca de las reivindicaciones puede informarse en la red, en el Blog de Paula Vip o en el blog: Prostitución, una visión (sub)-objetiva compleja y global de Montse Puig. En estos blog encontraréis la información que necesitéis de una forma más acertada que en el mío. Ellas tocan el tema desde un punto de vista más “profesional” e informativo, yo quiero tocar el tema y centrar la entrada desde un punto de vista más personal, desde la reflexión.

Me enteré de que esta manifestación iba a tener lugar, yo también soy trabajadora sexual y he de reconocer que en ningún momento me he planteado en serio acudir.
Esto me ha hecho darle vueltas de nuevo, no es la primera vez que lo hago, a la valentía y a la hipocresía.
Sabéis que siempre trato de ser lo más sincera posible, uno de los motivos de la existencia de este blog es mostrar que se pasa por la cabeza de una escort, cómo una escort vive su vida, cómo ve la prostitución y el mundo que la rodea. Quiero que sea una visión lo más real posible y para ello trato de expresar siempre mi sincera opinión.
Los que leéis habitualmente mi blog sabéis que en múltiples ocasiones he escrito sobre mi trabajo como escort, he escrito que no me siento mal por ser escort, que estoy contenta trabajando en lo que trabajo, que me ha abierto puertas, que no me avergüenzo de ser escort. Ahora bien, ahí viene la pregunta, ¿por qué entonces no me he unido a la manifestación? Lo primero que pensé cuando en un primer momento se me pasó por la cabeza la idea de ir fue: “¿y si salgo en la tele? ¿si alguien me ve?” . Inmediatamente mi cabeza se hizo la pregunta: “si no te avergüenzas de ser escort, ¿por qué no vas a la manifestación?” La respuesta es obvia, los prejuicios de la sociedad. Mi familia, mis amigos, mis compañeros, mis profesores, mi entorno, un gran miedo a su reacción. Pero si tan convencida estoy de que no hago mal alguno, ¿por qué entonces ese miedo?
Viendo las imágenes de la manifestación vi que varias de las personas que acudieron a la manifestación lo hicieron con máscaras, ocultando su rostro. ¿No lanza eso una idea contraria a lo que se trata de expresar? Si se lucha por que la prostitución deje de verse como una lacra social, ¿no deberíamos ser nosotras las primeras en dar la cara y decir: no somos una lacra y no nos avergonzamos de ser prostitutas? No quiero que esto se entienda como un reproche, no lo es, comprendo a aquellas que ocultaron su rostro, solo reflexiono.

Creo, no lo se, que la mayoría de l@s trabajador@s que acudieron son aquell@s que trabajan en la calle. ¿Qué pasa por ejemplo con nosotras, las escorts? Reconozco, y espero que nadie se sienta ofendido ni que se malinterpreten mis palabras, que no me siento identificada con esa parte del colectivo. La esencia es la misma, sexo por dinero, pero todo lo demás es muy diferente. Los espacios, la forma, etc. ¿No deberíamos sentirnos tod@s parte de un mismo colectivo? ¿Acaso la sociedad es tan clasista (puede que yo sea tan clasista) que puede llegar a ver de manera diferente una actividad que en esencia es igual por el hecho de cobrar más o menos dinero?

Todo esto son reflexiones que me hago a raíz de mis propios pensamientos, de mis propias contradicciones. ¿Soy trabajadora sexual o soy una niña tonta que está jugando a ser escort?  

viernes, 4 de noviembre de 2011

La ventana indiscreta

Por fin todo está colocado, hasta el último papel está fuera de las cajas, las maletas por fin vacías. Dejo para el final la ropa interior y lo último en guardar es una pequeña cajita negra que contiene unas preciosas y especiales cintas rojas.
Estoy agotada, no sabía que tenía tantas cosas. Prometo no volver a decir que no se que ponerme...
Quedan un par de horas para ir a clase, una ducha larga de agua bien caliente es lo que necesito.
Me quito la ropa, abro el grifo y espero a que esté a la temperatura ideal. Me sumerjo bajo el chorro de agua, el agua cae por mi cabeza, baja por mi espalda, se desliza por mi pecho y baja por mis piernas.
Disfruto un rato de la ducha pero tengo que salir, el tiempo. Me envuelvo en la toalla y me dirijo a la habitación, mi nuevo dormitorio con su gran armario y su ventana exterior.
Miro la ventana, las cortinas están a medio correr, me acerco para correrlas del todo. Me paro un momento y un pensamiento muy mio me sorprende, tengo ganas de jugar. De nuevo vuelvo a tener ganas de jugar.
En lugar de cerrarlas las abro por completo y me aseguro de que la persiana está bien subida. Aún con la toalla miro por la ventana, veo perfectamente las ventanas del edificio del otro lado de la calle, en las que tienen las cortinas corridas puedo ver el interior. Me sonrío y me quito la toalla. Así, frente a la ventana, desnuda, vulnerable a las miradas de los vecinos, me dispongo a arreglarme. Cojo la crema, primero una pierna, luego otra. Para darme la crema coloca la pierna encima de la silla y no tengo prisa en extenderla, me acaricio son suavidad recorriéndolas con mis manos.
Lo mismo con el resto del cuerpo, los brazos, el pecho, la espalda... Siempre enfrente de la ventana.
Abro el último cajón colocado y elijo la ropa interior, me la pongo y sigo frente a la ventana. Con la ropa interior ya puesta me pieno, siempre visible desde el exterior.
Me visto, me maquillo un poco y salgo por la puerta.
Me voy pensando, pensando en mi, en como me he sentido estas semanas y me doy cuenta de que las cosas vuelven a su cauce. He recuperado las ganas de escribir, las ganas de jugar... Ayer por la noche mis risas resonaron por el metro, por el Geography Club... Todavía a las 3 de la mañana se podían escuchar mis risas en la intimidad de mi cocina.
Alejandra escribe, juega, se ríe.

jueves, 3 de noviembre de 2011

Gracias y volando

Tirada en la cama, rodeada aún de cajas sin abrir, de maletas por deshacer, mi cuerpo se dispone por fin a descansar después del largo día de hoy. La tele está colocada en su sitio y la cama hecha, por hoy eso es más que suficiente, mañana me preocuparé del resto.
Escribo esta pequeña entrada a modo de respuesta y de agradecimiento a todos aquell@s que os habéis preocupado por mi. No voy a mentir diciendo que he estado maravillosamente bien, aquellos que me seguís y más aún los que me conocéis, sabéis o habéis notado que he pasado unos días...bajos.
Hasta yo he de aprender a aceptar que no soy de hielo. No puedo evitar que ciertas cosas me afecten.
Encima se han ido juntando unas cosas, otras, algo de aquí, ahora sorpresa por allá, ahora cambio de casa... Todo junto ha hecho que por un lado no tuviera el ánimo muy dispuesto a escribir en el blog, y por otro, la falta de tiempo ha sido también importante en la ausencia bloggera. Motivo por el que esta entrada la escribo desde la cama y en la BlackBerry. (Perdón si aparecen faltas o fallos)
A pesar de todo esta mariposa sigue volando, continuando su camino.
Por más fuerte que sople el viento esta mariposa ya sabe volar a contracorriente.
Una vez más gracias a aquellos lectores que me han escrito correos, gracias a las compañeras que se han preocupado por mi, que me han llamado, me han escrito. Y una vez mas, desde mi pequeño espacio, gracias a mi trovador, a ese amigo que está ahí, el que aguanta mis llamadas eternas, mis historias, mis contradicciones, el que comparte mis risas, mis tonterías...
Gracias también a aquellos que comentaron la entrada anterior, la he borrado, no quería que formara parte de mi espacio.
Gracias a todos y bueno, al menos esto me ha servido para saber que si algún día dejo de escribir definitivamente me echaréis de menos. Por el momento no os preocupéis, eso no pasará, todavía tengo mucho que contar.

sábado, 22 de octubre de 2011

¿Qué quieren las mujeres? ¿Qué les pasa a los hombres?


La gran pregunta que no he podido responder es: ¿qué quiere una mujer?“(Sigmund Freud)

“Dos secretos para mantener vivo el matrimonio: 1 cuando estés errando, admítelo. 2 Cuando tengas razón, cállate”. (Nash)

“Me casé con doña Tengo Razón, lo que no sabía era que su segundo apellido era Siempre.”

“El matrimonio es una relación entre dos personas en la que una siempre tiene razón, la otra es el marido.”

Comienzo esta entrada con algunas frases que he leído en un hilo de un foro del que soy habitual. Las frases las incluyo en la entrada porque me han parecido divertidas y porque han sida las causantes de esta entrada. Leerlas me ha hecho pensar, pensar en las diferencias entre hombres y mujeres. Los hombres dicen: ¿qué quiere una mujer? Y las mujeres decimos: ¿qué coño les pasa a los hombres?
¿Por qué a hombres y a mujeres nos cuestas tanto entendernos a veces? Seguro que a más de un/a lector/a le resultan familiares escenas del siguiente tipo:

  1. Una discusión en la que el hombre no entiende del todo qué es lo que ha molestado tanto a su pareja.
  2. Una discusión que comienza porque el hombre no se ha percatado de un detalle.
  3. Una mujer que espera o quiere más palabras/explicación por parte del hombre.
  4. Etc.
¿Qué mujer no le ha dicho alguna vez (o lo ha pensado) a un hombre: “tan difícil es decir lo que piensas”? ¿Y qué hombre no ha pensado: “qué le pasa ahora”?
Yo he tratado de darle una explicación, para mi la explicación es simplemente evolutiva. Está demostrado que hombres y mujeres no somos iguales, por un lado los papeles que hemos desempeñado a lo largo de la historia han marcado considerablemente la evolución de cada sexo y por otro, el simple hecho de ser hombre o mujer, de tener unas hormonas sexuales en mayoría que otras condiciona la formación de nuestro cerebro. Esto no me lo invento, está demostrado científicamente. Pues bien, sin meterme mucho en materia biológica, científica y demás que no entiendo y que alargarían la entrada muchísimo, quiero destacar un par de detalles que se enfocan más hacia las situaciones antes mencionadas.
Para empezar, hombres y mujeres mostramos diferencias en la percepción, atención, expresión verbal, etc. Las mujeres tiene mayor velocidad perceptiva (seguramente sea esta la que hace que hace que con una sola mirada sepamos que algo no va bien), mayor fluidez verbal (probablemente por esto a nosotras nos resulte tan fácil expresar lo que sentimos mientras que a ellos…), mayor capacidad de recordar detalles singulares (y esta probablemente sea la causa de que nos repatee el que nuestra pareja no se de cuenta de que hemos cambiado un tono el color del pelo).
Por otro lado, mientras que los hombres tienen más independencia de campo, las mujeres estamos más influidas por el contexto global. Y digo yo, que de aquí viene aquello de que una tontería el día del aniversario nos haga saltar chispas mientras que el hombre se quede pensando en por qué le habrá molestado tanto que vea el partido como todos los domingos, para él solo es un partido.
Podría seguir un poco más pero como siempre la entrada se alarga en exceso, con esta entrada solo he pretendido mostrar un poco las diferencias entre hombres y mujeres para que ambos abramos un poco la mano a la hora de enfadarnos y seamos conscientes de que no reaccionamos igual ante las situaciones.

 Quiero dejar claro que aunque las diferencias sí tienen base científica y demostrada, las explicaciones dadas son fruto de mi cabecita sin base alguna. Es un tema muy interesante que si a alguno@ le interesa puede encontrar bastante información en la Web sin necesidad de comprar libros muy metidos en materia. Un libro muy interesante y cómodo de leer que trata este tema es “Por qué los hombres no escuchas y las mujeres no entienden los mapas”.

jueves, 20 de octubre de 2011

Llamada al recuerdo

Escribo desde McDonald´s, a mi lado un cuarto de libra con queso, patas fritas y cola-cola. He elegido este por las vistas, desde la planta de arriba donde estoy, sentada en la barra frente a la cristalera veo la calle, la rotonda, los coches dando vueltas, las luces, la gente que camina.
Aburrida en casa he decidido salir, dejar que por una vez las kilocalorías se adueñen de mi dieta y disfrutar de una cena rápida a la que no estoy acostumbrada. Mi trovador esta noche no me acompaña, últimamente las cenas fuera de casa son siempre en su compañía, decir que le echo de menos, sus risas serían un complemento perfecto a mi hamburguesa con patatas y coca-cola Light.  
Escribo porque acabo de recibir una llamada muy especial, una llamada que me ha hecho recordar, que me ha dibujado una sonrisa en la cara y que me ha hecho sentir bien. Diría que hasta me ha hecho ilusión.
El móvil B ha sonado, he descolgado y una bonita voz me ha respondido al otro lado. Soy xxxxxxx, ¿te acuerdas de mí? La verdad es que en un principio no le recordaba, me ha dado un par de detalles y en seguida he sabido quién era, mi primer cliente. Mi primer cliente, si el supiera lo nerviosa que estaba… Recuerdo perfectamente la llamada, recuerdo el primer contacto visual… Recuerdo que me sorprendí cuando le vi al ver que era atractivo. Con la imagen que lanza la sociedad de este mundo no sabía que esperar. Joven, no más de 35, ojos claros, alto, buen cuerpo, simpático, educado… No había vuelto a tener noticias suyas hasta hoy, ¿cuánto ha pasado? ¿6 meses? ¿7? Ha visto mi nueva Web, dice que me ve muy bien, que las fotos le encantan, que le ha gustado la página. Recordaba mi trabajo en la oficina, mis estudios. Dice tener un bonito recuerdo del rato que pasamos juntos y que nos volveremos a ver.
¡Buf! Mi primer cliente…ni siquiera se como pude coger la llamada, era un manojo de nervios. Se portó genial, lo hizo todo muy fácil.
A veces pienso qué hubiera pasado si la primera experiencia como escort hubiera sido desagradable, probablemente no hubiera seguido adelante.
La verdad es que fue de lo más curioso, recuerdo que el que se suponía que iba a ser mi primer cliente me había dado plantón, estaba de vuelta a casa un poco decepcionada cuando sonó el móvil de nuevo y era él. Quedamos súper rápido, cinco minutos más tarde ya estábamos juntos y luego vino el resto. Llegó solo, trato de recordar y no recuerdo como fue por lo que imagino que natural, sin forzar la situación. La verdad es que yo también tengo un bonito recuerdo del rato que pasamos juntos, me gustará volver a verle.
Esta llamada me ha hecho pensar en todo lo que he aprendido en estos meses, en la gente que he conocido, en las experiencias que he vivido. A día de hoy, después de unos meses siendo escort puedo decir que pase lo que pase a partir de este momento la experiencia ha merecido la pena. No se que pasará mañana, no se cuando pondré fin a mi andanza como escort, pero lo que sí puedo decir es que es un experiencia que ha merecido la pena. Por lo que he aprendido, por la gente a la que he conocido, por las experiencias que he vivido.

Ha llegado el momento de irse, un libro nuevo me espera sobre la cama. Literatura erótica que no suelo leer pero este libro ha llamado mi atención en las estanterías de la frac. Los Amantes se llama, un hombre, una mujer joven, envueltos por el deseo y la pasión. El sexo hecho letras, el deseo escrito. Mi cama me espera y mi libro que acompañará en la noche que tanto miedo me da últimamente.

P.D. Para esta entrada he retomado una foto del primer book, creo que la ocasión lo requiere.

martes, 18 de octubre de 2011

Jugando a ser deseada


Salgo de casa, camino rápido hasta una calle más principal para coger un taxi. Tengo mi sitio estratégico para coger los taxis, espero a que el semáforo se ponga verde y cruzo la calle. Me quedo ahí, parada al otro lado del paso de peatones. Miro al final de la calle, un taxi se acerca, levanto la mano y se para a mi lado. Abro la puerta y me monto, le doy las buenas tardes al taxista y le indico la dirección a la que nos dirigimos. Nos ponemos en marcha, un semáforo en rojo, nos paramos y veo como me mira las piernas por el espejo retrovisor. La falda de hoy es más corta de lo que las suelo llevar, los tacones tan altos como siempre y la sencilla blusa blanca solo deja un discreto escote a causa de los botones que he decidido no abrochar. El taxista solo puede ver piernas. Las gafas de sol cubren mis ojos así que ni tan siquiera eso puede ver.
Seguimos nuestro camino, partido en el Bernabeu, policía, gente, puestos con banderas y tráfico. Cada vez que detiene el vehículo echa un vistazo a mis piernas por el retrovisor. Ya me he dado cuenta antes y empieza a divertirme. Otro semáforo en rojo, volvemos a parar y vuelve a mirar. Quiero jugar, esta vez jugaré un poco con él. Descruzo las piernas y las vuelvo a cruzar, sin prisas, dejando opción a que crea que puede ver algo más que piernas. De nuevo en marcha, creo que no ha visto nada, ¡qué aburrido! Quiero jugar más, ¡ojalá que volvamos a parar! Suerte que en Madrid abundan los semáforos. Otro rojo y de nuevo parada, esta vez descruzo las piernas pero no las vuelvo a cruzar, las mantengo ligeramente abiertas y paso mi mano por la cara interior de mi muslo, haciéndome la despistada, como si no me diera cuenta de que le estoy provocando. Empieza a sonar el claxon de otros coches, el semáforo ya está verde y mi taxista no se ha percatado, sigue mirando mis piernas por el espejo retrovisor. Ahora sí me divierto, quizás hasta un principio de erección se esconda bajo sus pantalones. Me sonrío. Llegamos a nuestro destino, tengo que pagarle, pienso: "¿qué cara pondría si le digo que se lo pago en carnes?" Ver esa cara sí que sería muy divertido, saco la cartera y le pago sin más. Me apetece jugar pero no soy tan descarada, solo un poco.
He llegado a mi destino, ahora sí que es hora de jugar. Juego, me divierto, termino de jugar y sigo teniendo ganas de jugar. Es lo que tiene que te adulen, hace que te sientas todopoderosa y que quieras poner a prueba ese poder.
Voy a jugar más. Me acerco a un quiosco de prensa y me compro una revista porno, una con una buena foto de una mujer desnuda. Le regalo una pícara sonrisa al quiosquero cuando le pago. Abro la revista manteniéndola alta para que se vea bien que es una mujer desnuda lo que aparece en la portada. Voy caminando y finjo que leo, en realidad solo ojeo un poco las fotos por encima. No es la revista lo que me interesa, lo que me interesa es la reacción de los hombres con los que me cruzo. Ha este juego ya he jugado más veces, es divertido ver la reacción que causa en los hombres ver a una mujer joven, atractiva, leer una revista porno por la calle, y si a eso le añadimos una minifalda y unos tacones de vértigo el efecto aumenta considerablemente.
Me gusta jugar, me gusta provocar, seducir, incitar. Me gusta que los hombres se me queden mirando cuando paso por delante de ellos, que se volteen.
Me encantan los hombres con traje, no se por qué pero me encantan. Hoy he pasado frente un grupo de hombres trajeados que charlaban entre ellos, se ha hecho el silencio y todos han mirado hacia mí cuando yo he pasado frente a ellos con mi falda y mis tacones. Una gran sonrisa se ha dibujado en mi cara. Realmente es divertida esa sensación, me encanta esa sensación. La sensación de ser deseada, de saber que un cruce de piernas puede distraer al taxista, de cruzarme con un hombre por la calle y hacer que durante el momento que dura nuestro encuentro de paso su mente ha dejado lo que estaba pensando y se ha centrado en mí.

www.alejandraescortvip.com


Alejandra Escort tiene nueva web. Sí, ya se que hace unos días publiqué una pero esta en lugar de estar creada en formato Flash está creada en código html, de esta manera la Web es localizable en los buscadores y visible en móviles, iPad, etc.
El diseño y el contenido es igual que la otra, lo único que cambia es la dirección.
La dirección de la nueva Web es:


 Desde aquí quiero darle una vez más las gracias a esa persona que me ha creado la Web en forma de regalo, muchas gracias y mil besos.

lunes, 17 de octubre de 2011

Vuelve

He empezado la semana con mucha fuerza, me siento bien. Hace un día fantástico, soleado pero no excesivamente caluroso, el único maquillaje que llevo hoy es mi sonrisa. El fin de semana me pasé por Ikea y hoy estoy redecorando, una taza de café, mis vaqueros rotos y esta canción de fondo. Me encanta esta canción, me da buen rollo, acentúa mi sonrisa, me pone de buen humor.

domingo, 16 de octubre de 2011

Cançao do Mar

Acabo de ver una de mis películas favoritas, “Las dos caras de la verdad”. Me encanta esa película y no solo porque Richard Gere me parece monísimo si no porque alucino con el papelón que hace Edward Norton, porque me engancha la trama de película y porque la primera vez que la vi me quedé anonadada con el desenlace.
Otra de las cosas que me encanta es la banda sonora, esta canción es como si me transportara, me encanta cerrar los ojos y sentir la música. En realidad este es el motivo de la entrada y aunque no tenga nada que ver con el escorting quería compartir esta canción con vosotros. Tarada un poco en empezar pero merece la pena.

sábado, 15 de octubre de 2011

A ti, amigo


Esta es una entrada dedicatoria, una entrada dedicada a aquel que me invitó a cenar ayer y a probar suerte en el casino de Torrelodones. A aquel que me dio la excusa para estrenar un vestido guardado en el armario, a aquel que me sacó ayer de casa y me salvó de una noche de viernes encerrada en casa viendo series. A aquel con el que perdí dinero de la forma más tonta jugando a la ruleta, con el que sentí la ilusión momentánea de un acierto y ver aumentado el montón de fichas encima de la mesa de juego, a aquel con el que estallaba en carcajadas cada vez que la bolita caía en el número que no había elegido y que hizo que perder dinero de la forma más estúpida resultara divertido.
A aquel que apareció en mi vida en forma de cliente y que se ha quedado en forma de amigo, y no es porque ayer me sorprendiera con un precioso chaquetón de Loewe, si no porque comparte mi afición un poco estúpida a los restaurantes del grupo Vips, por las flores con las que me cubre, porque lee cada palabra que escribo en este blog y me sorprende con un café de Starbucks con canela. Porque se sienta a verme comer helados, porque nuestras risas resuenan por la calle cuando paseamos. A aquel que me escribe para saber como estoy, que me llama simplemente para pasear y que hace que sentarse en un banco en la calle sea divertido. El mismo que me lleva a la farmacia a comprarme un jarabe para la tos y que se ofrece voluntario para ir a Ikea a comprar chorradas. Él que se queja de su mala suerte y yo que trato de hacerle ver lo afortunado que es.
Él que es la prueba viviente de que dentro de este mundo del escorting existe el desinterés y que puede surgir una amistad sin mentiras. A él que se ha convertido en un amigo que comparte mi secreto, un amigo con el que no tengo que fingir que no soy escort, un amigo con el que puedo quedar después de un servicio y comerme su cena.
Un amigo con el que hablar, con el que pasear, con el que reírme, con quién divertirme.
Desde aquí y porque se que lo leerás, mil besos y muchas gracias por estar ahí, porque aunque quizás no lo sepas, haces que dentro de esta soledad no me sienta tan sola.

miércoles, 12 de octubre de 2011

www.escortalejandra.com


Alejandra Escort ya web. Por fin hoy he comprado el dominio y publicado la página en la red. Creada por mí, a mí gusto y con mi toque personal. Un diseño sencillo y elegante.
En ella podréis encontrar más detalle de mis servicios, tarifas, agenda y demás, y como no, un enlace a mi mejor creación, Las alas de la mariposa.
En la barra de la derecha del blog también pondré un enlace a la Web.
Espero que os guste.

www.escortalejandra.com

martes, 11 de octubre de 2011

De nuevo disponible, de vuelta en Madrid


Me he dado cuenta de que ya va siendo hora de volver al mundo. Esconderse no es la solución, además yo no soy de las que se esconde. Yo soy de las tira pa´lante, yo soy de esas personas que no tiene miedo, que luchan por lo que quieren, que derrumban muros, que saltan fronteras. Durante unos días había olvidado que soy una mariposa y que estas alas son capaces de sobrevolar cualquier cosa se interponga en su camino.
Además aquí me aburro muchísimo, salí de Madrid hacia el campo buscando la desconexión y ya me he cansado de la vida campestre. Echo de menos caminar por la Gran Vía, el barullo de la ciudad. Echo de menos salir corriendo de casa, buscar un taxi desesperadamente y mirar el reloj a cada rato controlando la hora para no llegar tarde, echo de menos tener la agenda apretada y comerme un sándwich rápido en Starbucks, echo de menos levantarme por la mañana salir a dar un paseo por las matutinas calles madrileñas y parar a desayunar en Starbucks. ¡¡Dios, cómo echo de menos Starbucks!! Jeje No, en serio, echo de menos mi vida. Dentro de muy poco empezaré ya el nuevo curso y estoy deseando hacerlo. Tengo una amiga que piensa que lo que necesito es relacionarme con gente de mi edad fuera del escorting. Puede que tenga razón, últimamente todas las relaciones personales que tengo están dentro del mundo del escorting. Hay quién piensa que incluso me enamoraré de alguien en este curso, aunque eso lo dudo bastante, estoy muy ilusionada ante el comienzo del nuevo curso.
Como mañana es fiesta aprovecharé un día más para quedarme en casa con mi familia pero el jueves estaré de nuevo en Madrid y disponible.
El jueves volveré a calzarme mis tacones, encenderé de nuevo el móvil y retomaré mi vida justo donde la dejé hace una semana, ¿sólo ha pasado una semana? ¡Dios, se me ha hecho largísimo!
Y para empezar mejor voy a pedir cita en la peluquería, en el SPA y en salón de belleza.
Incluso puede que retome la idea de ese viaje a Barcelona que había dejado aparcada, sobre eso ya escribiré, por el momento el jueves Alejandra Escort vuelve a estar disponible en Madrid.

lunes, 10 de octubre de 2011

Pesadillas


Segunda entrada en el mismo día, esta la necesito, no puedo dormir. Son las tres de la mañana y otro día más me despierto agitada en medio de un mal sueño. No he comentado esto antes, en realidad no lo he comentado con nadie y creo que empiezo a necesitar desahogarme, sobre ciertos temas solo aquí puedo desahogarme y si a eso le sumamos la hora que es no he encontrado otra opción más que mi blog para tratar de dar descanso a la mente.
Una vez dentro de este mundo he ido conociendo a otras escort, hace unas semanas una de ellas me contó algo que me ha dejado bastante inquieta. No soy miedosa, soy una mujer valiente, no tengo miedos externos a mi misma, todos mis miedos están dentro de mi pero no se, no puedo evitar preocuparme un poco.
Esta chica me contó la violación que había sufrido durante un servicio. Me contó como llegó a la casa de un cliente, la primera copa y todo normal, le pide el dinero antes de empezar el servicio y cambia de actitud. Le dice que no piensa pagarla y cuando ella se encamina hacia la puerta para irse él la cierra el paso, la agarra, la pega y la viola.
No dejo de darle vueltas, a eso le sumo el testimonio de otra escort que me cuenta la paliza que recibió de un cliente en un hotel y el resultado son pesadillas.
Yo nunca he tenido una mala experiencia, siempre he dado con hombres encantadores y espero que siempre sea así pero…
En realidad una mujer puede ser agredida y violada en cualquier situación pero en cierto modo me siento un poco más vulnerable, desprotegida quizás, no se.
Parece que me está entrando el sueño de nuevo, estoy más tranquila después de este pequeño desahogo, será mejor que trate de dormir de nuevo.

domingo, 9 de octubre de 2011

Escort Disney


He terminado de comer, como buena hija he recogido la cocina, metido los platos en ese gran invento llamado lavavajillas y me he tirado en el sillón (no hay sillón en el mundo en el que esté más a gusto que en el de casa de mamá) a ver la tele. Un poco de zapping y he dejado una peli que no me convencía mucho pero que ha resultado estar bastante entretenida y que además me ha hecho darle vueltas a dos cosas: la Conspiración Disney, que junto con la de la iglesia católica es de mis favoritas, y a las renuncias, a las elecciones que hacemos en la vida y a aquello que renunciamos por las mismas.

La Conspiración Disney es aquella que nos hace a todas querer encontrar nuestro príncipe azul, aquella que hace que una mujer independiente como yo se sorprenda a si misma deseando que un atractivo Tom Cruise agente de la CIA la monte en una moto y la salve de los malos a tiros por la carretera.
Soy una mujer completamente independiente, siempre he sido muy independiente. Si he querido algo lo he conseguido yo solita, si he tenido un problema lo he resuelto yo solita, he superado y seguiré superando diversas situaciones yo sola. Soy fuerte, inteligente, perspicaz, perseverante, lista…¿qué es lo que pasa entonces? Lo que pasa es que me he criado con Blancanieves, La Bella Durmiente, La Cenicienta y demás princesas Disney. Desde pequeña me han estado metiendo en la cabeza que si eres guapa y buena un guapísimo príncipe azul vendrá con su caballo blanco a salvarte de la bruja. Los años pasan y un día te das cuenta de que si no te tiras de la torre tú solita te vas a quedar encerrada para siempre, pero aún así ya es tarde, la idea del príncipe azul se queda en tu cabeza y aparece constantemente. En la película de hoy Tom Cruise era un agente de la CIA que se pasa toda la película salvando a Camerom Díaz de los malos, y claro, mi mente trastornada por las películas Disney no ha podido evitar desear ser salvada por el príncipe azul. Yo misma hubiera podido librarme de los malos pero claro ¿dónde está el cuento de hadas? Si la princesa se salva ella sola solo será una Isabel I, una reina soltera acusada de tirarse a todos los pitos de la corte.  
Puede parecer que divago pero no, es cierto. Si nos paramos a pensarlo es así. El amor romántico como lo concebimos no es natural en el ser humano, es un concepto aprendido, nos lo enseña la sociedad pero está tan arraigado al ser humano que llega a parecer natural. Antes de Disney estaba el Romancero que es más de lo mismo por ejemplo.
Antes de una película Disney deberían avisar a las niñas y poner ese aviso de: “esta película no está basada en hechos reales, cualquier similitud con la realidad es pura coincidencia”. El día en que tus padres te dicen. “cariño, tenemos que hablar, los Reyes Magos no existen”, deberían decirte también. “nena, el príncipe azul es un engaño”. Para mi ya es tarde, ese concepto está grabado a fuego en mi mente y en el fondo siempre seré una romántica enamoradiza que busca a su príncipe azul pero creo que es nuestro deber avisar a las futuras generaciones de la realidad.

Dejando a un lado la Conspiración Disney, siguiendo con la película y centrándome un poco más en la temática del blog, voy a tocar un tema que nunca he tocado.
Suelo hablar siempre de lo bueno que me aporta el ser escort, de las puertas que me ha abierto, de las experiencias que he vivido, de lo me gusta arreglarme e ir a un hotel, llamar a la puerta de un desconocido…de lo excitante que me parece, pero que hay de lo otro, que hay de aquello a lo que hay que renunciar.
Al final de la película, cuando han eliminado a los malos y Tom Cruise se ha enamorado de Cameron Díaz, la jefa de Tom Cruise en la CIA le dice algo así como que tiene que renunciar a ella, que tiene que renunciar al amor. Qué su profesión es incompatible con una relación. Ella le dice: “tú elegiste renunciar a todo”.

¿Elige una escort renunciar a todo cuando decide serlo? ¿Cuánto me van a costar mis estudios? ¿Qué precio he pagado por mi primer Louis Vuitton? ¿Qué puertas voy a tener que cerrar por abrir otras? ¿A qué vida voy a renunciar por vivir la que vivo? Y lo que es más importante ¿podré renunciar al amor?  
¿Se puede ser escort y princesa Disney a la vez? Tal vez deba empezar a aceptar que no soy una princesa Disney y solo una princesa de Sabina. Tal vez deba empezar a aceptar como dice la canción que de amor ya no se muere pero ¿cómo una mente afectada por la conspiración Disney puede aceptar eso? ¿Cómo una romántica enamoradiza acepta renunciar al amor?

viernes, 7 de octubre de 2011

Descanso

Es temprano aún, no puedo dormir más. Harta de dar vueltas en la cama deseando descansar. Sigo escondida a la luz de la luna, prisionera en un huerto del que no quiero escapar, donde los brazos son las cadenas que me amarran, que no me quieren soltar.
Recuerdo un cuadro de luz en la oscuridad, cierro los ojos y siento una vez más.
La cabeza sigue dando vueltas, es ella la que no encuentra descanso, mientras que el cuerpo me pide a gritos descansar, ella, que todo lo domina, se niega a parar.
Parar, no quiere parar, la exijo que pare y no me quiere escuchar. Cuida y mima lo sembrado y quiere sembrar más.

Palabras, palabras que retumban, que me desnudan, me dejan indefensa. Palabras que han abierto una brecha en la línea de defensa, una brecha por la que cualquier ataque puede ser mortal. El escudo al suelo, tirado sin pensar. Mi cabeza que piensa tanto y no pensó antes de hablar. Locura transitoria, enajenación mental, no encuentro otra explicación si no para lo que me hizo hablar.

Necesito unos días de descanso en los que no voy a trabajar, voy a huir a mi refugio y necesito pensar. Trataré de dejar la mente en blanco y descansar. Olvidar, no puedo olvidar, ya es imposible borrar. Trataré de calmar, de aceptar, de eso tengo que ser capaz.

P.D. Reedito la entrada porque quizás me haya enrollado y no quede suficientemente claro que voy a estar unos días desconectada. Aparte de expresarme, con esta entrada también quería comunicar que probablemente durante unos días no atienda el teléfono, necesito desconectar un poco, relajarme, descansar y pensar.

P.D. 1 Vuelvo a reeditar la entrada para hacer una pequeña aclaración en vista del comentario de la misma y de un par de email que he recibido en el correo.
No estoy triste, aunque pueda parecerlo no es tristeza lo que sentía (ni siento) al escribir la entrada. Quizás cierta melancolía pero no tristeza. Me siento bien, es más, me siento de maravilla. Estoy un poco melancólica, con la cabeza en otra parte, por momentos en las nubes, pero no triste.
Gracias a aquellos que os habéis preocupado por mí.

sábado, 1 de octubre de 2011

El Imperio de los Sentidos

Me replanteo la entrada, cambio de escenario. Me ha pasado algo que no me suele pasar, me he bloqueado. Me he quedado mirando la pantalla del ordenador y no lograba encontrar las palabras y la forma de expresar aquello que quiero. Las cuatro paredes de mi habitación se cerraban entorno a mí, así que he decidido salir. He apagado el portátil, me he puesto un vaquero roto, de esos con un corte en la rodilla y otro en el muslo, y así, con el pelo revuelto y sin arreglar me he lanzado a las bulliciosas calles madrileñas de viernes por la noche en busca de inspiración erótica. Ahora, sentada en Starbucks creo que puedo expresar aquello que quería al principio.

Comenzaba la entrada hablando del erotismo y de una película erótica que vi ayer, El Imperio de los Sentidos. El error creo que ha sido centrarme en la película cuando en realidad lo que quería expresar estaba relacionado con el título de la misma y el erotismo. Dejando a un lado que me ha encantado la película, me centraré en el erotismo y los sentidos. Una vez alguien hizo un comentario que por aquel entonces no llegué a comprender, una persona diferenciaba entre el sexo y el sexo erótico. Hoy, creo que se a que se refería.
El imperio de los sentidos, gran título. ¿Qué es el erotismo si no sentidos? O mejor dicho, percepciones captadas a través de los sentidos. ¿Qué hace que algo sea sexo o sexo erótico si no los sentidos y la percepción que se tiene de lo percibido?
Los sentidos son el medio a través de los cuales los seres humanos contactamos con el mundo, sin ellos no habría contacto posible. En lo referente al sexo y al erotismo muchas veces comentemos el error de asociarlo con dos sentidos, el tacto y la vista. A veces se comete el error de limitar el sexo a el pene y la vagina al igual que comentemos el error de asociar el erotismo con la visualización. Ahora bien, ¿qué hay de la percepción? Me he encaminado al lugar que estoy ahora mientras analizaba todo a mí alrededor. ¿En qué soy capaz de encontrar la erótica? Las escaleras que llagan a mi portal, ¿son eróticas? Lo son. El tacto suave de la barandilla de madera barnizada, el suave crujir de los escalones de madera antigua, la luz tenue que dan las bombillas de bajo consumo…Los sentidos han recibido la información y la percepción que he tenido de ellos me ha hecho darme cuenta de lo erótico que sería bajarlas despacio hacia el amante que me espera a los pies de la escalera para dejarnos llevar por el deseo de pie en la esquina del rellano.
La fuente de la plaza, ¿es erótica? Lo es, muy erótica. Un gran chorro de agua impulsado hacia arriba constantemente. El agua cayendo. Debe ser fascinante encontrarse en los brazos de un amante mientras el agua resbala por la piel y se escucha el sonido del agua al caer.
La gente sentada en las terrazas de la plaza, ¿es erótica? No, no lo es. La vista solo percibe muchas persona sin poder diferenciar los rasgos de las mismas, el oído un barullo que no puede identificar, el olfato percibe mezclas de fritanga, el tacto no interviene.
Voy a ir resumiendo, si no la entrada se va a alargar más de la cuenta, como siempre.
Una vez en Starbucks he probado a eliminar del juego a uno de mis sentidos, y me he comido la porción de tarta con los ojos cerrados, concentrando las percepciones en el gusto, el olfato y el tacto. En muchas ocasiones he saboreado la misma tarta pero hoy he descubierto matices que antes pasaban desapercibidos, o casi. He notado claramente la frambuesa, el queso, la galleta. He sentido esa masa esponjosa deshaciéndose en mi boca poco a poco, el tacto mas duro y granulado de la galleta. ¿Es erótica la tarta? Sí, es erótica.
Después he pasado a analizarme a mí, ¿soy erótica? ¿es una mujer erótica solo cuando lleva un bonito y sexy conjunto de lencería? He cerrado los ojos y tratado de visualizarme, una mujer joven, caminado sola por las calles madrileñas a la luz naranja de la farolas, con unos ajustados vaqueros rotos, el pelo ondulado y revuelto cayendo por los hombros y en la mente la idea del erotismo, el propósito de descubrir cuantas cosas pueden resultarle eróticas.

Tras este pequeño experimento, he confirmado aquello que el título de la película me ha hecho pensar. El erotismo es apreciar lo sexual a través de los sentidos y el sexo erótico por lo tanto es disfrutar sexualmente a través de todos los sentidos.
Trataré de explicarme a pesar de que esta entrada se vaya a convertir en demasiado extensa.
(Vuelvo a cambiar de escenario, me han echado discretamente de Starbucks, hora de cerrar. Ahora escribo sentada en un banco en la plaza de la fuente y continúo mi reflexión.)
A donde quiero llegar con todo esto, es a la conclusión de que no debemos centrar el erotismo en lo explícitamente sexual. Erótico puede ser todo aquello percibido por los sentidos que nosotros lo percibamos como tal. Siempre que las percepciones que recibamos a través de nuestros sentidos nos inciten sexualmente cualquier cosa puede ser erótica. Pero para ello los sentidos deben recibir y nuestra mente estar abierta al erotismo. Una mirada puede ser erótica, la forma de sentarse, un tono de voz, un olor, un roce… Un ejemplo, una fuente puede ser erótica a pesar de no tener ninguna imagen sexual porque mis sentidos han recibido una información que mi mente ha percibido como erótica.
El sexo erótico es aquel en el que dos personas practican sexo tanto con los órganos reproductores como con cada uno de los sentidos. Provocando visualmente, a través de cada caricia, escuchando los gemidos y jadeos de la otra persona, las contracciones de su cuerpo, el olor de su piel. Jugando con los sabores, con el tacto, privando de algún sentido a la otra persona, atando sus manos, tapando sus ojos…

Respondiendo a la pregunta que antes he dejado en suspenso, sí, soy erótica, y lo soy porque mis sentidos están dispuestos a recibir toda la información posible y mi mente dispuesta a disfrutarla sexualmente. A pesar de que las personas eróticamente cerradas me califiquen de tremendamente salida. Menos mal que vivo en siglo XXI, si no hubiera muerto quemada en la hoguera.

lunes, 26 de septiembre de 2011

Reina de Picas

Estoy medio borracha, sola en la intimidad de mi dormitorio. Sentada en el silloncito que acompaña al resto del mobiliario de la habitación frente al ordenador, una copa de vino a un lado y un cigarro en la mano. Un capítulo de Secret dairy of a Call Girl terminado y me decido a escribir. Estoy cansada pero es pronto y aún no quiero dormir, no acostumbro a beber sola pero he llegado a casa y me ha apetecido esa copa de vino que se ha convertido en dos. El cansancio hace mella en mi cuerpo, llevo todo el día fuera de casa y para colmo esta noche no he dormido bien. Me he despertado en medio de la noche, en medio de un sueño, un poco agitada, asustada y me ha costado volver a dormir.
Miro mi cama vacía que me espera, esta noche no quiero dormir sola pero se que sola dormiré. Los hombres desean mi cuerpo, desean verme bailar sobre sus caderas, desean verme disfrutar y gozan conmigo.
Ahora mismo me siento como una bailarina exótica, el alcohol ha hecho efecto en mi y en lugar de escribir me deslizo sobre el teclado del portátil. Bailo con mis dedos, muevo lentamente mi cuerpo a medida que las palabras brotan de mi mente. Es como si hiciera el amor con mis manos, con el teclado. Solo llevo una túnica blanca sobre mi cuerpo, se transparenta, si miro mi pecho puedo ver mis pezones un poco erizados a causa de la brisa que entra por la venta abierta. Paro un segundo de escribir y toco mis piernas que no serán acariciadas esta noche, las acaricio y muerdo suavemente mi rodilla. Creo que es el alcohol lo que me hace sentir todo como lo siento, lo que impulsa a escribir mientras pienso. Paso mis uñas por mi muslo apretando ligeramente, aparto la braguita y me acaricio un poco. Ahora escribo solo con una mano, con la otra me sigo tocando. Escribo por costumbre, no me hace falta mirar el teclado pero lo miro igualmente. Esta noche él es mi amante al que acaricio.
Miro unas flores que tengo cerca, se han secado pero aún así me parecen hermosas, regalo del mismo que me ha nombrado reina de picas en la torre de un castillo. Me levanto y voy a por ellas, las deslizo por el interior de mis muslos, quiero experimentar con los sentidos, tratar de calmar la pasión que no calmaré. Tengo el deseo a flor de piel, el deseo de perderme entre los brazos que se que no me perderé. Quiero besar, levanto la copa y brindo, por mi primero y por el amante que no me acompaña después. Es lo más parecido a un beso que esta noche tendré. Otro cigarro, ya van tres.
Dejo de escribir nuevamente y reclino la cabeza, cierro los ojos y solo soy capa de ver cuerpos, cuerpos desnudos, entrelazados. Revuelvo mi pelo, bajo la mano y la paseo por mi cuerpo. Toco mi pecho, lo aprieto un poco y bajo de nuevo hasta mí ser. Sí, mi ser. En este momento estoy excitada, medio mareada, medio dormida, medio borracha y completamente excitada.
He dejado de escribir y llegado hasta el clímax, moviendo mi mano, curvando mis caderas, desabrochando mi túnica, tocando mi cuerpo.
Acontecimientos recientes han despertado en mi un deseo al que no estoy acostumbrada, un deseo que traspasa lo carnal, un deseo que no me siento capaz de calmar.
Me estoy empezando a dar cuenta de que no estoy medio borracha, creo que estoy borracha entera. No tengo ni idea de lo que he escrito entre juegos y letras, entre sorbos y caladas, hoy no lo leeré. Mañana quizás, y quizás me arrepienta y elimine la entrada, afortunados los que la leeréis hoy, lo siento por aquellos que quizás no puedan leerla mañana.

Mis canciones: Otra vez



Hay algo entre tú y yo
más fuerte que la fe
mucho más grande que el destino,
no sé por qué te amé
ni como comenzó
este romance repentino.
Hacemos el amor
hambrientos de pasión
como algo cíclico, adictivo
y sin explicación.
Otra vez
amor amor me estoy quemando  
con el fuego de tu piel,
otra vez
siento que el fondo estoy tocando
 y no me puedo defender.
Estoy entrando en ti
nadando en tu sudor
bebiendo el fruto de tu vientre.
Quiero vivir así
metido en tu dolor
quedarme dentro para siempre.
No sé que pasa en mí
me ciega esta obsesión
es algo cíclico, adictivo
y sin explicación.
Otra vez
amor amor me estoy quemando  
con el fuego de tu piel,
otra vez
siento que el fondo estoy tocando  
y no me puedo defender.
Tú desatas en mi lo más dulce
y profundo y yo no lo puedo evitar
me derramo por ti, desemboco en tu mundo
y cuando creo llegar
quiero volver a empezar
otra vez...

jueves, 22 de septiembre de 2011

Momentos, dudas, recuerdos, pasión


Día extraño, pesado. Pasado medio dormida medio despierta. Viviendo en el sueño y despertando soñando.
Atada a la cama, sintiendo cada caricia, cada beso, cada roce. Subo, bajo, caigo, me coge, me recoge y me vuelve a coger. Recuerdo, vuelvo y recuerdo. Se agolpan pensamientos, las miradas en la oscuridad, las palabras, los susurros.
Momentos. Cuerpo contra cuerpo, desnudez, caricias, besos, jadeos… Palabras, risas, verdades, mentiras. Momentos, una noche y momentos. Sonrisas, se clavan, vuelven y se clavan una vez más. Sí, no, tal vez, quizás. Dudas, deseos, pasión.
La mente saturada, el cuerpo encendido, la piel erizada, un nudo en el estómago, cosquilleos en el cuerpo y preguntas.
Guerra, llamar a filas a todo mi ejército y presentar batalla. Paz, tranquilidad, no ganar pero tampoco perder. No arriesgar, no apostar, jugárselo todo a una carta.
Descartada, las cartas al descubierto y el as de la manga perdido entre las sábanas.
Fuerza, risa que tapa el llanto que lucha por salir. Más dudas, bueno, malo, más puede, más tal vez, más quizás.
Palabras, escritas para inmortalizar, para recordar, para transmitir y para sellar.

domingo, 18 de septiembre de 2011

Simplemente sexo, una experiencia excitante

Hoy quiero compartir una experiencia con vosotros, algo que me ha sucedido recientemente. Lo cuento en forma de relato porque me ha parecido mejor opción, al final me ha quedado demasiado extenso, espero que no termine aburriendo y que lo disfrutéis tanto como lo hice yo.

 De la puerta de la habitación sale una mujer joven, atractiva, elegante, bien vestida. Camina por el pasillo hacia el ascensor buscando ansiosa algo dentro del bolso mientras no deja de caminar. Baja al vestíbulo del hotel. Sale a la calle y continúa con la mano dentro del bolso revolviendo todo lo que hay dentro. Se queda parada frente a la puerta del hotel, espera que algún taxi libre pase por delante de ella para irse a casa. Quiere un cigarro, tras rebuscar obstinadamente dentro del bolso se da por vencida, ha olvidado el paquete de tabaco en casa. Mira al final de la calle en busca del taxi, gira la cabeza y ve a un hombre frente a la puerta del hotel. Es alto, moreno, de complexión atlética. Lleva traje sin corbata, muy elegante. Está fumando. La joven mujer se da cuenta de que la está mirando. Un taxi aparece, levanta la mano para pararlo, ocupado. Se alegra, está contenta, animada, se siente sexy y decide que no le apetece irse a casa todavía.

Se acerca al hombre que está fumando en la puerta del hotel y le pide un cigarro. El hombre saca el paquete de tabaco y le ofrece uno. Entablan una pequeña conversación. “¿Te alojas en el hotel?” “No” responde ella. “¿Pero has salido de él?” “Sí” vuelve a responder haciéndose la misteriosa. Un par de preguntas de cortesía más y la invita a tomar una copa en el hotel. Sentados en el bar continúan con la charla. Él está en Madrid por trabajo. Nada de nombres, ni de ella, ni de él. Entre preguntas y respuestas, trago y trago, de vez en cuando ella posa la mano en su rodilla. Él quiere tocarla también pero no se atreve. Él se decide a preguntar algo que le intriga “¿Qué hacías realmente en el hotel? Con sinceridad, ¿vienes de ver a tu novio?” Ella sonríe, “¿Sinceramente? Muy bien, seré sincera, soy escort y vengo de ver a un cliente”.  El hombre asiente, “me parece muy bien” responde. Suelta una pequeña charla sobre la libertad y ella propone un brindis por ello. Con la copa casi vacía y la mano en su rodilla, sin saber de donde salen esas palabras, le pregunta “¿no me vas invitar a subir?” “Por supuesto, vamos”.

Apuran las copas y marchar camino a los ascensores, suben a la habitación, entran. Él no espera, nada mas cerrar la puerta de la habitación la agarra y la empuja contra la pared. Comienzan a besarse como dos desesperados, la mano que él tenía en su cintura sube hasta su pecho, lo toca, lo aprieta. Busca el escote de su blusa y mete la mano para tocarla mejor. Ella se deja tocar, disfruta de los besos apasionados, de las manos ansiosas que la tocan, de su miembro erecto ya buscando contacto con su cuerpo.

Es ahora ella la que recorre su espalda con las manos mientras él devora su cuello, llega al final de la espalda y saca la camisa del pantalón. De abajo a arriba esta vez vuelve a recorrer su espalda. Rodea su torso hasta su pecho y las baja despacio, termina de sacar la camisa del pantalón y comienza a desabrocharla. Ahora él está quieto, inmóvil observando como los dedos de la mujer que acaba de conocer le desnudan. Ahora es él el que está apoyado contra la pared con el pecho al descubierto, ella besa su cuello, continúa besando su pecho, juega con sus pezones y continúa su descenso jugando con su boca y su lengua por su torso. Ya de rodillas se topa con el pantalón, le mira  los ojos y desabrocha despacio el cinturón mientras puede ver en los ojos del hombre la excitación y el ansia con el que aguarda que termine de desabrocharle. Suelta el botón y baja la cremallera. Empuja el pantalón hacia los tobillos y acerca su boca al miembro erecto del hombre que continúa escondido bajo el calzoncillo. Mete un par de dedos por las gomas y lo baja a los tobillos. Esta vez sí, ahora ella se introduce su miembro en la boca y comienza a chuparlo, a lamerlo, a besarlo. Juega con su lengua, lo disfruta y le hace disfrutar.

Muerto de la excitación y el placer la levanta del suelo, la pone en pie y le desabrocha la blusa. Mira su pecho palpitante realzado por el sujetador. Baja la cremallera de su falta y esta cae sola hasta sus pies. La empuja sobre la cama y él se coloca sobre ella. Se ha deshecho de los zapatos, y del pantalón. Tumbado sobre ella la toca, saca un pecho del sujetador y chupa el pezón. Frente a la calma de ella al desnudarle y recorrerle con su boca está la prisa de él. Se deshace por completo del sujetador, con una mano toca un pecho y con la boca juega con otro. Está ansioso, quiere penetrarla cuanto antes. Le quita las bragas y se pone un condón, la voltea y la pone a cuatro patas, por fin ha llegado el momento y la penetra con ganas. Ella gime y él la embiste, ella pone su mano en su clítoris y comienza a masturbarse mientras él continúa penetrándola. Se mantiene en esa posición un rato hasta que ella quiere hacérselo a él. “Túmbate” le dice, él obediente se tumba en la cama y ella se pone encima de él a horcajadas, con su miembro dentro comienza a moverse, calmada al principio, no quiere que se corra sin haberse corrido ella, a medida que ella nota más cerca el clímax acelera el ritmo. Él se incorpora, pasa una mano por su cintura y pone la otra en su nuca agarrando su pelo, ella continúa moviendo sus caderas y él besa su pecho. Más rápido, ya casi está, un poco más, él la agarra con más fuerza y ella se mueve más deprisa apunto de alcanzar el orgasmos. Por fin, el orgasmo llega para ella. Él lo nota y la tumba de nuevo boca arriba, la penetra, la embiste un par de ves más y saca su pene. Quiere correrse en su cuerpo, se quita el preservativo y se derrama sobre su pecho. Los dos se quedan tranquilos un minuto, inmóviles tumbados en la cama. Él se levanta, va al baño, la limpia y vuelve otra vez al baño. En ese rato ella se levanta y se viste. “¿Ya te vas?” “Sí, estoy cansada” responde mientras se abrocha los últimos botones de la blusa. “Me quedo varios días en Madrid, podríamos vernos” Ella le besa, “Sí claro, ya nos veremos” es lo último que dice mientras sale por la puerta de la habitación.

De vuelta a casa en el taxi piensa en lo que acaba de pasar, se acaba de acostar con un completo desconocido que ha conocido en la puerta del hotel tras un servicio, ha sido un polvo fabuloso y ni siquiera sabe como se llama el hombre con el que se acaba de correr. Sospecha que el quería intercambiar teléfonos pero no le interesaba. Solo ha sido eso, sexo. Simplemente sexo.

miércoles, 14 de septiembre de 2011

L@s guardines del secreto


Creo que un 90% de las escort coincidiríamos en que lo que peor se lleva del escorting es la soledad. El guardar un secreto, el mantener una doble vida nos lleva a alejarnos de aquellos a quien más queremos. Familia y amigos. Puede llegar a modificar casi por completo nuestro entorno social.

Hoy he terminado la tarde un poco melancólica. Melancolía de mi casa (de la casa en la que me he criado), de mi habitación de toda la vida, de mi familia, de mi madre. Aquellos que me conocen saben que estoy muy unida a mi madre, la adoro, y muchas veces las mentiras y la distancia provocan la sensación de soledad.

Con los amigos la situación es parecida, aunque no he perdido contacto gracias a la telefonía móvil, la frecuencia con la que nos vemos a reducido considerablemente. No puedo atender el teléfono delante de mis amigos al igual que no puedo hacerlo delante de mi familia. No puedo coger y desaparecer de repente, no puedo decir: “me voy corriendo a arreglarme que dentro de una hora tengo que estar en un hotel”.

Con el entorno social, aquellos que no forman parte de las personas importantes de nuestra vida, aquellos que sabemos que están de paso por las circunstancias pero con las que mantienes una buena relación pasa lo mismo, antes de empezar en el escorting, todos los viernes, o casi todos, a la salida de oficina nos íbamos a tomar algo varios compañeros juntos, cosa que deje de hacer. Dejé de quedar con una compañera de clase para estudiar por el mismo motivo. Etc.

A pesar de todo trato de disfrutar de ellos lo máximo posible, mi madre y mi familia se llevan gran parte de ese tiempo pero procuro hacer lo mismo con los amigos de verdad. Precisamente por eso yo no estoy disponible todos los días, por ejemplo los domingos, son sagrados. El domingo se come en casa de mamá.

A pesar de mantener el máximo contacto posible, siempre hay una pequeña espinita clavada, el secreto. No me siento bien mintiendo a mis seres queridos por lo que procuro hablar lo menos posible de mi vida, salgo con evasivas de las preguntas…

Necesito quitarme por momentos ese peso, necesito poder relacionarme sin tener que ocultar una parte de mi vida. Eso ha generado el que busque contacto con otras escorts, con otras mujeres que comprendan la situación. Por suerte, gracias a mi blog en algunos casos y en otros por las circunstancias de la vida, he conocido a personas con las que poder quitarme el secreto de ser escort de encima. Además, últimamente he encontrado un pequeño ciber-espacio en el que quitarme la mochila y poder relacionarme (ciber-relacionarme)  tranquilamente sin tener que ocultar que soy escort. Es un pequeño espacio en el que las escort, las profesionales del sexo de pago nos comunicamos, expresamos dudas, consejos, contamos anécdotas, etc. Un espacio en el que entrar cuando son más de las 12 de la noche y necesitas saber que no eres la única.

Desde aquí, desde mi pequeño espacio abierto al mundo, quiero dedicarle esta entrada a todas mis compañeras, a todas nosotras que guardamos o hemos guardado un secreto. En espacial a aquellas que han ofrecido su oreja para escuchar, su hombro para llorar y su compañía para reír; y también a todas las Geishas y los foreros de Guía Geisha, ese ciber-espacio en que quitarse la mochila.